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El Barrendero

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[Un homenaje a los trabajadores de la limpieza]

Benito salía cada noche a limpiar las calles de su barrio. Primero iba con sus compañeros con el camión a recoger las bolsas de basura desperdigadas por las entradas de las casas. Más tarde se repartían unas cuantas calles cada uno para barrer las zonas más sucias.

Esa semana le tocaba la zona oeste. Un par de noches en el mismo portal había encontrado a una pareja de novios besándose y dándose arrumacos ajenos a todo.
Sin embargo esa noche sólo encontró la chica. Estaba sola, llorando. Pasó barriendo a una distancia prudencial cuando la chica le alargó el pañuelo de papel, con el que se había secado unas lágrimas, para que lo tirara.

- Es por él que lloras? - sugirió él.
- Sí, no se nada de él, hace mucho rato que le espero y ponto tengo que entrar en casa.
Cada noche estamos aquí y hoy era la última noche que podíamos estar juntos.
La semana que viene se va a Méjico y quizá no le veo en un par de años.
Su padre tiene unos negocios allí.
Se fijó que apretó el puño en pronunciar estas palabras.
-Qué llevas allí?
-Un llavero, nos lo hicimos el otro dia, él tiene uno igual.

Dejó a la chica con sus pensamientos puesto que creía que no podía hacer nada más por ella que escucharla.
Sin embargo, dos o tres calles más allá vió resplandecer un objeto en un rincón y para su sorpresa encontró el mismo llavero que había visto en la temblorosa mano de la chica.
Lo cogió y lo guardó en un bolsillo.
Oía voces a la siguiente esquina. Más adelante oyó pisadas rápidas y forcejeos.
Finalmente encontró a un chico herido por un fuerte golpe en la cabeza, inconsciente.
Supuso que era el novio de la chica y que lo habían atracado allí mismo. Llamó a una ambulancia y cuando llegaron las asistencias volvió al portal de la chica. Estaba vacío.
Miró hacia los pisos que se levantaban encima de su cabeza y la vió.
En el tercer piso una chica miraba a través de la ventana. Agitó el llavero como un poseso hasta que ella, que aún pensaba que vería aparecer a su chico por ahí, le vió.
La acompañó hasta la ambulancia y los vio partir juntos.

Semanas más tarde cuando le volvió a tocar la zona oeste tenía una nueva amiga que le esperaba con una bolsa negra de la basura en la mano.
-Suele echarla mi padre, pero a partir de ahora lo haré yo.
Mi novio está bien, gracias a ti sólo fue un susto.
Le dio un abrazo y se alejó con una sonrisa.

Sábado, 24 de Mayo de 2008 14:12 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

Ciudad inhóspita

20080227125559-butaca.jpgUn niño y su abuelo, dos personas, dos mundos conectados por el vínculo del cariño y la atracción simbiótica entre curiosidad y experiencia.
Vivían en casas y poblaciones distintas, el niño en la gran ciudad mientras que el abuelo se había retirado en un pueblo donde no molestaba ni era molestado por nadie.

A Pedrito le gustaba ir al pueblo a ver a su abuelo.
Allí era libre de corretear entre las calles, conocer a las personas que encontraba, perseguir o descubrir nuevos insectos bajo las piedras cerca del río donde se mojaba los pies.
Cuando volvía a la casa de su abuelo, aún con el corazón palpitando y alguna que otra rascada en la pierna, necesitaba un tiempo para acostumbrarse a la oscuridad.
Poco a poco, al ir recobrando la vista, identificaba uno a uno los objetos que llenaban la casa.
Cada uno le parecía único y con significado propio, con vida. El vestíbulo era todo de madera. Había bastones rectos de haya, una antigua máquina de coser con su característica rueda que giraba en pisar el pedal, un baúl lleno de manteles y ropas blancas, una mesa robusta donde su abuelo arreglaba relojes viejos y jugaba con martillos y alicates.

Un montón de recuerdos le unían a su abuelo. Pero uno de los más especiales era que, cuando hacía frío y las montañas estaban nevadas, su abuelo lo sentaba en sus rodillas y le contaba algún secreto. Por ejemplo, que por la noche la mesa se desperezaba y se sacudía las herramientas para hacer unas cuantas flexiones mientras el armario hacía lo propio con sus puertas, mientras la vieja radio se ponía romántica y cantaba una vieja canción a la luz de la luna. Entonces del baúl salían un par de vestidos que resultaban ser los pijamas de sus abuelos y se ponían a bailar dando giros a un palmo de tierra enfocados por un atenuado cono de luz que salía de la vieja bombilla.

Lejos le quedaban a Pedrito las cosas de la ciudad: su escritorio lleno de revistas y juguetes, la consola, la TV, el móvil, sus escurridizos vecinos o los aburridos niños del colegio que no tenían imaginación. A él le sobraban ideas y si se aburría, siempre podía rescatar mentalmente el pueblo, la casa, los objetos en la noche, la dulce libertad que deberían ofrecer nuestras ciudades pero que cada día son más inhóspitas para los que se atreven a jugar en la calle. Y luego dicen que los pueblos son aburridos.
Miércoles, 27 de Febrero de 2008 12:53 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

Cámara de seguridad

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Trabajaba por una empresa de seguridad en el metro de su ciudad. Controlaba las imágenes de las cámaras de la estación en una solitaria sala llena de monitores. Hacía turnos regulares siempre de 08:00h a 16:00h.

Durante sus largas horas de observación sólo de vez en cuando detectaba actitudes sospechosas que debía comunicar de inmediato a los de seguridad. El resto del tiempo lo dedicaba a pasear la mirada por los monitores intentando identificar a las personas que salían del tren y como piezas de cadena de montaje, eran depositadas en el vestíbulo por las escaleras mecánicas. Uno a uno los rostros desfilaban por delante de la cámara y conseguía recordar algunos que regularmente volvían a aparecer al día siguiente.

Para romper la monotonía, se imaginaba las vidas de esas personas: de donde venían, a donde iban, su trabajo...
A veces, mientras los observaba en el andén esperando su tren, descubría algún detalle que le dibujaba su característica sonrisa autocomplaciente de buen observador.
Le encantaba descubrir pequeños hábitos, como por ejemplo si cambiaban de ropa cada dos días o se lavaban el pelo los miércoles.

Le gustaba revivir cada día las mismas sensaciones, le daban sensación de control y seguridad. Veía llegar siempre a la misma hora a una madre que seguramente acompañaba su hijo a la guardería o veía correr desesperadamente a un chico con una mochila en la espalda que probablemente tenía mala combinación y no podía ahorrarse su carrera diaria por los pasillos.

Sin embargo, todos los días esperaba ver aparecer por la escalera mecánica algún rostro nuevo que le llamase la atención. Ayer se fijó en una chica joven, pelo oscuro largo y suelto, camiseta blanca, tejanos largos y zapatos blancos que dejaban ver unas uñas pintadas del mismo color. Le transmitía seguridad e inteligencia. Sin embargo, su cuidada imagen y su semblante serio le transmitían distancia.

A veces se preguntaba cómo sería conocer en persona a toda esa gente que se habían convertido en personajes de la película que le proyectaban a diario sus monitores. ¿Serían muy distintos a cómo se los imaginaba? Por el momento, se limitaba aprovechar lo que le proporcionaban: estudiaba minuciosamente lo que cada uno de ellos le transmitía, observaba sus propias reacciones ante un rostro o una mirada, como había hecho con esa chica.

Y pasaba las horas contemplando el dinamismo de su ciudad, el paso del tiempo en fracciones de ocho horas, en retales de vidas en movimiento sin sentido puesto que para él, eran cómo hormigas atareadas que van a trabajar.

Jueves, 06 de Septiembre de 2007 15:30 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Diario de un immigrante.

20070713131020-metro.jpg11 Julio
Esta semana nos toca currar en el metro. Prefiero trabajar al aire libre aunque después de dos semanas en el andamio no va mal resguardase un poco del sol.
El verano es la época de más trabajo en la obra ya que todos se lanzan a construir casas nuevas o hacer obras en carreteras, metros y calles.
Así que aprovecho, no viene mal un sobresueldo. Desde que vine de Ecuador que no he parado quieto ni un momento.
Durante el año trabajo en la jardinería, los fines de semana la hostelería y la construcción durante los veranos.

13 Julio
Hoy hemos trabajado en el pasillo que une Ferrocarriles y Línea 5. Es uno de los puntos más concurridos de viajeros.

Es curioso trabajar en el pasillo del metro y ver a todos los viajeros atareados con la cara seria y observar su particular forma de andar haciendo un slalom en su carrera entre tren y tren.
A primera hora veo algunos paisanos míos, con cara de sueño, que van a trabajar como yo y me los encuentro otra vez exhaustos en la hora de retorno a casa.
Me siento orgulloso porqué trabajamos y salimos adelante. No veo ninguno de nosotros tirado en la calle pidiendo dinero, nos lo ganamos con nuestro sudor y con él alimentamos nuestras familias del otro lado del charco.

15 Julio.
Hoy mientras cargaba con dificultad un saco de arena he escuchado una voz. Llegaba del pasillo. Era voz de mujer. Me era muy familiar.
Era como el canto de una sirena para un marinero, la voz de una radio en medio del desierto o el mar...
Era una melodía que hilvanaba directamente con la fibra sensible de mi corazón. Me reportaba a mi tierra.
Segundos después conseguí ver de donde procedía, era una chica de mi país, era agradable trabajar así.
Cuando terminó de cantar me acerqué, intercambié unas palabras con ella, estaba encantada de hablar con un paisano y quedamos para el fin de semana.
Había leído en sus ojos la emoción del reencuentro, de sentirse otra vez en casa.

Viernes, 13 de Julio de 2007 13:10 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 8 comentarios.

El corazón mas hermoso

20061125133528-corazon.jpg[Relato Anónimo]

Un día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños.

De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

El joven contempló el corazón del anciano. "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... el mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día, quizás, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."

¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.
El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven.
El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Sábado, 25 de Noviembre de 2006 13:36 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 7 comentarios.

Mujer de la limpieza.

Tercera planta. Voy al cuarto donde tenemos los productos de la limpieza. Cojo todo el material para limpiar. Hoy toca limpieza de habitaciones: sacar polvo, barrer polvo, limpiar cristales y vaciar papelera. Entro en la 317. Es de un chico. La cama hecha, los zapatos ordenados. En la mesa un portátil, material de oficina y contra la pared en una plancha de madera hay una docena de fotos. Mientras paso el trapo del polvo me entretengo a mirar una foto que aún no había visto antes. Parece ser el chico con su novia. Está cuidadosamente metida en un porta fotos transparente donde en una esquina hay una foto carné de ellos dos. La foto de la pareja parece estar hecha en un restaurante, una cena. Me lo estoy imaginando.

Él viste una camisa blanca con rayas verticales grises delgadas y separadas que se compró con su madre. Ella una camiseta también blanca pero con rayas horizontales alternadas rojas y azul oscuro, muy elegante. Lleva pendientes de bolitas blancas de distintos tamaños distribuidas a lo largo de un hilo. Tendrán unos veinte años los dos. Quizás él está aquí de paso. Ésta es una residencia de estudiantes y algunos vienen de fuera. Las demás fotos son postales de las principales ciudades del país. También hay una foto de su familia. Sus padres muy señores sentados en dos sillas en el balcón de un piso. Sus dos hermanas de pie detrás.

