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UNIENDO CASUALIDADES

Soledad en Nueva Orleans

Soledad en Nueva Orleans

Escucho en televisión entre las centenares de noticias que se agolpan en cada informativo dos ideas o datos que me asustan.
El primero de ellos es una cita de una declaración de la máxima representante de Loussiana. Según palabras textuales, con total normalidad esta mujer asegura que "pueden estar tranquilos, el ejército ha sido instado a disparar a matar y espero que lo haga". Se refería a los continuos robos y saqueos que sufre la población dadas las circunstancias excepcionales. Aún ser consciente de la grave inseguridad no puedo más que asombrarme ante estas declaraciones. No es sorpresa para mi que un importante político de los USA recurra a la fuerza militar para escudarse o reforzarse, que haga un discurso apoyando las soluciones militares o haciendo apologia de las armas, la defensa personal o la Asociación Nacional del Rifle. Pero, viniendo de un alto cargo político es inadmisible que diga "espero que lo haga". Lo deseable seria esperar que no fuera necesario llegar a estos extremos. Dadas las circunstancias se hace transparente la frase de Hobbes "homo homini lopus ist" (El hombre es lobo para el hombre). En situaciones desesperadas se entiende que los que asaltan supermercados no son delincuentes disfrazados de amas de casa sino ciudadanos hambrientos y necesitados: ¿alguien me puede explicar qué sentido tiene el dinero en éstas circunstancias? ¿Qué hará el dueño de un supermercado inundado con el género, qué problema hay que desaparezca en manos del pueblo? No creo que se pueda llamar delincuencia a esto. Sin embargo es necesario que impere el orden, por supuesto. Pero otro debate sería definir qué orden es necesario, marcar los límites. Es más, considero que lo más urgente no es el orden sinó restablecer las necesidades básicas.

La segunda idea es el retrato de una sociedad que se pone en evidencia. En primer lugar si esto llega a ocurrir en un estado 'blanco' otro gallo cantaría. Pero como los afectados son pobres y negros... En segundo lugar se pone en evidencia una sociedad poco dada a compartir, a apoyarse en los otros y partidaria de que cada cúal busque triumfar por su cuenta...

Mirada polícroma

Mirada polícroma

Dicen que los orgullosos creen que dialogar es tener que ceder: reconocer las propias equivocaciones, cambiar comportamientos, debilitarse. ‘No necesitan’ dar explicaciones a nadie: se consideran poseedores de ‘la verdad’.
Creo que hay que respetar las experiencias de cada uno. Pero también creo que la Verdad no pertenece a nadie. Por muy sabia que sea una persona puede que no tenga la Verdad ni más cerca ni más lejos de otro que sea ignorante. Cada cuál tiene su verdad según lo que ha vivido, es lógico que la defienda pero tendría que aprender a respetar la de los demás.
Me gusta pensar que el pasado no debe ser una losa. No debe ser negativo. Mirar el pasado debe servirnos para aprender de los errores, de la experiencia pero no para seguir inercialmente condenados a seguir el camino iniciado. Todos podemos cambiar si abrimos un poco nuestra mente. Estamos en permanente cambio pero empezar de zero no es sencillo ni tampoco actuar con independencia al pasado. Pero creo que si nos escuchamos y vemos más puntos de vista podemos ir más allá que juzgar a los otros o anteponer nuestras ideas como las más verdaderas. Creo que esto vale para todos, para los más experimentados para los inexpertos, sabios o ignorantes. Tenemos mucho que aprender de todos.
Me gusta reflexionar tomando varios puntos de vista, cuantos más mejor, intentando recoger la verdad que en todos hay y, juntándolas, llegar a construir una verdad más grande.

¿Alguien puede darnos por conocidos?

¿Alguien puede darnos por conocidos?

[“Al cabo de 2 años de vida en común las parejas dejan de sentir la pasión que les mantenía unidos, se han acostumbrado a la presencia del otro y le dan poco valor, cesa la capacidad de sorprender y ser sorprendidos por la otra persona, se cree que la otra persona no tiene más que ofrecer.”]

Había una vez una niña pequeña inocente, sencilla y con ganas de aprender. Mientras los adultos la intentaban educar ella persistía tozudamente en su mundo. Le querían imponer unos horarios, unos recorridos casa-cole pero ella no estaba acostumbrada al espacio-tiempo, en su mundo no había límites temporales ni espaciales. Leía y con el tiempo escribía sus pensamientos en una pequeña libreta.
Un día paseando por la calle de su casa, calle Balmes, se dijo a si misma enojada, “¿Balmes, por qué nunca me he preguntado por el nombre de mi propia calle?”. Así que presta y decidida fue a la biblioteca más cercana y buscó en la enciclopedia llegando a la conclusión que el único origen del nombre se encontraba en la figura de un importante filósofo español llamado Jaime Balmes. Con el tiempo llegó a conocer bien su obra y a rescatar ese fragmento:

“ La razón
es fría, pero ve claro:
darle calor y no ofuscar su claridad;
Las pasiones son ciegas, pero dan fuerza:
darles dirección y aprovecharse de su fuerza;
El entendimiento sometido a la verdad,
La voluntad sometida a la moral,
Las pasiones sometidas al entendimiento y a la voluntad,
Y todo ilustrado, dirigido, elevado por la religión ;

En la persona la razón da luz, la imaginación pinta,
el corazón vivifica y la religión diviniza
”

Le habían dicho que las personas eran limitadas pero ella se repetía lo de “la razón da luz, la imaginación pinta…” y no veía en ese modelo de persona demasiados límites.
¿Cuántas melodías se podían hacer con 7notas? ¿Cuántos cuadros se podían pintar con 4colores? ¿Cuántos textos con las finitas palabras del diccionario? Nada le parecía convencer de que somos finitos y limitados por lo que se creía capaz de sorprender y sorprenderse a si misma.

