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UNIENDO CASUALIDADES

Sabes lo que es el Raval? (Parte II)

En casa, entre padres y parientes somos una docena de bocas a llenar (una vez al día: cuando mi estómago empieza, puntualmente, a ronronear). Dicen que cuando eres pequeño todo lo ves enorme… a pesar de esto, para abarcar todo el comedor con la mirada nunca he tenido que torcer demasiado el cuello. La cocina es como un agujero en la pared de modo que, una vez abiertos todos los armarios, bloquean la entrada, y sólo te puedes abrir hueco al estilo Far West… y qué decir del "dormitorio"… mi padre tiró el tabique que unía las dos habitaciones para ganar un palmo precioso. El último reducto de intimidad es la asfixiante "sala" de baño. Algún manitas se inventó la ducha conectando un tubo a la cisterna del water que es de estas pegadas al techo. Así que el sol se levanta por encima de nuestras cabezas, nos despiertan a golpe de cacerola y nos disponemos a la diaria lucha por la supervivencia. Más por el deseo de abandonar ese habitáculo que por las ganas de comernos el mundo, nos lanzamos, en peso, a la calle. Mi madre se va al servicio en el Ensanche; mi padre carga camiones en un bar de la zona, mi hermano…; mis primos ayudan en paradas de mercado, en transportes o hasta hacen de barrenderos, traperos o… bien, hay algunos que no se muy bien a que se dedican… quizá a vender joyas o lo que les de la ciudad. Yo aun voy a la escuela, supongo que hasta los dieciséis.

Antes de entrar, juego con los colegas. Es el único momento del día en que estamos tranquilos, y por la hora, dormidos. Quizá porque están las madres de Iván y Othman, el primo de Jonathan y el padre del Kevin… si te pasas con alguien, te dejan ir cada castaña! La enfermería es el lugar más visitado del centro, no tanto por lo que pasa en el patio, que también, sino por lo que pasa en casa. No es mi caso, afortunadamente, porqué cuando veo los míos a duras penas tienen energías para hacer el gesto para que me aparte y se tumban en el suelo con un: hasta mañana. El patio no es un lugar cualquiera, tiene los mejores grafitties del barrio. Los hacen los mayores, por la tarde, cuando salen con la pandilla y se descuelgan por la valla, tras la portería. Mi hermano decía que abundan las peleas entre pandillas y se ve brillar alguna navaja cortando los rayos, como de fuego, del sol. También asegura que no es extraño encontrar drogas pero dice que el conserje lo limpia todo por la mañana. Pero no es a lo único que hace frente… algún sintecho se refugia allí por la noche evitando palizas. Algunos no han tenido tanta suerte, han bebido demasiado, no han podido subirse y… Dicen que son los paquistaníes o quizá los pelaos… yo pienso que bastante trabajo tienen con zurrarse entre ellos.
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