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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Inspiraciones. Yo he cambiado, todo ha cambiado![]() "Nada ha cambiado, sólo yo he cambiado. Por lo tanto, todo ha cambiado" Cuando leí esta frase, supongo que al igual que tu, me dió que pensar. Es curioso como, si uno está atento, en poco tiempo han habido diferentes momentos que me han recordado esta misma frase. Un libro, una charla. Precisamente de esto os quiero hablar. Por ello ante una misma amenaza, si nos la encontramos en dos momentos diferentes, la podemos usar a nuestro favor superando una adversidad o nos puede vencer volviéndose en nuestra contra. Según la actitud que decidamos tener podemos convertir cada amenaza en un reto, en una oportunidad. En nuestras manos está tener una actitud positiva y activa para ir a buscar lo que nos interesa sin esperar a que nos llegue la casualidad o la oportunidad. Dice George Bernard Shaw que "Sólo triunfa aquél que se levanta y si no encuentra las circunstancias, las crea". Hay que creer en uno mismo y en la cantidad de cosas positivas y recursos que tenemos para ser felices y hacer felices a quienes nos rodean. Lo que esconden los graffiti Los graffiti es un tema de los que se prestan a muchos matices. Solo hace falta observar la doble moral de los ayuntamientos en este tema. Por el lado estético y de civismo se lucha contra ellos pintando y repintando las paredes graffiteadas. Por el lado caza-voto-joven-rebelde se hacen campañas de colaboración con reconocidos graffiteros para decorar estaciones de metro o muros al más puro estilo del "si no puedes vencer al enemigo, únete a él". Forman parte ya de nuestro paisaje urbano, son un medio más de expresión. Sin embargo, cada dia me sorprende ver graffiti en los puestos más inverosímiles. Uno se imagina al artista o gamberro (según se mire) colgado de una cuerda debajo un puente o adentrándose en un peligroso túnel. Hay graffiti de muchos tipos. Hay barrios, paredes o puertas metálicas que perderían toda su identidad sin ellos mientras que muchas casas y muros la recobrarían. ¿Son arte o no? es indiscutible que algunos graffiti figurativos tienen una fuerza y garra extraordinarias al mismo tiempo que algunos grafitti no figurativos (con letras) son de las pocas muestras de arte caligráfico de nuestro tiempo. Finalmente, quiero hacer un comentario sobre los graffiti reivindicativos: esas frases-lema que ensucian paredes de par en par. Sinceramente, me sobran. Algunos son brillantes como uno que leí que decía: "Feliz Navidad y próspera miseria". Sin embargo, la mayoría de las veces no vale la pena ensuciar una pared para decir según que. Muchos jóvenes se creen unos profetas o héroes por el mero hecho de plasmar sus ideas en un medio más o menos duradero y público. Creo que se lo podrían ahorrar y en vez de quejarse de lo mal que va el mundo hacer algo más que ocupar casas, armar jaleos y ensuciar paredes. Todos se lo agradeceríamos. Con todo esto no quiero decir que los jóvenes no tengamos que tener ideales e inquietudes sobre cómo va el mundo, discutir los valores de la sociedad, etc. Me refiero a mirar lo que hace uno mismo ya que las mismas actitudes particulares son las que luego refleja la sociedad. Es muy fácil desde la pobreza reclamar el reparto de las riquezas o la paz en el mundo. Pero quizá debemos empezar por cumplir con nuestras pequeñas tareas, asumir nuestras responsabilidades y, una vez tenemos poder o responsabilidad, actuar consecuentemente nos saldrá natural. En el fondo algunos graffiti denuncian la propia fustración. Es muy humano echar pelotas fuera. El precio de la libertad La felicidad tuvo un precio. En su caso un hijo en común y cinco años de relación rotos. En el fondo, una necesidad: la de romper con una vida diseñada para ser productivo en una ciudad que le engullía su tiempo y su espíritu. Tomó la valiente decisión de dejar un empleo seguro y volver sus orígenes. En su caso, venía de las montañas pirenaicas. De allí venía su familia y allí quería encaminar la propia. Pero