Estallido

Estallido

Una embriagadora felicidad le regocijaba el corazón. Una liviana sensación le subía por el estómago hasta tensar sus músculos faciales fijándole una sonrisa tonta y permanente. Estaba borracho de alegría, loco de contento, la adrenalina a tope, en el séptimo cielo. ¿Y todo, por qué? ¿Estaba enamorado? Mucho más que esto. ¿Correspondido? A ver, no nos pasemos, eso es casi imposible que suceda y hasta que no me pase a mi yo no me lo creo.
Tenía una razón. Una sola imagen poblaba su cabeza, su imaginación entera, no había nada más. Solo sabía que estaba muy bien, seguro de que la vida le sonreía y, por ello, él le devolvía la sonrisa. Esa imagen era próxima, se sentía unido a ella por lazos de un cariño protector de las hostilidades de la vida. Ella. La chica que él amaba no sólo le había mirado a los ojos largamente (o así se lo había parecido) sino que había girado levemente el cuello mostrándole su mejilla izquierda para que él estampara dulcemente un sonoro beso. Una señal, una concesión, un gesto cotidiano para muchos pero especial en su caso. Había sabido interpretar sus aspiraciones, sus deseos y, a modo de premio, le había facilitado un primer contacto entre sus labios y ella.
Volvía a su casa a paso ligero, al trote, haciendo sonar las llaves que se meneaban dentro de su pantalón. Escuchaba música en su MP3. Hacía un día soleado, ya atardecía. Hacía media hora que había estado con Ella y su recuerdo florecía y reverdecía en él. Esas sensaciones, el beso y la música se entremezclaban, combatían, subían y revoloteaban dentro de sí. Finalmente se impuso la música solemne, potente que iría para siempre indisociablemente ligada a las escenas del día, de su día. Al poco de llegar a su portal pasó por debajo de una casa, por un pasaje oscuro que la atravesaba, un corto túnel de unos cinco metros. Apenas estaba iluminado por un viejo y sucio fanal que resplandecía vagamente una luz anaranjada, moribunda. Al otro lado sólo sombras. Sombras movedizas se agolpaban y separaban bruscamente. Y sucedió.
Una pelea absurda en un atardecer cualquiera. Un chico que aparece repentinamente y que sin comerlo ni beberlo recibe un golpe mortal. Un palo de madera sólida impactó en su cabeza y la música, su idea, su día, su chica, todo… estalló en él. Sin embargo la canción de su MP3 siguió sonando, indiferente.

Perdido en un bosque de Áustria

Perdido en un bosque de Áustria

[Picture from United Colors of BEAtton.. jeje]

Las últimas luces de un despejado día otoñal teñían el majestuoso río Danubio. Este acaudalado río no tiene un vals en su nombre por casualidad. El fluir de sus aguas era contínuo y lento, discurría con el ritmo de lo que se sabe importante y hay que respetar, danzaba y giraba envolviendo como el brazo firme de un bailarín en la cintura de su pareja. Dos traviesas golondrinas volaban rozando el agua cazando algún que otro mosquito despistado. Elegante, una estirada canoa removía suavemente el agua y a su paso la hacía murmurar. Una chica, con un remo, la impulsaba acompasadamente. En la orilla le observaba, atento, un chico.

Era joven. Morena. Una larga cabellera cubría su espalda pero su pelo rizado no impedía ver su rostro. La precisión de sus movimientos y su suavidad daban sensación de continuidad. Le miró un instante pero siguió immutable, como el río, deslizándose. A ella le pareció ver al chico pero no le dió más importancia. Le encantaba salir con su canoa desde su casa río abajo hasta el siguiente embarcadero. A ambos lados del río le gustaba observar los árboles en otoño y sentir en su rostro la brisa que subía río arriba y refrescaba el ambiente.

Al pasar veía los árboles oscilar levemente, o eso es lo que le parecía. Cerca de la orilla, los más delgados y desgarbados se inclinaban al verla pasar, hasta besar las aguas, o parecían agitar sus ramas como si la saludaran produciendo un sonido suave como si una mano invisible acariciara sus hojas, apartando las ramas para verla pasar. No se daba cuenta pero a su paso todo se detenía, pero ella sólo miraba adelante.

Otros árboles, en segunda línia, permanecían plantados con sólidas raíces, impertérritos, siempre con la misma cantidad de hojas.

El chico subió por el bosque. Pisaba una alfombra de hojas, a cada paso las hacía crujir y ellas respondían con un agradable ruido. Él no podía distinguir los árboles en su conjunto pero sí apreciar sus colores. Del verde perenne hasta el amarillo más claro o el marrón pálido de las hojas muertas pasando por las gradaciones amarillas, rojizas. Todos menos el blanco, que, como dice Beatriz(la autora del cuadro), es la suma de los colores primarios. Quiso ganar altura pero como no vió ningún árbol alto para trepar tubo que subir por la empinada colina, un bajante brusco de difícil paso. Enredaderas, barzas y bajos matorrales dificultaban su paseo. Más adelante dió con la compañía de árboles de tronco delgado y liso o grueso y rugoso.

Llegó a un camino ancho que parecía adecuarse a su objetivo: ver serpentear al río hasta perderse en un suave meandro. Poco a poco fue ganando vista. La densidad de árboles de la ribera iba quedando a un lado y hasta que llegó al punto... al punto en que se encontró con la chica de la canoa. Se le había adelantado y estaba plantada con su caballete, pintando. Al verle todo cansado, sonrió. Había un camino más directo, le comentó. El chico entre incómodo y curioso observó el cuadro con detalle (es el que estáis viendo arriba a la derecha).

Paseo con mi sobrina

Paseo con mi sobrina

Estoy en la playa con mi sobrina. He dejado la silla anclada en la arena y ahora estoy medio metido en el agua, donde las olas besan la arena y ahora cubren mis inertes piernas. Mi sobrina ha entrado ya y de vez en cuando saca la cabecita para respirar, pero lo que a ella le gusta es bucear. De pequeña quería ser astronauta y dice que para ella bucear es parecido a lo que soñaba. Puede hacer mil piruetas dentro del agua y, de vez en cuando, con la compañía de algún pececillo despistado que anda cerca de la costa.

A mi sobrina le gusta llevarme de un sitio para otro. Y a mi me encanta. Mucha gente se ha ocupado de mi a lo largo de mi vida. He salido a pasear con mucha gente. Cada persona tiene su estilo, su forma de pasear, de mirar las cosas de la calle. Lo noto enseguida. Cuando alguien me pasea, me lleva. Aunque yo le diga dónde quiero ir me lleva a su manera y esto se nota. Mi sobrina me hace dar mil vueltas, parece que bailemos, jeje... Desconcierta a los peatones que no saben por dónde va a continuar después de un viraje repentino. Cualquier cosa que le llame la atención enseguida me la quiere comunicar: un titular, un libro, una persona, un objeto, un árbol, un reflejo de la luz, una frase pillada al vuelo en una conversación de vecinas de escalera o de un café... Me gusta salir con ella y dejarme llevar dónde ella quiera.

Ésta mañana hacía calor y un sol resplandeciente que pegaba con fuerza a mi silla mientras yo miraba por la ventana. -¿Quieres ir a la playa? - ha sugerido. Como respuesta he hecho una sonrisa como diciendo: ¿estás loca? ¿como voy a ir? Para ella no hay fronteras, barreras ni peros a objetar, lo que quiere lo consigue, lo que le ilusiona consigue que se contagie a los demás. Aquí estoy yo chapoteando un día de verano muchos años después de la última vez.

Conversaciones Tu a Tu

Conversaciones Tu a Tu

Me gusta la espontaneidad. La mayoría de gente se calla los elogios, se ahorra los detalles gratuïtos (darlos cuando surgen, sin cálculos ni esperar nada a cambio). Esperan San Valentín, Navidades, Rebajas, Cumpleaños o una de las fechas consumistas que no faltan en ninguna época del año.
Para mi éstas pequeñas cosas: una llamada cuando no toca, una carta por correo convencional, un mail personal, unas palabras espontáneas, un libro dedicado especialmente... todas estas cosas son las más valiosas, el mejor regalo.

Nos olvidamos de hacerlo por pereza, nos falta intensidad “vital”. Creo que la vida cobra una dimensión nueva si valoramos a la gente que nos rodea, sin adulaciones ni falsedades, por puro agradecimiento, por hacer más fácil y feliz la vida a los que nos tienen que sufrir día a día. Me vienen ganas de decir cúanto les quiero, espontáneamente. Como si fuera la última cosa que les pudiera decir, uno a uno, antes de irme. Creo que la gente tiene miedo a hacerlo, a desnudar su alma. Sin embargo, las desgracias, catástrofes, la muerte... todo esto horrible en el fondo nos ayuda a valorar éste tipo de gestos. A vivir mejor, más coherentes y apreciando lo que tenemos: familia, amigos,...

Algunos nunca tienen tiempo para ir a fondo, hablar de verdad, de tu a tu, de existencia a existencia, sin limitación de tiempo ni espacio. La comunicación de corazón a corazón no debe perturbarse por otras cosas, Bastan dos personas que quieran conocerse el uno al otro y que se den ese espacio necesario para ello.

Otros creen que dialogar desde lo íntimo es ceder: reconocer las propias equivocaciones, cambiar comportamientos, debilitarse. ‘No necesitan’ dar explicaciones de su vida a nadie: se consideran poseedores de ‘la verdad’. Creen que abrirse demasiado nos hace vulnerables y por esto se cierran y no cuentan a casi nadie nada de su vida 'íntima', les incomoda que personalicen con ellos.

Nos pasamos los días dando y escuchando mensajes vacíos, sin nada a comunicar. Por miedo al silencio nos sumergimos en conversaciones convencionales en general. Pero a veces necesitamos todo lo contrario y entonces descubrimos algo de nosotros mismos que no habíamos sospechado.

¿Somos tan simples como creen?