Me gusta imaginar las vidas de los chicos que viven aquí a través de sus fotos. No toco nada, no me llevo nada. Sólo dejo volar mi imaginación a través de unas imágenes que significan mucho para ellos y llevan allí donde les lleva el destino. Soy una mujer silenciosa. Notan mi presencia cuando llegan a sus habitaciones porqué todo está más limpio y algunas cosas han cambiado un poco de sitio. Es un trabajo solitario pero no estoy sola. Me acompaña el recuerdo de mis historias cada vez que cierro la puerta de una habitación se abre otra dentro de mi. Ahora cierro la 317 y se abre en mi mente una puerta donde un chico está comiendo alegremente con una chica, mmm, me parece oler un conejo con orégano…

Viernes, 17 de Noviembre de 2006 09:59 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

Al otro lado del cristal.

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Ella estaba muy enamorada de Él y Él de Ella. Se habían visto por última vez hacía mucho tiempo. El tiempo. Dicen que cuando uno lo pasa bien vuela pero que, caprichosamente, en los momentos críticos se entretiene.

Sino, piensa un momento en tu infancia. ¿No te parecen eternos esos años de la infancia? El cole. Llegar a las 9 y llegar a casa a las 17:45h, buffff... una eternidad. Cada hora de clase se hacía larguísima, interminable, soporífera, densa, pesada...
Si la profesora nos hacía permanecer en silencio 1 minuto, no aguantábamos ni 15 segundos hasta que a alguien se le escapaba la risa.

Quizá te has enamorado alguna vez. ¿Cuánto duró la emoción del primer beso? ¿Y la consternación al recibir una noticia terrible?¿Y el mejor viaje de tu vida? ¿Y la tristeza por la muerte de alguien muy especial?¿ Y la explosión de emoción del estadio de futbol de tu equipo favorito al marcarse un gol en el último minuto? ¿Y el terror o miedo antes de descubrir el origen de unos pasos, señales sospechosas...?¿Y la satisfacción por haber aprobado el exámen de conducir?

Eso mismo pensaba Ella, qué relativo era el tiempo. Durante varios meses había conocido a un chico increible y ahora, hacía 2 meses que no le veía. Durante este tiempo muchos recuerdos en forma de imágenes habían poblado su mente, su corazón, su dia a dia, su vida. Había guardado fotos, escritos, mails, cartas, pequeños detalles suyos como tickets de museos, entradas de cine, cualquier cosa que tuviera que ver con Él.

Hoy, el dia le deparaba una nueva imagen sorprendente. Se levantó de la cama y, como cada mañana se fue al baño... Se desnudó y, al mirarse al espejo, le vió. En vez de ver el reflejo soñoliento de una chica joven vio el torso desnudo de un chico: Él. Abrió y cerró sus párpados varias veces y la imagen no desaparecía. Cerró la puerta del baño y al volverse hacia el espejo, Él seguía ahí. Estático y con los brazos estirados, inmóvil. Ella se acercó al cristal poco a poco. El escaso metro y medio que les separaban tardó en cubrirlo un par de minutos. Muy lentamente sus cuerpos se fueron acercando hasta estar a escasos milímetros uno de otro y, sin embargo, tan lejos. ¿La fina capa de un cristal? ¿Cómo de cerca estaban, existía el tiempo o el espacio para ellos o siempre que estaban juntos, uno delante del otro, el tiempo parecía pararse y el espacio no ir más allá de sus bocas, sus rostros y sus cuerpos?

Entonces, Él, empezó a moverse y sus movimientos se coordinaron con los de Ella. Levantaron sus manos hasta ponerlas unas delante de las otras, acercaron su caras, giraron sus cuellos hasta que podía dibujarse un dulce beso entre ellas, cerraron sus ojos y... Al principio Ella sólo notaba el frío cristal del espejo pero, poc a poco, se fue calentando, pareciéndose a la temperatura de los labios de Él tal y como los recordaba. Incluso el cristal parecía menos duro. No sabía cuanto tiempo estubo ahí, pegada al espejo, soñando en atravesarlo para ir al espacio perdido detrás del espejo que tantos niños han intentado acceder rompiendo todo tipo de espejos y encontrando, decepcionantemente, un negro metal opaco, duro, oscuro, cerrado e inaccesible. Parecía que en ese espacio imaginario estaba Él. Pero eso nunca lo supo ni le importaba. No trataba de encontrarle en un sitio. Su mundo no entendía espacio y tiempo: Él llenaba su corazón y Ella el de Él, no importaba donde ni cuando estubieran. Sólo sabia que junto a él o a su recuerdo, Ella vivía con otra intensidad, sometida a otras vibraciones.

Separó los labios del cristal y volvió a ver su rostro, el reflejo soñoliento de una chica joven. Sin embargo, noches después, se convenció a si misma que no sólo había notado un frío cristal pegado a sus labios sino creía haber notado el tacto suave unos labios y una juguetona lengua... la de su amado.

Se volverían a ver. Habían pasado muchos meses pero estaban más enamorados que nunca. Se habían dado cuenta que lejos o cerca nunca nada y nadie harían olvidarse el uno del otro. Por más kilómetros que les separaran, el recuerdo del otro estaba tan cerca como estan los dedos de tu mano de su reflejo cuando pones la palma de tu mano contra el espejo de tu baño.

 

 

Jueves, 06 de Abril de 2006 23:53 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

Una estrella y un niño: Feliz Navidad a todos

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Bienvenido/a, cuando era pequeño y venia la Navidad siempre me contaban lo que era con un cuento que recuerdo más o menos así:

Hace muchos años, tantos como marca el calendario, en un país del lejano Oriente, había unos magos observando el cielo. Eran muy sabios pues vivían observando todo lo predecible aunque no les inquietaba el devenir sino estar preparados en cada momento para afrontarlo tal y como viniese. Observaban las hormigas, las moscas y otros insectos para predecir tormentas, así hacían con las nubes y los vientos. Por la noche no dejaban de estar atentos, solían viajar de noche y las estrellas eran su carta de navegación. Eran gente que vivía el presente, se preocupaba por las cosas sencillas. Para conseguirlas, para subsistir, muchas veces tenían que mudarse, eran nómadas. En esencia eran observadores y estaban preparados para un lago viaje, una época de escasez o superar un nuevo contratiempo.

Así fue como una noche vieron aparecer una estrella muy brillante que no habían visto jamás. Se movía como navío surcando la mar, dejando a su paso un polvo dorado incandescente. Eran gente del desierto y sabían que ese tipo de señales eran raras y quizá nunca en la vida volverían a verla. Así que no la dejaron escapar. Viajaron día y noche, su expectación iba en aumento pues rara vez habían viajado tan lejos hacia donde se pone el sol. Se cuidaron que la estrella no ganara el horizonte antes que ellos. Así fue como una noche, hace muchos inviernos, llegaron a una humilde aldea donde la estrella se detuvo.

En los exteriores del pueblo, después de cruzar pastos de ovejas llegaron a un establo. Un grupo de pastores y ganaderos habían acudido también a la llamada de la estrella. Allí mismo, entre el ganado, acolchado con paja y un manto había un niño bajo el atento cuidado de sus jóvenes padres. Cuando vio a los tres sabios sonrió y arrancó a reír...


Pere Tarrés (sacerdote y médico) decía algo así como:
“Navidad es el día de todos los niños: ha nacido su modelo, el que trae el Amor, el hermano mayor de todos nosotros que también hemos sido niños. Ha nacido el amigo inseparable, el enamorado guarda de la infancia.”

Como todos los cuentos hay símbolos que hay que interpretar.
La estrella es una señal que nos avisa de algo importante.
Los tres Reyes Magos representan a todas las razas, representan la humanidad. Están atentos a las cosas importantes de la vida que a veces pasan desapercibidas. Jesús nació con los pobres pero feliz, dando alegría y un mensaje de paz desde el primer momento.
Años más tarde daría su mensaje de Amor a sus amigos: “Amaros los unos a los otros como yo os he amado”, para que lo transmitieran a todo el mundo. Y así, hasta hoy, ahora leyendo éste cuento te puede llegar la sonrisa de un niño pobre pero muy agradecido y que sólo quiere darte una cosa: PAZ y AMOR. Palabras que nos son familiares éstas fechas pero que, más que nunca, hay que llenar de significado.

Sábado, 24 de Diciembre de 2005 21:26 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 6 comentarios.

Un poco de luz a un día gris

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Querida Elisa, mi querida esposa:

Era un día cualquiera, más bien soso, sin nada especial, aburrido, monótono. Estábamos muy cansados: muchas semanas sin apenas descanso. El runrún, la rutina gris. No sólo eso: la acumulación de pequeñas frustraciones, discusiones inútiles, detalles del día a día que se desajustaban, conversaciones rápidas, breves y de poca calidad, pocas horas de sueño y muchas de atascos.

Te había ido a buscar al trabajo en coche. Al fin llegamos al piso. Abrí la puerta. Tras la vuelta entera de la llave en la cerradura para cerrarla, mis sensaciones cambiaron por completo. Me invadió una sensación de liberación y confort.

No fue nada premeditado, se me acababa de ocurrir mientras conducía. A veces, acumulo energía negativa y, para restablecer el equilibrio, tengo una idea y, si la ocasión lo permite, la desarrollo tal como sale.

En ese instante, sin pasar del recibidor, te saqué el reloj y a la mínima queja, exclamación o atisbo de pregunta te solté:

- Mientras veníamos con el coche he tenido una idea. Confía en mi.

Confiaste en mi. Dejaste todos tus bártulos ahí mismo. Te quité el abrigo, te desanudé la bufanda. Tu mirada estaba llena de perplejidad pero tu sonrisa delataba curiosidad. Deposité un beso que acarició tu frente al sacarte el gorrito de lana que abrigaba tu pelo. Pieza a pieza, iban cayendo al suelo: el abrigo, la bufanda, el gorrito... Cada una hacía su ruido y marcaba un ritmo. Llevabas una camiseta blanca, como yo, así estaríamos cómodos.

Te llevé hasta la puerta de nuestra habitación. Entré, abrí bien las persianas y cerré las cortinas blancas de modo que entrara mucha luz. Sentados sobre nuestros pies, encima de la cama, nos miramos. Te cerré los párpados con una caricia con los pulgares. Yo mismo cerré los ojos. Silencio. No se si pasaron segundos o varios minutos. Nos escuchábamos la respiración. Mi espalda erguida no iba ni atrás ni caía hacia delante, el equilibrio era total, un leve balanceo me ayudaba a concentrarme y a permanecer activo.

Cuando encontré un poco de energía abrí de nuevo los ojos y enredé las yemas de los dedos en tu cabello. Mis manos eran como dos pulpos en plena actividad encogiendo y estirando los dedos, dándote un masaje.

Lentamente me situé donde antes, extendí los brazos y pregunté.
- ¿ Puedes darme el abrazo más lento de la historia ?

Recorrimos poco a poco el camino marcado por nuestros brazos. No podrás recordarlo porqué me acabo de inventar toda esta historia a partir de una foto. Pero, cómo te has sentido, cómo habrías reaccionado? qué te sugiere?

Tu marido, Enrique.

Viernes, 23 de Diciembre de 2005 20:01 Autor: Tonificante. #. Tema: Relatos Hay 4 comentarios.

Estallido

oscuridad.jpgUna embriagadora felicidad le regocijaba el corazón. Una liviana sensación le subía por el estómago hasta tensar sus músculos faciales fijándole una sonrisa tonta y permanente. Estaba borracho de alegría, loco de contento, la adrenalina a tope, en el séptimo cielo. ¿Y todo, por qué? ¿Estaba enamorado? Mucho más que esto. ¿Correspondido? A ver, no nos pasemos, eso es casi imposible que suceda y hasta que no me pase a mi yo no me lo creo.
Tenía una razón. Una sola imagen poblaba su cabeza, su imaginación entera, no había nada más. Solo sabía que estaba muy bien, seguro de que la vida le sonreía y, por ello, él le devolvía la sonrisa. Esa imagen era próxima, se sentía unido a ella por lazos de un cariño protector de las hostilidades de la vida. Ella. La chica que él amaba no sólo le había mirado a los ojos largamente (o así se lo había parecido) sino que había girado levemente el cuello mostrándole su mejilla izquierda para que él estampara dulcemente un sonoro beso. Una señal, una concesión, un gesto cotidiano para muchos pero especial en su caso. Había sabido interpretar sus aspiraciones, sus deseos y, a modo de premio, le había facilitado un primer contacto entre sus labios y ella.
Volvía a su casa a paso ligero, al trote, haciendo sonar las llaves que se meneaban dentro de su pantalón. Escuchaba música en su MP3. Hacía un día soleado, ya atardecía. Hacía media hora que había estado con Ella y su recuerdo florecía y reverdecía en él. Esas sensaciones, el beso y la música se entremezclaban, combatían, subían y revoloteaban dentro de sí. Finalmente se impuso la música solemne, potente que iría para siempre indisociablemente ligada a las escenas del día, de su día. Al poco de llegar a su portal pasó por debajo de una casa, por un pasaje oscuro que la atravesaba, un corto túnel de unos cinco metros. Apenas estaba iluminado por un viejo y sucio fanal que resplandecía vagamente una luz anaranjada, moribunda. Al otro lado sólo sombras. Sombras movedizas se agolpaban y separaban bruscamente. Y sucedió.
Una pelea absurda en un atardecer cualquiera. Un chico que aparece repentinamente y que sin comerlo ni beberlo recibe un golpe mortal. Un palo de madera sólida impactó en su cabeza y la música, su idea, su día, su chica, todo… estalló en él. Sin embargo la canción de su MP3 siguió sonando, indiferente.
Lunes, 18 de Julio de 2005 00:04 #. Tema: Relatos Hay 8 comentarios.

Paseo con mi sobrina

silla ruedas.jpgEstoy en la playa con mi sobrina. He dejado la silla anclada en la arena y ahora estoy medio metido en el agua, donde las olas besan la arena y ahora cubren mis inertes piernas. Mi sobrina ha entrado ya y de vez en cuando saca la cabecita para respirar, pero lo que a ella le gusta es bucear. De pequeña quería ser astronauta y dice que para ella bucear es parecido a lo que soñaba. Puede hacer mil piruetas dentro del agua y, de vez en cuando, con la compañía de algún pececillo despistado que anda cerca de la costa.

A mi sobrina le gusta llevarme de un sitio para otro. Y a mi me encanta. Mucha gente se ha ocupado de mi a lo largo de mi vida. He salido a pasear con mucha gente. Cada persona tiene su estilo, su forma de pasear, de mirar las cosas de la calle. Lo noto enseguida. Cuando alguien me pasea, me lleva. Aunque yo le diga dónde quiero ir me lleva a su manera y esto se nota. Mi sobrina me hace dar mil vueltas, parece que bailemos, jeje... Desconcierta a los peatones que no saben por dónde va a continuar después de un viraje repentino. Cualquier cosa que le llame la atención enseguida me la quiere comunicar: un titular, un libro, una persona, un objeto, un árbol, un reflejo de la luz, una frase pillada al vuelo en una conversación de vecinas de escalera o de un café... Me gusta salir con ella y dejarme llevar dónde ella quiera.

Ésta mañana hacía calor y un sol resplandeciente que pegaba con fuerza a mi silla mientras yo miraba por la ventana. -¿Quieres ir a la playa? - ha sugerido. Como respuesta he hecho una sonrisa como diciendo: ¿estás loca? ¿como voy a ir? Para ella no hay fronteras, barreras ni peros a objetar, lo que quiere lo consigue, lo que le ilusiona consigue que se contagie a los demás. Aquí estoy yo chapoteando un día de verano muchos años después de la última vez.
Domingo, 10 de Julio de 2005 11:29 #. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

Puzzle fotográfico (4/4)

agenda1.jpgTodo empezó con un número de teléfono equivocado, el teléfono sonando tres veces en la quietud de la noche.
- Don Pablo, ya sabes quién soy. Tengo una foto tuya dentro de la
finca, pronto sabrás lo que eso significa –sugirió Arnaldo, con tono amenazante.
Colgó.

Al otro lado del hilo telefónico no estaba Pablo sino su hermano. Arnaldo se había equivocado al llamar al piso de soltero de Pablo, ahora ocupado por su hermano menor, Juan, cuya voz se le antojó idéntica y eso que los ciegos, como es sabido, tienen el oído más fino que los demás.
¿A qué finca se refería? ¿A la que ocupaban Lidia y Pablo? Lo que él no sabia es que un siglo y medio antes, el tatarabuelo de Lidia, escritor, habitaba aquella casa. El rasgo característico de ese individuo y la razón principal de su descomunal obra radicaba en sus pocas horas de sueño y en sus seis o siete horas diarias dedicadas a la extraña labor de narrar los sueños que tenía.

La noche en que don Arnaldo visitó a la pareja hacía exactamente ciento cincuenta años de la muerte del antepasado de Lidia. Don Arnaldo se había hecho con una extraña historia. Conocía el rumor o leyenda que contaba que cada año, como conmemoración de su muerte, el antiguo morador de la finca, el escritor, tomaba el cuerpo del varón de la finca aunque sólo por esa noche, por espacio de unas horas.
Para dar fe de esos rumores, don Arnaldo se hizo con la confianza de un equipo de fotógrafos sensacionalistas y así fue como asaltó al escritor, en el cuerpo de Pablo, esa noche.

Pobre Pablo, nunca olvidaría esa noche. Desconocía esa leyenda pero le tocó vivirla en sus carnes. Esa noche, después de ser alumbrado por los faros del coche dejó de ser él mismo. El viejo escritor tomó su cuerpo y su mente empezó a dar vueltas. El ciego y su equipo se disculparon y dejaron a Lidia sola.

Un tren, un punto de luz, una finca, una dama, recuerdos de un tiempo ya vivido. Eso es lo que soñó. ¿Y cómo lo se? Cada año, el viejo escritor tomaba el cuerpo del varón de la finca para realizar un último sueño más. Luego obligaba a dicho varón a escribirlo. Así fue como fue creciendo año tras año la inmensa e infinita obra del viejo escritor que no conseguía enlazar sus sueños durante más de media hora.

Y así es como te ha llegado ésta historia, sorprendido lector, yo mismo soñé que Pablo soñaba y luego, ese escritor me obligaba a escribir éste mismo relato. Porqué ahora soy yo quién habita la finca.
Jueves, 02 de Junio de 2005 01:49 #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

Puzzle fotográfico (3/4)

insomnio.jpgDurante mucho tiempo me he acostado temprano. A veces, apenas apagaba la vela mis ojos se cerraban tan deprisa que no tenía tiempo de
decirme: "Me duermo". Y media hora después, la idea de que era hora de buscar el sueño me despertaba.
¿Sufría insomnio? No, sino sueño en etapas. Todos necesitamos descansar, es algo inherente a nuestra condición humana. Sin embargo hay tantas modalidades de sueños como personas. Los hay que duermen como bebés, a pata suelta, de un tirón. Luego están los que tienen un sueño seguido pero débil, se despiertan al menor ruido. Otros se desvelan con frecuencia, tienen fases de sonambulismo, hablan en sueños, tienen pesadillas o se mueven hasta caer de la cama.
Mi caso es muy especial. Al atardecer, poco después de cenar, siempre a la misma hora, despido al servicio y me dirijo a mis aposentos. La cama está preparada y una vela, encima de la mesita de noche, ilumina la habitación con luz tenue e intermitente.
Es temprano, pero aún así apenas me he tumbado sobre la cama, soplo con fuerza para apagar la vela y los ojos se me cierran dando paso a un breve pero intenso sueño. Media hora, ni más ni menos. Los muchos años que llevo a mis espaldas me han hecho renunciar a seguir en cama entre fase y fase de sueño. Desde cada interrupción hasta que vuelvo a entrar en sueño profundo tengo una hora entera. Y así durante siete horas y media que incluyen cinco periodos de sueño. Esto es, media hora de sueño para cada hora y media transcurrida. Así de implacable se me muestra el transcurso del tiempo. Lo que a algunos les parecerá una anécdota a mi me ha marcado la vida.
Mis recuerdos alcanzan los albores de mi infancia. Ya a esa temprana edad me desvelaba así. Lo único que ha cambiado ha sido la naturaleza de los sueños. Antes pesadillas, ahora sueños más agradables que he aprendido a controlar mejor. A la mañana siguiente soy capaz de recordar cada uno de los cinco sueños. La curiosidad, un afán de coleccionismo o de autoconocimiento me impulsaron a llevar una auditoria de mis sueños. Cada hora libre después de un sueño me dedicaba y me sigo dedicando a escribir. Cinco horas todas las noches que añadidas a las diurnas son una buena suma para un escritor. Así, sin darme cuenta fui llenando hojas y más hojas hasta que un buen día decidí poner en orden lo escrito. Por las noches escribía lo que soñaba y dedicaba los días a rescribir y ordenar los apuntes, a redactarlos para mis libros.
Miércoles, 01 de Junio de 2005 01:36 #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

Puzzle fotográfico (2/4)

ciego.jpgUn ciego, antiguo amigo de mi mujer, iba a venir a pasar la noche en casa....
Hacía pocas semanas que nos habíamos casado, aún no conocía a todos sus conocidos. Mi mujer nunca me había hablado de él.
Se conocían de la infancia, del pueblo, aunque desde entonces no se habían visto. Era ciego. Le había llamado la semana anterior, vendría a casa esa misma noche. Sus palabras habían sido "Hola Lidia, soy Arnaldo, ¿te acuerdas?" "Sí, ese mismo, oye, tengo que veros, el próximo sábado por la noche estoy en vuestra ciudad…" "Perfecto, sí por la noche, sábado, nos vemos entonces".
Llamaron. Mi mujer estaba acicalándose y ordenó que le fuera a abrir yo mismo. La casa está rodeada por un jardín. Un largo paseo separa la puerta principal de la verja donde se hallaba el ciego. Me envolví con el abrigo y rápidamente me lancé escaleras abajo y, a oscuras, me abrí paso hasta la verja.
- ¿Es usted? El amigo de mi mujer. Arnaldo, ¿me equivoco?- pregunté, escuchando el eco de mi propia voz tal vez afectada por la incómoda situación del encuentro y entrecortada por la rápida carrera.
-Ese mismo, don Pablo –respondió el ciego con seguridad, entre dos largos silencios al fin del segundo de los cuales ordenó:
-Sonría.
El ciego se había apartado dejando que dos potentes focos, los faros de un coche, iluminaran de lleno a Pablo, circunstancia que aprovechó alguien cercano a don Arnaldo para sacar la fotografía que encabeza éste relato.
En breves instantes, que se le hicieron eternos, Pablo reaccionó y pudo vislumbrar la figura del ciego. Se apoyaba en un bastón blanco, llevaba gafas de pasta oscuras y bigote blanco, era un anciano.
- Perdone, ¿le ha molestado mi coche? –preguntó, falsamente educado, Arnaldo. Debe estar deslumbrado -soltó una carcajada. – Ahora comprenderá cómo me las apaño yo, sólo veo sombras que se pasean entre una gran luz. Lo siento, no pretendía asustarle- mintió.
- Hola Arnaldo –saludó Lidia, la mujer de Pablo. – Como tardabais
tanto he decidido salir a buscaros.
Viendo la complicidad entre ambos, Pablo se sintió herido y permaneció a un lado observando cada detalle, ¡todo era tan sospechoso! Sin embargo ignoraba que en medio de aquella confusión le habían sacado una foto. Ése había sido el objeto de la visita del ciego, tomarle una foto al reciente marido de su amiga Lidia cuyo propósito ya no pertenece a éste capítulo.
Lunes, 30 de Mayo de 2005 01:36 #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

Puzzle fotográfico (1/4)

vias.jpgEl tren avanzaba impetuosamente, con ritmo furioso y entrecortado. Tenía que detenerse, cada vez con mayor frecuencia, en estaciones de poca monta donde permanecía unos momentos esperando con impaciencia la señal para volver a embestir la pradera.

Era por un lado el ritmo trepidante, por el otro las continuas aceleraciones y desaceleraciones lo que hacía el viaje cada vez más brusco. Aceleraba cada vez más a fondo, si cabe, pero se detenía más a menudo en desérticas estaciones.
Asimismo era mi vida. Sobretodo los últimos años marcados por una cadena de acontecimientos solapados que me llevaban a Ella. Sin saberlo mi vida me estaba llevando a Ella a un ritmo vertiginoso sin marcha atrás.
El tren, mi vida,… ahora el tren discurría a lo largo de una larga recta. Notaba la energía desbocada de las ruedas sobre las vías, su ruido metálico, el sonido penetrante y agudo de aceleración como el de la olla a presión.
Los vagones perfectamente alineados y un punto fijo. Miraba fijamente al fondo del tren, al centro de todas las líneas de fuga, una perspectiva perfecta. Un punto blanco, lo demás giraba a su alrededor formando una mezcla de colores en movimiento, un caleidoscopio rotatorio ensombrecido o iluminado según atravesábamos un túnel o salíamos de él.
Y al final del viaje Ella. Ese punto de luz se ampliaba, la mezcla de colores paraba de rotar, las espirales dejaban de retorcerse y tomaban la forma de un camino flanqueado por poca o nula vegetación, una gran pradera que estaba presidida en primer término por la entrada a la finca y por Ella. Veía su rostro como un punto de luz que no me abandonaba, su rostro se paseaba por todo el paisaje.
Jueves, 26 de Mayo de 2005 01:44 #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

Cama vacía

cama vacia.jpgMe dijo que cualquier día de esos no estaría. Hasta entonces yo acudía diariamente al hospital a verla. Un presentimiento especial me previno y, efectivamente, hallé la cama vacía. La imagen era sobrecogedora. La cama, revuelta, aún tenía las sábanas calientes y la almohada ligeramente húmeda. No pisé la alfombra, como muestra de respeto del último sitio que pisaron sus pies en ésta tierra...
Sábado, 21 de Mayo de 2005 12:23 #. Tema: Relatos Hay 6 comentarios.

Sin la 'e'

sin la e.jpgUna llamada nocturna. Una consigna clara: transportar a un individuo al Sanatorio.
Dio con la casa buscada combinando su intuición con las notas: c/Almada núm. 66.
Abandonó su automóvil. Una ráfaga huracanada soplaba con brío. Miraba hacia la casa. Un alto campanario proporcionaba vistas al individuo a sanar. Cobijado bajo un abrigo no pasaba frío.
La casa. Su configuración consistía: construcción horizontal y planta única. Contaba con: un claustro con patio y dos altos campanarios.
Tuvo paso fácil a la casa. Analizaba y tomaba nota. Llovía un chaparrón, brutal inicio sin aviso. Caminaba por un pasillo porticado, dibujando un camino circular sin ángulos bruscos. Buscaba una salida. Sólo había una posibilidad: la cocina.
Había ocurrido una matanza brutal. Había líquido rojo por todos lados y su olor turbaba. Sus zapatos patinaban, no podían aguantarlo, con dificultad salió al pasillo. Avanzo como pudo y al salir aún vio un armario con órganos humanos. Buscando otra salida distinta al patio, halló una gran sala. Mobiliario sobrio y antiguo. Hogar aún activo, la única luz. Había una alfombra oscura. A ambos lados un balancín y un sofá forrados, color morado y oscuro. Igual pasaba con todos los muros. Raros cuadros con caras moribundas. Plasmaban horror, la cara más próxima al dolor. Asustado y con pocos ánimos salió a dar otro vistazo al patio. Aún llovía, y aún más cantidad.

Prrff, fluushpff!! Pum, clock, shrttt,… Una magia oscura había clausurado todas las salidas. ¿Y ahora? Probó mil y una artimañas. Fracasó. Ora arriba, ora abajo, a un lado y a otro, no había salida. Atrapado. Oía la lluvia contra la pizarra. Cansado como nunca no podía sino dormir. Soñaba. Funcionaba sin parar su imaginación.
Plush! Shraaamp! Un individuo anciano y curvado poco a poco lo atraía hacia si. No podía huir. Corrió. Inútil. No sirvió. Cayó, sin ánimo. Sólo vio como la figura curvada iba a la cocina y salía con disposición a otro malvado trabajo. Sin opción.

Por fortuna ya no soñó nada más. Por fin. Al abrir los ojos, vivió otra cosa, sin duda, algo más natural y afortunado.
Jueves, 28 de Abril de 2005 17:01 #. Tema: Relatos Hay 4 comentarios.

Paseo Romano II

[Continuación de un post de Galatea: Paseo Romano I]

"Julio Cesar le concedió la categoría de municipio. Realmente Tortosa fue importantisima en la epoca romana, tenía Colegio de sevires augustales, tributaba culto a Jupiter, Mercurio y Pan." . Dertosa, un día de invierno.


Mi querida Elisea,
Más aun sueño con nuestro reencuentro, nuestros paseos por la próspera ciudad que de aquí 41 meses abrirá sus murallas a todo el mundo para ofrecersele con todo su esplendor. El Puerto Fluvial, el Foro, las Termas y, oh, el Teatro. Cuánto lamento no haber presenciado tu estreno en ese marco incomparable. Desde el púlpito cautivaste tanto a senadores como patricios.
Dertosa, desde que goza de la autonomía otorgada por el César y es mantenida por nuestros tributos no dejamos de crecer. Nos beneficiamos de la cercanía de Tarraco, la gran metrápoli al este de tu ciudad.
Participo de la vida pública del municipio acudiendo semanalmente al Foro para negociar con comerciantes de otras ciudades, como el bien conocido Publius Cornelius, hombre eficaz y de fiar. Frecuento con más asiduidad el mercado martítimo tarraconense donde, a decir verdad, realizo las principales gestiones. La comunicación con Caesaraugusta es fluida, nunca mejor dicho.
Las aguas del Ebro llegan anchas por estos lares y el sentir de la ciudad se alza magestuoso en forma de esbelto puente, bella estructura que nos comunica hacia las tierras de poniente.
Últimamente estoy dedicándome en cuerpo y alma a las fiestas que ha convocado el governador en motivo de las victorias de nuestra legión Bética por las tierras meridionales de la cuaderna Sur.
A su solicitud propongo dos días dedicados a la música, representaciones teatrales y para distinguir en honores nuestra lengua: el concurso literario más prestigioso de nuestra demarcación. Son iniciativas sin precedentes que sólo pretenden cultivar disciplinas que me divierten y enriquecen las segundas partes de la jornada. Todas las mañanas las dedico a mis negocios pero durante las tardes paseo con algunos poetas y compongo mis propios poemas o cultivo otros géneros literarios. El último que me ocupa es la elaboración de nuestro árbol geneológico. Ni qué decir tiene que las tintas de mi estilete supuran de versos dedicados a vuestra merced!
Mi querida Elisea, quién pudiera pasear en tu compañía, quién pudiera relajarse en los siempre reparadores baños termales, oir los cantos angelicales o los versos encantados que vuestra familia pone nuestra disposición.
Mientras escribo éstas sinceras palabras observo el mismo río que me une a ti, que serpentea la tierra que de ti me separa, el mismo que me llevará de vuelta contigo.
Hago entrega a mi fiel y obstinado mensajero Hermes de éstos y otros deseos que entre líneas. Tu que conoces mi corazón, los sabrás leer y conservar en el tuyo.
Tu siempre amado,
Claudio.
Viernes, 18 de Marzo de 2005 00:12 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Aetalag (V y último)

Nos dirigimos a un local, atravesando el barrio antiguo, entre callejuelas, donde servían infusiones. Nos sentamos. La tenía más cerca que nunca pero, sin embargo, la sensación era extraña. Ahora la podía ver bien, pocos centímetros nos separaban, sin embargo, ah! Ya se! Era esa mirada… Removía lentamente el te, con una cuchara, pero lo hacía distraídamente mientras miraba a la calle. Quizá lo hacía a menudo, se perdía sobrevolando su realidad para encontrarse en algún lugar del Norte con su amado.
Cuando regresó, empezamos a charlar sin muchas ganas. Los silencios abundaban, la distancia era mucha. Para romper el hielo no sobrepasamos los tres o cuatro temas habituales entre desconocidos. Cuando se conoce a alguien epistolarmente, desde los sentimientos, las profundidades del alma hay un conocimiento ineludible para hacer completa la relación, para seguir avanzando. Sólo cuando se produce el encuentro personal se puede seguir conociendo a la persona sin perderse en una navegación a la deriva. Ya no podía seguir más tiempo ascendiendo por el río sin llegar a SU puente de piedra, sin reunirme con ella. Tarde o temprano teníamos que encontrarnos de verdad. Así fue.
Me sugirió ir a visitar un poco la ciudad. Ese día no escriviría nada, dijo. Me tenía a mi hoy, no se tenía todos los días algo que hacer fuera de pensar en una cuarta dimensión paralela a su realidad. De hecho vivía encerrada en su pasado. Le era una carga afrontar el presente.
La tarde pasó volando. Templos, esculturas, arte romano… Hasta que me llevó a unas danzas cerca del puente, en la plaza, antiguo foro romano. Eran las siete de la tarde cuando sonaron las campanas.
De inmediato le agarré la mano, estaba temblando, la sostuve, la abracé y al notar un peso muerto en mis brazos, la llevé hasta encontrar un sitio adecuado donde dejarla descansar. Un leve mareo, susto. Se tomó un dulce y escuchamos la música. Pronto empezó a seguir el ritmo con los pies y, de pronto, empezo a bailar. Yo intentaba dejarme llevar pero al seguir sus pasos me perdía, un desastre. Luego en un baile en círculos con toda la plaza me fui animando y al final terminé bailando mejor de lo que pensaba, hasta no lo hice tan mal.
Llegó la noche, sobre la ciudad se cernía la niebla que todo lo envolvía y enmarañaba. Llegué, sin saber muy bien cómo a mi habitación. Estaba todo a oscuras, rocé la puerta con mis manos para cerrarla y, ahhh! Me he pinchado con un trozo de madera suelta, ah, debe ser ese clavo mal clavado. Me tumbé en la cama y…
Al día siguiente tomé el barco río abajo. Me había olvidado de todo. Parecía no saber distinguir los paisajes entre la neblina matinal como difusos eran los pensamientos que rodeaban a Aetalag. Partimos, soltamos amarras. Parecían sueños… algo enterrado en algún lugar recóndito de la memória pero, ah! Recordé que me dolía el dedo cuando toqué un remo. Sí, Aetalag, la dama de la niebla había estado conmigo. Me tumbé y, allí atrás me pareció ver una figura encima del puente blandiendo un pañuelo.
Viernes, 04 de Marzo de 2005 08:48 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Aetalag (IV)

rejas_2.JPGPor fin, pasó lo que era natural que pasase. Nos acabamos encontrando físicamente. Quedamos en el Puerto. La reconocí y levanté ligeramente mi brazo derecho, como habíamos acordado.

