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UNIENDO CASUALIDADES

Una buena conversación: un tesoro.

Una buena conversación: un tesoro. Para Neus, sintió la llamada de éste país y se fue a por él, sin miedo, para conocerlo de verdad.

Como es habitual, a la vuelta de la uni regresé en tren, haciendo mi trayecto cotidiano, pero esta vez algo marcó para siempre ese trayecto. Me acompañaban: Juan, de orígen tailandés;Rafa y Bianca, chica colombiana. Fuera hacía un frío cortante, esperamos debajo la vía, en el pasaje que comunica las vías por debajo. Una vez dentro del tren empezó la conversación

Hablábamos de nuestra sociedad, de las prisas que tiene la gente en una ciudad, por ejemplo a la hora de conducir. Todo el mundo va serio, mirando sus intereses sin que las vidas anónimas despierten, en la gente, ningún interes. Juan nos explicó un proverbio tailandés.

Había en una aldea un pescador que trabajaba para comsumo propio. Pescaba medio dia y el resto lo pasaba con su familia. Un dia un empresario blanco le propuso un negocio. Según el empresario saldrían ampliamente beneficiados los dos. El pescador escuchó atentamente al viajero como era costumbre en su país.

El empresario le propuso trabajar todo el día, pronto tendría dinero para sobrevivir y con el resto, para invertir. Podría ahorrar para una nueva barca y poner a trabajar a su hijo mayor junto con otro trabajador. Trabajando dia tras dia a jornada completa llegaría a tener tanto dinero como para permitirse el lujo de sólo trabajar media jornada y el resto estar con su familia.

Entonces el pescador sentenció contestando: - No me interesa, ésto es lo que hago ahora.
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