[Para Juan, conversando por el MSN ha salido esto]

¿Hay vida masculina ahí? Algún chico me leerá supongo, jeje.. el tema de hoy es un poco controvertido. Espero suscitar polémica, para variar... siempre que toco el tema chicos-chicas me decanto por el tópico, cierro filas entorno al género masculino como si de una lucha de clanes se tratara. Algunos visionarios ven que la mujer se hará con el poder. Sí, parece ridículo hablar en estos términos, lo se, pero en las acciones y palabras cotidianas hay algo de esto. En el dia a dia muchos chicos tienen ese complejo de inferioridad. En cierto modo el hombre cede terreno a la mujer. En la lucha de sexos parece que todo se iguala. Insisto en que pueda parecer ridículo todo esto pero con unos ejemplos veréis que en el fondo nos sentimos parte de un colectivo al que solidarizarnos y nos sentimos amenazados por otro que necesitamos al igual que tememos.

Hablando con Juan le decía de vosotras, las chicas que "CREEN QUE SOMOS TRANSPARENTES Y NOS PUEDEN LEER LAS INTENCIONES". Él me respondía que "ES UN ARMA DE DOBLE FILO. ASÍ SE RALLAN Y SE COMEN LA OLLA". Me acaba de venir a la cabeza "Yo, Claudio" de Robert Graves. Era nieto del emperador romano Augusto. Llegó a ser emperador sucesor de su abuelo precisamente por su personalidad de doble filo. Nadie se le tomaba en serio: era cojo, tartamudo y tenía tics muy agudos, no paraba de mover la cabeza... pero era muy inteligente. Mientras a su alrededor todos los candidatos eran envenenados a él nadie le molestaba, él seguía metido en sus libros (era historiador) hasta que en el lecho de la muerte, su abuela, que le había despreciado siempre le dijo: "Claudio, querido, me equivoqué contigo, sigue haciéndote el idiota". Y con estas llegó a emperador. Seguramente muchas chicas se engañen pensando que tienen delante a un inmaduro y un estúpido al que le dan mil vueltas cuando hablan con un chico. Seguramente nada de lo que he escrito es verdad, lo se, pero la idea es divertida, al final nada es lo que parecía ser...

Me siento sucia

Me siento sucia

["Se pintó, desfigurando su belleza natural, y convirtiéndose en algo superficial, sin valor, belleza plastificada"]

Estoy segura que leerás ésta carta. Eso espero, tienes que leerla para que éstos tres meses tengan sentido.
Te escribo para decirte que desde nuestro primer beso hasta el último, todo ha sido un error. Un amargo error. Cuando tus labios sellaron los míos y tu lengua entró en mi boca por primera vez tube una intuición, un presentimiento. No me sentía a gusto y tu avidez me asustaba, sobrepasaba. Ahora, tres meses después, se lo que sentía. Me sentía y me sigo sintiendo sucia, utilizada.
La forma en que me mirabas, sonreías, tomabas por la cintura y besabas sin parar...

Pero fue esta noche cuando lo vi claro. Anoche me poseiste, implacable, como si fuera tu puta particular. Las cosas no funcionan así, al menos conmigo. Te mostraste agresivo, me agarraste con fuerza, me sentí violada. Sí, tomaste mi cuerpo pero yo andaba muy lejos de esa habitación. Pudiste con mi carrocería, pero mi alma, mi esencia, mi corazón y mi dignidad permanecieron intactas y no te conocen, nunca has llegado a rozarlas. No te corresponden, tu te lo has perdido. Encontrarás muchos cuerpos, distintos, sí. Pero más diferentes y genuinas son las almas. No todos los cuerpos son iguales, no digo esto. Es una realidad que hay hermanos/as gemelas cuyos cuerpos son casi idénticos, cierto. También se habla de almas gemelas, pero el sentido es otro. Cada persona tenemos algo que ofrecer. Nuestra esencia y experiencia en la vida nos hace únicos.

No me valorabas más que por mi cuerpo. No me he sentido libre y por eso he tomado la decisión de dejarte. No estás enamorado de mi, me usas. Sólo te acuerdas de mi cuando tus instintos te lo piden.

Creo que te hacía falta que te dijera esto ¿No te parece? Los instintos no pueden llevar las riendas de nuestras vidas sinó que son mecanismos del cuerpo que deberían ser controlados por tu cabecita. Espero que con esto reflexiones un poquito.

Amistad chico chica. ¿Existe?

No, no se trata de una página de contactos de esas sinó una reflexión más... profunda? En los blogs no se suele generar debate sinó opiniones aisladas, lo se, pero al menos lo intentaré otra vez. Éste es un tema abierto, complejo, donde cada opinión es la experiencia de cada uno.

Hay una línia (a veces delgadamente imperceptible, otras, ancha, gorda y resbaladiza) que separa la amistad del "algo más". Ciertamente ésta frase que acabo de escribir es muy matizable, quizá no haya tal línia. Para empezar, ¿existe una división clara? ¿quién la marca, cada uno,los dos?
Hay amistades muy trabajadas, prolongadas en el tiempo que no cruzan esa línia. Por contra, hay amores que dan con la línia muy pronto.

Hay chicas con las que desde el primer momento intuyes que va a ser "algo más" o no será. No te imaginas una amistad, ves que seria un engaño y, en todo caso, es cuestión de tiempo dilucidar si se da el paso al "amor" o se retrocede a "la nada" o al "si te he visto no me acuerdo". En todo caso no hay término medio.
Si, por miedo caemos en el engaño de tomarse la amistad como un estadio intermedio, insatisfactorio, un limbo, una sala de espera del "amor"... ¿Es la amistad entre chico-chica un amor fracasado o un amor covarde no confesado?