en ese maravilloso paisaje de alta montaña, vigorosos árboles y suaves valles, no encajó su matrimonio. Su felicidad individual se imponía a la colectiva y ésta se rescabrajó. Meses después se recuperaría con un inesperado amor de la misma naturaleza que su interior liberalizado. Y es que en el amor, como decía Antoine Saint-Exupéry, no se trata de mirarse a los ojos sino en mirar en la misma dirección. Ahora, con su nueva pareja, trabajaban juntos en un nuevo proyecto relacionado con el campo, la agricultura, en el desarrollo de la zona, de la tierra que ellos aman y de la que quieren un futuro más allá de la especulación inmobiliaria. El ruido se come las palabras. [Posts relacionados Al sarlir de marcha, Ocio Nocturno ] Como todo el mundo, he ido y sigo yendo, de vez en cuando, a la discoteca. Dentro de esa olla a presión de ruido e imágenes coloradas e intermitentes, la gente baila, bebe, se desahoga e intenta ligar. Aunque si uno va a ligar seguramente no lo va a tener fácil, puede ser una noche frustrante. Y esto por varios motivos. Básicamente dos: la resistencia que ofrezcan ellas y las condiciones de la sala que hacen imposible cualquier conversación. Los chicos se intentan mostrar muy machos, seguros de si mismos, simpáticos, buenos bailarines y receptivos con las chicas. Con la seguridad que da el grupo, la música altísima y la luz intermitente, no es difícil que surja química entre ellos y ellas. Es lógico y natural que a esas edades, y con el bullicio hormonal correspondiente, la gente baile, se encuentre y ligue. El problema es que no me parece el sitio más adecuado: el ruido sustituye las bromas y la conversación, el estilo chulesco se impone a la autenticidad, el ritmo directo se impone al gradual. Se busca el rollo sin mediar palabra: “aquí te pillo, aquí te mato”. Así que me parece que la discoteca se ha convertido en poco más que una vía de escape después de una semana laboral agotadora. Si no te apetece hablar con nadie no está mal como alternativa, ya que si se trata de desahogarte puedes hacerlo tanto como necesites. Para otros es la 'Meca' del Techno, House, Progressive, Dance. Todos nos hemos dado cuenta que hay gente tan asidua a las discotecas, que no entienden el ocio sin su ración semanal de disco. Para mi, creo que es un exponente más de nuestra sociedad hedonista, conformista y consumista que nos planifica al milímetro nuestro ocio. La verdad es que pasar más de dos horas en una discoteca es bastante aburrido, lástima que no encontremos bastantes formas alternativas de ocio. Love-Hate![]() Por lo menos en cuatro ocasiones os he hablado de los opuestos ya sea hablando de las dos velocidades vitales (1) o dos actitudes para aprovechar la vida (2) o contraponiendo conceptos en sí (3 , 4 ). Creo que ya he dicho casi todo sobre el tema pero viendo esta foto fantástica no he podido resistir la tentación de compartirla. La misma palabra escrita con habilidad puede convertirse en su concepto antagónico poniendo un espejo delante, me parece genial. Al plantearnos nuestra vida hacemos elecciones continuamente sobre nuestro estilo de vida, ritmo o velocidad, escogemos unos valores que anteponemos a otros, etc. Finalmente os dejo con el juego de opuestos que utilizó San Francisco de Asís para hacer una bonita oración: Respeto: mirada atenta![]() La semana pasada os hablaba del oído, ésta semana: de la mirada. Me gusta escuchar a personas que con pocos términos logran construir una idea que transmite mucho. Josep Maria Esquirol reflexiona en periódicos y radios sobre su ensayo: La ética de la mirada atenta. Individualismo vacío.![]() Eran las nueve de la noche en un vagón del metro de cualquier ciudad del mundo. La gente volvía cansada del trabajo y se dirigía a su hogar. En ese transito entre el sitio de trabajo y el hogar, la mente de muchos de los viajeros no estaba ni en un sitio ni en otro pero tampoco en el metro, estaba en blanco. Uno de ellos estaba cerca de la puerta de salida, de pie, inmóvil. Su mirada estaba perdida y nada de lo que ocurría en el vagón tenía que ver con él. Ya sabéis mi debilidad por las paradojas pero ésta es realmente curiosa. La globalización es paradójica, la individualidad tiene un doble sentido: por un lado cada individuo es insignificante pero por el otro, cualquier noticia puede dar la vuelta al mundo y cualquier iniciativa personal puede ganar adeptos a una velocidad que sorprende al propio interesado. Por un lado pensamos que involucrarnos en algo no servirá para cambiar nada pero ni siquiera tenemos tiempo para ocuparnos de nosotros mismos y nuestro tiempo libre lo pasamos metidos en la vida de los demás: en el cine, en un libro o en la TV. A ti que paseas por la calle cabizbajo en el despertar de ésta primavera impaciente: despierta! Levanta la vista del suelo, cierra los ojos, mira el cielo y deja que el sol te de a la cara. Tenemos los sentidos embotados: no prestamos atención a los olores de una pastelería; comemos mientras ojeamos (sin leer) el periódico, encendemos la TV para hacer más cómodo el silencio de una familia que no tiene nada que decirse o nos pasamos el día mirando la pantalla del ordenador. Inmaterialismo materialista.![]() Estaba dentro del autobús mirando por la ventana la cotidianidad de la ciudad. Las calles, las personas caminando o esperando cruzar, los edificios, los parques, árboles, etc. De repente hemos pasado cerca de un parque donde yo solía ir a jugar con J.M. mi mejor amigo de entonces. Sin tiempo para rememorar juegos y fiestas de cumpleaños acaecidos allí, un elemento material me ha llevado a la siguiente reflexión (inmaterial). Se trataba de una simple pelota de plástico con la que juegan los niños pequeños hasta los cinco años. Dicen que detrás de una pelota descontrolada por la calle suele ir un niño. Se dice para que los conductores vayan con cuidado y reduzcan notablemente la velocidad al ver una pelota cruzarse por su camino. Pues bien, esta vez no era un niño sino su madre la que iba en rescate de la caprichosa pelota. Ella sabía la importancia que tenía la pelota para el pequeño y ha arriesgado bastante metiéndose casi bajo las ruedas del autobús en marcha salvando la pelota en el último momento. Entonces he recordado el enorme valor que dábamos de pequeños a ‘nuestras cosas’. A ese coche viejo sin color, a ese muñeco roto, a ese libro insustituible, a esa pelota que perdimos pero que siempre recordaremos… Hay centenares de recuerdos que hablan de nuestra infancia. Hay centenares de objetos que materializan nuestra infancia. Es así como he llegado al título extraño de este blog. Realmente, no todo el consumo y las posesiones materiales son malas. Hay objetos que pertenecen a lo personal, dicen de nosotros, son nuestra infancia y evocan recuerdos de forma que partiendo de lo material recuperamos curiosamente una parte espiritual de nosotros, una parte inmaterial… Actitudes inmaduras.![]() Hay personas que piden a los demás lo que ellas mismas no pueden exigirse. Pondré dos ejemplos. El primero es bastante común a todos. A todos nos ha pasado alguna vez. Alguien te dice un secreto y, como coletilla final dice: no se lo digas a nadie. Esa persona tiene el secreto de otra pero le resulta tan excitante que no se lo puede quedar para si misma y tiene que contarlo. Para evitar que la persona interesada se entere que su secreto ha ido de boca en boca se dice lo de no se lo digas a nadie. Pero yo pienso: si tienes un secreto que es muy importante para ti, no se lo digas a nadie. Exigir a otro que haga lo que no has sido capaz de hacer tu (guardar tu propio secreto) no es muy maduro. El segundo ejemplo es el siguiente. Resulta que estoy de Erasmus en Italia. En ese entorno de estudiantes hay un tipo de chicas que tienen un comportamiento inmaduro similar al descrito en el anterior ejemplo. Resulta que quieren ser libres y hacer lo que quieran pero sin asumir un mínimo de responsabilidad de lo que hacen. Es decir, por la noche hacen juegos como besar a todos los chicos, dar golpes o patadas a la gente, beber hasta vomitar, etc. Después, cuando salen los comentarios y las fotos, se arrepienten y pretenden que todo desaparezca. Son niñas monas, modositas y estudiosas de día y no quieren que sus padres, amigos u otros se enteren que de noche son unas petardas. Creo que es absurdo. Si bebes tienes que asumir las consecuencias. Es muy típico también decir no sabía lo que hacía y me enrollé con esa chica, hice eso, lo otro pero sin enterarme de nada. Me cuesta mucho entenderlo. Antes de beber la gente sabe lo que va a hacer en la mayoría de casos. Es más, precisamente la gente bebe para hacer esas cosas que sobrio no tienen gracia o no se atreve. No os parecen actitudes un poco inmaduras? Pereza social El ser humano es más bien egoísta por naturaleza. Tendemos a mirar por los nuestros y por lo nuestro. Si no existieran las buenas formas o lo que comúnmente entendemos por buena educación, aún sería más evidente. Hoy os voy a introducir un aspecto de este egoísmo tan arraigado: el de huir del contacto con los conocidos del día a día. En nuestra sociedad es muy común NO tener tiempo para saludar, charlar o tomar algo con alguien pero SI para cultivar músculos, hacer sesiones de estética (maquillaje, depilación, rayos uva,…) o deporte. Actividades solitarias todas ellas. Para no mencionar las horas pasadas delante del ordenador (sin trabajar) en Internet o delante la TV. Quizá deberíamos tener menos miedo a charlar con los demás aunque al principio sólo sea para hablar del tiempo y las preguntas básicas. Lo que dicen del amor ¿Qué es amor?¿Una locura temporal inducida por sustancias químicas en el cerebro?¿Una inefable sensación colindante con la experiencia religiosa activada por la presencia de la persona amada?¿Un truco de marketing?¿Una devastadora ocurrencia periódica en la vida de la mayoría de personas que suele terminar en dolor?¿La ausencia de dolor?¿Un virus informático? [Frase anónima]JOSE LUIS SAMPEDRO Qué son una pareja de ancianos, sentados en el banco del parque de su barrio? No llaman la atención de nadie, sin embargo, la pareja no está en ese banco sino en otro mundo suyo, flotando sobre lo cotidiano. Una vez más, lo visible esconde la honda verdad. Su silencio está lleno de mensajes; su momento, cuajado de recuerdos convividos, de días memorables y perennes paisajes: por eso las dos miradas ausentes, las sonrisas inefables. Cae la tarde. Los ancianos se levantan con esfuerzo, cada uno sostiene al otro en el andar vacilante. Están en la última fase de su vida, por eso cada hora vale tanto; no durará mucho el que más dure. ¿Para qué seguir? ¿Para quién? Les adelanta un joven deportista a toda velocidad. Se pregunta ‘¿qué harán los viejos por las noches'. Es demasiado joven para saber que no hacen el amor. Lo son. JOSE ANTONIO MARINA ¿El amor está sometido a deberes? Mis alumnos adolescentes contestan unánimemente que no, que el amor es espontaneidad, expansión gozosa, libertad, y eso implica no hacer nada por obligación. Entienden que todo lo que se hace por deber es una hipocresía, una falta de autenticidad. Cumplir un deber es siempre una tarea molesta; una relación amorosa ha de ser fácil y placentera. No me extraña que el amor, tal como lo entienden, sea algo tan frágil frente a frustraciones, molestias o desencuentros. A lo que más se parece el amor es a una estimulante conversación. Ambas relaciones están sometidas a los mismos deberes: hablar, escuchar, mantener viva la comunicación, interesarse o divertirse mutuamente; esforzarse en que no haya pausas interminables, evitar malentendidos, las susceptibilidades y, sobre todo, proporcionar esos pequeños premios que hacen que la otra persona desee seguir conversando. LUIS ROJAS MARCOS La felicidad para la mayoría de personas se encuentra sobretodo en el amor. Las relaciones, no obstante, necesitan ser afinadas continuamente para adaptarse a los cambios de talante de cada uno y resolver los conflictos que vayan surgiendo. El optimismo en una relación asegura más felicidad y duración en el tiempo. Por ejemplo, si uno llega enfadado a casa del trabajo y la explicación del otro es: “Algo le ha debido de ocurrir en la oficina para que esté de mal humor”, es optimista frente a “su enfado es una prueba más de su mal carácter, nunca cambiará”. Niebla![]() [Inspiraciones: Machado, “Nada te turbe”, Paulo Coelho] Me canso de dar círculos volviendo al mismo punto. Hay momentos que se repiten. He perdido el tiempo? Me veo ante los mismos problemas y situaciones que ya he afrontado. No progreso? No avanzo? Aprendí algo de los sufrimientos pasados?
