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UNIENDO CASUALIDADES

Reflexiones

Confianza

Confianza

- ¿Cómo estás?

- Bien, todo bien, ¿y tú?

Cuántas veces hemos respondido por inercia a esta pregunta y la hemos devuelto como un boomerang. Algunos pensaréis que es pura cortesía, una respuesta de buena educación. Sin embargo, repitiéndonos una y otra vez que estamos bien terminamos por auto convencernos y si esa misma pregunta nos la hace una persona próxima, incluso nos negamos la verdad a nosotros mismos y a nuestro círculo más íntimo.

Uno de los pilares de cualquier relación familiar, de pareja o amigos es la confianza. Si la comunicación es rutinaria y no dejamos aflorar nuestros miedos, dudas e inquietudes la conversación se vuelve rutinaria, forzada y postiza. El aparentar estar siempre bien y no reconocer nuestras vulnerabilidades nos acaba pasando factura.

Lo positivo de todo esto es que la gente que nos quiere, nos quiere tal y como somos. El hecho de ser sinceros con nosotros mismos y nuestra gente refuerza nuestros lazos y nos hace sentir mejor para salir de cada bache en el que nos hundimos.

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Amigos

Amigos

En los días del Facebook el concepto de amistad se ha ampliado muchísimo.
Una amiga me decía que se podían englobar las relaciones en estas categorías: desconocidos, conocidos, compañeros de trabajo o estudio, amigos en general, amigos íntimos, familia y pareja.
Ahora, quizá movidos por el influjo de Facebook, bajo la etiqueta de amigos tenemos desde desconocidos (quizá amigos de amigos), a conocidos (gente de quién sabemos vagamente su nombre y la situamos en un entorno determinado), pasando por compañeros de trabajo hasta los amigos con los que nos vemos más a menudo. 

Se ha perdido la connotación más íntima de la amistad. Como tantas palabras, de tanto abusar del amigos hemos devaluamos un poco el término.
Pero voy a romper una lanza a favor de Facebook. Soy de los que he agregado a un montón de gente con la que no me veo nunca pero que en su momento conocí y no me importaría volver a ver y mantener el contacto.
Este verano, por ejemplo, haciendo turismo he recuperado el contacto con una chica que hacía años que no veía y que conocí sólo durante una semana. Nunca se sabe dónde vas a acabar viviendo o dónde vas a hacer turismo y en este sentido es confortable tener una buena red de contactos.

Sin embargo, no hay que olvidar que es preferible tener amigos de carne y hueso y que esos son los más importantes y los que hay que cuidar más.
Es ese el grupo que más cuesta mantener y no digamos hacer crecer.
Es una lástima pero con el tiempo la tendencia es ir perdiendo el contacto diario y personal con los amigos y cada vez quedan menos amigos de los de ir viendo de vez en cuando.

Recurso fácil: la familia

Recurso fácil: la familia

        Se dice que la familia es la base de la sociedad, que siempre está allí para los momentos malos. Este es el problema: desde pequeños aprendemos a abusar de la confianza de los padres para pedir constantemente atención, caprichos, cosas, tiempo,…

        En el día a día la familia tiene que soportar nuestro carácter, tratos despectivos, rarezas, periodos de silencio y opacidad (como durante la adolescencia). Muchas veces la naturalidad sólo sale por el lado negativo y el buen carácter, los detalles, las palabras amables o chistosas las reservamos a otros (amigos, colegas del trabajo,…)

Deberíamos apostar por la familia y no sólo recurrir a ella cuando nos van mal las cosas y no nos queda nadie. Supongo que mientras maduramos vamos poco a poco reservando un espacio mayor a la familia hasta darle el que merece.

Deberíamos dejar de utilizarla, dejar de estar en casa sin colaborar, sin convivir, sin saber estar. No está bien dar por sentado que nos aceptarán hagamos lo que hagamos y seamos como seamos.

        Porqué algún día llegará el momento de las pérdidas y los lamentos y será demasiado tarde. Llegarán las palabras huecas para sacar a relucir sentimientos auténticos pero guardados demasiado tiempo.

        Siempre pienso que deberíamos ser más nosotros mismos. Para vivir de verdad nos falta dar un plus más y qué mejor espacio que el familiar. Existen hoy en día muchos tabú, cosas íntimas de las que no hablamos. Nos cuesta mostrar sentimientos, decir cuánto amamos a los que tenemos cerca o cómo nos gusta estar rodeados de ellos. Hagámoslo y hagámoslo saber a los interesados.

Dispersión

Dispersión

[Imagen: "campfire of confusion" por circulating]

En la era de las nuevas tecnologías con el móvil, iPhone, Facebook, MP3 o blogs, la dispersión cada vez afecta a más gente y se va esparciendo como una mancha de aceite. Los adolescentes enganchados a un videojuego ya no son el único exponente de este fenómeno.

Por suerte nadie muere por acumular pocos recuerdos, por falta de criterios y decisiones claras, por reflexionar poco, por ser incapaz de seguir un debate, una clase de una hora o de terminar un artículo del periódico.

Sin embargo nuestra capacidad de aprendizaje, nuestros hábitos y proyectos sí se ven afectados.

No salimos quietos ni en las fotos, viajamos más que nunca, hacemos zapping, googleamos hasta olvidarnos de lo que buscábamos, miramos compulsivamente las fotos en el móvil o en el ordenador. Pero, ¿aprendemos algo? ¿Recordamos lo que hemos hecho la semana pasada o lo que haremos la próxima sin consultar la agenda? Dice Francesc Torralba que nada es sólido en nuestra vida sin repetición, aunque sea aburrido es el único modo de aprender, de recibir lo esencial, hacer lo que queremos y no lo sólo lo que nos apetece o deseamos.

Como he comentado aquí alguna vez, vivimos más pendientes del exterior que de nuestra propia vida. Lo importante requiere tiempo, paciencia y atención. Del bombardeo de mensajes y actividades al que nos sometemos no suele venir lo más aprovechable.