Existe una presión social hacia la creencia que no existe la amistad entre chico-chica. Todo el mundo se ha encontrado con miradas de "aquí hay tomate" mientras simplemente hablabas con una chica a solas. O, algunas veces, pensamos que es hora de cruzar la línia y nos lamentamos ante la realidad "¿Porqué todas las amigas que tengo (o la mayoría) tienen novio? Todos mis amigos andan aparejados". En temas como estos es peligroso ceder a la presión, no hay tal presión, la presión exterior no existe, nos la creemos, pero depende de nosotros alejarla.
Está ahí también el pánico a que la chica que te guste te suelte un dia "eres un trozodepan, mi MEJOR amigo". Está extendida la teoría que para triumfar en la vida: en el trabajo y en el amor, hay que dejar a un lado el buenazo-sensible que llevamos dentro, ir con paso firme y decidido a por todas.

¿Qué opináis de todo esto?

La magia del teatro

La magia del teatro

Aún bajo el influjo del estreno, con el eco de los aplausos, el alborozo de las felicitaciones, la emoción de la tensión acumulada, la satisfacción del trabajo bien hecho.. Sin embargo, me quedo con la mágia que desprende un teatro...
Las luces, focos, sombras, colores, humos, sonidos, silencios... silencios cortantes, expectantes, ruidosos... Me quedo con el sentido hondo de las palabras, la expresividad de los gestos, la claridad de los recorridos, las miradas de asombro de los espectadores que se ven gracias al resplendor que irradia el escenario.
Al acabar la función y ver la ilusión plasmada en la cara de un niño que quiere ser como Pancho, el monigote que hemos utilizado para uno de los cuentos...
Hay mágia en todo esto, se vive a cada instante. Al encenderse las luces y, minutos más tarde ver las butacas vacías... cuando uno se sienta en una de ellas y ve el escenario, entonces la magia que aún palpita en los corazones, supura por las pieles de los espectadores y está aún en las retinas... entonces, la magia vuelve a rebrotar dando vida a ese teatro vacío... "the show must go on"

Amélie(4)

Amélie(4)

La vida de Amélie es sencilla. Trabaja de camarera en un café en Montmartre. Un buen día descubre una vieja cajita de lata escondida en un hueco en su casa. En su interior descubre, uno a uno, los objetos personales que guardó un niño muchos años atrás: una fotografía, la figurita de un ciclista, recuerdos escolares a través de unas canicas… Amélie experimenta uno de esos momentos de lucidez repentina y decide que va a encontrar al hombre que de niño había guardado todo aquello.
Uniendo casualidades, Amélie encuentra su razón de ser: ayudar a los demás, dar ese empujoncito a la vida del que tiene al lado, como en un juego. Amélie quiere dar ese golpe de suerte, ayudar a los demás a que demos con la casualidad que estamos esperando. Y la verdad es que lo consigue y lo sigue consiguiendo con los que sepan leer su mensaje.
Inventa todo tipo de estrategias para intervenir de forma sutil pero efectiva. Su vecino, ‘el hombre de cristal’, se da cuenta que Amélie se desvive para los demás pero mira poco por ella, se olvida de si misma. Ella le responde que prefiere darse a los demás que dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín (como hace su padre).

Atenta a lo que sucede a su alrededor, un día escucha a su jefa decir “¿los flechazos? Con treinta años detrás de una barra hasta le podría dar la receta. Elija a dos clientes habituales, háganles creer que se gustan, cueza a juego lento, ¡y verá!”. El mismo día consigue poner en práctica la receta de su jefa Susanne.

Consigue dar con el propietario de la cajita de lata con recuerdos infantiles que al recobrarse del impacto acude al bar más cercano y le cuenta al barman que “uno pasa de ser niño a tener 50 años casi sin darse cuenta, de pequeño el tiempo pasa más despacio… Sin embargo, toda esa infancia cabe en una caja. Tengo una hija y hace años que no se nada de ella, antes de que me metan en esa otra caja ¡pienso encontrarla!”.

Y como estos, muchos ejemplos más, Amélie consigue cambiar a la gente consciente que su imaginación no es inútil y que en este mundo no solo manda la frivolidad, el poder y el dinero, se puede cambiar los corazones de la gente haciéndoles recobrar la autoestima perdida, dándoles un instante de lucidez para que vean claro lo esencial, lo importante, aquello que harían si sólo pudieran hacer una cosa en esta vida. Corre, hazla ahora, nos viene a decir… Y es que el amor es la fuerza más revolucionaria del mundo pese a que nos parezca a veces tan frágil, escurridizo y esquivo.

Amélie(3)

Amélie(3)

