Mirada polícroma
Dicen que los orgullosos creen que dialogar es tener que ceder: reconocer las propias equivocaciones, cambiar comportamientos, debilitarse. No necesitan dar explicaciones a nadie: se consideran poseedores de la verdad.Creo que hay que respetar las experiencias de cada uno. Pero también creo que la Verdad no pertenece a nadie. Por muy sabia que sea una persona puede que no tenga la Verdad ni más cerca ni más lejos de otro que sea ignorante. Cada cuál tiene su verdad según lo que ha vivido, es lógico que la defienda pero tendría que aprender a respetar la de los demás.
Me gusta pensar que el pasado no debe ser una losa. No debe ser negativo. Mirar el pasado debe servirnos para aprender de los errores, de la experiencia pero no para seguir inercialmente condenados a seguir el camino iniciado. Todos podemos cambiar si abrimos un poco nuestra mente. Estamos en permanente cambio pero empezar de zero no es sencillo ni tampoco actuar con independencia al pasado. Pero creo que si nos escuchamos y vemos más puntos de vista podemos ir más allá que juzgar a los otros o anteponer nuestras ideas como las más verdaderas. Creo que esto vale para todos, para los más experimentados para los inexpertos, sabios o ignorantes. Tenemos mucho que aprender de todos.
Me gusta reflexionar tomando varios puntos de vista, cuantos más mejor, intentando recoger la verdad que en todos hay y, juntándolas, llegar a construir una verdad más grande.
Me gusta la espontaneidad. La mayoría de gente se calla los elogios, se ahorra los detalles gratuïtos (darlos cuando surgen, sin cálculos ni esperar nada a cambio). Esperan San Valentín, Navidades, Rebajas, Cumpleaños o una de las fechas consumistas que no faltan en ninguna época del año.
[Entrecomilladas frases de Anthony de Mello (jesuita)]
Focos giratorios de luz amarillenta, parpadeantes; ’música’ atronadora que hace vibrar el aire hasta resonar dentro de uno; la atmósfera cargada de tabaco; bebida y la gente de la noche. Ya sabéis de lo que os hablo: de esos maravillosos antros en los que la gente paga 12€ para entrar y así justificar el fin de semana. En ningún sitio me siento más solo, gregario, consumista, soltero (si no ligas no vales) e insignificante. No hay que ser absoluto, las hay agradables y que con buen clímax y buena compañía pueden estar bien para una noche de vez en cuando. Pero reflexionando, llego a preguntas clave: