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UNIENDO CASUALIDADES

Ecos del Mundo

(6) Si estás con Rusia en cinco años te hacen diputado, si no olvídate de ser periodista

En el artículo anterior presentábamos la causa de Anna Politkóvskaya, hablábamos de la persecución que sufría y reproducíamos una de sus narraciones sobre la tragedia de Beslán. En esta última entrega reproducimos el artículo que supuso su testamento periodístico, algunas reacciones tras su muerte y el episodio del intento de envenenamiento que sufrió.

El asesinato de Anna Politkóvskaya no fue casual. Ella misma reconocía sentir los servicios secretos rusos como “presencias inquietantes en mi vida”. Pocas semanas antes de su muerte, durante una conversación telefónica con su hijo, detecta algo extraño 
en su voz y le insiste que le cuente qué sucede. Después de dudar si contárselo en ese momento o en casa, su hijo le revela que ese mismo día habían matado -en el segundo piso del bloque en el que vivían- a una mujer igual que ella: pelo corto, rubia y con gafas. En ese momento, Anna entendió que su vecina había pagado por ella y que le tocaría antes o después.
 
Una madre que intentaba llevar una vida normal
 
Anna no era una héroe o una especie de misionera que lo deja todo para entregarse a una causa. El día de su muerte, volvía de la compra y en las bolsas había entre otras cosas comida para su perro y medicinas para su hija. Tenía su vida privada, contaba con el apoyo de su familia y era una madre normal.
 
Como señal de este apoyo están las palabras de su hija un año después del deceso de su madre: "sonará extraño pero yo no pienso como otros familiares. No los estoy juzgando pero sé que de una manera u otra le preguntaban porque actuaba así, le decían que era peligroso, que tenía que ocuparse de otros temas o que tenía que exiliarse, pero ella no lo quería y yo siempre lo he entendido."
 
La incómoda influencia política de Politkóvskaya

El 10 de octubre de 2010, el pueblo ruso le pudo dar su último homenaje en un cementerio a 20km del centro de Moscú y, a pesar de encontrarse a las afueras de la ciudad, la afluencia fue abundante, como era de esperar por tratarse de una persona tan querida. Lo más destacable, sin embargo, fueron las ausencias: no se personó ninguna autoridad política significativa.

En el ámbito de la política destacan dos voces. El ex presidente Mijaíl Gorbachov declaró que el asesinato de Anna había sido “un delito político". Por el contrario, el entonces presidente de la Federación Rusia, Vladimir Putin, leyó un comunicado ese mismo día en el que afirmaba: "Anna Politkóvskaya era crítica con el posicionamiento y políticas de las autoridades rusas pero es justo que sepáis que no tenía ninguna vinculación ni influencia con el sistema. Era conocida en el ámbito del periodismo, las organizaciones para los derechos humanos y en Occidente.”
 
Según interpreta Roberto Saviano, las palabras de Putin son un modo de decir que ningún dirigente político estaba interesado en acabar con su vida aunque está fuera de toda duda que Anna tuvo una gran influencia, sobretodo en el extranjero, pero también en el conjunto de la República Soviética. Cabe recordar que Anna fue elegida por la parte negociadora chechena para mediar en el asalto al teatro Dubrovka de Moscú aunque trataron de envenenarla cuando pretendía hacer lo propio en el secuestro de Beslán. Todo ello es lo que convertía sus palabras en peligrosas.
 
Envenenada en el avión hacia Beslán
 
Anna se empieza a encontrar mal mientras se hallaba en el avión hacia Beslán, donde tenía que participar como mediadora. Habían envenenado la comida. El piloto regresó para que Politkóvskaya fuera atendida en un hospital para curarla. Anna sospechó desde el principio que alguien no estaba interesado en que tomara parte en la negociación y por eso solicitó inmediatamente los análisis. Sin embargo, éstos no aparecieron nunca.
 
Con este estado de las cosas, otra persona habría renunciado, pero ella tuvo el coraje de denunciar lo sucedido aún sin tener pruebas. Todo el mundo, incluso sus compañeros de profesión, tenían serias dudas y creían que Anna había visto demasiadas películas del agente 007. No se la tomaban en serio: envenenada en el catering de un avión, análisis sanitarios sustraídos. Sabía a lo que se vería expuesta pero, aún así, denunció.
 
Su testamento periodístico

Reproducimos un artículo titulado ‘Estoy cansada’ en el que se refleja toda su persona: el hecho de ser rusa, periodista y mujer.

"Yo no escribo nunca comentarios ni opiniones. Yo siempre he creído y continuo creyendo que lo nuestro no es hacer juicios. Soy una periodista, no un juez. Yo me limito a contar los hechos tal y como son. Parece la cosa más fácil pero -por el contrario- es lo más difícil y conlleva pagar un alto precio. ¿Y cual es ese precio? Que acabas por no poder hacer tu trabajo sino en medio de una guerra. Te sientes en lucha y yo a los 47 años estoy cansada. No atemorizada ni descorazonada sino simplemente cansada.
Cansada de leer cada día en los periódicos, que soy una loca: Politkóvskaya la paranoica, Politkóvskaya la esquizofrénica. Cansada de contar a mis hijos porque quien dice la verdad es un loco mientras quien dice mentiras hace carrera. Cansada de recibir de 10 a 15 amenazas de muerte a la semana en el correo o por teléfono. Cansada de sentirme un criminal: cada seis días -cuando sale un artículo mío- me llevan a comisaría junto a ladrones y delincuentes que lo están por secuestro, violación, hurto. Yo por periodismo.
 
Conozco los corredores, los escritorios, los despachos. Entro, me siento y respondo siempre a las mismas preguntas. La primera siempre es "¿Por qué ha escrito cosas falsas? ¿Quién le ha pasado esta información?Y el interrogatorio prosigue dos, tres o cuatro horas más. A veces me han retenido más tiempo o incluso me han llegado a arrestar. Estoy cansada de contar a mis hijos porque paso la noche en la cárcel.
 
Estoy cansada de pensar que aquí la información libre no existe. El 90% de los periodistas en Rusia van con el carné en la boca. Cuando estás afiliado a un partido político ya no eres un periodista sino un portavoz. La prensa se divide en dos: quién está con Rusia o contra ella”.
 
Este es el mensaje principal. Quien cuenta las contradicciones se le considera que va contra el país. Si ’estás con Rusia’ en cinco años te hacen diputado, si no olvídate de ser periodista. Lo que harás –como buen periodista- será considerado propaganda contra el Estado y eso se castiga - antes o después- con la muerte.

Es oportuno acabar este artículo mencionando las palabras que pronunció el presidente de la Unión de Periodistas de Rusia el día de su entierro: “si todos los periodistas hubieran sido tan valientes como Anna Politkovskaya, ella no habría sido asesinada. Quienes la mataron habrían dudado, ya que otro periodista habría ocupado su lugar. Murió porque la dejaron sola”.
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(5) Anna Politkóvskaya, la periodista rusa fue asesinada en 2006 tras investigar el conflicto ruso-checheno

(5) Anna Politkóvskaya, la periodista rusa fue asesinada en 2006 tras investigar el conflicto ruso-checheno

La periodista considerada más incómoda en Rusia narró episodios de la tragedia de Beslán, donde murieron 171 niños en una escuela secuestrada por guerrilleros chechenos. Habían intentado secuestrarla, drogarla e incluso hacerle fotos pornográficas para desacreditarla.

Cuatro disparos acabaron con la vida de Anna Politkóvskaya el 6 de octubre de 2006 cuando se disponía a entrar a su piso. Tenía 48 años y había sido arrestada, sufrido constantes amenazas e incluso fue medio envenenada durante un viaje a Beslán, donde Anna centró su labor de investigación periodística los últimos años. 

Politkóvskaya era considerada la periodista rusa más incómoda, pero murió dando la cara y con la cabeza bien alta. Esto último no es nada fácil en un país que divide las personas con proyección pública entre partidarios y enemigos.
 
Su marido respondía en los siguientes términos a las preguntas de un periodista respecto a la muerte de Anna: "al menos sus palabras están a buen recaudo", decía aliviado. Interpelado sobre la brutalidad del asesinato, en cómo fue abordada a la salida del ascensor de su casa y disparada en el rostro, él respondió con un lacónico "mejor así".
 
Detrás de este dolor resignado está el hecho que pocos días antes habían intentado secuestrarla, drogarla y hacerle hacerle fotos pornográficas en medio de una orgía para luego publicarlas en una revista de prensa rosa para desacreditarla con titulares tipo "la periodista se divierte con tres soldados". Cuando la matan, su marido sabe que, al menos, todo aquello por lo que ella había luchado estaba a salvo. Anna había salido victoriosa en la lucha entre difamación y libertad de expresión.
Anna se había enterado de los planes que tenían reservados para ella y estaba aterrorizada porque toda la trabajada y sacrificada carrera que había construido se podía venir abajo en cualquier momento. Tenía miedo que hicieran algún montaje para desacreditarla.
Su estilo era claro: no firmar nunca con pseudónimos, no esconder nunca su nombre, dar siempre la cara. En ese sentido, escribió una carta a los soldados rusos que la acusaban de exagerar y de novelar lo que ellos consideraban los ‘daños colaterales de la guerra’.
“Me consideráis una enemiga y por eso me amenazáis y me invitáis a irme de Rusia, por pensar como pienso. Es cierto, soy una enemiga. Una enemiga de un ejército formado por criminales reclutados en las cárceles y lugares de mala vida de Moscú. Soy enemiga de quién viola, saquea y roba. Si estáis de verdad orgullosos de lo que hacéis y convencidos de hacer lo justo entonces perfecto, quitaros el pasamontañas, miradme a los ojos y decidme que me equivoco”.
La escuela secuestrada de Beslán, la inocencia en la tragedia
 
Anna contó, a través de sus escritos, la situación chechena colocando ese conflicto local –que se veía como la enésima guerra caucásica- dentro del panorama internacional. Cuando ella llega en Chechenia describe sus impresiones: "me pareció llegar en un pequeño almacén donde no se debía entrar". Este se convertirá en un clásico para ella, entrar allí donde no se debe entrar.
 
Precisamente en Beslán –en septiembre del 2004- estalló el conflicto más trágico y mediático entre rusos y chechenos. Un colegio de esa localidad fue tomado por los guerrilleros chechenos y el resultado de un tiroteo con las fuerzas de seguridad rusas fue de 370 muertos (171 niños) y cientos de heridos.
 
La guerrilla llevó a los niños y maestros de la escuela al gimnasio y lo delimitó en varias zonas distribuyendo minas para controlar cada sector. Durante las negociaciones utilizaban la sed de los niños como moneda de cambio. Cada hora que pasaba morían escolares. Su exigencia era clara: o el ejército ruso retiraba sus tropas o la sed mataba a todos los niños.

La periodista cuenta una historia a través del testimonio de una de las maestras secuestradas que había sobrevivido. Hacía poco tiempo que esta maestra había tenido un bebé con lo que tiene los pechos llenos de leche. Puesto que los alumnos más pequeños tenían sed, ella les ofreció su propia leche para que pudieran sobrevivir. Sin embargo, los niños no tan pequeños lo intentaron pero sentían vergüenza y se sentían incómodos con esa situación. Entonces ella utilizó un zapato de los niños como recipiente pero la suela se empapó absorbiendo toda la leche, de modo que no consiguieron beber de ella.
 
En un determinado momento, la maestra se acuerda de que en su mesa había una cuchara que habían utilizado durante un cumpleaños y consigue usarla algunas veces hasta que un soldado se da cuenta e inmediatamente hace saltar una mina de las que utilizaban para amenazarles.
 
Como resultado, la mitad de la clase se quemó mientras la otra mitad cayó al suelo llena de sangre. Mientras el humo y la oscuridad los rodeaba, sus alumnos le preguntaban qué había pasado, si se estaban muriendo. Ella les respondió que no, que todo iba bien y que ahora estaban a salvo. Los niños se tocaban la cara y notaban un líquido viscoso que no lograban identificar (provenía de los cerebros de los otros niños). La maestra les dijo que se trataba de mermelada de frambuesa. El niño que le había preguntado le responde: "no comeré nunca jamás mermelada de frambuesa”.
 
Este relato, que habla por si solo logra meter en el centro de la historia no a periodistas, políticos o guerrilleros sino a una maestra que intenta preservar la inocencia de sus alumnos. 

En la última entrega reproduzco el artículo que supuso su testamento periodístico, algunas reacciones de su muerte y el episodio del intento de envenenamiento que sufrió.

(4) Dos conmovedoras historias hacia las profundidades del alma humana

(4) Dos conmovedoras historias hacia las profundidades del alma humana

En el artículo anterior, recogíamos trazos de la vida de Varlam Shalamov, su causa y su testimonio. En esta nueva entrega lo haremos directamente sobre dos historias que vivió durante su condena.

El relato del oso, el instinto humano más natural
 
El escritor toma el ejemplo de la naturaleza: siempre tan resistente y tenaz para mantener la vida. Inmerso en un ambiente moribundo, Shalamov encuentra -en esos momentos- los motivos que le hacen mantener la esperanza y le permiten seguir viviendo.
 
Mientras que los caballos no consiguen vivir dos años en esas condiciones y llegan a ‘suicidarse’ dejando de comer, Varlam parece mantener -en ocasiones- un diálogo con la naturaleza y encontrar -en las raíces retorcidas de las plantas que consiguen vivir a 50 grados bajo zero- la confirmación que se puede ser humano también en esas condiciones.
Un día de verano, se encontraban recluidos en la barraca, vigilados por un guardián. En un determinado momento sintieron una presencia, miraron fuera y vieron una pareja de osos: un macho y una hembra. El macho se distinguía por el pelaje. Inmediatamente, ellos reconocieron una oportunidad en esos osos para saciar dos necesidades básicas: alimento (carne) y abrigo (piel). Cogieron un fusil, apuntaron, pero mientras lo hacían hicieron un crujido que atrayó la atención del oso macho.

Éste -como primera reacción- se situó ante la hembra para cubrirla mientras ella escapaba y él permanecía inmóvil. Su actitud reveló un inequívoco deseo: que los proyectiles no alcanzasen a la hembra. Se paró, no escapó, sino que se encaró al que le apuntaba con el fusil y se dejó matar.

Shalamov en esta historia de los osos, en ese comportamiento, se está salvando a si mismo. En un entorno en el que se vendían y se mataban por una patata o un cigarrillo. Por el contrario vio un oso que era capaz de dar la vida por otro. Varlam ve en ese gesto una confirmación externa del bien, siente que hay alguien capaz de morir por otro, alguien que tiene mucha más pasión y capacidad de considerarse a si mismo que los que condenaron a los prisioneros a malvivir en los gulag.

 
En ese momento, el escritor te está aconsejando a ti -que estás lejos de estas situaciones- que en esa realidad el único modo para sobrevivir es: guardar los recuerdos dentro de uno mismo o bien pensar que alguien te está esperando, pensar en esas personas concretas, pensar la posibilidad que al menos esa persona que amas sabe que eres inocente y que estás pagando una pena injusta. Las esposas, los maridos, el amor está presente siempre. Pero no solo es algo que pertenece al sentimiento sino a algo biológico que emerge.
 
Y, en el fondo, halló su alma
Después de acumular semanas de duro trabajo en el exterior, los prisioneros del gulag trabajaban cada vez peor, y lo hacían cada vez menos debido al frío extremo: excavaban cerca el uno del otro para darse calor, intentaban llenar los carros de la mina pero con la prioridad de salvar el pellejo.
 
Entonces llegó el castigo. No trabajan lo bastante para cumplir su quota, cada grupo tenía que extraer una cantidad determinada de oro en la mina. Llegaron los guardias y explicaron en qué consistía el castigo. Permanecerían una semana entera recluidos en una especie de pozo de piedra con placas de hielo con el único alimento de un trozo de pan y agua.
 
Los guardias los hicieron formar en fila y les dijeron: "Venga, entregarnos vuestras prótesis". Después de acumular años de trabajos forzados, los mayores tenían algún ojo de cristal, dentaduras postizas, prótesis en las piernas, etc. Sin embargo, Varlam era muy joven y como no tenía nada para entregar permaneció quieto y el guardia bromeando y le preguntó:
 
"Tú, qué nos das, qué protesis nos entregas?". Shalamov les dijo que no tenía ninguna prótesis pero el soldado le insistió, "no, tú nos das una prótesis. ¡Venga, tú nos das el alma, va!". Él respondió negativamente. El soldado, picado, dejó de bromear y le dijo "dos semanas si no me das el alma". él responde otra vez “que no”. "Tres semanas de pozo si no nos das el alma". "Yo el alma no os la doy". Le cayó un mes que suponía casi muerte segura. No obstante, agotó la pena y resistió, era físicamente fuerte.
 
Salió lleno de llagas, con daños terribles en los huesos y dijo, recordando ese episodio: "estaba a punto de morir por algo que no creía tener. Sin embargo, en el momento en qué me la han pedido he entendido que era la cosa más preciosa que tenía".

El poder de la palabra (3): Varlam Shalamov, 20 años en el gulag confrontando la existencia humana

El poder de la palabra (3): Varlam Shalamov, 20 años en el gulag confrontando la existencia humana

El escritor ruso dedicó el resto de su vida a escribir ’Los relatos de la Kolymá’, un libro que “permite reconocer la esencia humana y su capacidad de resistencia aún en las más terribles condiciones”.

El régimen comunista condenó al escritor ruso Varlam Shalamov a 10 años de gulag por difundir el testamento de Lenin donde se criticaba a Stalin. Era un intelectual que discrepaba de lo que hacían los comunistas en Rusia. Mientras cumplía condena en el gulag, fue condenado otros 10 años por haber reconocido, en una crítica literaria, que el escritor Iván Bunin (autor ruso anticomunista) era un gran escritor ruso.

La palabra gulag ha venido a denominar no sólo la administración de los campos de concentración sino también al sistema soviético de trabajos forzados en sí mismo, en todas sus formas y variedades: campos de trabajo, de castigo, de criminales y políticos, de mujeres, de niños o de tránsito. O incluso más, los prisioneros en alguna ocasión lo llamaron triturador de carne: las detenciones, los interrogatorios, el transporte en vehículos de ganado, el trabajo forzoso, la destrucción de familias, los años perdidos en el exilio, las muertes prematuras e innecesarias.

 

En Los relatos de la Kolymá, Varlam Shalamov sumerge al lector en su mundo -con un estilo parangonable a los grandes de la literatura rusa como Tolstoi o Dostoievski- a través de un relato literario que va más allá del testimonio y la mera descripción, en él hay 20 años de vida en condiciones extremas. Sus páginas son una referencia continua a la resistencia humana.

En medio de la muerte halló la confirmación del bien

El libro se inicia con una frase terrible "he visto demasiadas muertes, más de las que un hombre puede ver, para seguir deseando estar en vida".

En una ocasión el autor reveló que para él "Los relatos de la Kolymá son la confirmación del bien". Y dice esto después de escribir dos tomos repletos de relatos donde se habla de muerte, de sufrimiento y tortura. Leerlo -al contrario de lo que se puede pensar-, no produce una sensación deprimente ni melancólica, en él hay siempre coraje, orgullo y el honor de seguir siendo humano en ese infierno.

Dedicando su vida a relatar su historia, Shalamov quiere hacer participar al lector de todo aquello que hay que preservar del alma humana. Leer sus páginas es, de algún modo, salvar todo aquello que él ha creído toda su vida, en eso también está la confirmación del bien. Un bien cotidiano, gestos de bondad que nacen de actuar en conciencia -que el escritor ruso muestra en pequeñas dosis a lo largo del relato- lejos de cualquier idea genérica por la cual sacrificar todo lo demás (bastantes barbaridades se han hecho en nombre de una idea).

En este sentido, no quiere sólo mostrar todo lo malo, bárbaro y cruel que puede llegar a ser el hombre sino que quiere traer el siguiente mensaje a la humanidad: ésta dañada tierra puede gestionarse de otro modo, nosotros -los seres humanos- somos diferentes.

Al límite: frío y trabajo inhumano

El sistema soviético usaba dos herramientas para matar: el trabajo inhumano y el frío.

En su libro, Varlam explica que en las barracas tenían un sistema casi científico para determinar la baja temperatura (en ausencia de termómetros): si te rascaba la garganta, -30ºC; si escupías y -en el trayecto- la saliva se congelaba, -40ºC; y si ocurría lo mismo con el orín, -50ºC.

En los gulag, los prisioneros trabajaban en condiciones durísimas y durante 12, 15 ó 18 horas al día construyendo vías de tren, canales para ríos, minas o talando de árboles. El único modo de sobrevivir en esa situación era la automutilación. Se cortaban un dedo de la mano o el pié, se herían con el pico en la cara, se autolesionaban simulando un accidente con tal de ir al hospital y tener al menos unos días de descanso, calor y comida.

Su principal satisfacción: no ser un delator

De todos esos años, Shalamov está orgulloso de una sola cosa: no haber traicionado nunca a nadie. El sistema comunista, según Varlam, "te procesaba por motivos nimios, ridículos y risibles: ‘has introducido una pieza de hierro en la máquina de una industria y por ello has boicoteado la industria soviética’; o ‘has escuchado las conversaciones del vecino y las has difundido en un contexto antisoviético’”.

Shalamov dice que "los comunistas te pedían siempre autorizar el régimen soviético o fusilarte. No había alternativa. O aceptabas el sistema o te caían 20 ó 30 años sin motivo. Tenían que construir formalmente la culpa porque no había ninguna acusación".

En ese contexto, muchos rusos se vieron obligados a denunciar a sus paisanos con tal de salvar la vida y satisfacer al régimen. No haber traicionado a nadie constituyó su principal satisfacción, no tanto su carrera literaria sino haber conseguido defenderse en el infierno.

El dilema: familia o pasado

Al recobrar la libertad, Varlam se encuentra con su mujer pero ella le pone una condición para seguir juntos: cancelar esos 20 años de su vida, pasar página a su pasado, dejar de ser escritor. Pero él no se siente capaz de renunciar a su pasado, su identidad. Pasará el resto de su vida escribiendo sobre el gulag obsesionado en hacer comprender al mundo hasta qué punto puede llegar el hombre y cómo se puede luchar contra eso.

Irá a vivir solo en una casa de difícil acceso, en la periferia de Moscú. Vivirá con enorme tristeza el hecho de no poder contar con su familia. Pero, por encima de esto, el dolor más grande de su vida será el rechazo de su hija. Un día, las personas que rodean al escritor van a buscar a su hija pero al nombrar a su padre ella les cierra la puerta de su casa diciendo "ese hombre no lo conozco". No quiso saber nada de él porque su padre había escogido su conciencia antes que su familia, había arriesgado su vida por su causa que sólo había traído a su familia miseria, disidencia, marginación, miseria y ausencia de un padre.

Para él, el único modo de ser padre era conservar su conciencia –que lo había llevado a no denunciar, a no traicionar- y su actitud libre e íntegra. Un padre sin conciencia era peor que ser padre. La actitud de su hija le infligió a Varlam un profundo dolor. Le dolió saber que ella no había considerado sus palabras como una herramienta útil también para si misma. Y él moriría con ese sufrimiento.

En la cuarta entrega recogemos dos historias del libro Relatos de la Kolymá

El poder de la palabra (2): Ken Saro-Wiwa, la voz del delta del Níger que se alzó contra la multinacional petrolífera Shell

El 10 de noviembre de 1995 es una fecha señalada en el calendario del pueblo nigeriano por dos razones. Por un lado fue una jornada victoriosa para la selección Nigeriana que conquistó la copa Afroasiática de fútbol al vencer 1-0 a Uzbekistán. Por el otro, fue una noche trágica porque el fundador del Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni (MOSOP en inglés), Ken Saro-Wiwa, fue ahorcado por el Gobierno del dictador Sani Abacha junto a ocho de sus compañeros.

Fue una noche que nunca olvidará su hermano. Recuerda que llamó a un periodista inglés y le comunicó que sabía por otras fuentes que habían matado a Ken. El periodista respondió que era imposible porque mandatarios como Clinton o Mandela se habían significado a favor de la causa de Ken, que estaba seriamente amenazado, y así se lo habían hecho llegar al presidente nigeriano.

Mientras hablaba con otra periodista, esta vez de Nigeria, cuenta que con el auricular enganchado al oído observaba por la ventana los coches de los aficionados al fútbol. Probó parar alguno diciéndoles que había muerto Ken Saro-Wiwa, que era muy conocido en el país, pero la gente no le hizo caso. Era sólo un escritor.