Amélie es una niña solitaria. De pequeña el único contacto que tenía con su padre era a través de un chequeo médico que él le hacía de vez en cuando. Cualquier niña se muere para que su padre la agarre, levante y juegue un poco con ella. Amélie sólo estaba cerca de él en los chequeos y por eso se le aceleraba el corazón de la emoción y su padre creía que tenía una afección cardíaca y no la dejó ir al colegio. Creció sola, sin amigos de su edad y su mundo interior creció para sustituir a sus amigos de carne por otros bichillos imaginarios. Se entretenía sola en un mundo infantil muy creativo.
A Amélie le gustan cosas que disfruta ella sola. Le gusta girarse para mirar las caras de los espectadores en medio de una película. Le gusta ver los detalles que nadie ve en las películas pero no le gustan esas que el conductor nunca mira la carretera. Le gusta sumerger la mano en un saco de legumbres o tirar piedras en un estanque para que peguen botes. Le gusta romper el caramelo de crema catalana con la cucharilla.
Pero no es una chica triste, está en su mundo, que es un mundo alegre y con preguntas como ¿cuantas parejas llegarán al orgasmo en este momento en París? mientras mira la ciudad desde un mirador. A mi también me gusta hacerme preguntas sobre la gente pequeñita que veo desde el mirador de Barcelona. Me pregunto por qué tienen prisa, por qué suspiran, por qué darían su tiempo, por quién lo darían todo.
Amélie es esa chica del vaso de cristal, del cuadro de Renoir, que pinta una vez por año el 'hombre de cristal', su vecino. Él le pregunta a Amélie qué le pasa que tiene esa mirada ausente. Amélie le responde que quizá es distinta a los demás y de pequeña no jugaba con niños de su edad.

Amélie(2)

Amélie(2)

Una constante en la presentación de las personas cercanas a Amélie al inicio de la película es describir lo que les gusta y lo que les incomoda. Son pequeñas cosas, algunas insignificantes pero parecen decirlo todo sobre una persona.
Por ejemplo su padre le incomoda orinar cerca de alguien, atraer miradas de desdén hacia sus sandalias, o que se le pegue el bañador al salir de la piscina.
A la madre le disgusta que se le arruguen las yemas de los dedos por culpa del agua caliente, las marcas que le dejan su almohada al levantarse o que alguien le roce la mano sin querer.
Nos puede proporcionar placer cosas tan sencillas como reventar burbujas de plástico de embalar, crujir los huesos de las manos, la ropa ajustada de los patinadores o toreros o lustrar zapatos.
A Amélie le gusta sumergir la mano en el puesto de lentejas cuando nadie le ve, qué sugerente, ¿no? Es que ésta película no deja de ofrecer momentos así, especiales, limpios, infantiles pero inteligentes, que hacen sonreír el alma de artista de cada uno, hacen ver cuánta belleza tiene la vida hasta en lo más pequeño.

A ver si me contáis un secreto, ¿qué os gusta/incomoda? Para dar ejemplo empiezo yo… pero la verdad es que cuesta dar con cosas tan simples como en la película.

A mi me gusta escuchar el ruido que hago cuando muevo las dos manos rozando las orejas. O el ruido que hace mi padre cuando come la tostada con miel por las mañanas. Me gusta el tacto de la piel fina de un hámster o notar con los dedos el latido de corazón. Me gusta dar masajes. Me gusta hablar por debajo del agua. Me gusta gritar cuando ando perdido con la bici por una montaña olvidada y escuchar el eco. Me gusta que la gente sea participativa, entusiasta y con recursos para no perder nunca la sonrisa.

No puedo con la sensación cuando muerdo una toalla arrgggg!! O cuando se cierran de golpe las puertas de casa cuando hay corriente de aire. No soporto las interminables sobremesas familiares charlando de temas que me importan lo más mínimo. No me gusta que me interrumpan cuando hablo con más de una persona.

Amélie(1)

Amélie(1)

Amélie Poulin no es una chica fácil. Tiene su mundo y nadie tiene entrada libre y directa a él. No hay ninguna autopista o cordón umbilical que conduzca a ella.
Sin embargo no es dura sinó exigente, con sus posibles pretendientes. Para ella la seducción es un juego. Para saber jugar hay que conocer su mundo, poco a poco y con paciencia.

Amélie está triste. Lleva tiempo jugando junto a un chico pero cree haberle asustado, disuadido, cansado. Cree haberse enamorado y, con ello, cree que las reglas del juego deberían suavizarse.
Uniendo casualidades, pensamientos, ensoñaciones con Él como objeto, suena el teléfono.

Es el 'vecino de cristal' que le manda un mensaje, por vídeo, con voz cansada, ahogada pero con la ternura que sólo los abuelos saben dar a las palabras:

Verá, mi querida Amélie... Usted no tiene los huesos de cristal como yo. Podrá superar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad(la de estar con su chico) con el tiempo su corazón se irá convirtiendo seco y frágil como mi esqueleto. A qué espera! Ande! Vaya a por él!

Aix.. el amor, los silencios de la seducción, las horas de desesperación, las interminables y crueles esperas ante el móvil impasible, el mail inamobible, la puerta que no suena... la larga espera de la antesala del amor. No es fácil lanzarse o retenerse. Cada uno es cómo es. Amélie les hace sufrir, va a su ritmo pero se deja aconsejar por su vecino y pronto tiene a su chico llamando a su puerta de nuevo, paciente, ignorando todo lo que se le avecina y le ha preparado durante años su amada Amélie...

Lo que nos enseñan los niños

Lo que nos enseñan los niños

De niños es muy sencillo hacer amigos. No somos desconfiados, confiamos en la gente, sentimos necesidad de estar con los de nuestra edad, de jugar. Son muchas las cosas que compartimos, todos nos parecemos: tenemos las mismas dosis de ilusión, curiosidad, vitalidad, energía… Sobretodo somos sencillos, no ponemos límites, la vida no nos deja de sorprender, es como un saco inmenso que aún no podemos cerrar y donde dar cabida a cualquier cosa. Decía que son sencillos los niños. Me refería a que se hacen amigos con quienes comparten cosas, en seguida suelen llevarse bien.

