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El diario de Noah

[Como en todos los comentarios sobre películas, no recomiendo leer esto si no se ha visto antes, a menos que no se tenga pensado verla y os sirva de resumen]

Es una película que nos recuerda que hay que preservar la autonomía y personalidad que tenemos, que no deberíamos sepultar nuestra pasión ni nuestro carácter bajo lo que los demás quieren de nosotros (un matrimonio de conveniencia, un trabajo en tal sitio o una vida prefabricada dirigida a conseguir un prestigio social). Nuestra identidad se sustenta en nuestro interior, y en ello nos va la felicidad.

Uno de los momentos que más me recuerdan esto es una escena en la que Allie y su prometido Lon se encuentran en la sala enorme de un bar musical con mesitas para los comensales y escenario para los músicos. Lon le pide su mano diciéndole: “he estado buscando motivos para no casarme contigo. Me ha costado pero he encontrado uno: que si nos casamos vas a perder la última oportunidad de llevarles la contraria a tus padres”. En este punto, cuando Lon sube al escenario y -micrófono en mano- anuncia que se van a casar con ella, a Allie se le aparece la imagen de Noah y siente que algo no va bien.

Parte de esa identidad de la que hablaba son los sueños adolescentes o de la infancia. Noah es un ejemplo de lucha y perseverancia en los sueños dictados por el corazón. Es un hombre hecho a sí mismo: que elige su propio camino, no se conforma con el que le preparan otros.

El amor en el fondo es una elección. Cuando flirtea con Allie en la feria, ya es conocido por sus amigos por ser de los que “la persiguen y la consiguen”. La primera ocasión que tiene de abordarlo, en la calle y a plena luz del día, Noa le asegura que él va en serio y que lucha con todas sus fuerzas para conseguir lo que quiere.

Ella, coqueta, se deja conquistar y descubre en él alguien seguro de sí mismo y que la saca de un encorsetamiento que la aburre y que -en parte- le hace renunciar a su personalidad.

Noah la ama con todas las fuerzas. Se desean y hacen el amor pero el problema es el entorno. Amar no es sólo cosa de dos sino que el entorno también juega su papel (la familia, los trabajos, los proyectos personales, dónde se quiere vivir o los hijos que se quieren tener).

El papel de Allie me resulta un poco aniñado, me cuesta identificarme con ella porque sus aires de señorita mona y pija siempre están allí. Noah es auténtico y valiente, va de cara pero nunca supera la interrupción del romance de verano con Allie. Le escribe cada día durante un año entero pero no sabe nada de ella hasta 7 años después. Corre el peligro de ser un desgraciado por toda su vida.

Allie se encuentra en una encrucijada mientras que Noah tiene muy clara su elección, siempre la ha amado y no está dispuesta a amar a nadie más. Allie se siente traicionada por su madre -que le ha escondido las cartas- pero siente que su vida está en “la clase alta”, se siente dividida y a medio camino entre dos mundos y dos hombres que la quieren y "se la merecen".

Y después de un amor de verano, de más corazón que responsabilidad, las peleas padres hijos, de la rebeldía de ella y el amor eterno de él… el amor vence a las distintas clases sociales de los protagonistas. ¿Demasiado bonito para ser real? Un poco cursi es, lo admito. Pero la forma como tratan a los personajes viejecitos, ¿no me diréis que no es tierna y conmovedora?

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Little Children

Little Children

Cuando me preguntan qué tipo de películas me gustan suelo responder: Dramas. No es que sea un masoca. La prueba es que no me gustan las películas de terror. Sencillamente creo que son las películas más interesantes. La comedia es muy necesaria y saludable pero no ambiciona más que entretener. En este caso se trata de un melodrama.

Destacaría la buena combinación de tramas y la riqueza de sus personajes. De todas formas, comparto con los más críticos que se abordan tópicos trasnochados como el del hombre ‘amo de casa’, el puritanismo americano impide plantear como alternativa la posibilidad del divorcio ante un caso de infidelidad por parte de dos esposos con sus respectivas parejas, el abuso de la voz en off que mata la imaginación del espectador…

Se nos muestra con claridad la vida en un barrio de clase media americana con un par de familias formadas por sendos matrimonios con sus problemas y un hijo pequeño (niño y niña respectivamente. Ambos matrimonios se reparten las funciones de la manera clásica: él o ella se queda en casa y el otro trabaja en la oficina. Uno de ellos es un apuesto estudiante de derecho y la otra es el personaje de Kate Winslet.

Decir que  me parece un poco facilón que se conozcan y se enamoren como dos tortolitos mientras sus respectivas parejas trabajan todo el día. Casi me parece una relación que surge para matar el aburrimiento de sus vidas más que por algo real.

Ella se enamora de su físico y su transparencia (no esconde sus miedos y fracasos) mientras que él se enamora de la ternura, disponibilidad y sencillez (atributos que hecha en falta en su mujer). La relación prospera y pasan mucho tiempo juntos mientras cuidan de sus hijos en el parque y la piscina.

Es interesante ver cómo el guión se va complicando hasta el punto que los enamorados deciden huir y luchar por su amor (ella llevándose a su hija, él dejando el suyo en casa). Sin embargo les puede el miedo a salir del caparazón de la seguridad económica y protección del marido / esposa trabajador y al final parece que el síndrome ‘am@ de casa’ les pesa y les impide tomar las riendas de su vida relegándose ellos mismos a un cómodo segundo plano.

Me ha gustado, es un film lleno de vida, de lucha, de cotidianidad, de frustaciones, de gente que está sola, que se enamora. Habla de mentiras piadosas, hirientes, de gente que se autoengaña, de adictos al trabajo que tienen problemas con su familia…

Génova (2009)

Génova (2009)

[Génova (2009)- Michael Winterbottom - Para aquellos que hayan visto la película o no piensen ir a verla.]