 

La causa de Ken Saro-Wiwa y sus medios para difundirla

 

Ken tuvo una muerte dolorosa. En manos de inexpertos verdugos, llegaron a colgarlo hasta cinco veces de la horca. Su ‘pecado’ había sido su lucha como activista y, entre otras acciones, haber escrito un libro: Sozaboy. El libro da una perspectiva al lector de la situación general vivida en Nigeria y de la guerra de Biafra en particular.

 

Gracias a él y a los documentales que se hicieron a partir de entonces, tenemos en nuestro imaginario la imagen de los niños con la barriga hinchada y las piernas delgadas como palillos. Él hizo llegar al mundo, a través de su libro, la historia de la guerra de Biafra que supuso la secesión de un territorio en beneficio de la explotación petrolífera en el delta del Níger. El petróleo fue el centro de su batalla literaria y política.

 

El planteamiento de Ken no perseguía ninguna utopía sino una idea de sentido común: quería que el dinero que llegaba a las grandes compañías  petrolíferas como la Shell fuese compartido con la gente que vive en esa tierra. Quería que la mitad del dinero obtenido de la explotación de sus recursos naturales se convirtiera en escuelas, universidades, teatros, estadios, edificios u hospitales.

 

Ken era muy conocido también por ser el productor y autor de la exitosa sitcom africana Basi and Company. Su idea era unir las historias en las que contaba lo que pasaba en África y vehicularlas para que llegasen a un gran público.

 

Ken asustaba al poder, sus palabras eran peligrosas aunque sólo era un escritor de artículos, libros, una persona que salía en televisión o que hacía una comedia. Por todo ello se enfrentaba al ejército más potente de África, el que invierte más en armamento. Lo paradójico es que tuvieran más miedo de él que de la oposición o de las revueltas étnicas. Pero sus historias circulaban, se hablaba de ellas en Londres, Paris, Nigeria...

 

El escritor que llevó a la multinacional Shell a los tribunales

 

La historia de Ken es actual. En mayo de 2009 la compañía petrolera angloholandesa Shell es enviada a juicio por la muerte de Ken y otros ocho intelectuales. Una multinacional contra un escritor.

 

Durante años, ONG medioambientales y organizaciones tanto de izquierdas como de derechas, intentaron procesarla por desastres ambientales pero no lo consiguieron. Parece irreal, increíble y hasta surrealista que lo consiguiera un escritor.

 

Pero sucedió, al fin, 14 años después alguien respondería por la muerte de Ken. Una abogada holandesa, Liesbeth Zegveld, se acogió a una ley americana según la cuál se puede procesar a una empresa por el hecho de operar en América sea o no americana y sea lo que sea lo que haya hecho en otros países.

 

La causa que se le imputó fue haber hecho presión al Gobierno para eliminar el principal disturbo mediático: una persona que estaba hablando a la gente a través del arma más potente de la literatura africana según palabras del mismo Ken: “la capacidad de mirar a la cara la gente y explicar historias que pueden salvar una tierra”. Finalmente la Shell evitó el juicio previo pago de 15 millones de dólares. Éste es el precio de la vida de un escritor.

 

 

 

La relación con su familia

 

El lado triste de esta historia es que detrás del Ken activista había una persona que tuvo que hacer elecciones decisivas en su vida y no siempre acertó. Lo que demuestra lo difícil que es, en ocasiones, tomar determinadas decisiones. Sería un error definir a gente como él de héroes, arcángeles mandados del destino, personas capaces de hacer sacrificios y de no equivocarse nunca. Una elección difícil como la de Ken trae satisfacciones pero también muchos problemas y conlleva pagar un precio, en su caso la familia.

 

Precisamente uno de sus hijos, que ahora reivindica su memoria, había llegado a odiar a su padre. Un día le escribe refiriéndose a la muerte del hermano pequeño que murió jugando a rugby debido a una cardiopatía congénita que tenía. Ken fue a verlo en Inglaterra -donde vivía exiliada toda su familia- pero sólo fue al funeral y les acompañó apenas un par de días. Esto dolió mucho a su hijo que necesitaba las palabras de su padre.

 

Le llega a decir: "Pero cómo has podido volver a escribir y manifestarte por Nigeria cuando aquí estamos desesperados -madre, hermanos-, te has ido cuando necesitábamos tu presencia y tus palabras”. “¿Pero qué hombre eres? Combatiente para la libertad, escritor de palabras justas,… ¿Cómo puedes irte de esta forma?”.

 

Desde la prisión, Ken le responde un día a su hijo. El hijo le escribe diciéndole que no se moverá por él para sacarlo de allí porque tiene una familia (dando a entender que él sí prioriza la seguridad de su familia, sabe bien que en su vida no quiere hacer pagar a los demás por las elecciones que hace). Pero al final su hijo le entiende hasta el fondo, le manda cartas de apoyo incondicional y de acercamiento. Consigue entender con la razón, aunque se le quedan las heridas dentro.

 

Ken sabía que su elección conllevaba heridas para sus hijos, había obligado la huida de su mujer, lo sabía y, a pesar de todo, lo hizo y tiró hacia delante porque sabía que su elección haría cambiar las cosas, al menos lo intentó.

 

Su testamento: su memoria

 

Hay un verso suyo –que escribió en la cárcel- en el que dice: “lo que me hace sufrir más no es el hambre, los golpes, el frío, el aislamiento o saber si habrá un proceso de mi causa. Lo que me hace daño es saber que todo esto no se sabrá, saber que será en vano”.

 

En este momento hablar de sus palabras, de su historia, recordar que un escritor ha hecho procesar una multinacional, tocar, mirar y oler las páginas de sus libros, compartir lo que decimos, significa salvarlo de ese miedo. Sus palabras y sus escritos siguen siendo peligrosos en la medida que hay alguien que los lee, que habla de ellos y que continua haciendo de esos libros un arma potente contra cualquier tipo de poder.

 

 

Vídeos de la intervención de Roberto Saviano en el programa Che tempo che fa

 

 

 

 

 

El poder de la palabra (1): Dos rostros víctimas de la represión iraní

  
El joven escritor italiano Roberto Saviano apareció el 11 de noviembre del año pasado en la cadena de televisión RAI. En el programa ‘Che tempo che fa’, presentado por Fabio Fazio, hizo una serie de intervenciones que llevaban el nombre de su último libro La bellezza e l’inferno (La belleza y el infierno) que recopila artículos suyos de los últimos seis años.


El presentador empieza citando unos versos de John Keats:


Belleza y verdad, verdad y belleza.
Esto es todo lo que sabemos de esta tierra.
Esto es todo lo que nos hace falta saber.


El denominador común de estas intervenciones es el poder de la palabra, ya sean palabras de verdad, resistencia o denuncia pero también de calumnia, defensa, falsedad o violencia porque en la palabra conviven los dos extremos: el infierno y la belleza.


El primer vídeo hace referencia a dos mujeres iranís: Neda Agha Soltan y Taraneh Mousavi, la primera muerta en una manifestación, la segunda violada y quemada.

Neda Agha Soltan, la voz de la disidencia


No había cámaras de los medios de comunicación internacionales
cubriendo el conflicto. 

Sí había chicos con móviles haciendo fotos y vídeos (como el que grabaron de la muerte de Neda que dio la vuelta al mundo).

Una de ellos es Neda que, junto a sus amigos, se está manifestando contra el presidente. Lleva consigo un móvil, un elemento inocuo pero peligroso si se muestra en público. Es un elemento incómodo para la sociedad iraniana como dejar un mechón de pelo fuera del velo o llevar demasiado maquillaje. Manifestarse, ser mujer, y llevar móvil son tres elementos que la llevan a la muerte.

Un miembro de la guardia revolucionaria la ve y dispara. Neda muere en los brazos de sus amigos. Unos dicen que estaba telefonando, otros que estaba grabando. El golpe en el pecho la tiró al suelo y muy lentamente le empezó a salir sangre de la nariz, de los ojos…

"Neda muere con los ojos abiertos para vergüenza nuestra que vivimos con los ojos cerrados"

 

Mientras moría, sus amigos y los que la conocían le gritaban: “¡quédate aquí, estamos contigo, resiste, responde!”. Neda muere en un momento.