Los adultos, por el contrario, anteponen sus intereses, influencias y todo tipo de obstáculos y parapetos hipócritas y comodones. Uno de ellos es el tiempo. Cualquier excusa es buena para llenar nuestro tiempo menos las cosas verdaderamente importantes. Como prestar atención a la gente que necesita ser escuchada, compartir más que un protocolario "buenos días" o "hasta luego" con la familia, acordarnos de llamar a alguien, tragarnos el orgullo y dar el primer paso para reconducir un conflicto.
Nos falta tiempo para mirar por la ventana, dejando de pensar en lo nuestro, centrándonos en lo que vemos, en la gente que pasea, habla, se sienta en un banco.. Una persona que tenga tiempo para este tipo de cosas no se considera alguien importante o interesante sino alguien que quizá pierde el tiempo, es un aburrido o no tiene nada que hacer.

Los niños siempre dicen la verdad, recordáis lo de “sólo los niños y los borrachos o los locos dicen la verdad”. Nos asusta la verdad, por esto la disfrazamos, la maquillamos dándole el aspecto que deseamos. Es como si se tratara de una pálida pata de pollo que nos repugna y hubiera que cocinar. ¿Por qué no realizamos los sueños que tenemos de niños? ¿Por qué soñamos tan poco? ¿Nos asusta ser nosotros mismos, convivir con nuestra verdad?

La infancia es una edad libre de espíritu aunque físicamente nuestro cuerpo esté programado de la escuela a casa con miles de actividades por en medio. Pero los niños pueden estar físicamente haciendo recorridos cortos mientras que dan vueltas al mundo con su imaginación.

Un día le preguntaba a mi mejor amigo la causa de tanta actividad a nuestro alrededor. Íbamos camino a casa chutando una lata de refresco y nos sentábamos al final de una pronunciada bajada. ¿Por qué todo el mundo tiene tanta prisa, por qué hay que trabajar tanto, no seríamos más felices de otro modo? No es bueno crecer con esta idea, nos convertiríamos en vagos e inútiles pero sí es bueno conservar esta mirada infantil para simplificar nuestra vida. Vivir es comer, dormir, respirar y hacer algo para ser felices. Vivir en sociedad nos obliga, además de las actividades básicas, a trabajar, consumir… no nos olvidemos de ser felices, de darnos tiempo a nosotros mismos y a los que nos rodean.

¿QUIENES SOMOS?

¿QUIENES SOMOS?

Todo el mundo tiene su historia. Aunque no lo queramos, el tiempo corre constante e imparable, es inevitable tener un pasado. Sin duda el pasado condiciona lo que hacemos ahora, el presente, y a su vez el futuro toma impulso en base a lo que construimos día a día. Sin embargo no considero que el pasado tenga tanta importancia para definir quienes somos. No he tenido una vida fácil, apacible hasta ahora, afortunadamente… Sino no hubiera aprendido nada y estaría aún andando a gatas. El día a día de un niño de dos años podría ser éste:

He vertido colonia a la alfombra. Huele bien. Mamá se ha enfadado y me ha gritado a pocos centímetros de mi cara (su aliento no huele igual de bien). He hecho una excursión por la cocina. Me han vetado la entrada. La cocina está prohibida. He metido los dedos en la sopa. Quemaba. Me han reñido. Me he encontrado un lápiz rojo. He pintado la pared. Me han pegado. Tocaba tomarme la leche. Pero yo quería agua! He llorado. Me han dejado sin merienda. Todo está prohibido, porqué me han traído al mundo?

Pues esto, las dificultades nos hacen tirar adelante. Hay gente que lo ha pasado mucho peor que yo y creo que pese a su pasado, hay algo que ha influido más y ha sido más decisivo para su destino. Creo que lo que nos da vida es la fuerza interior, si el mundo exterior ahoga al interior sólo logrando concentrar esta fuerza conseguiremos recobrar esta vida. Esto es lo decisivo: tener el valor para confiar en nosotros mismos, los únicos que nos podemos salvar en última instancia. Estamos solos, por muy íntima que sea una amistad o relación de pareja, en el fondo, estamos solos. Creo que las depresiones o la baja autoestima es de muy difícil superación si dependemos al 100% de los demás. Quizá no sea algo directo pero de alguna forma por lo que somos o hacemos podemos ir recuperándola. Tenemos que aprender a estar solos pese a que nos vendan que siempre hay que estar haciendo algo y, a poder ser, en compañía. Siempre necesitamos ruido y distracc. Creo que sólo si sabemos estar bien con nosotros mismos, si sabemos cuidar de nosotros podremos amar…

¿Somos?

¿Somos?

Muy bien, hasta aquí os he contado porqué somos. Fantástico, pero ¿y ahora qué? Desde que nacemos nos van educando. A base de risotadas, bobadas, frases absurdas y, ocasionalmente, gracias a alguna conversación coherente lejana; aprendemos, sorprendentemente, a hablar. A lo largo de los primeros meses captamos infinidad de imágenes; identificamos objetos con nombres (aunque nos cueste entender que los perros se llaman 'perro' y no 'guau-guau'); nos acostumbramos a personas; interpretamos movimientos; coordinamos nuestro cuerpo, nos comunicamos y nos hacemos un lugar en el entorno que nos rodea. Los familiares más cercanos, sobretodo nuestra madre: la Mammmáaaah nos proporciona todo lo que necesitamos, principalmente, cariño, algo de que muchos carecen.