Éste film seguramente no pasará a la historia. Sin embargo, siempre hay detalles, actitudes, personajes que bien merecen un comentario. Tendría que ser muy mala para que no se pudiera aprovechar nada.

Además de darnos un paseo por la ciudad de Génova (sobretodo su casco antiguo), a la que me unen recuerdos y una persona en especial, los protagonistas están bien definidos y la historia tiene su interés.

Las relaciones interpersonales son la base de cualquier película de este género (drama familiar). En este caso destacaría el papel del padre que, en ausencia de la madre, resuelve notablemente la papeleta de lidiar con dos hijas en plena fase problemática de sus vidas: una en plena adolescencia y la otra aún muy niña pero llena de fantasmas, sentimientos de culpabilidad, miedos, carencia de autoestima,…

Para recomponer sus vidas han decidido cruzar el charco desde Chicago a Génova dejando atrás la tragedia familiar de perder la madre de familia. Como le sucede a Woody Allen con su film sobre Barcelona, la historia no termina de encajar en la existencia histórica específica de la ciudad (en este caso Génova). Es decir, me da la sensación que utilizan Europa como escenario más que como inspiración de sus historias, se limitan a trasladar geográficamente sus historias sin aprovechar todo el potencial que esas ciudades pueden aportar a una historia.

Volviendo a las motivaciones de los personajes, es interesante ver como el padre y cada una de las hijas se adaptan a la nueva vida y la afrontan con coraje.

El padre recompone su corazón con la amistad de una docente y el amor de una alumna.

La hija adolescente díscola y rebelde que presume de cuerpazo y sonrisa de femme fatale lleva la misma vida caprichosa de muchas jóvenes de su edad. Menosprecia a su hermana pequeña y se comporta como la típica hermana mayor que no quiere revelar ningún detalle de sus relaciones ni de su vida nocturna.

La hija pequeña tiene un mundo imaginario en su interior. Ve aparecerse a su madre, le habla, no para de hacer dibujos oscuros y tenebrosos sobre su muerte en un accidente de coche y su rostro aparece difuminado por todos los dibujos. Es enternecedor la relación cariñosa que tiene con su padre que al final comprende cómo está viviendo y superando la ausencia materna. Al fin y al cabo, un film que enseña que el ser humano cae y se levanta pero que no estamos solos, sobretodo la familia siempre está allí.

El mercader de Venecia

El mercader de Venecia

La poesía de Shakespeare junto a una buena interpretación hacen de esta película, a mi modo de ver, una buena adaptación.

Dicen que en las novelas de Shakespeare afloran todas las pasiones humanas.

En esta hay amor, venganza, odio, lealtad, discriminación, gratitud,… pero por encima de todas: justicia. Los mil y uno recovecos que tiene la historia confluyen en un juicio (que enfrenta un judío con un mercader cristiano) que destaca por el peso de la ley y la palabra dada. En juego estaba la credibilidad de un sistema, el bienestar y la seguridad del reino incluso por encima de una vida humana (la del cristiano).

A mi modo de ver se trata al judío con crueldad, quizás debido a la época (siglo XVI), aunque se pone en su boca un magnífico monólogo donde reivindica la igualdad entre todos los hombres y después, cuando el mercader cristiano acude a él en búsqueda de un préstamo (el incumplimiento del pago del mismo le llevaría al juicio), ironiza sobre si los “perros” (así se insultaba a los judíos) saben firmar cheques.

El amor está tratado como solía abordarse el amor cortesano en la época medieval. Sin embargo Shakespeare lo enlaza con la fidelidad. La obra entera está llena de juramentos, leyes y pactos. No se escapa de ellos el amor. Todos los aspirantes a conquistar a la dama, que vive aislada en su palacio y es inmensamente rica por la herencia de su padre, deben pasar la misma prueba para poder casarse con ella sin que ella pueda escoger a su marido. De modo que por encima de su libertad se impone una regla que le asegura que el aspirante será digno de ella. Como en un cuento de hadas, el más apuesto, humilde y honesto de los caballeros descubre los valores auténticos que lo acercan a la dama y así pasa la prueba.

Pero no termina todo allí, cuando la obra se acerca a su final el pobre marido debe superar una nueva prueba. Con métodos astutísimos y rayando la traición más típicamente femenina, la dama se hace pasar por doctor en derecho el día del juicio y consigue salvar al amigo del marido (el mercader cristiano) que estaba a punto de perder la vida a favor del judío. El marido en gratitud le ofrece dinero pero ella (aún disfrazada de juez) se niega pero le pide el anillo que ella misma le había regalado el día de la boda haciéndole prometer a su marido que lo guardase y no lo dase ni perdiese por nada del mundo. El marido se lo da, muy a su pesar, pero agradecido puesto que acaba de salvar la vida de su mejor amigo (que estaba enjuiciado por no pagar al judío el préstamo con el cual él, el marido, había podido ofrecerse como candidato a la dama). Así que después de esta rebuscada trama ella se da por satisfecha por la lección que le ha dado no sin antes arrancarle la promesa que cumpliría todos los pactos venideros.

Yo, en su lugar creo que antes de jurar algo me lo pensaría dos veces. Aunque fuera jurar que nunca recitaría versos en chino colgado de la pared.

Amor obsesivo

Amor obsesivo

[Basado en la película My Blueberry Nights]

-          Lyzzie, estoy loco por ti.

Esas cinco palabras se me clavaron en la mente como cinco cuchillos lanzados contra una puerta de madera.

-          Olvídame. Por favor, déjame en paz, estoy intentando rehacer mi vida – logré musitar.

-          ¡Soy tu marido, ese no es nadie, la próxima vez que le vea le rompo la cara, acostarse con mi mujer no le va a salir gratis!

   Mírate, ¿no te das pena? Menudo espectáculo estás dando. Todo el bar se ha callado para escuchar las paranoias de un borracho resentido. Pero en cuanto te quedes sin argumentos y te calmes un poco te van a dar la espalda.