Esa misma noche una chica iraniana consigue meter el vídeo, que había circulado rápidamente entre los jóvenes, en la CNN de modo que lo que sucedía en Irán, y que no recogían las televisiones, pasó a un primer plano. Su caso cambiaría la percepción de ese conflicto.


No eran imágenes lejanas de conflictos incomprensibles del Medio Oriente llenas de sangre, incómodas y que nos perturban la cena sino un conflicto personal: imágenes de una chica reconocible para todos, una chica como cualquier otra, con velo y zapatillas de deporte.


En este caso los blogs han sido el único medio del pueblo iraní para dar a conocer ese hecho y Neda, que significa ‘voz’ en persa, ha sido el icono que simboliza ese conflicto, la voz de los disidentes.


Taraneh Mousavi, el rostro de la mujer libre


En una manifestación festiva (cabe recordar que en Irán no está permitido hacer fiestas o cantar al aire libre), centenares de jóvenes salieron a la calle para protestar. Durante la manifestación arrestan a varios, entre ellos Taraneh.


La guardia no la lleva a la cárcel como a los demás sino en un edificio y la encierran en una sala. Algunos testimonios dicen que ha sido la chica violada el mayor número de veces, por el mayor número de soldados y durante diez días.


La violación es un instrumento sistemático del gobierno iraniano no sólo por herir o torturar sino por destruir la imagen de la persona detenida
. Cuando salga no tendrá un aura de héroe, rebelde o de valiente que se ha salido con la suya, sino de alguien violado (también violan a los hombres). Quieren que la violación sea un tipo de certidumbre para el prisionero que no llega de la denuncia sino de la comunicación silenciosa. El arrestado lo contará con voz baja a otra persona, es un terror silencioso.


Taraneh tiene una hemorragia, el médico pide intervenir pero los guardias se la llevan otra vez, no quieren que se sepa lo que le han hecho, quieren evitar que salgan a la luz registros o datos. Sin embargo, se avisa a la familia que acude rápidamente al hospital y consiguen hablan con una enfermera que les confirma que Taraneh, que significa ‘canción’ en persa, llegó con los órganos sexuales desgarrados.


Pocos días después se encuentra su cuerpo quemado en la periferia de Teherán. ¿Por qué se quema un cuerpo? Porque un cuerpo torturado lleva el testimonio del horror mientras un cuerpo quemado es sólo eso, es una forma de eliminar las pruebas.


Y surge la pregunta: ¿por qué? ¿por qué le sucedió esto a Taraneh? ¿Qué razón mueve tanta maldad y crueldad por una persona inocente? La respuesta se revela mirando su foto. Taraneh era bellísima, cuidaba su imagen, se maquillaba, estaba orgullosa de su belleza.


Por eso la detuvieron, eso es lo que les da miedo y les resulta insoportable. El régimen no tolera ver mujeres orgullosas, libres y que hagan frente a los que les impiden vivir. No son mártires que quieren morir por una causa. ¡Sólo quieren vivir! Hablar con sus amigos, llamar por teléfono, ser felices, organizar fiestas, conducir, vestirse como quieren, maquillarse, manifestarse contra el gobierno para vivir mejor.


Su belleza es la victoria de los que están buscando traer los derechos civiles y democráticos en Irán.


Vídeos de la intervención de Roberto Saviano en el programa Che tempo che fa

  

Regular o no regular

Regular o no regular

La práctica de la prostitución en plena calle ha despertado en Barcelona el debate de la regularización de esta actividad.
Me gustaría decir que el amor es lo que mueve al mundo pero me temo que es el dinero.
Y por dinero se trafica con armas, drogas, personas, órganos…
Y la prostitución mueve mucho.
Y todo lo que mueve mucho dinero genera muchos intereses para que permanezca.

La regularización ofrece varias ventajas apuntadas en LV por Xavier Sala i Martín.
Sería la mejor manera de combatir las mafias que trafican con mujeres para que puedan ellas mismas denunciarlas desde una situación legal sin miedo a que las detengan.
Además la función de las mafias de traer ilegalmente (muchas veces engañadas) a prostitutas podría hacerse legalmente mediante contratos laborales en el país de origen.
El tráfico de personas disminuiría notablemente puesto a que la mayoría de prostitutas llegan engañadas o son forzadas a pagar grandes sumas de dinero.
Además la regulación podría obligar a cumplir unas condiciones sanitarias que harían disminuir las enfermedades de transmisión sexual.

Por otro lado, como ocurre con el cannabis, la no regulación mantiene despierta la fascinación por lo prohibido (España consume más cannabis que Holanda).
Por último, el Gobierno se plantea subir impuestos.
¿El IVA de los nuevos prostíbulos frutos de la legalización no ayudaría a sanear cuentas?

Sin embargo el debate no es tan sencillo.
¿Es admisible moralmente dinero a cambio de sexo?
¿Es cierto, como apuntaba X. Sala que genéticamente los hombres somos más promiscuos que las mujeres y biológicamente la prostitución es inevitable?
¿La prostitución evita violaciones o ejerce función social para aquellas personas que por sus propios medios no consiguen tener sexo?
¿Es un trabajo digno? ¿Si la prostitución no es digna, lo es cobrar menos de 1000€ al mes por otro trabajo?
¿Se puede prohibir una profesión porqué moralmente es censurable? ¿Con qué moral?
¿Existirá nunca una ética política global que lo solicite?

Antes las víctimas que los presos

Antes las víctimas que los presos

Éstos días de vacaciones he podido percibir en primera persona el ambiente en el País Vasco.
Me refiero, como imagináis, a la presencia en sus diferentes formas de ETA y su entorno entre la gente.

He podido comprobar, con un simple paseo por las calles, que la gente no es libre.
Ya no me refiero sólo a que no puedan hablar en castellano en algunos bares, principalmente herriko tabernas (que actualmente están encausadas judicialmente por apología del terrorismo), sino de que hay tal cantidad de carteles y pancartas
pro etarras en las calles y balcones de las casas que se me antoja imposible que estén allí libremente.

Si así fuera, habría de vez en cuando algún cartel a favor de las ideas contrarias (a favor de las víctimas, pongamos por caso).
Pero después de visitar una docena de pueblos del País Vasco sólo vi una pequeña nota de una manifestación promovida por una organización estatal de víctimas del terrorismo.
Todo lo demás eran carteles DIN-A3 por la independencia y el acercamiento de presos de ETA o para su amnistía.

No es casualidad que justo en todas las casas más bonitas de cada pueblo haya un emblema de acercamiento de presos.
En casi cada foto de los turistas sale algún cartel de ETA o su entorno.
Tampoco es probable que detrás de cada cartel de acercamiento de presos haya una sufrida familia de un preso de ETA.
Más bien creo que la izquierda abertzale o el entorno de ETA, el mismo que se dedica a dar información de las posibles víctimas (horarios, costumbres, itinerarios) a los terroristas, se dedica a invitar a colgar estos emblemas en cada balcón.

Sobre las herriko tabernas también creo que hay falta de libertad y mucho miedo.
La mayoría de jóvenes que frecuentan estos locales imagino que van allí porqué el grupo va y es muy guay y muy vasco ir allí con los amigos.
Piensen lo que piensen no estoy muy seguro si libremente abrazarían el ideario etarra – abertzale.

Así pues me llevo la sensación de una sociedad atemorizada y atada a unas ideas que no son suyas pero que han calado en su día a día. Esperemos que con el tiempo y el buen hacer político y judicial se vayan consiguiendo cotas de libertad cada vez más ámplias…

Panem et circenses (versión taurina)

Panem et circenses (versión taurina)

[Imagen de Paloma Aguilar]

Han llegado al Parlament de Catalunya unas 180.000 firmas para prohibir las corridas de toros en el territorio.
Seguramente no seré el único en preguntarme cuantas de esas personas han firmado por amor a los animales o por aversión al olor a rancio español que le sugiere el mundo del toro.