Era tal y como la recordaba. Altiva, cada uno de los átomos de su cuerpo procuraba estar lo más estirado y derecho posible. Fuerte, su porte digno, semblante serio. Rostro bien proporcionado: frente ancha, pómulos altos y labios carnosos. Su recogido no dejaba ningún cabello al azar, lo protegía con una prenda negra. Su mirada era directa, la proyectaban dos enormes ojos oscuros. Su nariz no destacaba, sólo era un relieve más de su pálida tez que se levantaba sobre un cuello arropado por unas ropas de terciopelo rojo que culminaban con un favorecedor cuello blanco ondulado.

Balbuceé un saludo, le besé la mano y aguanté la mirada de abajo a arriba cuando me incorporé.

-Tenía que conocerte. Aunque hasta ahora sólo te haya leído y observado de lejos, quería saber algo más de ti, en persona. Eres la dama de la niebla, del misterio. Apareces y desapareces de ella para ir al puente y, siempre a la misma hora, tirar una botella mensajera mientras tu mirada se pierde en algún lugar delante de ti.

-Buff… estoy agotada, una carga muy pesada me oprime. Conocerte ha sido para mi una liberación. Los mensajes en el río no tenían como objeto encontrarte. Los escribía y los sigo escribiendo por otro motivo. La hora concreta en la que realizo los envíos también, todo tiene una explicación, otra cosa es que te la de ahora. De todos modos compartiré mi pesar y mi infinita tristeza contigo. Esa tristeza es la que me acompañaba cada tarde cuando me has visto.

Anduvimos por el paseo que acompaña al río y me fue contando entresijos de su pasado.

El Amor Arrebatado centra mi vida. Sólo me he enamorado una vez. Eso no significa que me cierre por completo a nada. Sólo siento que algo irrecuperable “se fue, se perdió por ese camino del que nunca vuelve, se alejó y desapareció para siempre. Por ahí se fue mi Amor”. Durante años lo tuvieron encarcelado, preso, privado de toda libertad. Estaba muy al norte, donde los barcos quedan encallados en el mar y los días duran meses. Él fue preso de guerra pero durante una revisión, por error fue confundido por otro preso que se fugó en su lugar. Ese cambio de identidades fue terrible, le supuso pasar un total de cinco años en la cárcel más fría e hinóspita del continente. No se me escaparon las noticias sobre él y la “vida” en la cárcel, un maldito día me enteré que le ejecutaban. Asistí. Eran las siete en punto de la tarde cuando un gritó ahogado finó su vida y enterró la mía. Sólo así, escribiendo cada día a la misma hora consigo alejar un poquito más la soga del error, la fatalidad, la injusticia y la infinita tristeza.
Jueves, 03 de Marzo de 2005 00:13 #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

Aetalag (III)

aetalag.JPGAetalag no se asustó al leer el mensaje. En la primera ocasión que tuvo le escribió un mensaje a su atrevido lector facilitándole su dirección y así fue como se siguieron carteando con más comodidad aunque no dejó de entregar botellas al río. Basaban su relación en la confianza. No buscaban nada en el otro que no fuera compartir sentimientos, pensamientos y experiencias que les inquietaban, les apetecía compartir,… Para ella era importante conocer de primera mano las sensaciones de lo que escribía sobre su fiel amigo. Para él era un constante descubrir y descubrirse. Fruto de sus experiencias anteriores le planteó su deseo para su relación de amistad:

Para mí el más grande tesoro que hay en el mundo es la amistad. Es lo único que realmente nos pertenece puesto la vida nos ha sido dada y todo lo que tenemos se nos puede ir sin previo aviso en la primera riada. La amistad no. Si algún ideal tengo, si alguna utopía creo posible se trata de la amistad… “ese espacio donde cabe la espontaneidad, el respeto, la alegría más pura de vivir, de vivir a fondo, de experimentar y sobretodo ese espacio en el que entre los dos se crea un clima de complicidad y sinceridad difíciles de encontrar”.
Pronto desearía verte, vale más media hora de encuentro físico entre dos personas que cientos de cartas… Hacemos más caso a la opinión directa de un conocido que las reflexiones de terceras personas en un libro. Las palabras se las suele llevar el viento, tarde o temprano, los hechos pesan más.
Por carta nos damos una imagen no del todo real... Tu sabes seducir al lector con esa sensibilidad y con esas palabras que tienen esa magia que te une a él, espiritualmente hablando… Supongo que fue ésta carga espiritual que me conecto a ti...
Pronto quiero poner a prueba mi ideal de amistad. No se trata de un estado intermedio antes del “algo más”. No es algo menos que el amor y algo más que el ser conocidos. Los amigos se tienen el uno al otro como “el niño y la niña que, perdidos en el bosque se agarran de la mano para reconfortarse y buscar una salida común”. Es ese compartir, ese poner la vida en común mi ideal de amistad querida Aetalag.
Miércoles, 02 de Marzo de 2005 01:32 #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

Aetalag (II)

salmon.jpgDicen que los salmones son capaces de nadar contracorriente, río arriba, para ir a morir en el sitio exacto donde nacieron. No todos lo consiguen. A veces eso significa salvar cascadas de más de dos metros y lo logran sin escatimar esfuerzos.
Cada dia remontaba el río con mi embarcación para llegar a la hora exacta y ser el primero en leer el texto de la chica. Solía transcribirlo por la noche, guardarlo en un bagul y, al dia siguiente dejar que la botella siguiera su destino para que otros destinatarios tuvieran la misma suerte. Aetalag me llenaba noches y días de sueños magníficos y así fueron pasando días, semanas y meses sin que ningún día dejara de acercarme al río de piedra para contemplar la mirada perdida de Aetalag y el inefable momento en que la botella impactaba con el agua del río.
Esa mirada perdida le decía tantas cosas… estaría tan sola… Quizá no tenía a nadie y esa era una manera de entretener las horas muertas en su casa atrapada por el inmutable silencio. No sentía compasión sinó respeto. Las historias de la chica le hacían fantasear, había un mundo paralelo donde todo era posible y no había reglas, convenciones sociales, bien ni mal. Las lecturas le sumían en tal estado de placer que un enorme deseo de agradecimiento le poseía y… enseguida se daba cuenta que no… que una cosa era la fantasía y otra la realidad. Los textos no le pertenecían a él y la autora no reclamaba respuesta ni intercambio alguno. Debía respetar su libertad. Sin embargo su corazón era de la misma pasta del instinto de los salmones y venció todas sus resistencias para avanzar río arriba hasta el puente.
Quería conocerla. . Sabía muchas cosas de ella que ahora no le servirían de nada. Como el puente no era el rincón donde soñaba cada noche tampoco sus fantasías se harían paso en forma de frases y diálogos con ella. Se sentía bloqueado, impedido y cojo al no poder usar la fuerza y habilidad de su imaginación para interaccionar con ella y tener que salir del paso con torpes palabras que no serían oídas por venir de un desconocido. Valdría la pena el riesgo? Quizá después de su encuentro ya no enviaría más mensajes o cambiaría de río o de puente.

1a Propuesta: Etna Cifi Not sigue en el punto más alto del puente y se reune, a la hora de siempre, con Aetalag.

2a Propuesta: Etna Cifi Not deja una botella en el puente con el mensaje “no soy de los que dejan escapar a personas especiales como tu… así es la vida: te cruzas con sólo unas pocas personas interesantes a lo largo de este corto camino. Quieres ser mi amiga? Volveré”. Se esconde y se asegura que Aetalag lo recoja y lo lea.
Martes, 01 de Marzo de 2005 14:44 #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

Aetalag (I)

puente.jpgLa conocí en Atsu Guara Seac lanzando cada día una botella a las aguas del Orbe. Yo soy Etna Cifi Not, navegante. Distribuyo mercancías de Atsu Guara Seac hacia poblaciones más al este o al revés, importo mercancías marítimas río arriba hasta la ciudad.
Cada tarde al arribar a puerto una chica, Aetalag, está en lo más alto del puente. Su tez altiva, erguida sobre un cuello bien arropado. Guantes de piel sostienen una botella. Cuando el último barco ha atracado al puerto ella, sin dejar de mirar al infinito, deja caer su botella al río y, cuando la ve desaparecer, se va, como una sombra entre la niebla. Cada día, a la misma hora.
Una tarde soleada me atreví a realizar un plan que hacía tiempo que me rondaba en la cabeza: tirarme al río para recoger la botella. Como cada tarde Aetalag soltó la botella y al cabo de unos minutos la vi pasar y, sin pensarlo dos veces, salté hacia ella. Una vez en tierra, en la misma orilla abrí la botella que tapaba un pedazo de corcho. Del interior de la botella saqué un trozo de pergamino escrito con mucho esmero con la tinta habitual. Leí su contenido y me asombré. No estaba habituado a leer más que tratados comerciales y otros documentos establecidos para el comercio. Eso era... nuevo, mágico, estimulante, fantástico.
Era una narración que llamé novela puesto que en navegación hay un instrumento, la "manivela", que sirve para desplegar lo que se conecta a ella mediante una cuerda y, ese pedazo de papel escrito con tinta, aquella tarde, me desplegó la mente!
Lunes, 28 de Febrero de 2005 15:50 #. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

Pompas de jabón

pompas.jpgÉrase una vez un chico, camarero en verano, que salía del bar hacia la terraza llena de mesas y sillas la mayoría atendidas, algunas por atender. Era una agradable tarde de verano que discurría sin mayor dificultad. El chico estaba más bien cansado, muchas horas de trabajo, pocas horas libres, ningún dia de descanso. En un instante cualquiera, sin pedir permiso le fue a reencontrar la vieja “ilusión de la infancia”.
Una niña se había levantado de la silla donde descansaba junto a su padre y corría hacia una pompa de jabón. Con una sonrisa en la cara y sin perder “su” pompa, crece su entusiasmo, la confianza en si misma y se lanza a seguir su traviesa y juguetona pompa. Era algo maravilloso. Veía en los ojos de la niña la fascinación que una vez a él le produjo “fabricar” sus propias pompas de jabón.
Era tan sencilla y perfecta a la vez... apenas unas gotas de jabón con una caricia de aire, le sugería algo tan mágico como imaginar el propio Dios soplando larga y cuidadosamente para formar la Tierra, como le contaron de pequeño. Seguir el vuelo errático de ese globo transparente le sumió en sueños. Ahora se dejaba transportar como si él mismo fuera una pompa de jabón.