Ahora callas porqué no tienes vergüenza – pensaba él. 
Llevo tres semanas llorando mis penas a esta camarera hasta las tantas con un vaso de whisky en la mano. Mis ojos naufragan en este vaso medio lleno, igual que mi vida que no va a  ninguna parte.
 

-          Cuando nos conocimos yo era una niña. Tú eras un policía respetable. En ti vi un hombre fuerte que me protegería y me enamoré.

   Tu siempre has estado loco por mi, pensaba que en unos meses se te pasaría pero cada vez que me iba de viaje unas semanas y volvía estabas esperándome ansioso. Ahora te vas a quedar aquí en este bar. Me voy.

-          Lyzzie, no. No te vas. ¡Si cruzas esta puerta, disparo!

   Qué cobarde te has vuelto, Frank – se lamentaba a si mismo. 
¿Qué mujer se quedaría contigo por miedo? Ya has hecho bastante ridículo por hoy. Tu vida no tiene sentido. Pero no acabes ensuciando la de los demás.
 

   Unos días más tarde llamaron del departamento de mi todavía marido. Frank había sufrido un accidente saliendo de ese maldito bar en la primera esquina de la calle Meryland.

   Pasado un tiempo cuando, con un ramo de claveles blancos, me dirigía a la esquina en cuestión para pasar unos minutos de recogimiento, se me ocurrió acercarme al bar. Aprovecharía para saldar las deudas que Frank había contraído las últimas semanas.

   Me acerqué a la camarera y cuando salió del trabajo volvimos a la esquina despacio charlando y confortándonos. Frank se había confesado mucho con ella y noté que ella estaba algo afectada.

   Me contó que Frank la había estado ayudando económicamente. Hacía dos turnos, combinaba un trabajo durante el día en una Pizzería con el nocturno en el bar. Se quería comprar un coche para volver a visitar a su familia.

   Una lágrima resbaló de mi mejilla hasta caer en el pétalo de uno de los claveles. Acto seguido los deposité en la esquina junto a un retrato de Frank con la placa de policía en la solapa de una camisa azul que yo misma le había planchado. Sonreía orgulloso, y yo ahora lo estaba de él.

El Greco

[Basado en el film "El Greco" de Ianis Smaragdis] 
 Te quiero, Doménikos… Pero no quiero tu fama, te quiero a ti. 
Sufro, temo perderte. Ya no me amas como los primeros meses. 
Te has alejado de mí, te siento distante, absorto por tu idea, tu trabajo, tu vida.

Sin embargo, te admiro. Pero tengo miedo que el Doménikos de ahora sacrifique su propia familia por un ideal más alto y de más abasto.
El hombre de rojo será implacable contigo.
Yo te avisé, no debiste contrariarle con ese absurdo cuadro. Tú, que siempre has elevado todos tus modelos al nivel de santos logrando representar sus almas, retrataste, sin necesidad, a ese fanático como lo que es: un ambicioso y despiadado asesino vestido de payaso. Siento que he fallado la palabra que le di al fiel siervo de tu padre de que cuidaría de ti.

 

Anochecía sobre la colina de Toledo. Doménikos, el Greco, se encontraba sentado en su estudio rodeado de lienzos del que, por encima de todos, destacaba el del inquisidor general Fernando Niño de Guevara: el único que carecía de luz propia, de alma; el único que en vez de elevar su vista al cielo o dirigirla para interpelar al espectador, la desviaba desconfiadamente a un lado. El Greco estaba preso de una arrebatadora inspiración. Pero esta vez no se trataba de pintura sino de escritura. Página tras página estaba escribiendo sus últimas memorias la noche antes de acudir, en solitario, ante el gran tribunal de la inquisición.

 

-         Se le acusa de inexactitud en las representaciones bíblicas, de representar santos como sucios pordioseros, de incumplir la tercera resolución de Trento según la cual está expresamente prohibido usar colores extremados o sugerir interpretaciones libres de las Sagradas Escrituras. Se le acusa de blasfemo y, es por ello que, como se puede imaginar, no le espera más que la hoguera.

-         Si es así ¿por qué vino a retratarse a mi casa el mismísimo inquisidor general para ser pintado por un blasfemo pecador como yo? ¡En mi defensa, le cito como testigo!

 

Ante el estupor del tribunal, Fernando Niño de Guevara se personó en la sala.

-         Tu mismo te has condenado, amigo mío. Te dije que no jugaras a competir con el creador, que no te metieras en el misterio de Dios. Inoculas al espectador de tus cuadros cosas que no son reales. No te corresponde a ti predicar la Palabra revelada, es ministerio exclusivo de la Iglesia.

-         Viniste a mí para que limpiara tu imagen y todo el mundo pudiera ver tu alma. Pero en ti sólo hay oscuridad. Sí, soy culpable, yo doy vida a mis modelos. Mi tarea es iluminar donde hay oscuridad, mientras haya luz venceremos la oscuridad. Sin embargo, tú sólo ves la luz de la hoguera pero cuando el fuego se apaga sólo queda la oscuridad y tu corazón sólo lo habitan el miedo y el odio.
 

El gran inquisidor quedó paralizado al oír estas palabras. Se quedó absorto contemplando a su admirado pintor y se sintió culpable y miserable hasta tal punto que decidió salir corriendo de la sala. Fuera del recinto una gran multitud se había agolpado para despedir a su griego más querido. Entre ellos su hermano y su mujer Jerónima.

 

Mi Doménikos! ¿Libre? No puedo creer lo que ven mis ojos y oyen mis oídos. Semejante alboroto y júbilo sólo puede significar que has vencido! Casi te pierdo, maldita sea, ¡pero ahora mi alegría y felicidad son infinitas!

El tercer hombre

El tercer hombre

 

[Relato inspirado en la atmósfera de la película “El tercer hombre” protagonizada por Orson Welles.]