¿A eso le llaman arte?

Reproduzco el texto explicativo de un cuadro de “arte abstracto” con el que me topé en el Tate Modern de Londres:

La vasta expansión de pintura roja no modulada en este trabajo es doblemente absorbente y desorientadora. Se interrumpe por una banda estrecha de color púrpura que recorre verticalmente el borde derecho del cuadro. Esta banda genera tensión en el lienzo entre la presencia y la ausencia, la solidez y la fragilidad. Su verticalidad representa la posición del espectador, ayudando a realizar el punto de vista del autor que quiere que el espectador sepa que está “allí” cuando se sitúa delante del cuadro.

Sinceramente, recorriendo las salas de un museo de arte moderno tengo la íntima sensación de estar paseando entre absurdas ocurrencias que en lugar de emocionar o cautivar al espectador le hacen a uno pensar seriamente si hay alguien que viva de eso o que por ciertas mamarrachadas se llegue a pagar un precio tan elevado.

Me contó un amigo que en el museo Guggenheim de Bilbao alguien hizo el experimento de colocar un cuadro abstracto hecho con sus propias manos (podéis imaginaros cualquier chorrada) en un hueco libre de una sala del museo. Por lo visto los responsables del museo tardaron varias semanas en darse cuenta de la “intrusión” dado el nivel de “abstracción” de la mayoría de las obras.

Seguramente sea un ignorante de arte y se que aunque haya mucha gente que opine como yo seguramente no basta para estar en lo cierto. Pero allí dejo estas anécdotas.

Obsesiones

Obsesiones

 

¿Somos libres? Solamente si no dependemos de nada ni de nadie. Algo o alguien nos obsesiona cuando focalizamos nuestra vida a ello, invirtiendo mucho tiempo y pensamientos. Cuantas menos obsesiones tengamos más control y libertad tendremos en nuestra vida. Pero todo es cuestión de equilibrios. Necesitamos determinadas personas y hábitos para funcionar sin los que perderíamos referencias, confianza aumentándo la soledad y la inseguridad. Pero hay que controlar qué grado de dependencia tenemos a cosas como el correo electrónico, el Facebook, el chat, a saberlo todo sobre el día a día de un deporte, de un personaje, de la evolución de una serie de TV, el gimnasio, un juego, etc.

Y todo ello hay que valorarlo en relación a lo que consideramos importante: la relación con la familia, amigos, la higiene mental, espiritual y personal de uno mismo, las aficiones, el tiempo para los demás, etc.

Si hay un desequilibrio de tiempo dedicado a esas otras cosas y descubrimos que en realidad nos ocupan la mayoría del tiempo libre, deberíamos reflexionar cómo cambiar esa tendencia. En un post anterior daba una de las claves: Analizar y observar cada atadura, ver cómo ha llegado a ser hábito, quién la introdujo en nuestra vida. Después de este ejercicio de concreción, analizar el conjunto: cómo afecta al resto de mi tiempo, cómo incide en mi vida, cómo redistribuir el tiempo dedicado a ese hábito a aficiones alternativas, nuevas actividades, etc.

En realidad nos escondemos debajo de algunas actividades que repetimos una y otra vez porqué nos hacen sentir seguros: mirar el email o el móvil (para no tener cuentas pendientes con nadie) o para dejarnos ir y relajar la mente (mirar la TV, seguir una serie, el partido de futbol,…). Sin embargo, si hay alguna afición relegada pero que es importante, si tenemos alguna ambición por realizar aunque nos exija sacrificio y cierto esfuerzo, hagámosla, no tengamos miedo o pereza y, sobretodo, no la hagamos después de nuestras pequeñas o grandes obsesiones.

 

Aprenderemos a discutir?

Aprenderemos a discutir?

Como ya he comentado alguna vez, habitualmente nuestra caprichosa consciencia se focaliza, durante unos días, en algún tema o idea sin que nos demos cuenta hasta que cuando insiste por cuarta vez, entonces paramos un momento y lo reflexionamos con más calma.
Esta vez me ha ocurrido con el tema de los argumentos, opiniones, discusiones.

He leído un libro de entrevistas a Xavier Sala i Martín, un ejemplo de argumentador por la solidez de sus argumentos (estés de acuerdo o no con ellos), su locuacidad, su seducción hablando (en el sentido de simpatía, habilidad, ingenio) tanto en clases de universidad o conferencias como en tertulias y la imaginación y simplicidad en sus artículos a base de ejemplos pedagógicos que ponen al abasto de todos la macroeconomía, su campo, porqué él es de esa minoría de tertulianos que sólo habla de lo que sabe.
Este conjunto de características hace que sus argumentos ganen en solidez y veracidad. Es curioso como necesitamos bastantes factores para que creamos a una persona o lo consideremos un farsante. Por un lado su presencia física, su forma de hablar, el tono de voz, la velocidad con la que interviene, la duración de sus intervenciones, cómo viste, su actitud, humildad, si hace bromas o comparaciones,...

En otro libro, de historia de la filosofía, decía que la filosofía nació en Grecia gracias al inicio de la República griega gracias a la llegada de la democracia. Entonces los oradores tenían mucho prestigio y en las plazas públicas debatían y argumentaban sus ideas.
Creo que ahora nos llega mucha información de muchas maneras pero que deberíamos hacer el esfuerzo y tener la responsabilidad de informarnos bien y no opinar de lo que no sabemos. Muchas veces damos la culpa de todo a los políticos. Si la gente de la calle tuviera la mentalidad de los primeros griegos: se informara bien antes de opinar, discutiera sin acalorarse sino esforzándose en comprender al otro y hacerle llegar su opinión creo que también nuestros políticos se nos parecerían. Los políticos sólo son un reflejo de la sociedad.