Era como el dejarse mecer por las olas del mar. El viento jugueteaba con él, se sentía tan ligero... no sentía nada: ni el peso de la bandeja repleta de copas y botellas sobre su maltrecha muñeca, ni inoportunas punzadas lumbares. No tenía que agacharse para recoger la mesa, hacer equilibrios con la bandeja ni preocuparse por... sólo dejarse mecer por las caprichosas corrientes de aire. Si ascendía o caía no le importaba, se retorcía, daba círculos imposibles o trazaba parábolas perfectas, giraba o cambiaba de ritmo brúscamente. Cuando ya no le embriagaba el movimiento constante se dio cuenta de que unas manitas no paraban de agitarse no muy lejos de él tratando, en vano, de recogerla. Eran las de la niña. Estaba volcada en el juego y encantada de conseguir atrapar esa esfera de cristal que, sin avisar, se le había escapado sin darse cuenta que cuanto más movía las manos, más se alejaría de tocar la pompa. Le fascinaban los colores de esa pequeña esfera acuosa: un fluido de colores azulados iba girando por las paredes de la esfera por efecto de la gravedad y debido al incesante girar de la pompa. Si se fijaba con detenimiento podía verse reflejada, pero al revés. Paró de mover las manos para concentrarse en los reflejos de la pompa,entonces, como si perdiera energía, la pompa fue bajando lentamente hacia el suelo frío de piedra. Pero entre la pompa y el suelo había el espacio suficiente para que una suave mano infantil se interpusiera entre los dos y... PLAF, el más etéreo producto de los sueños de la niña fiel a su naturaleza efímera desapareció con la misma mágia fascinante con la que había aparecido.

Así fue como conluyó un reparador paréntesis para el chico, un sano ejercicio de imaginación para colorear la (a veces) fría, dura, aburrida y previsible realidad. Ahora sentía esa realidad concentrada en el peso de la bandeja.
- Una caña para mi y un zumo de melocotón para la niña, le dictó el padre.
Viernes, 18 de Febrero de 2005 11:22 #. Tema: Relatos Hay 4 comentarios.

Me miraste

mirada.jpgHay muchas formas de decir “te quiero” y muchas más de decir “sí”. Ese es su caso. La respuesta por parte de Ella no se hizo esperar.

Fue una mirada: blanda, húmeda, tierna, especial... natural, espontánea... perdida... Tus oscuros ojos almendrados, espejo del alma, me hablaban en ese instante único en que me lo decías todo. Emoción, entusiasmo, sorpresa... entre divertida y emocionada sonríes discretamente, sin querer y tu mirada perdida da de bruces, antes de extraviarse, con mis ojos... ojos despiertos, bien abiertos, atentos, que quieren desvelar e interpretar todos los secretos y mensajes que lleva.

No hizo falta mediar palabra, sellaron, con un beso su compromiso.
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 21:15 #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

¿María con Jorge? (14)

Maria.jpgHay dos clases de personas respecto al enamoramiento: el amado(expectante) y el amante(activo). María estaba más cómoda en el papel de seducida que de seductora. Éste sentimiento personal de verse en uno u otro papel es clave. Dos personas que se sientan igualmente amantes o amados, seductores o seducidos no llegaran muy lejos si alguno de ellos no cambia de rol. En todo enamoramiento, para que funcione, uno tiene que arrastrar al otro, uno debe dejarse seducir por el seductor, si los dos esperan ser seducidos por el otro el resultado es un cúmulo de despropósitos y malentendidos. En éste caso María tenía que ser la seductora y Jorge el seducido.
Poco a poco María comprendió el rol que le tocaba representar viendo la naturaleza de las cartas que recibía de Jorge. Al principio era sorpresa, turbación o desconcierto la sensación que la embargaba. Poco a poco se sentía divertidamente cortejada y como si de un juego se tratase, empezó a responder cada una de las cartas con las suyas. Así me gusta, no hay que dejarle solo sufriendo, hay que colaborar, “the show must go on”. Ir a clase de italiano era una cita de intercambio de cartas y la escuela, una sucursal de Cupido. María nunca había tenido la autoestima tan alta como entonces y el cambio no le pasó desapercibido, se sentía mejor. Por un lado veía que era más amable, pícara, sociable y natural desde que conocía a nuestro terceto masculino y, lo que era muy importante, se sentía más mujer. Se sentía querida y seducida a todos niveles. Jorge le enamoraba desde las sutilezas del alma y, más tarde, saliendo juntos, desde la interacción física: juego de miradas, sonrisas, caricias, arrumacos y demás repertorio de enamorados. María se sentía más alegre, divertida y ligera que nunca.
Sin embargo conservaba en su interior la determinación de vivir el Amor sin traicionar sus nobles principios. Con una vida en común con Jorge, fueron configurando un amor cotidiano en pareja basado en el mútuo acuerdo, la confianza, la reconciliación, el diálogo, la apertura de miras, la independencia, autonomía, compromiso, sacrificio, comprensión... Eran una pareja dinámica, divertida, ingenua pero llena de detalles, sorpresas, actividades, rincones y variedad de momentos vividos, de mucha, mucha vitalidad. Si algún defecto tenían se lo perdonaban aunque no por eso se tenían menos respeto o se exigían menos. Eran limpios de corazón pero debieron aprender a convivir y poner en práctica sus ideales de amor, sí, aunque a algunos les parezcan de otro mundo, puede que sean más prácticos y recomendables de lo que parece.

Hasta aquí la presentación de 6 personajes, 6 relaciones: 3 conversaciones amistosas cruzadas más 3 opciones de noviazgo: 1 fustrada, 2 en proceso (una más provisional que la otra). Éste es el balance numérico, bastante afortunado y optimista, todo hay que decirlo, puesto que el contexto era más de comédia que de drama. Acabo ésto el Día de San Valentín (odio éste día) que con decisión taché un buen dia de mi lista de días señalados en beneficio del 23 de Abril, día de Sant Jordi, día de los enamorados, del libro y la rosa. Bueno, no me olvidéis, el blog sigue generando sorpresas.
Lunes, 14 de Febrero de 2005 21:22 #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

¿Pablo con Julia? (13)

faro.jpg[Inspirado en "La carta esférica" de Arturo Pérez-Reverte]
Pablo soñaba. Soñó que se volvía loco y la seguía hasta el faro del fin del mundo entre vientos y naufragios y que ella pretendía algo más que utilizarlo a secas. La quería, sentía deseo de ella. Una llúvia constante caía inmutable mientras ella estaba cerca del faro. Destellos de relámpagos encendían el cielo y le mostraban con brutalidad a su amada. Los dos cuerpos empapados se encontraron, se cobijaron bajo la entrada del faro y su deseo se fundío en el contacto de su cuerpo firme con el de ella, tembloroso. Sentía el latir de su corazón a través de su pecho, la sostuvo con fuerza y entrepuso su boca entre sus labios temblorosos, de forma prolongada, hasta que dejó de estremecerse. Ahora fue ella quién lo puso sobre el suelo, sobre sus ropas mojadas, le aguantaba la cabeza con su mano y sus bocas se buscaron con ansia. La mirada perdida de ella, el deseo incandescente de él. Se levantó y salió hacia la playa, él veía su andar equilibrado y la seguía, mientras percibia las curbas que marcaba la ropa mojada: su recta línea que aparecía desde su cuello y que moría en su cintura. Se abrazaron y se dieron cuenta que estaban metidos en el mar que les impulsaba a empujones sobre la arena. Sus cuerpos se entrelazaron buscándose, violentos, golpeandose con carícias, besos desesperados, oleadas en la cara mientras el sueño se diluía en un agrio sabor a lágrimas, agua salada y saliva.
Pablo no vió jamás en Julia la chica de aquél sueño y Julia era demasiado realista y práctica como dar pie a esas ensoñaciones de Pablo. Él lo intentó, pero después del primer encuentro se dió cuenta que sus sueños no se correspondían con Julia, no se entendían. Veía en Julia una mujer muy fría y calculadora, poco dada a la pasión y a soñar juntos construyendo un mundo paralelo de fantasías en pareja. Julia era celosa de su intimidad, su independencia, sus pertenencias y no estaba dispuesta a compartir su vida con un chico que no le faltaba atrevimiento pero que no era fácil de manejar. Pablo era muy pasional e indomable para ella, demasiado. Quería alguien más docil, atemperado. Quizá Jorge?
El mar encalmó y salió el sol elevándose por encima del horizonte de un mar sereno ante la noble presencia del faro. Pablo siguió su vida y Julia la suya, sin engaños, errores ni rencores.
Domingo, 13 de Febrero de 2005 14:12 #. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

¿Nieves con Tomás? (12)

Maria_2.jpgTomás se había comportaba tal y como esperaba de un chico digno de ella. Paciente, atento, tranquilo aunque siempre al caso y con una propuesta en los labios.
Claro, tengo novio, por ahora, y sería feo dejarlo para tener una aventura. Cierto, no tengo muchos problemas para ligar. Otra cosa es que el chico me convenga, pero no, no tengo problemas en encontrarlos. Pero si buscas algo especial cuesta más. En mi actual relación no estoy del todo satisfecha. No nos damos por completo, sin reservas. Tengo miedo de que me deje algun día y él igual. Nos queremos pero no es el amor de nuestra vida, es algo pasajero, frágil. Quiero algo más, algo que valga la pena, algo más serio. Pero, ¿como se que Tomás es el? Me enamoro demasiado a menudo. Sin embargo no puedo estar esperando a que venga. Claro que si tomo la iniciativa... los chicos se sienten intimidados si la chica tiene las ideas demasiado claras. Pero ahora tengo novio y me siento incapaz de dejarlo. Pero hemos roto y reenganchado tantas veces... pero en el fondo es una relación poco formal. Creo que me engaña y yo, a veces también, se que no vamos a durar. Pero les quiero a los dos. Claro que lo de Tomás es más reciente. Empecé hablando con Pablo pero luego con María convenimos que Tomás estaba más hecho para mi que para ella, por supuesto, qué se creía? Me advirtió que no tiene una idea de amor demasiado sólida. La verdad es que yo tampoco. Pero, y si funcionamos? Para el amor no hay fórmulas, si funciona, funciona. Hay que experimentar y para mi Tomás es un bombón de laboratorio, ahhh! Lo veo tímido pero a la vez tan experto. Es muy inteligente, superdotado me han dicho. María dice que tiene tendencia a la infidelidad pero ya le haré ver que no busque fuera lo que yo le puedo dar, lo se por experiencia, algun día teníamos que madurar y fidelizarnos... y además, se le ve enamorado de verdad. Le daré una oportunidad.
Sábado, 12 de Febrero de 2005 21:23 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Cómo las ven ellos: Tomás(11)

Tomas.jpgTomás veía a Jorge tan enamorado… Y Pablo, ahora que lo pensaba, andaba muy raro últimamente. No será que están enamorados? Jajaja… Ahora se encontraba frente al mar, en su piedra favorita, reflexionando.

Aparta esa idea, el amor no está hecho para mi. Pero claro, llevo tiempo, demasiado, esperando algo más que una amistad. Si me quedo con el rollo, con las relaciones breves, con las amistades… el día en que por mi atractivo no llame la atención, qué? El día que me canse de ir persiguiendo chicas? Tengo que cambiar, tarde o temprano el amor me vencerá. Pero me es tan desconocido el mundo femenino, encierra más de un misterio para mi… ¿Por qué todas las amigas q tengo (o la mayoría) tienen novio? Mira a Nieves por ejemplo. Estoy un pelín cansado de que si vas de buen royo, de amigo, las chicas no se te toman en serio...te quedas en esto, amigo... esperáis q os ataque enseguida o qué? A partir de qué café se pasa de candidato a simple amigo? Tengo que saberlo, si es así, con Nieves, por ejemplo, no me voy a tomar más cafés. Por lo demás no me quejo de tener amigas, es un tesoro! Pero al cabo del tiempo me convertiré en consejero emocional de Jorge y Pablo, que por cierto, me han preguntado qué opinaba de María y Julia respectivamente... nada que me veo acabado... metido en una Agencia Matrimonial aconsejando a parejitas... Vale, soy inocente, pero no tonto! Que me doy cuenta que empieza a ser hora de traspasar esta línea de la amistad (a veces tan delgadamente imperceptible, otras tan ancha, gorda y resbaladiza).... Me horroriza que una amiga mía me suelte: Tommy, eres un trozo-de-pan, mi MEJOR amigo!!! ......(..)
Ok, según Pablo, regla número uno: tengo que ir sólo (en el juego de la seducción), intercambiar unas miradas observando una posible “mirada de aprobación”. Regla número dos: Currármelo, tomar la iniciativa y tener mucha paciencia, estando, si es necesario, dispuesto a todo tipo de pruebas que demuestren mi auténtico interés y que mi estilo no es ir llamando de puerta en puerta a ver si hay suerte.