Era noche cerrada de 1949. Era esa hora de la noche en la que no se oyen más ruidos que los de algún gato asustado. La calle estrecha y sinuosa, dormía su soledad ante la indiferencia de los noctámbulos vieneses. Sus adoquines, mojados por la lluvia que había martilleado durante el día, eran como lustrosas pastillas de jabón negro que brillaban bajo la tímida luz de una farola.

Me habían encomendado la misión de detener una persona de nacionalidad rusa sospechosa por falsificación de pasaportes. Se había decidido actuar bien entrada la noche. Henrich me cubría las espaldas al final de la calle. Me dirigí silenciosamente a la puerta principal de la casa. Entreabrí la pesada puerta de madera y de ella salió disparado un gato negro que me heló la sangre con un aullido de lo más inoportuno. Me disponía a entrar con mi pié izquierdo para correr hacia el primer piso cuando oí un impacto contra el suelo.

Una mujer se había descolgado de la ventana más cercana al suelo y empezaba a correr. Sin tiempo de reacción, me vi maldiciendo el gato delator que ahora, con total impunidad se acababa de cruzar por mi camino por segunda vez.

Doblé la esquina una decena de metros por detrás de ella. Era harto complicado abrirse paso por la calle adoquinada, toda una invitación a romperse la crisma a cada paso. Justo cuando mi última aceleración me ponía al alcance de mi objetivo Henrich nos deslumbró con los faros de su coche y, ante el desconcierto de la joven, acudió hacia nosotros con decisión.

Fue quizás la inercia desbocada de mi carrera, la luz deslumbrante de los faros, la torpeza de Henrich, la habilidad de la ágil joven.

Esa noche de un martes 13 de enero, Viena se convirtió en una auténtica pista de patinaje para todos excepto para una experta espía patinadora rusa.

Dinero y felicidad

 

[A partir de la película "3 mujeres y un plan"]

"Con el dinero no se puede comprar la felicidad, pero sí todo lo demás".
Esa es la tesi principal de una película que, pese a que pasará desapercibida y sólo pretende entretener, da para una pequeña reflexión sobre el estilo de vida y la relación con el dinero.
La frase que encabeza este post puede parecer una versión de la ya consabida: "el dinero no da la felicidad... pero ayuda". Sin embargo me parecen substancialmente diferentes.

Ambas dan por sentado que la felicidad no se persigue acumulando o gastando mucho dinero. Sin embargo la primera tiene una actitud mucho más codiciosa y ambiciosa mientras que la segunda es más sensata y equilibrada.

La primera actitud me sugiere personas que en caso que les tocara un buen pellizco de la lotería recibirían el premio con los brazos abiertos y no desperdiciarían ni un sólo segundo para calcular cómo gastarlo. Modificarían substancialmente su estilo de vida, cambiarían de trabajo, coquetearían con la capa social más adinerada, irían a sitios que antes no se podían permitir, ambicionarían tener más y más cosas, privilegios...

La segunda actitud me sugiere gente más cabal y sensata que destina el dinero a pequeños placeres y aficiones pero sin alardear, haciendo un uso moderado de sus bienes. En caso de pasar una buena racha invertirían lo ganado en previsión de una mala racha aunque no repararían en gastos en caso de necesidad.

En estos tiempos de crisis mucha gente que vivía muy alegremente la bonanza económica se pasará prudentemente al segundo grupo. A mi me parece que no nos viene mal tomar consciencia que vivimos en un mundo global donde los desequilibrios de unos pocos los pagamos todos.

En otro sentido distinto el atentado del 11S ya nos demostró que el mundo no podía ignorar el mundo árabe islamista. El nivel de vida del primer mundo fue la gota que colmó el vaso del caldo de cultivo de odio y fundamentalismo religioso.
Tomemos nota.

 

La vida secreta de las palabras (2)

La vida secreta de las palabras (2)

Dicen que no hay buen libro que no merezca una segunda lectura.
Tampoco hay buena película que no merezca ser vista una segunda vez.
Por esto os hago otro comentario sobre ella
dos años después.

En la película se dice que Hitler dijo a su equipo que nadie se acordaba pasados diez años de la masacre a los armenios.
Por esto, para que no cayera en el olvido la cruenta guerra de Yugoslavia, se puso en marcha el proyecto de documentación de testimonios de la guerra.
Guardarían, en una especie de templo de la memoria histórica, todas las cintas conteniendo palabras sobre los horrores de la guerra.
Como dice la directora, "palabras perdidas, que durante mucho tiempo vagan en un limbo de silencio para salir un día a borbotones".

También me llama la atención el comentario de la encargada de ese centro que dice que los supervivientes de la guerra no siempre consiguen contar su pasado ni mucho menos superarlo hasta el punto de sentir vergüenza de haber sobrevivido y de sentirse extraños en la piel de un presente vacío pero en el que tienen que aprender a dejar el lastre de su pasado.

Y, afortunadamente se da el milagro, caen las barreras, el miedo y los fantasmas se alejan para dejar hueco al amor.
Un amor que en la película parece tan doloroso como la sal en las heridas del pasado, pero que al final cierra cada una de ellas hasta cicatrizarlas todas.
Ésta es la historia de una infermera que sana el cuerpo del enfermo y de un enfermo que sana el alma de una infermera...

Salvatore. Questa è la vita

Salvatore. Questa è la vita [Para los que no puedan ver esta película o ya la hayan visto]

Todos hemos escuchado alguna vez lo de en esta vida no hay blancos y negros: sino grises. Muchas verdades se nos dicen en forma de frases sencillas como esta pero cuánto cuesta asimilarlas, hacerlas verdaderas.

En esta peli se nos muestra que no hay una ley jurídica única y buena para aplicar en todos los casos. La ley está para cumplirla dice otra frase. Hay que humanizar las leyes, sino aún estaríamos en el ojo por ojo, diente por diente.