Por último, sobre una polémica que no viene al caso leía que se utiliza con frecuencia la manipulación de la idea contraria para así favorecer la propia. Aún sabiendo con claridad que lo que dice tu oponente tiene un sentido se manipulan sus ideas para generar malentendidos, hacernos creer cosas que no son y todo para favorecer unos fines determinados. Por desgracia muchas veces actuamos así. Ojala se valore más en nuestra sociedad el saber hablar y discutir con respeto a los demás sin manipulación, con honor a la verdad y sin fines partidistas.

Dimensión humana, trato humano

Dimensión humana, trato humano

[Imagen de Gettyimages]

¿Qué actitud tenemos con la gente: conocidos, compañeros, amigos, familiares?
El dia a dia hace que prestemos poca atención a los actos repetitivos y al trato con la gente más cercana.
Somos animales de costumbres, cogemos hábitos y rutinas.
Esto hace que, a menudo, necesitemos de sucesos para reaccionar y valorar lo que tenemos puesto que lo bueno de hoy mañana puede no estar.

La confianza no debería hacernos olvidar que estamos tratando con nuestros seres queridos, que cada persona debe ser respetada y debería contribuirse a su bienestar.
¿Nos movemos por interés? ¿Somos tan egoístas como para llevarnos bien sólo con quien nos interesa?
Yo no diría tanto, pero algo de esto hay.
Tenemos los sentidos embotados, la piel gruesa y resbaladiza al sufrimiento ajeno.
¿Dónde está la amabilidad de los dependientes en los comercios?
¿O la cortesía del dejar salir antes de entrar o dejar sentar a la gente mayor?
¿Las buenas maneras y la cordialidad están anticuadas?
Quizá hemos pasado de dar un trato preferencial al otro a mirarlo como un rival.

Hace años una amiga me envió este texto titulado 'Que tu hermano sea un Dios para ti'.
Piensa de verdad qué harías si te encontraras con Dios, cómo le saludarías, cómo le hablarías, cómo le tratarías.
Ahora esfuérzate en tratar así a las personas con que convives, al compañero de trabajo.
Lo primero es el respeto, luego la comprensión, la generosidad, la disponibilidad, la compasión, el servicio y por último el amor.

Renaciendo de vez en cuando

Renaciendo de vez en cuando

[Os pongo ésta mariposa de Gettyimages como símbolo de renacer] 

Alguna vez he hablado de la rutina y el cambio. Por un lado pienso que la rutina nos da estabilidad y es necesaria para no volvernos locos.
Al mismo tiempo creo que cualquier dia es bueno para replantearse si estás satisfech@ con tu vida actual.
Dicen que entre lo que somos y lo que quisiéramos ser hay siempre un espacio. Al menos una de nuestras facetas cojea: vida personal, profesional, salud, dinero,...
El siempre inalcanzable equilibrio... No tenemos que perder de vista que en nuestras manos está elegir en cada momento, hay que tomar decisiones, sino alguien las tomará por ti, no te conformes, siempre hay un margen para mejorar lo que uno tiene, lo que uno es, lo que los demás reciben de ti.
Pero tampoco hay que desesperarse, siempre hay cosas negativas en nosotros, pero no hay que machacarse, hay que convivir con ellas.
Cada uno de nosotros tiene un potencial muy grande y si no damos más de si es por nuestros miedos y excusas.
Una cosa que ayuda a salir adelante es fijarse un objetivo y luchar por él. No hay que abarcar todo de una sóla vez.
Siempre se puede intentar mejorar los defectos, suavizar cada uno de ellos pero lo que saca más de nosotros mismos, lo que renueva más energías es hacer algo en positivo y no tanto mirar de limar lo negativo.
Espero que todos, de vez en cuando, hagamos el ejercicio de valorar cada aspecto de nuestra vida y, con imaginación, aprovechemos mejor nuestros recursos.

Chicle visual

Chicle visual

Decía Joan Brossa (poeta visual) que la TV es para los ojos lo que el chicle (chewing gum) es para la boca.

En la época audiovisual y tecnológica en la que nos encontramos, encontraremos, en cualquier hogar, decenas de gadjets o artilugios como móvil, portátil, PC, TV, video, consola, webcam, cámara digital, DVD, MP3,...
De alguna forma, las imágenes y los sonidos en soporte digital son las protagonistas del siglo XXI, o al menos nos bombardean día a día a través de los medios de comunicación e Internet.

La reflexión a hacernos sería: ¿en qué medida nuestra vida se alimenta de todo lo que nos rodea, de toda la información que nos llega? ¿en qué medida necesitamos día a día saber sobre determinadas noticas y personajes (deportes, corazón, series de TV)? ¿en qué medida los protagonistas de nuestras vidas somos nosotros mismos? ¿quiénes son nuestros referentes?

Mientras viva, ser el rey de mi vida y no su esclavo decía Walt Whitman.
De esto se trata, de buscar el equilibrio exterior e interior: recibir influencias de fuera pero sin esconderse , sin ahogar nuestro yo.
Tener referentes SI, leer biografías o ver/leer entrevistas SI, pero sin perder de vista tu proyecto de vida, sin avergonzarte de ti mismo.
Muchas veces pasamos épocas en el que cada día parece idéntico al dia siguiente: la rutina se nos come la moral, la energía y ante la falta de estímulos y deseos nos aburrimos, nos dejamos ir, nos sentimos decepcionamos de nosotros mismos.

Es en esos momentos en que tenemos que recuperar nuestra voz interior, cojer las riendas y decir: basta.
Debemos intentar hacer algo en nuestra vida sin miedo al qué diran, a fracasar o a no llegar a ningún lado.
Porqué quiero creer que la vida tiene sentido, nuestra vida tiene sentido para los demás y para nosotros mismos.
Cada uno de nosotros aporta algo distinto.

No dejemos que la gran burbuja (de chicle) audiovisual nos explote en la cara sin habernos hecho a nosotros mismos.

Debates sin causa

Debates sin causa

Últimamente asisto atónito a una sucesión de debates absurdos, sin base alguna pero que, sin embargo, se retroalimentan y eternizan con el tiempo.