Miércoles, 11 de Enero de 2006 22:23 Autor: Tonificante. #. Tema: Inspiraciones No hay comentarios. Comentar. Individualizando De entre toda la masa humana despersonalizada surge ELLA, sin más. De entre todas las mujeres me mira sólo una y a una sola devuelvo la mirada.- Hola - le digo. Transcurren interminables segundos hasta que me atrevo a mascar unas cuantas palabras más. Las mínimas. Las palabras sólo eluden las intenciones del corazón en ese momento. - Sólo quería conservar tu mirada en la mía... no dejarla escapar... - Bonita forma de retenerme... pero, ¿qué quieres? - ... No lo se... Sólo se que de toda esta gente que hay aquí, en el momento que te he mirado has dejado de ser una persona cualquiera para ser ALGUIEN. Perdido en un bosque de ÁustriaLas últimas luces de un despejado día otoñal teñían el majestuoso río Danubio. Este acaudalado río no tiene un vals en su nombre por casualidad. El fluir de sus aguas era contínuo y lento, discurría con el ritmo de lo que se sabe importante y hay que respetar, danzaba y giraba envolviendo como el brazo firme de un bailarín en la cintura de su pareja. Dos traviesas golondrinas volaban rozando el agua cazando algún que otro mosquito despistado. Elegante, una estirada canoa removía suavemente el agua y a su paso la hacía murmurar. Una chica, con un remo, la impulsaba acompasadamente. En la orilla le observaba, atento, un chico. Era joven. Morena. Una larga cabellera cubría su espalda pero su pelo rizado no impedía ver su rostro. La precisión de sus movimientos y su suavidad daban sensación de continuidad. Le miró un instante pero siguió immutable, como el río, deslizándose. A ella le pareció ver al chico pero no le dió más importancia. Le encantaba salir con su canoa desde su casa río abajo hasta el siguiente embarcadero. A ambos lados del río le gustaba observar los árboles en otoño y sentir en su rostro la brisa que subía río arriba y refrescaba el ambiente. Al pasar veía los árboles oscilar levemente, o eso es lo que le parecía. Cerca de la orilla, los más delgados y desgarbados se inclinaban al verla pasar, hasta besar las aguas, o parecían agitar sus ramas como si la saludaran produciendo un sonido suave como si una mano invisible acariciara sus hojas, apartando las ramas para verla pasar. No se daba cuenta pero a su paso todo se detenía, pero ella sólo miraba adelante. Otros árboles, en segunda línia, permanecían plantados con sólidas raíces, impertérritos, siempre con la misma cantidad de hojas. El chico subió por el bosque. Pisaba una alfombra de hojas, a cada paso las hacía crujir y ellas respondían con un agradable ruido. Él no podía distinguir los árboles en su conjunto pero sí apreciar sus colores. Del verde perenne hasta el amarillo más claro o el marrón pálido de las hojas muertas pasando por las gradaciones amarillas, rojizas. Todos menos el blanco, que, como dice Beatriz(la autora del cuadro), es la suma de los colores primarios. Quiso ganar altura pero como no vió ningún árbol alto para trepar tubo que subir por la empinada colina, un bajante brusco de difícil paso. Enredaderas, barzas y bajos matorrales dificultaban su paseo. Más adelante dió con la compañía de árboles de tronco delgado y liso o grueso y rugoso. Llegó a un camino ancho que parecía adecuarse a su objetivo: ver serpentear al río hasta perderse en un suave meandro. Poco a poco fue ganando vista. La densidad de árboles de la ribera iba quedando a un lado y hasta que llegó al punto... al punto en que se encontró con la chica de la canoa. Se le había adelantado y estaba plantada con su caballete, pintando. Al verle todo cansado, sonrió. Había un camino más directo, le comentó. El chico entre incómodo y curioso observó el cuadro con detalle (es el que estáis viendo arriba a la derecha). Tipo de mirada bajo la cual queremos vivir[La insoportable levedad del ser de Milan Kundera] Todos necesitamos que alguien nos mire. Según el tipo de mirada hay cuatro categorías. 