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UNIENDO CASUALIDADES

Libertad

Libertad

[Susanna Gassiot]

La estructura de nuestro carácter, la verdadera causa de nuestro comportamiento, constituye nuestro ser. Por mucho que nos esforcemos, nunca seremos lo que aparentemos, seremos sólo, esclavos de la apariencia.

Pensando que seremos más felices satisfaciendo nuestros deseos nos condenaremos a la infelicidad porqué nuestros deseos no tienen fin.

No seremos más libres desobedeciendo sistemáticamente las normas y la autoridad... sino individuos con falta de sentido crítico.

Limitamos nuestra libertad en la medida en que nos atamos a posesiones, falsas creencias, al miedo, a nosotros mismos, a nuestra imagen...

Huir de nosotros mismos es mostrar incapacidad para afrontar la vida, escojer el camino fácil.

Ser libre es aprender a caminar con tus propias piernas, guiar tu vida asumiendo las consecuencias de tus actos con las manos dispuestas a abrazar tu vida y ser tu mismo al 100%.


Libertad, deseo, amor, enamoramiento, son palabras llenas de sentido, pero hay que saber usarlas,... tantas veces las malinterpretamos... devaluamos todo lo que significan...

Qué hago con mi vida?

Qué hago con mi vida?

Como muchos jóvenes y no tan jóvenes se preguntaba lo mismo... Qué hacer de mi vida? No estaba siempre con ésta idea en la cabeza. Sólo algunos días después de un duro día de trabajo yendo de un lado a otro o en unos días de relax paseando por un bosque, haciendo footing o a la orilla del mar...
En su día escogió estudiar en la universidad. Realmente era lo que quería? Sería más feliz restaurando muebles, confeccionando ropa o vendiendo libros? Posiblemente más que estudiando cosas tan raras, feas e innecesarias...

Un día en la universidad le preguntó a Sergi, un amigo:
-¿Qué quieres hacer de tu vida, en qué quieres trabajar?
Era un chico que le gustaba tomarse un tiempo antes de responder. Al cabo de unos segundos que parecieron una eternidad sentenció:
- La pregunta es: ¿Qué es lo que quiero hacer ahora?

Vive el presente, no? Si haces lo que amas, si amas a los que tratas en tu día a día tendrás la felicidad en la palma de la mano. Haciendo lo que quieres acabarás siendo dueñ@ de tu futuro, no? Es bueno hacerse planteamientos generales, de vez en cuando, pero tan importante como esto es trabajar el día a día para hacerlo más amable, más tuyo, no? Qué opinas?

Dialogamos? o sólo hablamos sin escuchar?

Dialogamos? o sólo hablamos sin escuchar?

[P.Lluís Armengol y Bernils, SJ (jesuita)]

Dios nos ha dado la palabra para que pudiésemos relacionarnos con los demás, pero hay tantos que lo desaprovechamos. Muchas parejas no dialogan; pero el amor se enfría. Hay miembros de una comunidad que casi no se hablan; pero la unión sale enflaquecida. Muchos padres no hablan lo suficiente con sus hijos; entonces no los comprenden.

• Porqué no dialogamos las personas?
• Algunos por egoísmo: no quieren "perder" tiempo porqué creen que no sacan ningún provecho personal.
• Hay otros que creen que dialogar es tener que hacer concesiones: reconocer que se está equivocado y tener que cambiar comportamientos.
• Los hay que no hablan porqué "no necesitan" dar explicaciones a nadie: se consideran "la verdad" absoluta...
• Otros sí hablan pero su mensaje es vacío, no tienen nada que comunicar. De qué les sirve el lenguaje?
• También hay quién no ama: su conversación desune, entristece, hace perder la esperanza y las ganas de vivir.
• Finalmente, digamos que hay los que hablan pero no escuchan. Son diálogos de sordos que no traen a ninguna parte.

Todas éstas cosas suceden porqué falla el diálogo esencial: orar. Cuando Dios no habita en los corazones; falta luz, amor, comprensión, capacidad de perdonar, deseo de ayudar y de hacer felices a los demás...

Para hablar de verdad hay que tener un corazón limpio. El mal que traemos dentro nos aleja de la auténtica comunicación. Es escuchando nuestro interior, al Señor, como nos llenaremos de su luz y amor. Es escuchando a la gente que nos rodea como la comprenderemos y le podremos transmitir ésta luz y esta estima. Aprender a hablar...


No tengo ni una coma más que añadir... por una vez, a la hora de transcribir éste texto no propio, me he limitado a copiar letra por letra, creo que el texto se lo merece.
Se lo dedico muy especialmente a Xisca, con quien de alguna forma me gustaría compartir más espacios de diálogo pero por razones de distancia (ella en Mallorca y yo en Cataluña) la amistad no es muy real ni cotidiana pero sí bastante auténtica y compartida, pese a todo.

¿Cuántas horas tienen vuestros dias?

¿Cuántas horas tienen vuestros dias?

Son largos o demasiado cortos, los días?

Parecen cortos... sin embargo los "llenamos" de tantas cosas absurdas... a menudo tengo la sensación de ocupar el tiempo y me vuelan las horas estando en casa sin hacer nada, de repente se me hace la hora de cenar apenas poco rato después de haber digerido la comida. Hay un horario externo que nos marca el ritmo, pero nuestro cuerpo y nuestra mente a veces pierden esa noción y hay días que se hacen eternos mientras otros son un compendio de actividades que empalmamos una con otra sin interponer descansos. Hay días que tienen 40 horas, otros 12, al menos para mi.

De las 24 horas que tiene, gran parte las destinamos a dormir, comer y a nuestros trayectos cotidianos, algunos tan absurdos como ir arriba y abajo con el ascensor.

***

Se os hace corta o demasiada larga la vida?

Solemos hacer grandes proyectos como si nos supiéramos eternos... pero de éste extremo pasamos al otro: pensamos en buscar trabajos seguros, tenemos miedo que nuestros proyectos de vida se agoten a los 30... pero nadie nos impide soñar...

Todo parece tan relativo... Buscamos ser alguien en la vida, hacer lo que nos sentimos llamados a hacer pero a los 20 aún estamos en casa haciendo casi lo mismo que a los 10: estudiar. Nos preparamos más y más sabiendo que la mayoría trabajaremos de otra cosa distinta... ley de mercado, dicen.

El día sigue teniendo 24 horas, aunque se me hagan 40 o 12... sólo intento que no se me llenen de cosas que molestan y me alejan de lo importante. Merece la pena apagar la tele para conversar con los 5 sentidos, bajarse del metro para pasear por la calle, apagar las luces y mirar fuera la ventana, levantarse de la cama para subir al montículo para divisar la ciudad y el mar al fondo, desconectarse de internet o apagar el walkman para conectarte unos minutos a ti mismo en sintonía propia... y así ser consciente de que no es el tiempo el que hace correr la vida por delante de ti sinó que tu vas a buscar la vida, vas a por ella y vas dejando atrás lo que en ella vas haciendo y encontrando.

Yo quisiera hablar

[Marc Tintoré Codina (1966-1986)]


Yo quisiera hablar
sin saber cómo,
es tanto lo que se puede decir...
y tan pocas las palabras.

Es la ternura de unos acordes
y la luz de una palabra,
es la tristeza del recuerdo
y la paz de una gaviota.

Es odiar la distancia
y hablar a la espera.
Es sentir su presencia
en tierra lejana y estraña.

Y es que, quien puede amar,
puede vivir eternamente.
En sus sueños y en la vida
todo es sentimiento.

También es el fuego del artista,
y una lágrima serena.
Porque amar otra vida
es alegria con pena.

Es esperar una semilla
y poder amar el árbol.
Es sentir temor
de velar un astro.


En éste blog no sigo un estilo predeterminado. No pretendo encasillarme ni especializarme. No pretendo ser leído sinó expresar, no exijo conoceros sinó busco conocerme. Colgar algo en internet puede traer otras consecuencias no previstas en los propósitos que me marqué al impulsar éste blog, ojalá me sorprendan positivamente.
Es por esto que hoy incluyo una poesía de otra persona. Es una excepción? Seguramente. Pero no cada día se leen cosas como ésta ni menos de una persona tan extraordinaria. No me voy a extender, quién quiera saber algo más de él, como siempre, cuando queráis, me mandáis un correo y estaré encantado. Hoy me ha tocado ésta poesía y por esto la pongo, no por comodidad, tampoco voy colgando cosas por encargo, sinó porqué algo dentro de mi me incita a hacerlo público.

Fábula postmortem

[No es mía, basada en una historia que me contaron.]