Oigo por televisión un especialista en derecho constitucional (todo tertuliano que se precie es experto en algo) defendiendo la quema de fotos del rey “argumentando” que es una forma metafórica de libertad de expresión para expresar rechazo a la monarquía. Creo que hay que dejar ideologías a parte cuando se traspasa la línea. Para defender una idea creo que no hay que hacer equilibrios. Seamos honestos y respetemos los símbolos y las personas con la sencilla regla de “no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti”.

Los medios deportivos de Barcelona se ha dedicado, durante dos semanas, a discutir si el futbolista del Barça, Ronaldinho, no juega porqué está a) lesionado, b) triste, en baja forma c) como estrategia para irse. El club se apresura a enviar a todos los medios una foto de Ronaldinho entrenando en solitario. Sin embargo, el equipo pidió respeto a su vida privada y reaccionó con una victoria convincente, con autoridad y buen juego. El público también mostró apoyo hacia el jugador. Con lo que la prensa decide apartar el tema y se pone a hablar de Messi. “A rey muerto, rey puesto”. Sea cual sea la verdad, no os parece que se presta demasiada atención a las figuras mediáticas y que se las sobrevalora por un trabajo que no merece tanta admiración y elogios?

Y así podemos seguir por la prensa rosa, por las noticias de política, internacionales, etc. Hace tiempo que se dice que el 4º poder, los medios de comunicación, es el más codiciado. Lo que está claro es que a alguien le interesa que las noticias lleguen de una determinada manera, que se generen determinados debates artificiales y que duren lo que duran.

Y mientras tanto seguimos hablando de lo que quieren en vez de pensar y ocuparnos de lo que realmente importa: lo que hacemos, lo que podemos hacer, lo que pensamos, lo que queremos ser. Como apuntaba aquí , hay una paradoja muy curiosa en nuestros días: el individualismo vacío.
Por un lado, somos individualistas, no movemos un dedo si no es en beneficio propio.
Por el otro, nos interesa más la vida privada de los demás y hablar de cualquier cosa antes de cuestionarnos a nosotros mismos, hablar de lo que nos interesa y participar más en todos los niveles: social, laboral, familiar, etc.
Una imágen vale más que mil palabras" dicen. Pues ahora mira unos segundos la que te he puesto.
Apaga la TV un rato y piensa en lo que te estan diciendo, te estan informando o deformando?

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Palabras y comunicación

Palabras y comunicación

Parece ser que hay un barómetro invisible que distingue los parcos en palabras de los que tienen mucha labia. Según se mire se considera virtud o defecto un extremo o su opuesto.
Por naturaleza nos es más simpática y agradable una persona divertida que llene con palabras el incómodo hueco del silencio. Sobretodo si se trata de una conversación incómoda entre desconocidos o individuos que se acaban de conocer
.

Sin embargo, a veces es preferible la persona ingeniosa que habla poco que la ignorante que no duda en criticar hasta los que tiene a dos metros provocando todo tipo de miradas reprobatorias que incluyen a su compañero de conversación.

Como decía, nos sentimos más cómodos entre palabras que entre silencios salvo excepciones que incluyen los charlatanes y los egocéntricos por exceso de palabras, los sosos por defecto y el selecto grupo que consigue el equilibrio deseado de prudencia para no meterse en vidas ajenas, de diplomacia en la selección de los temas, de medida para saber en que punto es mejor dejar de hablar para escuchar y de ingenio para que las anteriores características se conviertan en virtudes y no le conviertan a uno en un muermo, silencioso y aburrido.

Leí hace unos meses un estudio que desmentía el tópico de que la mujer habla más que el hombre. Tópicos aparte, creo que estaremos de acuerdo en que mientras los chicos jugábamos a fútbol en el patio de colegio, las chicas solían conversar más. Incluso cuando había un conflicto o se quería herir a alguien, los chicos usábamos los puños y los pies mientras que las chicas solían ingeniarse traiciones por medio de confidencias o de persuasivos discursos.

Personalmente creo que a los chicos nos cuesta más dar detalles, describir las emociones y deberíamos vestir un poco más nuestros relatos porqué a veces parecen un telegrama o un mensaje en clave a descifrar.

Pero sobre todo debemos tener cuidado en comunicar, en apartar la pereza que nos cierra en nosotros mismos, no perder el hábito de compartir el día a día o las emociones y pensamientos con los nuestros para así transmitir nuestra experiencia y nuestra esencia evitando ser unos extraños de nosotros mismos o crear malentendidos y discusiones que, por el poco hábito de comunicación, son más graves. Dicen que el 80% de la comunicación es no verbal. Hay personas muy expresivas que lo son sin necesidad de hablar mucho. Así que no os preocupéis si sois parcos en palabras, lo importante es saber comunicar.

Tiempo!

Tiempo!

En este mundo interconectado y globalizado el concepto ‘tiempo’ es más relativo que nunca.
En África, el ritmo es lento y parece contemplar sin prisas, el crecimiento de las plantas, el paso de las estaciones, un dulce atardecer, una tormenta desde la ventana, el fluir de un riachuelo o la traumática transformación de un niño en adulto.
Por contra, en nuestro entorno utilizamos expresiones como: ‘se nos echa el tiempo encima’, ‘no tengo tiempo’, ‘el tiempo es oro’, ‘el saber no ocupa lugar pero sí tiempo’. Cada vez tenemos menos tiempo, memoria más estrecha y reducida.

Pensemos ahora en el concepto ‘línea’: toda línea tiene un inicio, donde apoyamos el lápiz sobre el papel; le sigue una trayectoria y un fin, donde dibujamos, por ejemplo, una flecha.
Esta imagen quiere simbolizar nuestra vida a lo largo del tiempo: si somos conscientes de nuestro pasado y de los elementos que configuran nuestro presente, tendremos una idea de continuidad que nos llevará a pensar en su finalidad, o sea, en su sentido.

De este modo, si nos ocupamos de ello, va tomando forma en nuestro interior un poso vital que contiene experiencias pasadas, todo tipo de recuerdos y detalles importantes para nosotros sin los cuales no sabríamos quienes somos.