1) Los que anhelan la mirada de una cantidad infinita de ojos anónimos, del público. Si un dia se quedan sin público tienen la sensación que han perdido algo irrecuperable, se ahogan. 2) Los que necesitan la mirada de muchos ojos conocidos. Estos son los incansables organizadores de cócteles y cenas. 3) Luego estan los que necesitan de la mirada de la persona amada. Alguna vez se cerrarán los ojos de la persona amada y en el salón se hará la oscuridad. 4) Hay quienes viven bajo la mirada imaginaria de personas ausentes, personas que no están físicamente viviendo o que no estan junto a la persona en ese momento. Son los soñadores... ¿Qué os sugiere todo esto? ¿Bajo qué mirada vivís? ¿Hay límites para el amor?Oigo en un programa de radio varias opiniones al respecto. Por un lado hay quién comenta que ante una relación amorosa tiene que haber equilibrio. Si alguien ama alocadamente, sin medida está quitando la libertad al ser amado. Pasa a poseerlo y la pareja se siente prisionera de un "amor" que le supera y le da una imagen extraña de si misma. Ante todo equilibrio. Por el otro lado San Agustín decía que "La única medida del amor es amar sin medida". Si caemos en la rutina, si tenemos miedo a ser demasiado pesados, si dejamos libertad absoluta a la pareja para que haga lo que quiera la cosa se puede enfriar. ¿Si uno siente el "amor" de la primera opinión debe cambiar? ¿El equilibrio hay que buscarse o no? Dialogamos? o sólo hablamos sin escuchar? [P.Lluís Armengol y Bernils, SJ (jesuita)]Dios nos ha dado la palabra para que pudiésemos relacionarnos con los demás, pero hay tantos que lo desaprovechamos. Muchas parejas no dialogan; pero el amor se enfría. Hay miembros de una comunidad que casi no se hablan; pero la unión sale enflaquecida. Muchos padres no hablan lo suficiente con sus hijos; entonces no los comprenden. • Porqué no dialogamos las personas? • Algunos por egoísmo: no quieren "perder" tiempo porqué creen que no sacan ningún provecho personal. • Hay otros que creen que dialogar es tener que hacer concesiones: reconocer que se está equivocado y tener que cambiar comportamientos. • Los hay que no hablan porqué "no necesitan" dar explicaciones a nadie: se consideran "la verdad" absoluta... • Otros sí hablan pero su mensaje es vacío, no tienen nada que comunicar. De qué les sirve el lenguaje? • También hay quién no ama: su conversación desune, entristece, hace perder la esperanza y las ganas de vivir. • Finalmente, digamos que hay los que hablan pero no escuchan. Son diálogos de sordos que no traen a ninguna parte. Todas éstas cosas suceden porqué falla el diálogo esencial: orar. Cuando Dios no habita en los corazones; falta luz, amor, comprensión, capacidad de perdonar, deseo de ayudar y de hacer felices a los demás... Para hablar de verdad hay que tener un corazón limpio. El mal que traemos dentro nos aleja de la auténtica comunicación. Es escuchando nuestro interior, al Señor, como nos llenaremos de su luz y amor. Es escuchando a la gente que nos rodea como la comprenderemos y le podremos transmitir ésta luz y esta estima. Aprender a hablar... No tengo ni una coma más que añadir... por una vez, a la hora de transcribir éste texto no propio, me he limitado a copiar letra por letra, creo que el texto se lo merece. Se lo dedico muy especialmente a Xisca, con quien de alguna forma me gustaría compartir más espacios de diálogo pero por razones de distancia (ella en Mallorca y yo en Cataluña) la amistad no es muy real ni cotidiana pero sí bastante auténtica y compartida, pese a todo. |
UNIENDO CASUALIDADES... esperando la casualidad buscada de mi vida, la más grande...
["Los Amantes del Círculo Polar" (Júlio Médem, 1998)] Foto encabezamiento realizada por 'Galatea'
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