En la película nos cuentan cómo vive un niño siciliano de unos 10 años que ha perdido a sus padres y se ocupa de su hermana pequeña y su abuela. Solo, sin nadie más. Sus padres vivían de la agricultura y a pesca. Salvatore continúa el trabajo de sus padres. Trabaja cultivando un campo de tomates y pescando. Después va a vender el producto de su campo y su mar. No va a la escuela.

En la dirección de la escuela donde debería ir se preocupan por él: Salvatore debería llevar vida de niño y no de adulto. Sin embargo la película nos muestra una vez más que la realidad no es blanco o negro, es ambigua. El director de la escuela tiene dos opciones encarnadas por dos personajes: el maestro de la escuela y la asistenta social.

El maestro va a ver a Salvatore en su campo, en su barca. Lo va a ver de vez en cuando para ganarse su confianza. Observa lo que hace, lo bien que se las apaña y de tener el único mensaje de “Salvatore tienes que volver a la escuela” pasa a tener otra idea. Ve que es buen padre, buen nieto y buen trabajador, se sabe valer por si mismo, lo mismo que soñaba él (el maestro) de pequeño. La idea que tiene es la de darle las lecciones de matemáticas aplicadas al cálculo de un agricultor, las de geografía y ciencias naturales montados en la barca, le encarga deberes escritos…

La asistente social, por el contrario, cree que la única vía es la radical: manda llevar a la hermana, abuela y Salvatore a un centro del estado para que se ocupen de ellos.

La película nos muestra que la opción vencedora es la del maestro: Salvatore regresa a la escuela gracias al trabajo del maestro que sacrifica todo su tiempo para dar a Salvatore primero unas lecciones, después para hacerle de padre. Corre el riesgo de no separar los roles del educador, el amigo, el maestro. Pero finalmente consigue dar a Salvatore una familia, unos amigos y un futuro.

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Match Point

Match Point

[Dedicada tanto a aquellos que hayan visto la peli como a los que no]

Woody Allen utiliza la imagen de la pelota de tenis que golpea la red de un campo de tenis y que, abandonada a su suerte, cae en uno u otro lado. Esta imagen simboliza la suerte que, en el fondo, decanta muchas veces nuestras vidas hacia un sentido u otro.

El protagonista es un chico ambicioso que quiere trepar social/laboralmente. Irlandés, de clase humilde, se gana la vida haciendo lo único que sabe hacer: jugar al tenis. Una vez retirado del tenis por cansancio mental se dedica, como a quien no le queda más remedio, a dar clases a la clase alta londinense. El azar le une con una familia muy adinerada de la que rápidamente hace relación con dos chicas que marcaran su vida: la hermana(morena) y la novia(rubia) de uno de sus alumnos. La rubia le atrae enormemente. Sin embargo, al tener novio, la suerte le niega esa posibilidad. Por contra, la morena se enamora de él y en seguida le da lo que él (cree que) necesita: seguridad, dinero, estabilidad, comodidad, éxito social y profesional. Pero dicen que el deseo nunca se satisface de una sola vez, siempre vuelve si no se le reconduce.

La rubia busca lo contrario que él. Sabe lo que quiere, ser actriz, y lucha por ganarse la vida con su vocación pese a que las cosas no le salen como quisiera. Persigue sus sueños. Por contra, él no duda en dejar el tenis para escalar puestos rápidamente en la empresa de su suegro. Al principio sólo busca afianzar su seguridad/comodidad/estabilidad. Pero el deseo se irrumpe y toma el cuerpo escultural de una rubia sensual que anda insegura y aprecia su apoyo y compañía.

Van en direcciones opuestas. Interiormente ella está más segura de lo que quiere en la vida que él. Exteriormente él tiene la seguridad laboral de que ella carece. Qué es más fragil? La seguridad superficial de él es una farsa que le pasa factura y le sumerge en un mar de dudas e inseguridades.

La rubia rompe con su novio (el cuñado de él). La suerte le plantea un dilema: la seguridad de hoy o la aventura de mañana. Él se siente seguro/triumfador con la vida segura que tiene pero quiere más. Se siente extraño, perdido, abandonado a su suerte. Cree que la rubia le ofrece lo que le falta en su relación: chispa, aventura, naturalidad. Lo compatibiliza, parece perfecto aunar la vida segura con su mujer y la vida aventurera con su nueva amante. Respecto a la rubia tiene dos deseos: por un lado desea físicamente a la chica y por el otro desea ser como ella, buscar su sitio, su vocación y no vivir instalado en la cómoda pero aburrida butaca de la seguridad. Le atrae mucho más el sofá cama del deseo y pasión de amantes. Pero sólo satisface el deseo carnal, se olvida del otro deseo.

Entran en una fase en que a todas horas desea revolcarse en la cama de ella. Sin duda esa faceta no se les da mal. Pero saciando el deseo carnal olvida el deso principal: vivir por algo, hacerse a si mismo, realizarse. El deseo carnal está fuera de control. Supongo que madurar tiene que ver en controlar los deseos manteniéndolos una capa por debajo de lo que uno quiere/busca. Disfrutar de la vida sin renunciar a los deseos pero sin entregarse a ellos. Un equilibrio entre: tener la vida bajo control suprimiendo de raiz cualquier deseo o, por contra, dejarse llevar por ellos. El protagonista no sólo se ciega por el sexo sino también por el dinero. Por el camino pierde la identidad hasta el punto de no reconocerse en lo que hace. Esa fase pasional en la que ambos se sienten a gusto llega a su fin cuando ella queda embarazada de él y desea tener el hijo. Lo que para él era un complemento ideal ahora es un boomerang que le devuelve el mismo dilema con toda su crudeza: su mujer o su amante. El dilema igual que los deseos siempre vuelven cuando menos te lo esperas.

El final de la película aporta acción, intriga y sorpresa. Pero lo más interesante era la duda, la inseguridad y el dilema. El protagonista no es ningún héroe, no madura y mata sus deseos de la forma más directa pero menos recomendable.