Por más que corra el tiempo, no debemos dejar que se nos ‘coma vivos’ y se nos escurra la vida como el agua de la bañera que se escapa por el desagüe.
Sin embargo, tengo la sensación que estamos tan inundados de noticias, libros, estímulos, publicidad… que en tan permanente saturación, nos olvidamos facilmente de las cosas, la memoria se vuelve selectiva, pocas cosas nos afectan, pocas personas consiguen llegar dentro de nosotros, nuestro interior se estrecha, está cada vez más protegido por la coraza del adulto egoísta que representamos aislándonos del mundo pero sin cultivar nuestro interior (individualismo vacío).

Ya lo hemos visto casi todo, nos resbalan las injusticias y las desgracias de los demás, hemos escuchado todas las músicas, hemos visto todas las películas y sin hueco a la sorpresa no hay impacto, aprendizaje, evolución ni mundo interior…
Así que sólo podemos crecer con la dosis suficiente de humildad, capacidad de sorpresa, respeto, interés a lo desconocido, a los otros… y con tiempo!

Dos culturas, dos cerimonias.

No es nuevo que os hable sobre elementos opuestos o contradicciones para destacar algunos aspectos o ideas.
Hoy contrapongo dos celebraciones religiosas que he tenido ocasión de presenciar.

El caso es que domingo pasado llegaron a mis oidos voces muy alegres, cantos y músicas exóticos para mi pero muy agradables, cálidos y tan potentes que me arrastraban hacia ellos empujándome a bailar. Siguiendo las voces fui acercándome a una sala donde se celebraba algún concierto, fiesta o algo por el estilo. En las inmediaciones de la sala había un grupo de gente negra de piel vestidos para la ocasión. Las mujeres llevaban esos vestidos africanos tan festivos y elegantes a la vez. Los hombres, al estar en Italia todos nosotros, no eran menos y lucían unos trajes impecables.
Al poco tiempo me fijé en las letras y también en las actitudes de los asistentes. Las letras eran religiosas, pedían/daban las gracias a Dios y contenían palabras de agradecimiento o esperanza. Era un gospel africano en toda regla. Una celebración muy animada donde el público aplaudia y los niños corrían sin miedo a molestar puesto que era imposible competir con el estruendo que hacían las bateria, guitarras, tambores y voz…

Al cabo de un rato fui a la misa de los franciscanos que estaba a poco más de 30 metros de donde estaban los africanos. Europa y Africa. Qué diversidad de gente, de cultura, de actitudes. Una misa católica es la otra cara de la moneda de una fiesta. El tono monótono, las palabras musitadas que repiten una y otra vez una oración aprendida sin ningún entusiasmo…

De todas formas las dos celebraciones tienen contenidos o fondos similares. Pero la cultura determina la expresión mística de los pueblos y son reflejo de la forma de ser de las gentes. Ejemplo de esto es ver algunos africanos llegados a las costas europeas por mar y mientras son atendidos (o detenidos), siguen cantando, sonriendo o bailando.
Ante las dificultades o los misterios místicos se puede poner cara seria o risueña, no significa que unos se lo tomen más en serio que otros. En nuestra cultura identificamos alegría con irresponsabilidad y seriedad con eficacia. Tal vez deberíamos reconsiderar nuestra filosofía para ser más optimistas y sonreírle más a la vida.

Vacaciones

Cuando hacemos vacaciones?
Yo diría en aquél periodo largo e ininterrumpido en el que no pasamos más de 4h haciendo algo por obligación.

Aún así hay quien no sabe descansar y disfrutarlas. También hay quien, por desgracia, no puede tenerlas aunque lo desea. Al menos en España los horarios laborales son muy extensos y distribuidos a lo largo de la jornada. Deberíamos empezar a trabajar a las 8h seguido hasta las 12h, comer y enlazar de 13h a 17h completando las ocho horas reglamentarias. Entonces nos quedaría toda la tarde libre. 

Estos horarios nos hacen desear las vacaciones para prescindir de ligaduras horarias, limitaciones alimenticias, para poder trasnochar, ir sin prisas y disfrutar de cosas pequeñas. En una palabra: desconectar.

La mayoría opta para viajar unos dias y descansar otros en una 2ª residencia. Lo primero para descubrir lugares nuevos, cumplir sueños… Lo segundo, para leer, pasear, hacer excursiones, bañarse en rios helados, practicar deporte, volver a viejos paisajes y a aquellos rincones que nos han visto crecer. 

Unas vacaciones así surgen su efecto. Personalmente desconecto de mis rutinas y consigo que mi mente no se preocupe por nada y vivir el presente. Tener más tiempo no significa aprovecharlo mejor. En vacaciones no escribo más en el blog, por ejemplo…

Y cuando las vacaciones llegan a su fin? En los últimos años psicólogos y periodistas se han empeñado en etiquetar todo tipo de fenómenos naturales creando una psicosis general. Por ejemplo los llamados síndrome posvacacional y vacacional. El posvacacional es ese regresar al ritmo habitual, a la disciplina del trabajo diario. Pero sorprendentemente se introdujo el síndrome vacacional. Este consiste en que las vacaciones pueden acabar siendo un tiempo de estrés, disgustos y broncas, y también el periodo en el que más parejas se separan al estar más tiempo conviviendo. 

Esto nos lleva a una reflexión: vivimos tan absorbidos que cuando realmente convivimos es sólo 30 dias al año que pueden ser suficientes para romper una relación. Triste, verdad? De todas formas yo invito a que sean días para regerar las relaciones, para oxigenarlas, para descubrir más puntos en común, limar asperezas, compartir más tiempo juntos, conocerse más…

Vida breve, dos actitudes para aprovecharla.

Creo que hay dos actitudes ante la vida y, en general, cualquier reto, objetivo o propósito que nos hacemos o marcamos.

Podemos exigir-nos el máximo de nosotros, mantener la cabeza fría, poner todo de nuestra parte, confiar en nuestras posibilidades, ser constantes, analizar la situación para ir perfeccionando poco a poco y acercarnos a nuestro objetivo, etc...