Así es como crecemos la mayoría de nosotros. Poco a poco, uno se da cuenta de las cosas importantes. Lo principal es nuestra identidad. Así como damos nombre a las cosas, nosotros respondemos al nuestro. El día que te ves por primera vez en el espejo o te reconoces en una foto te acabas de situar en el mundo, te das cuenta de ti mismo. Este es el punto de partida para crecer interiormente. De eso os quiero hablar. Nuestra piel es frontera, muralla entre dos mundos: el interior y el exterior. No podemos vivir encerrados en uno o sólo dispersos en el otro. Tampoco podemos saber qué hacer aquí sin conocer quienes somos. Sería intentar hacer algo sin saber qué nos mueve a hacerlo.

¿Por qué somos?

¿Por qué somos?

Bienvenido lectora/or, lee atentamente lo que sigue si quieres conocerme y conocerte(para mi leer a alguien también ayuda a conocerse a uno mismo al descubrir lo que te sugiere lo leído)... Soy un chico de Barcelona, esta es mi realidad. Nací aquí, sí, y por esta increíble casualidad, soy. ¿Ya sabes como hemos venido al mundo, no? Mira que es casualidad que precisamente mi pequeño y cabezudo renacuajo, mi representante, acertara con mi otra mitad, el óvulo, antes que sus otros miles de competidores. Así se completó mi ADN, sí. Pero, ¿y si no se hubieran unido los renacuajos y óvulos correspondientes a mis antepasados como finalmente hicieron? Supongamos que así fuera hasta un cierto momento histórico, por ejemplo hasta mis abuelos. ¿Y si mi abuelo y abuela no se hubieran conocido? ¿Y si no se hubieran enamorado? ¡Ay amig@ lectora/or! Entonces yo no estaría escribiendo esto. Así que tenemos que estar más que agradecidos a la Suerte y si alguna vez no nos sonríe o nos juega una pasada siempre nos quedará la historia afortunada de nuestra venida a la vida.

Déjame insistir en ésta valoración que estoy haciendo de la vida. Como decía, estamos aquí por pura casualidad, por chiripa! Entonces, a qué viene la soberbia, la avaricia, el querer ser el más popular... ¿Qué sentido tienen la envídia, la intolerancia y la crueldad?

Pero vamos a ver, que la vida nos haya sido dada de rebote no significa que no tenga ningún valor, que sea supérflua. Una vez conseguida hay que luchar para mantener la nuestra propia y la ajena con todas nuestras fuerzas. Y si en nuestre breve paso por aquí conseguimos dar sentido a lo que hacemos, a amarlo y respetar y amar a los que nos rodean... creo que con esto podemos darnos por satisfechos.

Puzzle fotográfico (4/4)

Puzzle fotográfico (4/4)

Todo empezó con un número de teléfono equivocado, el teléfono sonando tres veces en la quietud de la noche.
- Don Pablo, ya sabes quién soy. Tengo una foto tuya dentro de la
finca, pronto sabrás lo que eso significa –sugirió Arnaldo, con tono amenazante.
Colgó.

Al otro lado del hilo telefónico no estaba Pablo sino su hermano. Arnaldo se había equivocado al llamar al piso de soltero de Pablo, ahora ocupado por su hermano menor, Juan, cuya voz se le antojó idéntica y eso que los ciegos, como es sabido, tienen el oído más fino que los demás.
¿A qué finca se refería? ¿A la que ocupaban Lidia y Pablo? Lo que él no sabia es que un siglo y medio antes, el tatarabuelo de Lidia, escritor, habitaba aquella casa. El rasgo característico de ese individuo y la razón principal de su descomunal obra radicaba en sus pocas horas de sueño y en sus seis o siete horas diarias dedicadas a la extraña labor de narrar los sueños que tenía.

La noche en que don Arnaldo visitó a la pareja hacía exactamente ciento cincuenta años de la muerte del antepasado de Lidia. Don Arnaldo se había hecho con una extraña historia. Conocía el rumor o leyenda que contaba que cada año, como conmemoración de su muerte, el antiguo morador de la finca, el escritor, tomaba el cuerpo del varón de la finca aunque sólo por esa noche, por espacio de unas horas.
Para dar fe de esos rumores, don Arnaldo se hizo con la confianza de un equipo de fotógrafos sensacionalistas y así fue como asaltó al escritor, en el cuerpo de Pablo, esa noche.

Pobre Pablo, nunca olvidaría esa noche. Desconocía esa leyenda pero le tocó vivirla en sus carnes. Esa noche, después de ser alumbrado por los faros del coche dejó de ser él mismo. El viejo escritor tomó su cuerpo y su mente empezó a dar vueltas. El ciego y su equipo se disculparon y dejaron a Lidia sola.

Un tren, un punto de luz, una finca, una dama, recuerdos de un tiempo ya vivido. Eso es lo que soñó. ¿Y cómo lo se? Cada año, el viejo escritor tomaba el cuerpo del varón de la finca para realizar un último sueño más. Luego obligaba a dicho varón a escribirlo. Así fue como fue creciendo año tras año la inmensa e infinita obra del viejo escritor que no conseguía enlazar sus sueños durante más de media hora.

Y así es como te ha llegado ésta historia, sorprendido lector, yo mismo soñé que Pablo soñaba y luego, ese escritor me obligaba a escribir éste mismo relato. Porqué ahora soy yo quién habita la finca.