La vida secreta de las palabras

La vida secreta de las palabras

[Entre comillas los comentarios de la directora: Isabel Coixet]

"Un punto en medio de la mar: una plataforma petrolífera. Sólo trabajan hombres. Un accidente. Un herido ciego temporalmente. Una enfermera llevada allí para que cuide de él.
Al principio sólo la convivencia imprescindible los vincula. Dos vidas que coinciden en espacio y tiempo. Nada más.
De ella no se sabe nada, su pasado es lo único que posee y el silencio es su única coraza para defenderse del mundo".

Él, ante la ausencia absoluta de información se hace una imagen de su cuidadora a través de su voz, las palabras que lo son casi todo. Además imagina sus gestos, si le mira(o no), cómo es físicamente.
Ella es "áspera y tierna, dulce y arisca, fuerte y encantadora".

Se nos hace muy incómodo desconocer TODO sobre alguien. Necesitamos saber muchas cosas: nombre, nacionalidad, lengua materna, apariencia física, edad, profesión,…. ¿Y si todas o casi todas estas cosas las desconocemos? Estamos tan acostumbrados a hacernos la imagen de alguien que, nos parece inhumano que alguien decida (y en su derecho está) qué y cuando darnos esa información. Como mínimo desconcertante y, para un enfermo que depende de sus cuidados, inquietante.
Ésta película enseña hasta qué punto puede condicionarnos el pasado, nuestra historia que hay que respetar y que explica cómo somos, quienes somos.

Sin embargo creo que esto es cierto desde el punto de vista de alguien que nos ve desde fuera.
Cada uno puede analizar su historia pero el pasado no determina quién seremos. El futuro no está escrito, está en nuestras manos, el pasado no es una losa que determine quién seremos.
El caso es que ésta mujer misteriosa encuentra una "intimidad, un vínculo. Secretos, verdades y mentiras, humor y dolor".

Muy lentamente Ella se encuentra cómoda y preparada para confiarle parte de su pasado. Con palabras. Palabras que "pululan en su cabeza y se agolpan en las cuerdas vocales, pugnando por salir y ser escuchadas. A veces se pierden por ese camino entre la cabeza y la garganta."
"Ésta película trata de todas esas palabras perdidas, que durante mucho tiempo vagan en un limbo de silencio para salir un día a borbotones, sin que ya nada pueda pararlas".
El resultado es que "ninguno de los dos va a salir indemne y que cambiará sus vidas para siempre".

En ese lugar perdido Ella se encuentra a si misma reconciliando pasado y presente, en esa isla su vida se reafirma y deja de tambalearse, en ese sitio para gente solitaria ella encuentra compañía.

Carmen,

Carmen,

Los que conocéis mis escritos sabréis que suelo contraponer dos mundos cuando hablo de "relaciones amorosas": el masculino y el femenino.
Parece ser que los directores utilizan el mismo recurso para contar historias. O eso me parece a mi. No se trata de una película que narra la historia de "amor" entre un hombre y una mujer. No. Más bien se trata de un amor (con apellidos: posesivo, romántico o lo que sea) que une no sólo dos vidas sino al Hombre y a la Mujer genéricamente. Me refiero a que, en la película, Carmen personifica la feminidad y el soldado representa la masculinidad. Así pues, el director tiene muy claros los rasgos femeninos y masculinos a plasmar en los personajes.

En este caso Ella(Carmen) representa la seducción femenina más cegadora.
Él(soldado) se siente abducido, ligado y enamorado loca y apasionadamente.
Representa la impulsividad instintiva que caracteriza lo masculino.
La relación que los une tampoco es agena a los tópicos.
Carmen aprovecha su atractivo físico para desarmar a los hombres y conseguir lo que quiere. Nunca amará al soldado. Cuando él la quiere sólo para él, ella huirá de cualquier compromiso.
Él siente pasión por ella y con el tiempo esa pasión madura un poco.
No mucho. Creo que ni de él hacia ella ni a la inversa se puede hablar de amor sino como mucho de atracción física, enamoramiento... De hecho, si en uno de los sentidos no hay lo mismo no se puede hablar de amor. El amor no es de uno hacia otro sino mútuo. Si a alguien le parece obvio que piense porqué creemos que tiene sentido decir 'te amo' sin que el amor sea mútuo y compartido.

Lo más interesante de la película es el final. Él no puede hacer que Ella le ame, no puede cambiarla, se siente desesperado, impotente ante las contínuas infidelidades de Carmen. Llegando a matar a los ’amantes’ que sorprende con Ella. La pasión siempre define su relación y conocer a Carmen le lleva a matar desde el primer momento, "tu me has convertido en asesino" dice en la peli... Él no la acepta, no se conforma. No puede renunciar a su instinto, a la atracción que siente por ella. Reconoce que no puede borrar de su vida a Carmen por mucho daño que le haga ésta relación. Sólo quiere cambiar a Carmen.

Se equivoca, la misma atracción que sintió por ella la sienten muchos otros. Carmen no puede parar de seducir, es así. Bien por intereses económicos, por diversión o capricho.

Él se deja llevar por su instinto y por las pasiones. Ella de alguna forma necesita un hombre como referente y a la vez a quién poner los cuernos pero esa idea es incompatible con la de él.

Como toda relación desequilibrada por las pasiones y las ideas distintas de amor, estaba destinada, desde el principio, al más dramático desenlace.