Podemos tomárnoslo con otra filosofía. Se pueden rebajar espectativas, valorar otras cosas, ser más autosatisfechos, condescencientes, etc...

La vida puede ser un reto constante, como un juego de superación personal, de marcar retos, una forma de perfeccionarnos. Nos podemos tomar la vida muy en serio como podemos tomarnos a nosotros mismos muy en serio. Cada dia pude ser una lucha por la supervivencia, una 'sana' (o no) lucha para competir con tus compañeros de trabajo o estudios para ser mejores y más competentes y respetados (profesionalmente). Podemos permitirnos nuestros propios errores (incluso con ironía) o malhumorarnos hasta corregirlos.

La vida es algo serio o una farsa?

En ésta misma linia me surge la pregunta: la vida es algo demasiado bonito y breve para perder el tiempo y, por lo tanto, debemos aprovechar cada instante exigiéndonos a nosotros y a la vida el máximo de rendimiento y felicidad posibles? O, por contra, la vida es demasiado breve como para vivir estresados y preocupados olvidándonos de lo que te 'despista' de tus objetivos profesionales, sociales, de tu entorno próximo, personales...

Cuál es la forma más responsable y adecuada de vivirla sin dejar de disfrutarla?
Qué nos motiva más, a qué retos no queremos renunciar, hasta dónde queremos llegar, qué valoramos, por qué cosas luchamos, qué anhelamos?

En este mundo veo, a grandes rasgos, dos continentes que reflejan esas dos actitudes: por un lado está la estresada Europa y Norte-Centro América que luchan contrareloj para ser los mejores en armamento, misiones al espacio, tecnología, economía, deporte,...

Por otro lado en África o América del Sur algunos pueblos viven a otro ritmo, sin reloj, con otros objetivos personales y sociales, con otros marginados, con otras necesidades...     

Conversaciones entre un Ateo y un Creyente(católico).

Conversaciones entre un Ateo y un Creyente(católico).

Ateo:

Qué opinas de la iglesia?

Creyente:

Hay tantos millones de personas que formamos parte de la iglesia...

Hay de todo, me gusta la parte de iglesia que es coherente, viva y que tiene autocrítica.

Creo que mi educación religiosa no me ha limitado la libertad sino que ha sido

una guía que me ha ayudado a diferenciar lo importante de lo que no lo és.

Ateo:

Tu ponte a pensar en todo lo que pasa en este mundo, todas las barbaridades...

Creyente:

Son fruto de la libertad humana.

Ateo:

Si...pero Dios permitio eso no?

Creyente

También permite que a cada minuto se haga el bien en alguien.
Seria injusto que interviniese sólo en algunas cosas... entonces no seríamos libres... menuda intrusió.

Si Dios no intervino para salvarse de la cruz por qué habría que intervenir en lo demás?

Ateo:

No entiendo porque lo hizo, seguimos pecando igual o más

Tu crees que hay algo despues de la muerte?

Creyente:

No tiene sentido imaginarselo aunque lo hagamos.. toda especulación o intento de aproximarnos es un error de base...
pero sí, ese algo me espera.. no se si a 'mi', no se a que parte de mi...

es como intentar definir Dios cada palabra que lo limite lo empequeñece

Ateo:

Pero tu crees de verdad que hay algo mejor despues de la muerte?

Creyente:

Si

Ateo:

Yo pienso que no hay nada piensa por un momento esa idea aterra en verdad

Imagina...

Es mucho mas facil pensar que hay algo creo que por eso se inventaron eso

Creyente:

De todas formas ayuda a vivir y eso no es malo, no?

Ateo:

Es por eso, es mas facil y mas feliz pensar que hay algo bueno.

Creyente:

De todas formas, como nunca sabremos la verdad, mejor vivir esperanzados y tranquilos, viviremos más y mejor.

Ateo:

Pero es algo que utilizan mucho las religiones.

Creyente:

Mira.. yo lo único que me interesa de la religión es su esencia.. No me interesan las iglesias, las miserias humanas que corrompen y manipulan

Si alguien lo hace, allá él.

Ateo:

Ves eso es algo que ya piensas igual que yo.

Yo soy ateo, niego que exista por mis estudios (biología).

He estudiado poco a poco los entresijos de la vida, todo poco a poco va saliendo a la luz

y no creo que hubiera algo detras, (superior), veo como todo se ha ido demostrando

poco a poco se van encontrando respuestas.

Creyente:

Seguro q hay quien precisamente por estudiar "los entresijos de la vida" sea más creyente...

Es comprensible que mucha gente rechace las religiones porqué a lo largo de la historia se han utilizado mal,

se han mezclado con el poder, han generado guerras, destrucción, han dividido la gente... y aun lo sigue haciendo.

Ateo:

Es el hombre el que creo la religion y él quien la corrompe.

Creyente:

El cerebro no va separado del corazón..

No se puede negar la existencia de Dios solo con la cabeza porqué somos limitados y Dios escapa a nuestra comprensión.

No sólo la cabeza es válida para 'entender’ Dios.

Pero en esto esta la libertad de creer o no, en priorizar la cabeza o no.

Si uno se fia más de la cabeza o si cree que no todo es tan fiable o científicamente demostrable, probablemente dudará.

Ateo:

No es de cabeza nada más, también falló muchas veces a mi corazón.

Sí, Dios dejó que me sintiera abandonado, confuso.

Me hacía muchas preguntas.

Y toda esa gente que le reza y no hace nada por ellos?

Creyente:

Cuando uno está mal... no es el momento creo yo de juzgar a nadie ni nada.
Cuando uno está mal está bloqueado, no es uno mismo.

Entonces uno no es capaz de recibir amor ni darlo

no es capaz de sentir nada bueno ni por uno mismo y Jesús se hace presente a través del amor.

Y entonces, saco la cabecita por encima.

Y entonces, saco la cabecita por encima.