A mi particularmente no me enorgullece especialmente que hayan corridas de toros, San Fermines, tomatinas u otras fiestas folklóricas que en pleno siglo XXI pueden parecer fuera de lugar.
Sin embargo, no he firmado. No por sentirme más español que catalán, no.
Simplemente porqué me parece que hay cosas más importantes sobre las que legislar.
Me parece inútil y un debate interesado para salir al periódico y dar determinados mensajes al personal.
Como decían en “La Vanguardia”, ¿no habría que legislar antes sobre ludopatía, esclavitud (sexual, laboral), civismo?
A este paso se legislará incluso que los perros tengan derecho a dos paseos diarios o se les prohibirá a los turistas llevar calcetines cuando llevan chanclas.

Me parece que últimamente en Catalunya se está legislando demasiado (con el Estatut, por ejemplo). Soy partidario de dejar más libertad.
Si nos ponemos a analizar el panorama cultural y deportivo: ¿a caso no habría que legislar sobre los horarios de algunos partidos de fútbol o por la excesiva presencia que tiene el deporte en los telediarios, por ejemplo? Pero claro, no interesa.

Se intenta desviar la atención hacia otros asuntos de carácter ideológico o moral (como ya intentaron con la ley del aborto durante las Europeas).
Ya lo decían los romanos:

Pan et circenses

La batalla de Gaza dentro la guerra entre Israel - Palestina

La batalla de Gaza dentro la guerra entre Israel - Palestina

Hace semanas que me quería posicionar sobre el conflicto Israel y Palestina. No es un conflicto nuevo, por desgracia no pasa de moda, sigue siempre allí desde hace más de dos mil años (ya en época de Jesucristo), aunque acrecentado desde la creación del estado de Israel. No se si me lee algún judío o palestino pero nos enriquecería que dieran su opinión al debate que desde aquí lanzo.

A ninguna sociedad le gusta prolongar las guerras. Por empezar no es agradable pensar que tus hijos y los hijos de tus hijos van a recibir de tus manos sangrientas otro mundo sangriento. Además desde el punto de vista económico y social tampoco sale rentable a largo plazo. Sin embargo, este conflicto parece interesar tanto a palestinos como a israelíes. Esto o bien aquello por lo que luchan merece la guerra permanente. Pero permítanme que ponga en duda que haya cualquier idea que justifique matar a una sola persona, por importante que sea la idea y por despreciable que sea la persona.

Dicho esto, sin querer enfangarme en la idiosincrasia del conflicto palestino-israelí déjenme mencionar algunos aspectos. Dicen los expertos que se han dado situaciones propicias por el pacto. Mencionan el encuentro en Camp David entre los presidentes Clinton (USA) Arafat (Palestina) y Rabin (Israel). Mencionan el acuerdo de Oslo como conjunto de acciones (que nunca se pusieron a la práctica) a seguir para lograr la paz.  Sin embargo, tanto los dirigentes como la sociedad civil no supo estar a la altura.

Vemos como después de esas aproximaciones hubieron provocaciones de ambos lados y nuevas guerras: las intifadas, los ataques bomba y otras acciones de Hamas y Hezbolah por parte de palestinos y las incursiones en la franja de Gaza, la ocupación de tierras y el levantamiento del muro por parte de Israel. Así no iremos a ninguna parte.

Se ha acusado al mundo occidental, en particular la comunidad donde vivo (Barcelona) de ver ese conflicto sólo desde el punto de vista favorable a Palestina. Sin embargo no dan mucha alternativa: mientras mueren una decena de israelitas mueren centenares de palestinos (por mucho que digan que Hamas usa civiles como escudos humanos). Por otro lado el ejército israelí es mucho más potente que los cohetes que usa Hamas.

Por último una realidad: el ojo por ojo no aporta ninguna solución hacia el camino a la paz. Ocupar tierras del vecino o levantar muros no es el mejor modo de hacer amigos. Y por último, si generas injusticia, si ahogas al vecino, si expropias tierras, si generas conflicto, si dejas al vecino sin agua, sin recursos… Qué esperas, que te den permiso para que acabes con ellos? Ese comportamiento despierta los instintos más bajos del ser humano, el resultado: el terrorismo y que la gente aúpe al poder a grupos terroristas como Hamas.

Libertad de expresión en Irán

Libertad de expresión en Irán

 

Eres víctima del mundo y el mundo lo es de nosotros que lo alimentamos con odio, egoísmo y guerras. No tienes la culpa de haberte hecho famoso gracias a Internet que te encumbró como líder de opinión y resistencia ante el otro líder, el del miedo, el uranio y la represión. Tu blog fue el más leído e influyente y eso les disparó todas las alarmas.

No eras de los que se escondían cuando alguien pedía un voluntario para hacer algo.

No eras de los que se mordían la lengua o andaban con rodeos.

Te matriculaste en periodismo para contar la verdad a la gente, para darle una opinión desde la libertad, para hacerlo progresar contra los que lo bloquean ancorados en el pasado del fundamentalismo religioso.

No te arrugaste ante la presión censuradora.

Te viste amenazado y antes de sucumbir en las manos del régimen elegiste exiliarte en Canadá para seguir haciendo sentir tu voz.

Y ahí seguiste seis años escribiendo en tu blog para mantener el espíritu del activismo, para mantener la esperanza de tus lectores que seguían luchando desde Teherán.

El régimen siguió intentando sofocar a los insurgentes reformistas occidentalizados.

Por miedo a ver tu labor interrumpida o para multiplicar sus efectos nos enseñaste a abrir más blogs que contribuyesen a hacer más amplio el cambio social y político.

Sin embargo ocurrió. Hace un par de años fuiste abiertamente y con gran repercusión mediática a Israel (enemigo político de Irán) con una camiseta que rezaba “I love Teherán”.

De vuelta a tu querida Teherán cambiaste repentinamente. Empezaste a hablar bien de él, a “comportarte” quizá por el miedo que las entrevistas en Israel llegaran, como llegaron, a las manos equivocadas.

Y ocurrió, te quitaron del medio, desapareciste.

Para justificarlo anunciaron la caída de una red de espionaje israelí. Qué casualidad…

 

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El anticonceptivo más eficaz

El anticonceptivo más eficaz

El otro día descubrí el anticonceptivo más efectivo que he conocido jamás. Se llama Supernanny. Se trata de un programa de mucho éxito en Gran Bretaña donde una niñera "domadora" consigue apaciguar a los niños "fieras" en su hábitat natural, su casa y en presencia de sus padres. Basta ver un episodio para que se te quiten por completo las ganas de tener hijos. Al cerrar la televisión uno se da cuenta que formar una familia puede llegar a ser un infierno. Si no imaginaros una situación como esta.

 

La familia está formada por padres jóvenes de treinta largos años con dos hijos.
El mayor, celoso del pequeño, no come ni deja comer: odia la comida que le sirven (no me extraña, dieta McDonald con patatas fritas, kechup y frankfurt), la escupe y/o vomita, no para de gritar, moverse y pelear con los padres que lo fuerzan para que coma.
Por si no fuera poco el pequeño que parecía ser un angelito se contagia de los modales del mayor y también reclama protagonismo. Ante semejante infierno el padre llega a declarar que preferiría que le arrancaran los ojos con cucharillas antes que asistir a una cena en casa.
La madre está desbordada y deprimida, la tensión que viven se ha trasladado a la pareja y se plantea el divorcio puesto que no para de discutir con su marido. Incluso se desautorizán delante de los hijos.

Entonces aparece la Supernanny. No hay monstruo que se le resista. Lo soluciona todo a base de diálogo, técnicas educativas y mucha perseverancia. Lo más humillante del caso es que lo primero que hace es reñir a los padres enseñándoles cómo deben comportarse delante de los niños, entre ellos y cómo ejercer de padres en una especie de terapia matrimonial.
Una vez salvado el matrimonio aplican técnicas de disciplina pero también de motivación para hacer más atractivas las comidas haciendo participar a los niños en la elección de menús, haciendo dietas más saludables, etc.

 

En fin, que hay que sacar lo mejor de nosotros mismos para ganarles el pulso a esos pequeños tiranos que pretenden gobernar nuestras vidas al mínimo descuido o síntoma de relajación. Aunque no todo tiene que ser tan terrible. Tener hijos debe tener sus recompensas y en el fondo no tiene precio...

La evolución de la fama

La evolución de la fama Hace unos meses Antoni Marina, filósofo y profesor de instituto, reflexionaba sobre la fama.
Se preguntaba por qué damos fama a quien no se lo merece y hacía un recorrido histórico de cómo ha evolucionado el perfil del famoso.