¿Eres consciente? (Candilejas II)

¿Eres consciente? (Candilejas II) [El personaje de Chaplin hace un alegato de la Vida frente a la desesperación de su amiga bailarina que intentó suicidarse con gas y Chaplin la salvó]

¿Por qué no me dejó morir?
¿Qué prisa tiene? ¿Siente algún dolor? Es lo único que importa. Lo demás es fantasía. Millones de años hemos tardado en ser conscientes de esto y usted quiere olvidarlo, desmentir el milagro de la existencia, lo más importante de todo cuanto hay en el universo. ¿Qué hacen las estrellas? Nada salvo seguir en sus ejes. ¿Y el sol? Lanzando llamas a millones de km, ¿y qué? Desperdicia sus recursos. ¿Puede pensar, el sol? ¿Es consciente? No! Pero tú sí.

¿Por qué vale la pena luchar? Por todo. No es la misma vida suficiente para vivirla, sufrirla, disfrutarla... He aquí una razón poderosa. La vida es preciosa, magnífica. Existe algo tan inevitablemente poderoso como la muerte. Es la vida. Piense en la fuerza que hay en el universo, la que mueve la Tierra, hace crecer los árboles y esa fuerza es la misma que usted lleva dentro si es que tiene valor y voluntad suficientes para utilizarla.

Sí, la vida puede ser bella si ni se la teme. Sólo se necesita valor, imaginación y un poco de dinero.

Todo está aquí (Candilejas 1)

Todo está aquí (Candilejas 1) [Diálogos de "Candilejas" de Charles Chaplin. Os dejo directamente con ellos]

La felicidad... ¿existe? ¿donde? Cuando era niño me quejaba a mi padre porqué no tenía juguetes y él respondía señalándose la frente con el dedo índice: Este es el mejor juguete que se ha creado. Todo está aquí. Ahí está el secreto de nuestra felicidad.
Veo futilidad en todas las cosas. La veo incluso en las flores, la siento hasta en la música. La vida no tiene objeto ni significado.

¿Por qué habría que tenerlo? La vida es deseo, no significado. El deseo es el motivo de toda existencia.
A veces en la juventud tenemos pocas ganas de vivir, que no sea demasiado tarde cuando nos aferremos a la vida... Como a mi edad, a estas alturas la vida llega a ser un hábito.

Un hábito sin esperanzas.
Pues aprenda a vivir sin ellas, viva para el presente. Aún así hay momentos maravillosos.
Cuando se ha perdido la salud, no los hay. Estoy cansada de luchar
Porqué lucha contra sí misma. No quiere darse una oportunidad. La lucha por la felicidad es hermosa.

Los Amantes del Círculo Polar

Los Amantes del Círculo Polar Una historia contada a través de dos ojos, dos miradas sincronizadas. Los árabes descubrieron, hace mucho tiempo, que tenemos dos ojos para poder ver las cosas con relieve y profundidad, esto ofrece la película.

Se trata de dos personajes, dos visiones, que están unidos y separados por los designios del azar. Ana y Otto. Dos nombres capicua dentro de un círculo de casualidades, magia y juegos infantiles.

Los personajes tienen todo su derecho a correr más allá de la muerte y a encontrarse, escapar de una realidad trágica. Por eso cuentan su propia historia desde su punto de vista subjetivo.

El azar es lo que sucede sin más, sin ninguna razón oculta. El amor, la muerte, el destino y las fuerzas de la naturaleza a menudo hacen planes para nosotros que están por encima de nuestra voluntad.
Por contra las casualidades son la voluntad buscada y no un error. Para verlas hay que creerlas. Ana construye su vida como un mapa, uniéndolas. Después de algún desengaño amoroso se va a Finlándia, dentro del Círculo Polar, un lugar de cita, donde ya no puede pasar nada más. Está en un momento en que tiene unas carencias y necesita proyectar su vida. Lo mismo le pasa a Otto, su alma gemela. En ese momento los personajes estan en un sitio perdido, congelado.

Ana está ahí, delante de un lago, esperando. Dice cosas como:

"Me voy a quedar aquí toda la vida... estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Podría contar mi vida uniendo casualidades."

"Estar enamorada no es fácil. No basta con desearlo, hay que escucharlo"

Otto es un enamorado del amor. Cree en el amor eterno y defiende esta idea frente a los que creen que todo es caduco. Se le pregunta si conoce algo que nunca muera y responde que sí, que el amor es eterno, como el que reserva para su madre.

De este modo la película es un poema del amor eterno, de amor que transcurre en los confines de este mundo pero que toca al otro con la yema de los dedos. El film tiene hilo directo con el corazón.

Otto es piloto y sobrevolando Finlandia se dice:

"Es bueno que la vida tenga varios círculos pero la mía sólo ha dado la vuelta una vez y no del todo, falta lo más importante. He escrito su nombre tantas veces dentro…"

"Con dejar a Ana me di cuenta que me había quedado sin destino".

Y todo creado y dirigido por Julio Medem. Su principal preocupación era esta:

"Ésta película está tan al borde de la vida. Lo que buscan, la pulsión de los personajes, esta cápsula a presión en la que se acaban metiendo, solos y en secreto, lo que se exigen es tan extremo, es tan delicado que podría llegar a ser algo perdido, absurdo, irreal".

También dice cosas como esta: "El mundo real está fuera, es exterior, está justo después de la piel, dentro hay otra cosa, un magma de sensaciones, capacidad de querer, desear, soñar, imaginar."

Medem tiene la necesidad de seguir siendo un niño. De si mismo dice que “soy inmaduro, siempre he tenido lentitud en el crecer, voy un poco de lado por la vida, como en pérdida. Pero voy madurando a mi ritmo".
En pérdida o no, no os perdáis ésta película, ya me diréis qué tal!!!"