Dicen que cuando murió se encontró con el Creador en el cielo.
No le hacía mucha gracia una reunión de ese tipo.

El entorno era... celestial, claro. Luz transparente, nubes translúcidas, atmósfera fría...
Una bóveda de azul celeste y la pista como de hielo que pisábamos nos envolvían.

Como si de un vídeo se tratara, repasamos 'in situ' la película de mi vida. Se veía una playa, arena y huellas humanas. En los momentos difíciles de la vida sólo había un par de huellas que se habrían a paso firme. Por contra, en los buenos momentos se veía con claridad las mismas huellas acompañadas de un par que daban más rodeos y antojaban dudas e inseguridad.
Me contó que las huellas firmes eran las suyas...
- ¿Como es que en los momentos de necesidad me dejaste solo?
- No te dejé sólo sino que, en esos malos momentos, te llevaba en brazos.

Taizé (IV)

Taizé (IV)

Silencio... En el lago hay gente que escoge pasar días enteros en silencio. No escriben ni hablan, escuchan y se escuchan. Se puede visitar el lago que preside la zona que tienen reservada al margen de las tiendas y barracones más ruidosos. Hay gente encargada de preservar la zona de "contaminación acústica", es un sitio donde la gente está dispuesta a darle el valor que se merece al silencio.

Del silencio surgen palabras, pensamientos, respuestas. Lo comparten con la presencia serena y tranquila del lago. La naturaleza se nos hace más cercana y nos sentimos parte de ella como si fuéramos un vegetal más con las raíces, nuestro alimento, en el suelo; y poco a poco brotaran nuevas ramas de nuestra existencia, nuevas espuestas, nuevas prespectivas que formaran parte de nosotros y que los demás podrán ver.

Taizé ( y V)

Cuánto hay que pagar para gozar de todo esto? Es normal que alguien que no conozca lo que es Taizé haga esta pregunta. Nos pasamos el día cuantificándolo todo y sabemos que todo tiene un precio.

La respuesta es que se necesita muy poco para vivir allí una semana: en euros nos puede costar menos que 6 cubatas... lo bonito es que todo eso, un campamento de 7.000 personas, funciona con la ayuda de cada uno de los habitantes del mismo.

Junto con un amigo y dos personas más nos encargamos de la limpieza de unos lavabos cada dia de la semana. Qué palo, qué asco pensaréis...
Sí, puede que en ocasiones pensara: menuda guarrada todo esto... pero me lo pasé tan bien! No hace falta demasiado para reir como nunca y pasarlo bien. Cuando se hace una vida sencilla, aislado de lo accesorio se rie con más ganas. Simplemente con comentar con sentido del humor las pequeñas cosas del dia a dia hay tema para rato...

Cantábamos, íbamos hacia nuestro "puesto" haciendo tonterías, con ritmo militar, saludando a la gente,...
Una vez ahí, en los lavabos, bromeábamos con todo aquél que pasaba y tenía ganas de reirse un rato con nosotros. Llegamos a improvisar algún juego interactivo con los transeuntes de aquel pequeño barrio que visitábamos cada tarde. Cuando se hace un servicio con alegría y con gente que se siente igual... todo es más fácil...
Nunca olvidaré la experiencia de hacer algo así, tan pequeño pero molesto con tanta alegría y ganas de pasarlo bien.

Taizé (III)

Taizé (III)

Miles de jóvenes con el corazón en búsqueda, preguntándose cosas similares: la vocación, la felicidad, la fe, cómo orar o concentrarse en el interior de uno, a qué damos valor en la vida...

Fue lo que me llenó más. Escuchar las experiencias de cada uno cuando se abrían sin reservas, con sinceridad. La sencillez del entorno y de la vida que llevábamos ahí , ayudaba a crear un clima de conversación. Todo se hacía más fácil, los engaños y las máscaras caían por su propio peso y cada uno daba con su YO más auténtico, a veces descubriendo las propias pobrezas y carencias escondidas en nuestra rutina.

Grácias por esas conversaciones nocturnas después de las oraciones, antes de ir a dormir con ese clima familiar de amistad. Esas galletitas y predisposición para compartir tanto lo material (comida) como momentos mágicos que sólo se viven bajo el manto protector de las estrellas entre susurros, modulando en palabras el lenguaje del corazón.