Antiguamente quienes recibian honores y reconocimiento públicos eran los héroes de la guerra y las grandes gestas.
Había el concepto de honor y se daba valor a la palabra dada.
Hoy en día somos mentirosos por definición y se trata de demostrar lo contrario.

Sin embargo este modelo del mérito empezó a decaer porqué resultaba ser demasiado tiránico y discriminador.
Se creaban envidias, etiquetas y costaba ser uno mismo sin el miedo al qué diran.
Apareció la libertad personal, la igualdad, la independencia del juicio ajeno.
Poco a poco dejó de tener prestigio hacer las cosas bien (el mérito) para ganar protagonismo la transgresión como forma de liberación.
La coacción o control que ejercía la propia sociedad que marcaba lo que era normal de lo raro, lo correcto de lo que estaba mal, se fue suavizando.
Se sustituyó el control social por el Código Penal.

La fama se relacionaba con el espectáculo de ficción (pintores, actores, bailarines, cantantes).
Sin embargo con la difusión de los medios de comunicación cada vez era más difícil llamar la atención sólo por las noticias positivas (que se dan muy de vez en cuando).
Se generalizó lo de que hablen de ti, aunque sea mal.

Lo que ha cambiado es que en la actualidad existe gran confusión entre realidad e irrealidad, entre la notícia y la ficción.
La realidad muchas veces supera la ficción y el problema es que la fama genera modelos a ser imitados.
Ahora todo el mundo quiere ser famoso sin hacer nada, para no hacer nada.
Y ahí es donde el pedagogo Marina daba su toque de alerta: los jóvenes se reflejan en estos personajes falsos.
Pero nos da tres herramientas para influir silenciosamente en la marcha de la sociedad: a través del voto político eligiendo a nuestros gobernantes y legisladores, a través del voto económico decidiendo qué comprar y qué no comprar y, finalmente, a través del voto de prestigio, dando valor a unas cosas y personas y no a otras.

El triángulo mágico

El triángulo mágico

[Referencias: La Revista del domingo de La Vanguardia, reportaje "Lo malo gana"]

La trasgresión va ligada a la fama y al éxito. Los valores asociados a la trasgresión: mentira, engaño, escándalo, hipocresía, falsedad y morbo atraen miradas, llaman nuestra atención y generan publicidad. Prueba de ello es que seguramente has empezado a leer este post inducido por esta imagen/icono trasgresora, de la Spears y Madonna.

Así que la publicidad se genera y se alimenta con estos valores para sorprender y renovarse a base de impactos fuertes y efímeros.

Los medios de comunicación, por su parte, ya no se dedican a formar o mostrar modelos de conducta. Para captar la publicidad necesitan audiencia y, como hemos dicho antes, la forma más rápida y eficaz de atraer miradas es con el escándalo, el sexo o la violencia.

El triángulo mágico de audiencia, publicidad y medios de comunicación funciona perfectamente con este modelo y a ello contribuye también la enorme competencia entre TV, Internet, radio y prensa.

La consecuencia es que, como decía en el anterior post, se generan debates inútiles sin contenido de fondo y hay mucha prisa en ser el primero en "informar", en tener la primicia y desmarcarse de la competencia. Todo se convierte en publicable si se trata de llamar la atención y los famosos sólo pretenden que se hable de ellos, aunque sea mal.

Dos ejemplos. Dentro del caso Madelaine, la semana pasada una mujer de Andalucía que había hecho un viaje a Marruecos se dio cuenta, revelando las fotos, que en una de las fotos aparecía una niña que muy probablemente era Madelaine. Los medios se hicieron eco de la "noticia" sin contrastarla, llegando a ir a Marruecos para descubrir que también hay niñas rubias en África como negros hay en Suecia y chinos en Méjico.

Finalmente, de famosos que triunfan a base de escándalos tenemos multitud de ejemplos que han creado escuela: a parte del beso de las protagonistas de la foto, Mónica Lewinsky obtuvo una beca para estudiar en Inglaterra después de su escándalo, Kate Moss superó su cota de contratos después de ser descubierta consumiendo drogas junto a su novio, el Tour de Francia subió audiencia a raiz del dopaje por encima de los años de éxitos de Indurain o Armstrong…

En fin, creo que no falta añadir mucho más. Tenemos libertad y debemos ejercerla cuando vemos que la sociedad que queremos se contradice con la que nos quieren imponer.

Sin prisas, por favor.

Sin prisas, por favor.

[ basado en este artículo ]

El Movimiento Slow es una reformulación del Carpe Diem pero con propuestas concretas y una filosofía que nos cuestiona algunos de nuestros hábitos más arraigados. Propone aparcar la prisa y disfrutar de cada minuto, no querer llegar el primero sino saber llegar. Cree que es un error identificar ser el primero con tener éxito y el lento en perdedor y sin iniciativa.

Nos cuestiona nuestro modelo de sociedad regulado por la tiranía del tiempo mientras nos invita a detenernos a mirar y observar nuestro alrededor, a descansar cuando lo necesitemos, racionalizar los horarios, saborear la comida evitando las comidas-reuniones. Ridiculiza la estrategia de las marcas de moda que presentan la temporada de invierno cuando andamos con bañador.

Por otro lado, es evidente que nuestra sociedad está enferma: fast food, obesidad, estrés y el vivir para trabajar, la felicidad aplazada. Otro componente es el consumismo compulsivo. Vivimos inmersos en un universo artificial de luces, olores y sonidos diseñados para fomentar el consumo: discotecas, cines, tiendas...

Para resumir, os presento propuestas provenientes de Italia, Francia, Austria, Japón, USA, Canadá (y por un millar de ciudades Show): biodiversidad, prestar más atención al presente, a la cultura, vivir con modestia - pensar con grandeza, dedicarse más a la familia y menos al trabajo, sexo tántrico (caricias, respiración, lentitud), dialogar más, relacionarse con la comunidad, trabajar menos tiempo pero con más calidad, crear una conciencia más humana, escuelas donde se acaba la lección cuando se ha comprendido y no cuando toca el timbre,…

Todo esto hace que nos preguntemos: ¿es necesario vivir tan acelerados? ¿disfrutamos lo suficiente de nosotros mismos y de los que nos rodean? ¿Por qué nos hemos dejado seducir por otras culturas cuando vivimos en una que no tiene nada que envidiar? Estamos ocupados en ganar dinero para un futuro incierto y nos olvidamos de disfrutar el presente y lo cotidiano. ¿Por qué no ir andando al trabajo si se encuentra cerca?, ¿por qué no levantarte diez minutos antes y darte un homenaje con un buen desayuno? O simplemente ¿por qué no dejar que sea la vida la que nos marque su propio ritmo?

MacDonalización

MacDonalización [Leo una vez más La Contra de La Vanguardia, esta vez con George Ritzer]

El consumo dirige nuestras vidas más de los que nos pensamos. Las grandes compañías: Coca-Cola, McDonalds, Starbucks, Inditex… nos controlan: analizan estadísticamente nuestros hábitos y los van modificando. Han colonizado casi todo el planeta haciéndolo más homogéneo en su forma de comer, vestir y de organizarse. Un detalle: las sillas incómodas del McDonald están diseñadas para invitarnos a levantarnos al cabo de 20 minutos. La previsibilidad de saber lo que comerás, cuanto te costará y que los encontrarás allá donde vayas es una comodidad que los hace imprescindibles en aeropuertos, centros comerciales, cines, etc.

Nos han convencido que consumiendo seremos felices. Nos crean miedo a no estar a la altura de los demás consumidores: iPod, móvil, cámara digital, portátil,... ¿quién eres si no tienes todo esto? La rueda del consumo se renueva y se retroalimenta creando ansiedad y necesidad de consumo. Estos elementos nos impulsan al consumo de fármacos. Quién duda ya que las mentes calculadoras de las grandes empresas farmaceuticas no estén detrás de promover los antidepresivos y otros productos de moda.

En Estados Unidos, país que nos sirve para ver cómo seremos dentro de 10 años, empiezan a subcontractarse la organización de bodas, el ocio personal, las actividades de los hijos, el paseo del perro, la imagen y las relaciones personales… Todo ello nos lleva al vacío, a trabajar todo el dia y delegar nuestra vida para poder trabajar más y consumir más. Deberíamos ser capaces de abstraernos de esta rueda: comer sano,  pensar cómo distribuir nuestro tiempo libre (si lo tenemos), dedicar tiempo a cuidarnos, amarnos y amar a los demás... En una palabra,  ser más libres y no escondernos en el trabajo. No está mal dejarse ver por casa un ratito al día...