Para más opiniones sobre la película no dudéis de visitar a Marta

Amélie(4)

Amélie(4) La vida de Amélie es sencilla. Trabaja de camarera en un café en Montmartre. Un buen día descubre una vieja cajita de lata escondida en un hueco en su casa. En su interior descubre, uno a uno, los objetos personales que guardó un niño muchos años atrás: una fotografía, la figurita de un ciclista, recuerdos escolares a través de unas canicas… Amélie experimenta uno de esos momentos de lucidez repentina y decide que va a encontrar al hombre que de niño había guardado todo aquello.
Uniendo casualidades, Amélie encuentra su razón de ser: ayudar a los demás, dar ese empujoncito a la vida del que tiene al lado, como en un juego. Amélie quiere dar ese golpe de suerte, ayudar a los demás a que demos con la casualidad que estamos esperando. Y la verdad es que lo consigue y lo sigue consiguiendo con los que sepan leer su mensaje.
Inventa todo tipo de estrategias para intervenir de forma sutil pero efectiva. Su vecino, ‘el hombre de cristal’, se da cuenta que Amélie se desvive para los demás pero mira poco por ella, se olvida de si misma. Ella le responde que prefiere darse a los demás que dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín (como hace su padre).

Atenta a lo que sucede a su alrededor, un día escucha a su jefa decir “¿los flechazos? Con treinta años detrás de una barra hasta le podría dar la receta. Elija a dos clientes habituales, háganles creer que se gustan, cueza a juego lento, ¡y verá!”. El mismo día consigue poner en práctica la receta de su jefa Susanne.

Consigue dar con el propietario de la cajita de lata con recuerdos infantiles que al recobrarse del impacto acude al bar más cercano y le cuenta al barman que “uno pasa de ser niño a tener 50 años casi sin darse cuenta, de pequeño el tiempo pasa más despacio… Sin embargo, toda esa infancia cabe en una caja. Tengo una hija y hace años que no se nada de ella, antes de que me metan en esa otra caja ¡pienso encontrarla!”.

Y como estos, muchos ejemplos más, Amélie consigue cambiar a la gente consciente que su imaginación no es inútil y que en este mundo no solo manda la frivolidad, el poder y el dinero, se puede cambiar los corazones de la gente haciéndoles recobrar la autoestima perdida, dándoles un instante de lucidez para que vean claro lo esencial, lo importante, aquello que harían si sólo pudieran hacer una cosa en esta vida. Corre, hazla ahora, nos viene a decir… Y es que el amor es la fuerza más revolucionaria del mundo pese a que nos parezca a veces tan frágil, escurridizo y esquivo.
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Amélie(2)

Amélie(2) Una constante en la presentación de las personas cercanas a Amélie al inicio de la película es describir lo que les gusta y lo que les incomoda. Son pequeñas cosas, algunas insignificantes pero parecen decirlo todo sobre una persona.
Por ejemplo su padre le incomoda orinar cerca de alguien, atraer miradas de desdén hacia sus sandalias, o que se le pegue el bañador al salir de la piscina.
A la madre le disgusta que se le arruguen las yemas de los dedos por culpa del agua caliente, las marcas que le dejan su almohada al levantarse o que alguien le roce la mano sin querer.
Nos puede proporcionar placer cosas tan sencillas como reventar burbujas de plástico de embalar, crujir los huesos de las manos, la ropa ajustada de los patinadores o toreros o lustrar zapatos.
A Amélie le gusta sumergir la mano en el puesto de lentejas cuando nadie le ve, qué sugerente, ¿no? Es que ésta película no deja de ofrecer momentos así, especiales, limpios, infantiles pero inteligentes, que hacen sonreír el alma de artista de cada uno, hacen ver cuánta belleza tiene la vida hasta en lo más pequeño.

A ver si me contáis un secreto, ¿qué os gusta/incomoda? Para dar ejemplo empiezo yo… pero la verdad es que cuesta dar con cosas tan simples como en la película.

A mi me gusta escuchar el ruido que hago cuando muevo las dos manos rozando las orejas. O el ruido que hace mi padre cuando come la tostada con miel por las mañanas. Me gusta el tacto de la piel fina de un hámster o notar con los dedos el latido de corazón. Me gusta dar masajes. Me gusta hablar por debajo del agua. Me gusta gritar cuando ando perdido con la bici por una montaña olvidada y escuchar el eco. Me gusta que la gente sea participativa, entusiasta y con recursos para no perder nunca la sonrisa.

No puedo con la sensación cuando muerdo una toalla arrgggg!! O cuando se cierran de golpe las puertas de casa cuando hay corriente de aire. No soporto las interminables sobremesas familiares charlando de temas que me importan lo más mínimo. No me gusta que me interrumpan cuando hablo con más de una persona.

Amélie(1)

Amélie(1) Amélie Poulin no es una chica fácil. Tiene su mundo y nadie tiene entrada libre y directa a él. No hay ninguna autopista o cordón umbilical que conduzca a ella.
Sin embargo no es dura sinó exigente, con sus posibles pretendientes. Para ella la seducción es un juego. Para saber jugar hay que conocer su mundo, poco a poco y con paciencia.

Amélie está triste. Lleva tiempo jugando junto a un chico pero cree haberle asustado, disuadido, cansado. Cree haberse enamorado y, con ello, cree que las reglas del juego deberían suavizarse.
Uniendo casualidades, pensamientos, ensoñaciones con Él como objeto, suena el teléfono.

Es el 'vecino de cristal' que le manda un mensaje, por vídeo, con voz cansada, ahogada pero con la ternura que sólo los abuelos saben dar a las palabras:

Verá, mi querida Amélie... Usted no tiene los huesos de cristal como yo. Podrá superar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad(la de estar con su chico) con el tiempo su corazón se irá convirtiendo seco y frágil como mi esqueleto. A qué espera! Ande! Vaya a por él!

Aix.. el amor, los silencios de la seducción, las horas de desesperación, las interminables y crueles esperas ante el móvil impasible, el mail inamobible, la puerta que no suena... la larga espera de la antesala del amor. No es fácil lanzarse o retenerse. Cada uno es cómo es. Amélie les hace sufrir, va a su ritmo pero se deja aconsejar por su vecino y pronto tiene a su chico llamando a su puerta de nuevo, paciente, ignorando todo lo que se le avecina y le ha preparado durante años su amada Amélie...
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