Eso da esperanza en nosotros, los jóvenes que tenemos que devolver a éste mundo un poco de todo esto bueno que pasa entre nosotros y compartirlo. ¿Nos acordaremos de todo esto cuando tengamos que protegernos de las putadas de la gente, del entorno, de lo que no nos sienta bien?. Intentaré tenerlo presente y no romper con ello, ahí lo dejo ahora.

Taizé (II)

Taizé (II)

Es un templo sin bancos, sólo moqueta. Los viernes hay una cruz situada en horizontal con velas encima de ella.

Ves la cara representada en ella: con su dolor físico pero con su inmenso amor mantenido hasta el último momento. Te acercas a sus pies y te supera su capacidad para perdonar a sus verdugos, su compasión hacia todos nosotros hasta la sorprendente redemción del ladrón, que estaba crucificado a su lado, con sólo mantener una breve conversación.

Sientes un peso en tu corazón, ahí, en la iglesia de las telas naranjas. Nada te deja ya indiferente y con los cánticos al fondo te acercas de rodillas a la cruz. Escuchas los cantos, su letra corta y sencilla pero tan auténtica y profunda a la vez.

Junto a la cruz, posas tu frente en ella. Justo en ese momento notas el contacto con la madera gruesa de la cruz y con ello las voces se apagan hasta extinguirse para confundirse con un zumbido grave, el de la propia madera?

Taizé (I)

Taizé (I)

Entras en el recinto, te descalzas y te sientas sobre la moqueta. No hay apenas luz, tu mirada descansa sobre unas telas que se levantan, como llamas de fuego que se elevan hasta el cielo. Es una luz cálida, brillante y titilante del resplandor leve de las velas de celofán.

Tomas consciencia que no estás solo, centenares de voces, como de ángeles, te mecen con un cántico repetitivo a cuatro voces que juegan para armonizarse ayudándose y complementándose.

Cierras los ojos y poco a poco las voces dejan de escucharse y ya sólo se oyen aunque siguen acompañándote. La calidez de la luz y de las voces cobra presencia en forma de paz: la que siente el niño cuando su padre le lleva de la mano; la de notar como tu respiración es tan suave que casi es imperceptible; la de admirar la imagen bella y sencilla de éste conjunto que has descubrierto sobre éstas líneas.

Sueños y Espejismos

Sueños y Espejismos

Gustaba de ir entre los campos de trigo y centeno con su bicicleta. Todo libertad y plenitud. No sentía los pedales bajo sus pies y apenas notaba el cansancio en sus piernas. Pensaba que podría salir volando por encima de su bicicleta si iba muy rápido, y lo consiguió.
Le encantaba la velocidad, notar el viento en su cara bajo el consentimiento del abundante sol que bañaba el valle. Si el terreno lo permitía, erguía su cuerpo y con un pedaleo constante conseguía ir en línea recta mientras podía contemplar las montañas al otro lado del río. Había pequeños pueblos cada par de kilómetros en las laderas. Por donde él iba, por el centro del valle, no había tantos pese a estar en la ribera del río. Los campos eran extensos y ofrecían variedad cromática al paseante. Algunos, los más sombríos, eran para el pasto del ganado: principalmente para vacas y caballos. No todas las vacas eran negras con manchas blancas. Algunas eran marrones de piel, otras blancas o rubias. Los caballos bien cuidados eran elegantes de porte y su piel era reluciente dando calidad a su color marrón oscuro. Al trote eran la expresión del arte, de la bravura, de lo salvaje, de la belleza salvaje, en definitiva.
Había llovido y en el camino eran frecuentes los charcos que lo solían ocupar de lado a lado.
Venía de una carretera, en descenso, dónde había cogido bastante velocidad y encaraba el camino. Miró la espléndida recta que se le ofrecía y se levantó de la bici cogiendo impulso alternativamente con sendas piernas. Estaba trazando una recta perfecta a mucha velocidad cuando vio en medio del camino el mismo cielo. No se dio ni cuenta que justo antes del enorme charco un pequeño montón de arena le hizo de rampa lanzándolo por encima de él. Voló por encima de las nubes!! Notó que algo le impulsaba hacia arriba, se agarró bien al manillar mientras miraba abajo ese espectáculo. Unos enormes nubarrones cargados de agua aún junto con algunas nubes blancas en un cielo azulado iluminado con el sol de la tarde. Cerró un instante los ojos reteniendo esa imagen mientras en su estómago notaba el descenso. Miró adelante justo para tomar contacto con la rueda delantera con el suelo. El impulso tomado había garantizado una trayectoria buena para el salto y la amortiguación delantera lo depositó de nuevo en la tierra húmeda del camino. Siguió pedaleando lentamente con la sonrisa pintada en el rostro. Por una vez, en lugar de surcar el charco, suavemente, para evitar salpicaduras, había volado por encima de él sin romper el perfecto espejo cenital que se creaba.
Por la noche, ya en su habitación (la más alta de la casa, justo bajo el tejado), vio ese mismo cielo ahora despejado por acción del viento, plagado de estrellas.