La soberbia de la política

La soberbia de la política

En la línea de un texto anterior sigo siendo crítico con nuestros políticos. Es sintomático que haya gente dispuesta a pelearse para servir a los ciudadanos.
Hay gato encerrado al comprobar lo que se llega a hacer para llegar al poder y permanecer en él.

La política pretende controlar el cuarto poder: los medios de comunicación públicos. Y eso, ¿para qué? Pues para manipular las informaciones negativas, fomentar las positivas y contribuir al embelesamiento de la gente, mantenerla desinformada y lejos de sus asuntos. Prefieren que nos distraigamos con el fútbol a que nos preguntemos en qué dedican un % del dinero público.

En los últimos tiempos hemos observado el espectáculo que generan los políticos insultándose entre ellos. Se observan actitudes antidemocráticas.
Por un lado no tienen ningún problema en mentir, culpar al enemigo (antes rival) de sus errores, manipular las declaraciones, hacer demagogia sin nunca aportar pruebas de sus afirmaciones como si su palabra bastara.
Pero lo que me parece más antidemocrático es la simplificación de la realidad. Asistimos día si día también a la demonización de lo que llaman ‘la derecha’. Ningún partido debe autoproclamarse como único poseedor de la verdad, como único partido legitimado moralmente para gobernar o el único digno del país. Precisamente la clase política de ahora no es muy digna.
Por sistema se etiqueta de derechas a todo aquél que no se cualifique de ‘progresista’. Como si algún partido no quisiera hacer prosperar al país.
Determinados partidos se apropian de conceptos universales como tolerancia, ecologismo, respeto por la libertad sexual, religiosa y rechazo al racismo. Como si algún partido no tuviera en cuenta a inmigrantes, gays-lesbianas, religión, sanidad o educación en su programa.

Creo que hay que apostar porqué todos los partidos defiendan sus ideas y las debatan con profundidad puesto que cada vez veo menos diferencia entre partidos y sus acciones prácticas. Algunos administran mejor que otros pero a la hora de votar hay mucho voto indeciso. Como decía en el otro texto, ojalá se hablara más de lo que hacen los políticos en vez de hablar de ellos. Que llegue el día en que cada uno se preocupe de lo que hace él y no de atacar al vecino…

El Banco del Tiempo

El Banco del Tiempo

- Hola, buenos días, en qué puedo servirle?
- Desearía ingresar 'dos horas' y un recibo de ‘treinta minutos’.

No, no es ciencia ficción, existen HOY los bancos de tiempo.
Fruto del estrés y la falta de tiempo hay propuestas revolucionarias y originales para la conciliación trabajo/familia, trabajar para vivir y otras propuestas.

En algunos ayuntamientos ya han puesto en marcha el intercambio de tiempo en el ámbito de barrios y asociaciones de vecinos. En qué consiste?
Muy simple, seguramente hace cuatro milenios se funcionaba así. Por ejemplo, voy a tu casa y te instalo el Windows en tu ordenador durante dos horas y le hago clases de física a tu hijo. Con el talonario de dos horas tengo derecho a un masaje y a un corte de pelo o a que alguien haga la compra por mi, recoja los niños del colegio o acompañe a un anciano al oculista.

Creo que no nos viene mal una iniciativa como esta. Cada vez estamos más aislados. Fomentar la cooperación y solidaridad es muy positivo. Además, al final nos olvidaremos un poco de los billetes de tiempo y si tenemos un poco de tiempo para ayudar no vamos a cobrarlo puesto que sabemos que se ha creado un círculo hoy por ti mañana por mi. Creo que esto supondría un paso. Ganaríamos mucho empezando con los billetes de tiempo para acabar ayudándonos voluntariamente sin intereses, sólo para estar a gusto con los demás y con nosotros mismos.

Por supuesto todo mecanismo se puede mejorar. Alguien se puede preguntar: vale lo mismo media hora paseando al perro que media hora de fontanería por un escape de agua? Pero al mismo tiempo, media hora haciendo lo que sabes hacer compensa media hora de algo que nos llevaría mucho más tiempo hacerlo. Estoy pensando en la habilidad informática de los niños y la habilidad de costura de las abuelas.

En el fondo, todos salimos ganando TIEMPO!

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La política del desengaño.

La política del desengaño.

Imagínate que estás en la cama una noche y sueñas que de repente desaparecen todos los cirujanos del mundo y justo entonces te tienen que operar.
Entras en el quirófano y lo primero que ves es al jefe de la oposición o un ministro sonriéndote y dedicándote unas amables palabras que en lugar de tranquilizarte hacen que te despiertes sudando por la dura pesadilla. Horroriza pensarlo, verdad?
Los políticos nos generan desconfianza y es una profesión que no asociamos con la honestidad, solvencia y eficacia de un cirujano.
Se mueven por intereses personales a corto plazo, son parciales, injustos, propensos a la demagogia, a la memoria selectiva, a la manipulación, corrupción, vanidad y otros pecados capitales.
Deberían recordar que su tarea es la de estar al servicio público del ciudadano.Debería hablarse menos de ellos y más de su trabajo. Al final pensamos que su única tarea es la de insultarse entre ellos, planear cómo derrotar al oponente o hacer grandes discursos vacíos de contenido.

El otro día, daba la vuelta Catalunya a bordo de un tren que durante más de cinco horas, partiendo de Zaragoza, pasaba por Flix-Móra d’Ebre-Reus-Tarragona-Vilanova y, finalmente, Barcelona.
Me acordé del problema de las líneas de cercanías de Barcelona que sufren retrasos y averías por norma general. Dada la cercanía de las elecciones municipales, los políticos locales han trasladado las quejas y presiones al gobierno y la ministra de Fomento ha salido pidiendo disculpas y amparándose en la mayor inversión en trenes y líneas de alta velocidad en detrimiento de las líneas que afectan a más usuarios en el día a día.
Me pregunto por qué no solucionamos antes lo que ya existe y funciona mal antes de congestionar aún más el tráfico.
La respuesta se me antoja sencilla: lo que vende, lo que queda para la posteridad son las grandes infraestructuras, lo que llenan las portadas de los periódicos no es la avería diaria y las quejas de cientos de ciudadanos anónimos sino las inauguraciones, los trenes a 300km/h. Aquí queda mi denuncia a los criterios de las prioridades de los políticos.

China, el taller del mundo.

China, el taller del mundo.

La globalización empequeñece nuestro mundo, lo vemos con fenómenos como Internet, escándalos como las ‘caricaturas de Mahoma’, amenazas terroristas o alimentarias. Algunos gurús hablan de nuestro mundo como si fuera un pueblecito donde Sud América y África dan sus recursos naturales, Estados Unidos el ejército, Europa es donde se va a hacer turismo, Oceanía es el exotismo y China el taller, la industria.

Precisamente en China se sitúa ésta historia que escuché en la TV y que, como siempre, os presento a mi manera.

Imagínate que estás en uno de esas fábricas textiles, en una de sus plantas de producción (ya lo creo que producen) , donde se agolpan hileras y más hileras de trabajadoras que constituyen un auténtico ejército laboral armadas con su máquina de coser (ver imagen). El constante rumor de tantas máquinas trabajando a la vez te ensordece. El incansable martilleo de las agujas te hipnotiza y piensas: ‘cómo podría yo aguantar éste ritmo, más de 10 horas al día, dia tras dia, esa monotonía’. Vamos a ponerle un rostro a esa realidad. De entre las decenas de chicas o niñas chinas hay una que intenta salir de esa monotonía gris que las deshumaniza.

Tiene una idea, un sueño simple pero muy potente. Quiere que los destinatarios de lo que fabrican sus manos se enteren de su historia, ¿cómo conseguirlo? Resulta que un buen dia escribe una carta donde escribe su nombre, edad, sus origenes, habla de sus compañeras de fatigas y finalmente decide meterla en el bolsillo de uno de los tejanos que produce.

Así que mirad bien los bolsillos de los tejanos en los probadores, quizá os volvéis a casa con una carta china por descifrar.

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