Vaya: Jorge, Pablo y Tomás están como una moto, no? Como reaccionaran las chicas? Renunciará Maria a su idea de Amor para aceptar el de Jorge, más terrenal? Dejará Nieves su novio para ir con Tomás? Dejará Julia su tan amada y reconquistada soltería? Ya se sabe que ellas se lo toman con calma, nos harán sufrir? Se hará esperar su respuesta? Mira, habéis tenido suerte. No se si por mi condición de chico o porqué me dais lástima (me consta que más de un lector/a está enganchado al novelón) seguiré a ritmo de post diario sobre el tema... llevo diez, tengo pensados unos 3 más mínimo... Continuará...
Jueves, 10 de Febrero de 2005 21:23 #. Tema: Relatos Hay 5 comentarios.

Cómo las ven ellos: Jorge(10)

Jorge.jpgJorge andaba más enamorado que nunca de María, la chica de los ojos azules que conversó con su amigo Tomás. “Es una chica pura, honesta y con la que hay que hablar con absoluta sinceridad”.
Después de italiano Jorge solía esperar a Tomás y María para ir al cine y, con la complicidad de su amigo, fue conociendo mejor a María, que estaba encantada con sus dos nuevos y atentos amigos aunque no veía las intenciones, buenas, de Jorge.
Un sábado por la mañana, tumbado en el césped de un parque, Jorge escribió un acróstico (poema que forma versos a partir de un nombre, en este caso MARIA, escrito en vertical, de forma que cada verso empieza con una letra del nombre).


M iro tus azules ojos que me
A dormecen, apaciguan y maravillan
R otundo giro ha dado mi vida y me permito
I maginar, soñar y proyectar
A nte el reto que tu amor supone.


Eres un ángel, María, tu nombre puro y angelical lo asocio a éstas nubes blancas que surcan éste cielo azul ésta mañana primaveral. Tu presencia me turba, cuando te veo, mi ritmo cardíaco aumenta siendo cada instante más vivo, más intenso aunque mi cuerpo permanece paralizado como si el tiempo se hubiera detenido. Percibo como si la vida cobrara un sentido nuevo, percibo algo que me supera hasta que una palabra tuya, clara y cariñosa, me libera y humaniza la situación. Entonces el aire vuelve a ventilar mis pulmones y a relajarme. .

Éstas y semejantes misivas fueron entregadas a María de forma indirecta por mano de Tomás que tenía fácil acceso a la mochila de María los viernes en clase de italiano. Eran anónimas pero semana a semana fueron llevando a María a la conclusión adecuada: era Jorge y no Tomás el autor de las misivas, quién daría el siguiente paso?
Miércoles, 09 de Febrero de 2005 21:24 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Cómo las ven ellos: Pablo(9)

Pablo.jpg[Inspirado en "La carta esférica" de Arturo Pérez-Reverte]

Pasaron unos días, semanas y los tres chicos por un lado y las tres chicas por otro se reencontraron separadamente. Fue inevitable que se preguntaran entre ellos/as cómo veían a los/as demás. Sólo conocían bien un solo chico/a y de esas reuniones confabulatorias surgió un prototipo identificativo de cada cuál.
Tomás y María se vieron en la escuela de italiano y propusieron encuentros semanales con todos los amigos. Así fue cómo semana tras semana se fueron conociendo entre todos. Y claro, Dios los crea y ellos se juntan.
Pablo estaba sumido en complejas reflexiones intentando sacar algo en claro del lío mental en que se hallaba.
De las tres, de largo, me quedo con Julia. Sin duda la más lista e inteligente. Me vuelven loco las chicas así, me hacen sufrir, me cuesta estar a su altura, pero se derriten porque les mires cuando caminan o abras una conversación para romper el hielo, se dejan llevar pero sólo por dónde ellas quieren.
Mientras hablaba con Jorge me estuvo mirando un buen rato, lo notaba y Jorge me lo confirmó. Sin embargo no estoy seguro de ser capaz de aguantarle la mirada. Se muestra tan serena y segura de si misma que me da miedo que esté jugando conmigo a un falso juego de seducción para dejarme tirado al mínimo intento de acercarme a ella.
El otro día, hablando a solas con ella fue terrible. Me sentí un imbécil, nunca había actuado de ese modo. Ella me clavaba la mirada en mis ojos pero yo era incapaz de aguantarla. Maneja el silencio como nadie. Luego como si se compadeciera de mi me dedicó una mirada mezcla de hastío, sabiduría y cansancio. ¿Por qué van tan de superiores? Claro, creen que todos somos iguales y simples. Con un par de frases tienen suficiente, ya nos conocen de antemano, no dan pie a la duda, a la sorpresa, les hemos decepcionado y creen que pueden manejarnos a su antojo.
Pero ah! Cómo se mueve. Sus piernas enfundadas en esas medias finas y blancas se movían como las de una bailarina. No se aprende a andar así de forma consciente. Una mujer se sienta, habla, camina o inclina la cabeza de una u otra forma, eso no se puede estudiar ni aprender. Me siento tosco, vulgar, torpe.

Ante similares excusas sus dos amigos le daban poco crédito. “Estás enamorado, eso te debilita, te hace vulnerable”. “La tienes idealizada, lo que hace bien para ti la hace sublime y lo que hace mal la hace humana y incluso te parece que no lo hace tan mal”. “Como dices tu, está esperando que rompas el hielo. Dale una señal, ni muy clara ni demasiado tímida, ellas siempre nos ven el plumero.”
La próxima cita, Pablo estaba muy animado, estaba dispuesto a ir a por todas. Intuyó una mirada receptiva de Julia y avanzó hacia ella con seguridad y con una amplia sonrisa. Le susurró al oído que esa noche estaba muy guapa y que llevaba semanas deseando pasar por esto, por decir “todas esas bobadas que se dicen en estos casos”.
Martes, 08 de Febrero de 2005 18:45 #. Tema: Relatos No hay comentarios. Comentar.

Júlia y Jorge (8)

tareas_hogar.jpgJorge y Julia destaparon la caja de los truenos con el tema de: “el reparto de tareas entre el hombre y la mujer en el hogar”.
Julia se armó de razones dada su condición de mujer separada con la libertad bajo el brazo.
- Si vuelvo a tener pareja haré las cosas de otra forma. Por supuesto que la repartición de tareas tiene que ser equitativa y rotatoria. No me vale lo de que “no se hacer esto”. Nadie ha nacido especialmente dotado para las tareas del hogar, ni negado ni incapacitado para aprenderlas.
-Vale, pero esto no quita que a uno se le de mejor una cosa que otra y también habría que tener en cuenta las preferencias de cada uno. Además, se trata de estar a gusto, no? Y que yo sepa, cada uno tiene su gusto y el concepto de “sucio” y “limpio” es subjetivo. Según tu punto de vista podríamos fijar aquí mismo las tareas y rotaciones de una hipotética pareja y eso tendría que cuajar en cualquier pareja real del mundo, me equivoco?
- A ver, hay mucho hombre comodón por el mundo. Yo lo que quiero dejar claro es que hay chicos que les importa un comino que su habitación sea una pocilga, claro que ven el desorden y la suciedad, pero sencillamente prefieren, por vagancia, seguir nadando en la montaña de basura que han convertido su casa. Sólo hay que ver los pisos de solteros, mención especial las habitaciones, en concreto la cama y el armario.
- Jeje, sí, es cierto. Pero no se puede generalizar, no tenemos la exclusiva en eso. Mira Julia, yo creo que cada pareja puede llegar a un acuerdo, a distribuir unas tareas. Hay tantos factores a tener en cuenta: horarios, cercanía del lugar de trabajo a panaderías, pescaderías, mercados, supermercados, habilidades, capacidades, ganas de hacer unas u otras cosas,... Además, por mucha voluntad y empeño que pongamos tenéis un sentido de la limpieza, del orden y de las tareas en general muy superiores a las nuestras. Quizá tenga una explicación genética y todo. No eran los homínidos machos los que iban a cazar mientras las mujeres se dedicaban a la recolección y a tareas más domésticas? Y sin ir tan lejos: son sólo el machismo y la educación los culpables que nuestras abuelas tuvieran el 100% del control del hogar?
El debate queda en el aire.
Lunes, 07 de Febrero de 2005 20:53 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

Pablo y Nieves(7)

eden.jpg[Éste tema lo enfoco más como provocación al personal que para decir la mía, sólo estoy jugando, si os ofende es que no hemos conseguido jugar juntos...]

Bienvenida/o, seas chico o chica. Ésta discusión está tomando forma, apresúrate a decir la tuya, hay que mojarse, ahí está la gracia, la confrontación está garantizada y la polémica está servida en un plato no muy digestivo. Se trata de aquellos temas que levantan ampollas, suscitan polémicas ancestrales y desatan opiniones y contraopiniones opuestas, sin término medio.
Quién lleva la batuta en el juego de la seducción? El debate no tendria ninguna gracia si lo zanjáramos con un "depende". Ahí juega un papel clave la identificación.
Cuando un amigo (para las chicas, traducir al femenino) despechado horas antes por su novia te viene a llorar sus penas no me digas que no sientes en tu foro interno una pizca de identificación como parte del colectivo masculino?
Cuando el barman intenta calmar la sed de justícia (que no de alcohol) de su cliente de toda la noche, no hace más que soltarle tópicos, falsas verdades consoladoras al estilo de: "todas son iguales, son frías, calculadoras y van detrás de tu dinero, ha encontrado a un chulo, a todas luces, un impresentable".
Pablo y Nieves estan en su salsa. Han dejado a un lado el miedo a herir sensibilidades y se atacan mútuamente, se hechan en cara un cúmulo de contradicciones y, sobretodo, ríen y ríen porque han abordado el tema con mucho sentido del humor.
Establecidos pues los dos bandos, empieza el debate (como los de la tele, no tiene solución, final o vencedor, seguirá hasta el fin de los tiempos).
Me da mucha rabia estar siempre en inferioridad numérica. Nosotros solemos ir a ligar en grupos de tres, con Jorge y Tomás por ejemplo, pero a la hora de dar el paso me encuentro que mientras mis amigos me dejan vía libre vosotras os pegáis más, si cabe, a vuestras colaboradoras compinches.
El juego acaba de empezar y para acceder a Ella nuestro amigo Pablo se debe encarar a las amigas de Ella y convencerlas que se es un digno aspirante, puesto que seran oportúnamente consultadas a tal efecto. Siempre ganan ellas, nos llevan y consiguen salirse moralmente con la suya.
Es cierto que hay más complicidad femenina que masculina. Si se me presenta un chico acompañado, seguramente interpretaríamos, y en esto todas estaríamos de acuerdo, que el chico es tímido o NO se nos toma muy en serio. Sin embargo hay un intercambio previo de miradas en las que os damos muchas pistas. Muchas veces ya obtenéis el premio de nuestra aprovación y el juego posterior es puro trámite.
Quién da el primer paso, quién esoge primero? Aunque nos hagan creer lo contrario ellas preparan la "trampa" con sumo cuidado para hacernos ver que somos quienes tenemos la iniciativa. Cómo intenta hacernos creer Nieves. Cómo que “obtenemos un premio con su mirada”? No sería la primera vez que nos engañan con miradas seductoras que luego no son tales. Eso sí, nos dejan el honor de dar el primer paso.
No acabaríamos nunca la lista de situaciones en que ’vosotras’ hacéis uso de todo tipo estrategias de lo más sutil, haciendonos creer que nuestra voluntad es, en realidad, de mucho peso.
Es verdad, os lo tenéis que currar y, sí, os hacemos sufrir pero no más de la cuenta. Os ponemos a prueba, cada una sabe que la paciencia es muy importante y si un chico no está dispuesto a esperar es que en realidad no nos quiere.
Palabra de mujer. Sin embargo, por muy malas que sean, como dice Marc,"el juego de tira y afloja siempre es divertido. Supongo que esto es lo que las hace interesantes".
Pese a que es un juego con múltiples daños colaterales en lo emocional, no deja de ser un juego, y como tal, lo principal es jugar limpio y saber perder con deportividad, hay mucho de que aprender. Es una relación amor-odio donde el odio se convierte en una cura de humildad y en la sana aceptación de las reglas del juego (que ellas fijan) y el amor sale refortalecido.
Domingo, 06 de Febrero de 2005 16:58 #. Tema: Relatos Hay 8 comentarios.