A esa misma hora, una chica contemplaba el mismo cielo cerca de una gran ciudad.

Alguien continua la historia?

Castillos de arena

Castillos de arena

Pocas cosas son comparables a la excitación que sentía al salir de casa con sus padres cargados de los enseres playeros cubriendo los escasos 500 metros hasta la playa. Sólo una cosa le preocupaba: pasar el último bloque de pisos y ver ondear bandera amarilla o roja, en tal caso no podría bañarse... A lo largo de esos 500 metros veía a lo lejos la mar, las olas centinellantes y se veía ahí, danzando entre las olas. No deben estar muy altas, pensaba. Pasaban la carretera cogidos de la mano y ya se descalzaban para andar por la arena. Una arena pegajosa pero agradecida para construir grandes castillos con sus fosos, túneles y puentes... de vez en cuando alguna ola se pasaba de frenada y le hundía sus construcciones. Con el tiempo, cada vez hacía más murallas, canales y jugueteaba más con el agua. Como decía, nada comparable con la excitación, con la libertad de correr con su bañador preferido hacia el agua, chapotear los primeros metros hasta que sus pernecitas no resistían la bravura del mar y se zambullía totalmente en el agua buceando unos metros con los ojos cerrados y la musculatura estirada pero relajada, con la sonrisa distendida que sabe que el verano justo acaba de empezar...

David Meca, sin límites

David Meca, sin límites

[David Meca nadador. También es modelo y actor. El nadador español más espectacular y con mayor afán de protagonismo, se lo merece.]

Fui testigo, uno de los pocos. Nunca había visto delante de mis ojos una proeza así. El año pasado se organizaron en mi ciudad, Barcelona, los mundiales de natación. Me apunté como voluntario y me destinaron en la prueba de "Aguas Abiertas". Consisten en 3 pruebas: 5, 10 y 25km de nado a mar abierto. El día de la prueba más larga, de 25km me permitieron seguir el trozo final de la prueba a bordo del yate VIP(80€/persona costaba). Vimos los últimos 5km de la prueba.

Era un día caluroso pero la brisa marina nos aliviaba la sensación de sofoco que se devía sentir en tierra. Íbamos al encuentro de los nadadores que ya estaban de regreso al puerto. Me esperaba otra situación en carrera. A los 20km suponía que el desgaste de la prueba habría seleccionado la mayoría de corredores y que habría un escapado y un grupo perseguidor de 2 o 3 nadadores. Mi sorpresa fue ver un grupo compacto de 10 nadadores codo a codo en un pañuelo.

Entre ellos estaba David Meca, el mejor español. Nunca lo había visto nadar. Era impresionante, golpeaba con los brazos el mar como las aspas de un molino, con los brazos tensos como un bloque rígido. Los pies no cesaban de bater suavemente el agua. Su enorme tronco lo mantenía cerca de la superfície.

Cada nadador tenía una lancha de avituallamiento con su entrenador, que intentaba estar lo más cercano a su pupilo provocando gran confusión y alguna que otra obstaculización. La televisión más de una vez también se interponía en la trayectoria de los voluntariosos nadadores. Tan inmenso como es el mar y todos ahí metidos, luchando contra sí mismos, el hambre, el frío, las medusas, sus contrincantes, las barcas, las olas,... en medio de esa confusión, un par de nadadores: un frances y un ruso, nadaban cerca de las rocas a buen ritmo.

El grupo estaba desorientado con tanto lío de barcas a su alrededor, mientras que los dos nadadores les iban sacando metros. David se dio cuenta y empezó a tirar del grupo dos metros por delante. Nadie se dio por vencido y no consiguió escaparse. El grupo unido siguió un buen rato luchando contra todo mientras, de vez en cuando, les daban de beber, o, para variar, cambiaban de sentido de rotación su nado y nadaban de espalda en lugar de crol. Llevaban casi 5h nadando contra la corriente casi siempre y el ritmo no cesaba.