A veces me pasa: ante una situación salgo del paso como puedo para luego reflexionar y resolverla (mejor) como la siento...
es lo que me sucede ante la pregunta: ¿quién soy?... al oírla, mente en blanco...
Puedes pensar, por lo que te acabo de decir que tiendo a reflexivo, aunque no te engañes, cuando me dejo llevar por mi corazón mejor llámame impulsivo. ¿un defecto? Puede...

Y es que creo que a las cosas importantes de la vida hay que dejarle hacer al corazón. Es más listo de lo que creemos, tiene intuición, sabe lo que nos conviene. Pero eso no significa que no tengamos que objetivar algunas emociones y pasiones. Pero aquellos sentimientos que nos alegran el corazón hay que escucharlos, aprovecharse de su fuerza y, como decía Balmes, darles dirección.

No se lo que es la felicidad pero estoy seguro que si consigues amar lo que haces y a los que te rodean la tienes en la palma de la mano. No es una definición muy racional, verdad?
Me siento afortunado de intentar vivir a fondo la vida, querer aprender a: escuchar, leer, conocer gente, idiomas, culturas, expresarse (escribiendo o...)

Quizá ahora pienses que soy idealista aunque de nuevo te digo que "no todo es lo que parece ser".
La verdad es que como todos me paso el dia estudiando cosas que no entiendo, subiendo y bajando por el ascensor, haciendo colas, apretujado en el metro, comiendo, mirando la TV, peleándome con el Windows o la conexión a Internet...
Sólo que mi afición a escribir y a internet hace posible crear espacios nuevos cada vez que encuentro tiempo e inspiración para esto. Puede que lo que escriba tenga poco que ver con las dificultades diarias y más con plasmar la imaginación, las ilusiones y los mundos que me ayudan a desconectar de lo aburrido y triste que es a veces el dia a dia.

Son escasos los ratillos de tranquilidad, los instantes en que sacamos la cabecilla por encima del mundo y nos atrevemos a acariciar ALGO.
Este algo que puede ser una charla con los amigos, practicar nuestro hobbie favorito, confesiones con alguien íntimo, una reflexión, frase, un paseo, una canción, un verso...
o incluso que te sorprenda tu propio corazón. No se si crees en Dios...
Pero en todo caso hay mucho delante de tus ojos q puede encender tu corazón y no se sabe si TU o ÉL te pone en sintonía con ALGO y logra hacer un "clik" dentro de ti, apaciguarte, serenarte pero también despertar tu espíritu e iniciar un misterioso diálogo lleno de pequeños detalles que te sorprende comprender...

Aún no te conozco (o sí) pero se que TU como todo el mundo has tenido alguna experiencia de amor y has podido gozar de esta confianza y seguridad que da sentirse amado, sentir la necesidad de expresarlo o recibirlo. Son cosas q nos hacen sentir mejor y hacen este mundo menos hostil, más agradable e incluso un sitio bonito donde vivir.
Bueno, ya basta de hablar de mi...
ahora te toca a ti... escríbeme algo si te apetece...
se agradece que lo hagáis.

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Confía

Es posible que te hayas sentido alguna vez en una situación de abatimiento, frustración y cansancio de luchar por las mismas dificultades que nos desgastan en el día a día.
Podríamos añadir a este cuadro una autoestima un poco baja, poca fe en nuestras posibilidades y pocas esperanzas en el futuro.
Si a todo esto añadimos que estamos continuamente mal pensando de las intenciones de los que nos rodean, se nos van a encender todas las alarmas.
Necesitamos coger aire y, si nos hemos hecho todas esas reflexiones de golpe, tendremos unas ganas tremendas de hablar con alguien, necesitamos agarrar a algo, confiar en alguien.
Pero nuestro mundo es laico, incrédulo, racional, desconfía de todo lo que no se puede demostrar o no sostenga el convencimiento firme de la razón.


Quizá la razón tiene que sostener las riendas de nuestra vida pero el timón lo podemos dejar a cargo del corazón. Dios nos ha dado un cerebro pero también un sexto sentido más allá de aquello puramente racional: fe, intuición, inteligencia emocional... Constantemente tomamos decisiones, pero a veces hace falta escuchar nuestro corazón que no es estúpido, sabe lo que nos conviene no es tan ciego como creemos. Se trata de tener fe en nosotros mismos, en la vida, en el amor, en Dios.


Confiar es necesario para construir el futuro, crear, ilusionarse con nuevos proyectos, afrontar situaciones aparentemente sin salida…
No estamos solos. Siempre hay alguien en quien confiar.
Confiar es dar sin esperar nada a cambio, ser uno mismo sin miedo.
Confiar es querer comprender y ser comprendido, amar y ser amado. Dejarse acoger por las manos amorosas de quien nos cuida.

Puede que en ocasiones confies a Dios tus miedos, tus esperanzas o busques en él consuelo. Conocer el misterio de tu corazón, la belleza de tu alma puede ayudar a encontrarte a ti mismo/a.
La fe es confiar y se confía cuando estamos en manos de algo superior que se nos escapa y supera nuestras limitaciones. Cuando dudamos, la razón no llega pero la intuición sí.
Confiar, dudar, reflexionar sobre lo que no tocamos nos hace humildes, sencillos, aceptamos la realidad sin entenderla intentando aprender de ella y de los demás.
“No temas, confia” dice una cita cristiana. El deseo más íntimo es amar, amar da sentido a la vida, es una llamada a darnos como personas, un impulso que nos dice: tira para adelante. Decía el hermano Roger de Taizé que “una vida feliz es posible incluso en horas de oscuridad si se confía”. Confía...

Ataduras

Ataduras

En éste post voy a contraponer dos puntos de vista, el de dos autores: uno de oriente y otro de occidente. Soy consciente que dos autores no son representativos de dos culturas, ni dos libros lo son de la forma de pensar de sus escritores. Si reduzco el tema a dos puntos de vista (el de occidente y oriente) sólo es para contrastar ideas e invitar a la reflexión.