Mirada de María (6)

mirada_maria.jpgFue con esa conversación con Tomás cuando María evocó aquella noche en la que, sentada en la cama, descubrió: la idea central de su vida, la más elevada de todas.

- No se si es tu caso, Tomás, pero hay gente que se siente decepcionada por el AMOR. Pero no, somos nosotros los que fallamos al AMOR.
El AMOR se desmorona si no hay confianza. No es tu caso, con sólo dos o tres encuentros no hay engaños ni infidelidades. Gozas de la independencia y libertad del aquí y ahora.

Sin embargo yo quiero tener una vida en común, no me bastan unas horas con un chico, sería empezar de zero cada vez. Un dia tendré la certeza que viene una sola vez. Hasta entonces espero la casualidad más grande de mi vida.

En un encuentro breve no se puede apreciar el placer de una larga conversación con quién basta un gesto para entenderos. Ni tampoco la belleza de envejecer junto a quién amas.

Dicen que el AMOR no consiste en contemplarse mútuamente sinó en mirar juntos en una misma dirección. Este amor no se acaba en la pareja sinó que a partir de ese núcleo fuerte se proyecta a los demás.


Ella creía en el amor que no liga, que no quita independencia ni libertad; en la solidaridad, el compartir, el bien común, el respeto, el consensuar las decisiones, luchar por la unidad y la estabilidad dentro de la pareja.

Sólo así se sentía respetada, dignificada, limpia y con la conciencia tranquila.

En su corazón se había encargado de tejer un sólido tejido emocional tan fuerte que se veía capaz de construir una relación más firme y duradera, basada en el AMOR de sus sueños. Cuando llegase el momento sabía que encontraría a alguien que le hiciese sentir que el amor que compartían era digno del que un día, cuando era pequeña, sintió que le llenaba al tiempo que le exigía estar a la altura.
Sábado, 05 de Febrero de 2005 21:26 #. Tema: Relatos Hay 2 comentarios.

Mirada de Tomás (5)

mirada_tomas.jpg[Inspirado por "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera]

¿Así que buscáis piso para ti?
Sí, para mi. Para mi sola.-Mirando a sus amigas añadió: -ellas estan con sus cosas, Nieves vive con su novio y Júlia se acaba de separar y tiene tantas ansias de libertad que lo último que haría sería compartir piso.
Anda! Como yo! Pensó en voz alta Tomás. Se dio cuenta que María le miraba inquisitivamente y, sonrojado, explicó.Me refiero a que no creo que fuera capaz de vivir con nadie, en pareja, me refiero.
Porque va contra tu estilo? O porque te has acostumbrado a vivir solo?
No, si un compañero me pidiera compartir piso ningún problema.
Quizá no vayan contigo las relaciones duraderas y estables.
Exacto, para mi lo ideal es no ligarse demasiado, espaciar los contactos, no quedar más de…
Dos veces con la misma chica?

Le había pillado, pero lejos de soltar evasivas o negarlo todo leyó en María una mirada respetuosa. No se sentía juzgado y sentía que para no romper el clima de confianza, la buena sintonía ni su credibilidad debía ser sincero. Se trataba de una chica honesta, María.

Sí, no creo que el amor esté hecho para mi. No veo más allá del enamoramiento. Sin embargo cuando estoy en la segunda o tercera citas, antes de que todo termine tengo una ilusión. Le aguanto la mirada mientras me pregunto: sería capaz de amarla? Qué siento por ella en este momento? No, es un engaño del subconsciente.

Se trataba más bien de un impulso desesperado de quien, en lo más profundo, es incapaz de amar. Le asustaba tomar consciencia de éste tipo de cosas. Le resultaba demasiado extraña la idea de que él no era sinó un personaje de si mismo y el amor: un sentimiento fingido para reconocerse en él y, de este modo, aceptarse.
Pero esa ilusión dura poco. Rompo esos instantes de intimidad en pareja, la abrazo con fuerza y la idea de amor se me escapa por los brazos hasta la punta de los dedos y ya no vuelvo a sentir nada más por ella. Tan sólo es una ilusión.
Miércoles, 02 de Febrero de 2005 13:53 #. Tema: Relatos Hay 1 comentario.

María (4)

bar.jpgEstaban en un bar, de noche. Los chicos solían ir a ver el fútbol y luego se quedaban a cenar. Júlia y Nieves habían acompañado a María para buscar piso toda la tarde. Se les había hecho tarde y Júlia tuvo la original idea de ir a un bar a cenar. “Una forma de ver si un barrio te gusta o no es por sus bares”- propuso. Con esas estaban cuando entraron en un bar semivacío con varias mesas libres. Escogieron la más cercana a los chicos aunque sin percatarse de su presencia.
Dos tríos, perfecto! No viene a cuento, pero un día oí comentar que la pareja es inestable de origen. El trío viene a ser la solución. Cuando hay una discusión un miembro de la pareja se atrinchera en una opinión y el otro en la contraria. Con el trío siempre habría un bando ganador, y con democracia!
Pablo estaba de cara a la mesa del terceto femenino. Con sus dotes de observador se dio cuenta que cada vez que una de las chicas, Júlia, hacía un sorbo a su bebida, paseaba la mirada de lado a lado.
-Venga Jorge, ahí detrás tenemos tres chicas que se lo tienen todo dicho, llevan un aburrimiento encima…
A Jorge no le gustaba éste tipo de situaciones comprometidas, salió del paso a su manera. Pero después de ir al baño y aprovechar para dar un vistazo a la mesa en cuestión, de repente, se le ocurrió una escusa para aproximarse. Vió que había tres de las cuatro sillas ocupadas.
-Perdón, está ocupada?- preguntó Jorge. Mierda, que pregunta más imbécil, con la cara que ponen está claro que se preguntan porqué no he cogido cualquier otra silla.
-Nada, esperamos compañía…Pero seré inútil, me han traicionado los nervios, en qué estaría pensando.
-Quiero decir que ahora vendrá mi hermano y… ”Mi hermano”. No podía encontrar una respuesta más original.
-Tu hermano? – Saltó Júlia. –Por casualidad no serás de éste barrio? Es que nuestra amiga, María, está buscando piso por aquí…
En seguida se añadieron Pablo y Tomás a la conversación. Los tres eran del barrio, Pablo y Tomás habían ido al mismo colegio, lo conocían bien. Se contaron éstas y algunas cosas más a cerca de dónde les gustaría vivir, con quién, cuanto tiempo, en qué ciudad, de qué trabajaban o estudiaban.
En algun comentario aislado a Tomás se le escapó una expresión en italiano y resultó que María lo estaba aprendiendo. Chapurrearon algo y como vieron que los demás no les hacían mucho caso siguieron hablando de cosas que sería una indiscreción desvelar. Sin embargo cuando, más tarde, sus amigas le preguntaron a María de qué habían hablado, enseguida se dieron cuenta que el chico se había sincerado sobre “su vida sentimental”.
Por su lado Nieves y Pablo estaban metidos en una discusión que había arrancado del ejemplo de María de buscar independizarse para estancarse en el intrincado debate de quién manda en la “seducción entre chico-chica”.
Jorge y Júlia participaban en la misma conversación pero evitando polemizar en ese tema que suponían conflictivo dieron con uno peor que destapó una herida mal curada de Júlia: “el reparto de tareas entre el hombre y la mujer en el hogar”.

[Desarrollaré cada una de las conversaciones en próximas entregas. Se merecen un capítulo a parte cada una, no? Si queréis que desarrolle algún otro tema, pues me lo decís a tonificante@gmail.com o por comentario, lo recibo igual en el correo, ok?]
Martes, 01 de Febrero de 2005 21:26 #. Tema: Relatos Hay 3 comentarios.

María (3)

chicos.jpg[Por sugerencia implícita de Marta]

Cerca de donde charlaban María, Nieves y Júlia había un grupo de tres chicos: Jorge, Pablo y Tomás que nada tenían que ver, por ahora, con nuestras tres chicas de ficción. Jugando al estereotipo y al chismorreo vamos a ver con quién emparejaríais cada uno de ellos, quién queda libre y, en definitiva, cúal termina siendo su situación: soltería, vida en pareja, noviazgo, flechazo, primera aproximación, caso sin remedio... La historia la acabaremos entre todos, éste fin de semana saldremos de dudas. Os dejo con ésta historia, inventada, basada en lo que he ido viendo por ahí.

Pablo y Tomás se conocían del colegio. Sus caminos se separaron un poco en la universidad: Pablo estudiaba Empresariales y Tomás Industriales.
Por otro lado, Pablo conoció a Jorge en un casal de niños situado en un barrio marginal de la ciudad. Pablo colaboraba activamente con la entidad durante el curso, Jorge se añadió el último verano en unas colonias.
Durante las dos semanas que duraron las colonias Jorge y Pablo, que tenían que preparar las actividades juntos y durante el día se encargaban del mismo grupo de chavales, se fueron conociendo. Como todo acaba saliendo, también hablaron de chicas, experiencias y fantasías, como si fueran viejos amigos. Entre café y café en la sala de monitores, después de las comidas, fueron sacándole punta al tema.
Por un lamentable fallo memorístico (lo de fallo es un decir, lo hago adrede) sólo conoceréis las intervenciones de Pablo en la conversación que tuvo con Jorge.
“Ya que no quieres decírmelo, te diré cómo me estrené, apenas tenía 16 años. Fue con una profesional. Seimpre he aparentado más, no tuve ningún problema para entrar”.
“Me la pagaron los amigos del pueblo para mi cumpleaños”, dijo.
“Además yo me pagué otra y no veas cómo me lo pasé con las dos a la vez”, añadió.
“Mira, haz como yo, primero líate con las más fáciles... es duro, normalmente vas a comerte los mocos pero con la experiencia igual te ligas alguna, feas todas, sin duda, pero se empieza por abajo, como e