Esperaba un ritmo más moderado con un sprint final pero veía un sprint contínuo. Casi al llegar a la boca del puerto, me di cuenta de la cantidad de medusas que habia. En 100 metros conté unas 12 o 15. En los 500 últimos metros Meca estaba entre los 7 mejores, podía ganar o perder. Triumfar o fracasar. Nadie se acordaría de los 24km al frente del grupo si al final acababa 7º. Habrirían los periódicos sobre el último fichaje del Barça, con los "duros" entrenamientos de 2 horitas a la sombra de los cracks del futbol. Apenas le dedicarían una columna si ganaba. Sólo había 3 medallas. Se trataba de picar con la mano unas planchas a medio metro del agua, en la meta. El ruso campeón del mundo iba un poco avanzado, el 7º iba a 10 segundos del primero en una prueba tan y tan larga, excepcional! Me parecía injusto tan pocas medallas, tan poco premio. Cuantas horas de entrenamientos? cuantos años sacrificándolo todo? Cuantas lesiones, lágrimas, vómitos, abandonos, picadas? Ganó el ruso y a 2metros entraban 2 nadadores más: uno era Meca y el otro el búlgaro. Meca tocó décimas antes la plancha. Segundo. Al llegar a meta se comieron al ganador de tan cerca que estaban.

Fuera del agua se les veía extraños, fuera de sitio. Yo los veía hechos de otra pasta. Me habían dicho que el Tour, el ciclismo, era lo más duro en el deporte. Nada comparado con aquello, al menos al pedalear ves montañas, respiras aire cuando quieres, controlas la situación más o menos...

American History X

American History X

[La foto expresa la fuerza de esta peli, la de su actor principal(Edward Norton) encarnando un personaje (Derek) de dos caras: la de neonazi y la de hombre de familia.]

David era un chico débil, tímido, introvertido. Sus ojos eran densos y magnéticos, atraían la mirada distraída sobre su rostro directamente a sus ojos. Tenía una mirada inquietante. Era delgado pero fibroso. Era característica su forma de inclinar la cabeza cuando hablaba, curvaba la espalda ladeando la cabeza.

Tenía 16 años. Su madre le trataba exactamente como si tuviera 5. A pesar del malhumor y rechazo propios de la edad ella ni se inmutaba. El silencio era su refugio. A veces lloraba, sin consuelo, y ocurría algo terrible: cuando lloraba delante de la família le reprimían. Mamá! no llores. La humillación crónica que sufría ya no la podía hundir más.

Su padre tenía una personalidad fuerte, autoritaria. Mandaba tanto en su familia como en su empresa de maderas. Le gustaba ser protagonista en las comidas familiares a las que no podía faltar nadie. Ahí, les hablaba de su forma de pensar (estaba muy orgulloso de si mismo), del país (era muy patriota, simpatizante de la extrema derecha), de política...

Su hermano mayor con la muerte del padre era su referente. Se reflejaba en él. Su hermano era muy admirado en el barrio.

David no era muy popular, su hermano sí. Era el líder de la banda, todo el mundo estaba muy orgulloso de él. De forma natural se fue metiendo en la banda, sin saber cómo ni porqué. Le alegró oir "es el hermano de Derek, será un gran tipo". En la escuela no tenía amigos, fuera sólo tenía ojos por la banda. El odio que sentía por si mismo y los demás lo canalizó gracias a la banda. Aprendió a respetar a los miembros de la banda, los únicos seres que le merecían todo el respeto del mundo. Por lo demás, todo podía ser odiado, de hecho no se odiaba a si mismo porque pertenecía a la banda y, claro...

Cada noche iban a pasear o patrullar. Se sentía protegido y potenciado por la banda. Qué más podía pedir. Se sentía acogido, querido e importante. Cuando estaban en un parking o descampado solitario, Derek, les soltaba una arenga. "Odio a los inmigrantes que manchan la historia de un país libre, roban(a secas) y nos roban trabajo. Hay que erradicarlos". Esas eran sus tesis neonazis. Al principio no era raro que encontraran negros por la calle, los apalizaban sin más. Cuanto más eran más se animaban a patear, dentro del burullo, con sus contundentes botas altas con punta de hierro.