El francés Antoine Saint-Exupery contaba en El Principito que al conocer a alguien lo sacas del anonimato, le pones un nombre creando un lazo único con esa persona, que será alguien especial e irremplazable.

Anthony de Mello, nacido en India, considera en Llamada al amor que, particularizar en unas pocas personas significa excluir a otras, que el Amor no excluye a nadie y cuanto más ámplio y sensible sea a cada persona o cosa, más fiel es al Amor. Con cada persona creamos lazos de dependencia que son egoísmo bajo apariencia de amistad o amor, sufrimiento por su ausencia, miedo a perderla, a la soledad...

A continuación siguen algunas ideas de Llamada al amor que chocan con nuestra forma de pensar, relacionarnos y de ver la realidad.

En nuestra cultura y entorno se considera que ’cuidarse’ se refiere al cuerpo. Nos olvidamos de lo que no se ve con los ojos. También nuestra mente puede llegar a convertirse en una masa grasienta y dejada.

Imagínate tu y el mundo. De toda la información que hay en el mundo te llega sólo una parte a través de una serie de filtros o capas.


¿Cuáles son? Básicamente son tus ideas, hábitos y ataduras.

Las ideas son opiniones que con el tiempo que has asumido. ¿Quién genera tus opiniones? Tienes que evitar refugiarte en los sueños mientras que en tu vida otros deciden por ti.

Los prejuicios sobre las personas, hacen que te aferres a la idea que te has hecho de ellas. Ponemos etiquetas que son esa pantalla entre tu y esa persona que hace que te sea imposible apreciar sus cambios.

Por otro lado, los halagos te pueden impedir ser tu mismo. Si gustamos a alguien querremos como quiere que seamos y cuando deje de halagarnos creeremos que tenemos que cambiar. Por el camino has perdido la libertad.

Los hábitos no deberían invadir el terreno de las relaciones personales. En otras esferas de la vida son básicos para no tener que pensar cada uno de nuestros movimientos. Pero en las relaciones no. A nadie le gusta ser querido como por costumbre. Hay que aprender a ver las personas con la inocencia, creatividad y observación de un niño, sin agotar nuestra capacidad de sorpresa.

Luego estan las ataduras. Existe la creencia de creer que hay cosas o personas sin las que uno piensa que no podría ser feliz. Las pasiones como la ira, angustia, depresión, el enamoramiento o la ambición canalizan tus energías, pueden absorverte por completo. Finalmente, pensamos que nuestros miedos nos protegen pero sólo nos permiten centrar la atención en determinadas cosas excluyendo el resto.


Anthony propone una forma de dejar de estar sujetos a éstas ‘necesidades’.

Tenemos que escoger entre mi vínculo y mi felicidad. Ambas cosas son incompatibles. Una existencia serena y alegre no es compatible con un corazón a merced de las pasiones.

Analiza de dónde nace la atadura, no naciste con ella. Esa atadura la creó la sociedad o tu mismo que crees que sin ella no podrías ser feliz. Nada ni nadie condiciona tu libertad ni tu felicidad, sólo tu mismo. Dedica tiempo a examinar tus ideas, hábitos y miedos sin juzgarlos ni condenarlos, sólo observándolos.

Mira la vida con perspectiva. Estamos demasiado ocupados escuchando los ruidos que nuestra vida programada nos ha metido en el cerebro. Escucha la sinfonía de la vida, goza del conjunto. Escucha y observa las personas como si fuera la primera vez que las ves y las verás como son en realidad.

Por último siéntate y mira cómo funciona tu mente, sigue el flujo de tu pensamiento, analiza dónde va, cómo se mueve, qué pensamientos, sensaciones y reacciones tienes y te sentirás vivo.

Pero éste Amor universal me parece tan lejano que añoro ese Principito más cercano, entrañable y humano. En realidad la visión oriental nos recuerda cómo funcionamos, cómo somos. Tenemos comportamientos muy arraigados que no podemos modificar porqué las ataduras nos caracterizan. No todas nos esclavizan. Cada cuál debe reflexionar de cuales prescindir. Algunas las escogemos libremente, no nos apartan de la felicidad sino que contribuyen a ella.

Así pues, creo que no hay que luchar contra nuestra naturaleza sino aceptar nuestros límites sin dejar de ser exigentes y coherentes con nosotros mismos. No olvidemos que los modelos no estan para copiarlos sino tomar como referencia aquí y ahora. No podemos abstraernos de nuestra historia, limitaciones ni de nuestro entorno y cultura.

Aun así, pequeños momentos de silencio, oración y análisis de nuestras actitudes, pensamientos y prejuicios son necesarios para encontrarnos a nosotros mismos.


¿Dedicamos tiempo a pensar, observar y descubrir?
Nos es imposible estar bien informados, pero, ¿nos preocupamos de estarlo?
¿Somos flexibles con la gente, creemos en la capacidad de cambiar/mejorar o los damos por conocidos al poco tiempo? Si no estamos dispuestos a dar una oportunidad no esperemos que nos la den.
¿Somos nosotros mismos o actuamos para gustar y hablamos en función de lo que quieren escuchar?
¿Mostramos interés por los demás?¿Ofrecemos algo nuevo o nos dejamos llevar por la rutina y la pereza?
¿En qué dedicamos nuestro tiempo libre?¿Qué porción de este tiempo dedicamos a las personas y cuánto a las cosas y tareas que nos atan, enganchan y esclavizan?

Si no nos lo planteamos nos dejaremos engullir por este mundo que despersonaliza el individuo y globaliza el consumo a la vez que nos distrae y entretiene bombardeándonos de información inmediata, caótica e irreflexiva y atiborrándonos de publicidad y consignas para uniformarnos.

Mantener un cuerpo en forma requiere esfuerzo, constancia y vencer inercias a cambio de ganar autoestima y vitalidad. Igualmente, actuar libremente siendo nosotros mismos requiere cambiar de hábitos con la motivación de conseguir lo que uno se propone.

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