La marginación, el racismo, los asesinos, el terrorismo... todo tiene sus cimientos, sus instigadores, sus cómplices. Viendo ésta película cuesta poco ver las causas del neonazismo. Un padre autoritario con su mujer e hijos. Muerte del padre, falta de dirección, referencias equivocadas, personalidad introvertida, marginación escolar por un lado. Ganas de juerga, de grupo, de ideología radical, de violencia y odio, por el otro. Comprendo pero no comparto lo que sienten estos chavales. El que hizo esta película también. Para retratar fielmente un problema de estos hay que razonar como ellos, saber cómo piensan, cómo se mueven y porqué.

Finalmente con la convivencia con negros dentro de la prisión se demuestra una gran verdad: el conocimiento vence la ignorancia. Si convives con negros vas a dejar de odiarlos, vas a conocerlos. San Ignacio (se nota que estudié en los jesuitas) decía: "Señor, que te conozca; pq si te conozco te querré. Señor, que te quiera; pq si te quiero te seguiré". Para amar hay que conocer, si se conoce, puede que se llegue a amar...

¿Hay algo de lo que has hecho que haya servido para mejorar tu vida? (frase del film)

Su corazón

Su corazón

[Inspirado en 'el Alquimista' de Paulo Coelho]

Intentaba escuchar su corazón. Era un corazón difícil. A veces, su corazón, se pasaba horas explicando historias del pasado, removiendo las aguas espesas de sus recuerdos.

Pero él sabia que el futuro era de Dios, la única forma de adivinar el futuro era por las señales del presente. Si prestaba atención al presente, lo podría mejorar y esto ya era construir un futuro.
Su corazón le decía que olvidara el futuro y viviese cada día su vida con confianza.
Quería conocer su corazón. Éste controlaba casi directamente sus pensamientos. Ya sabía que sus pensamientos tenían que concentrarse en el presente valiéndose de la experiencia del pasado para cimentar un futuro.

Ahora quería escuchar sus ritmos. A veces se alteraba o se emocionaba por cualquier cosa, entonces latía con más frecuencia.
Tenía varias intensidades. Cuando el chico era pequeño y llegaba a su casa corriendo asustado, se tumbaba en su cama entre sollozos ahogados en su almohada y podía notar en el pecho fuertes y largos latidos. Recién despierto por las mañanas holgazanas entre respiraciones profundas apenas lo notaba latir.

Pero su corazón no era sólo un músculo, quería saber qué era lo que lo movía. Su alma. Su corazón le hablaba sin descanso aunque él no le escuchase.

“Cuando no sigues mi consejo hablo flojito pero nunca callo. Me puedes sintonizar cuando quieras pero intento no hacerme notar para no interferir, para que no te sientas triste desobedeciendo tu corazón.”

El corazón no sólo le daba consejos en sus decisiones y le daba su visión del mundo y la vida. También albergaba sentimientos, como el miedo. Miedo a no conseguir sus metas.

El corazón era su consejero pero a menudo se peleaba con él, se sentía traicionado por él. Tenía que conocer bien a su corazón. La traición es el golpe inesperado. Mediante el conocimiento la traición se desvanece. Así conocería sus sueños y sus deseos. Sólo así sabría cómo tratarlos. Nadie puede huir de su corazón, más vale escucharlo.

Así fue descubriendo todos los puntos débiles, trucos y trampas de su corazón. Supo que su corazón sufría en los amores y sueños rotos, en los momentos que podrían haber sido buenos, en las oportunidades perdidas de descubrir algo nuevo.

A veces, notaba que su corazón estaba en silencio. Entonces podía descansar por completo, se sentía en paz.

Entrevista con Slava Polunin

Entrevista con Slava Polunin

[Entrevista realizada por IMA SANCHIS JOST para "La Contra de La Vanguardia.]

SI VES UN VACÍO, LLÉNALO TU

Tengo 50 años. Nací en Orel, una pequeña ciudad al sur de Moscú. Estudié mimo pero no me gustó el sistema y me dediqué a seguir a los mejores cómicos rusos. Estoy casado con una payasa y tenemos tres hijos, el pequeño trabaja con nosotros. Soy apolítico y mi religión es la búsqueda de la armonía. Actúo en el Tívoli de Barcelona

ESENCIAL

A Slava se le distingue entre miles de personas, ha destilado su personalidad hasta hacerla personaje. El suyo es un minimalismo sin simplezas, esencia pura. Frente a un café es un hombre serio y reconcentrado, sobre el escenario es poético y filosófico, la cara opuesta de la carcajada. Los rusos lloran al ver su espectáculo. Ha reinventado su profesión; a partir de él, el clown será otra cosa, pero también lo son sus intenciones: "Creo que Dios es la armonía, y en el mundo hay gente que va contra esa armonía y gente que la hace crecer; con mis espectáculos pretendo lo segundo". Lo consigue, lo he visto. He visto cómo cuando termina el espectáculo, mientras la gente aplaude, él se sienta entre el público con una cerveza y la gente lo besa


PAYASO ALTERNATIVO

Se le ha caído la nariz...
-Pues, cuidado, no la pise porque esa es mi auténtica personalidad.

-¿Su personalidad?
-Sí, mi esencia, lo que trato de ofrecer en el escenario, y para eso hay que conservar cierto anarquismo y preservar la alegría.

-Eso es más difícil que un salto mortal.
-Si una persona persigue sus sueños infantiles será feliz. Hay que conservar los sueños y darles la posibilidad de realizarse.

-Si la vida lo permite...
-Ya, ya sé que la vida siempre nos los intenta desmontar, por eso yo en mi espectáculo quiero recordarle a la gente sus sueños infantiles, porque en ellos está nuestra esencia.

-¿Y cuál era su sueño de niño?
-Hacer a la gente feliz. Cuando tenía gente feliz a mi alrededor yo también lo era.

-¿No prefería ser un piel roja?
-En realidad lo que nos atrae de esos personajes son los sentimientos que pueden provocar, queremos ser el indio bueno o el millonario dadivoso. Pero luego ese fin se queda por el camino. Yo me iba al bosque y construía cabañas de leña y hacía ciudades en la nieve.

-¿Y por qué hacía eso?
-Quería que mi vida se pareciera a mis fantasías, como Gaudí.

-¿Y usted lo hacía solo?
-No, siempre tenía compañía porque la fantasía de una sola persona es muy floja, pero si otra te ayuda ocurre como en el pimpón.

-¿Qué ocurre?
-Que la pelotita sube más alto y se mantiene por más tiempo en el aire.
-Le gusta el equipo.
-Sí, en 1989, cuando se abrieron las fronteras en Rusia, organicé una caravana por la paz. Empezamos 150 payasos pero se sumaron 60 teatros y durante siete meses recorrimos Europa. Éramos 200 coches y caravanas que llevaban a todas las familias, incluidos los perros, los gatos y los canarios.

-¿Como una de las ciudades de su infancia?
-Sí, pero sobre ruedas. Con ese proyecto entendí que todo lo que quiere una persona lo puede conseguir.

-Esa caravana por la paz no ha impedido la masacre de Chechenia.
-Mi trabajo consiste en traer la alegría, afortunadamente un bien contagioso, y cuantas más personas lo hagan, menos sitio habrá para esos que aman las guerras. Yo no creo que el mundo cambie únicamente a través de la educación y la enseñanza.

-¿Alguna otra idea?
-El mundo cambiará cuando cada persona sea capaz de realizarse a sí misma.

-¿Cómo?
-Hay que poner ilusión en las cosas porque la alegría aparece en el proceso de creación, de realización, y la obra resultante es el contenido de la persona. Yo siempre tuve la ilusión de conocer.

-¿Conociendo se ha creado a sí mismo?
-Sí, yo era de esos niños que rompía su reloj para ver que había dentro, o me perdía en el bosque para observar a los pájaros. Siempre he sabido que lo más importante era preservar mi visión infantil.

-¿Y cómo es esa mirada?
-Fíjese en lo que tiene delante y hágase preguntas elementales: ¿de qué está hecho?, ¿para qué sirve?, ¿a dónde lleva este camino? Así vivía yo de niño, pero sólo conocía los alrededores de mi casa.

-¿Y cuando creció?
-Me interesé por mi país y no queda un sólo rincón de Rusia que no conozca, y ya he visitado 50 países y no pararé hasta que conozca el mundo entero, que es mi casa.

-¿A fondo?
-A fondo. Para hacer de payaso he estudiado psicología, filosofía, budismo, yoga, zen...
Decía el poeta que la persona que bus- ca el fondo de las cosas encuentra su vacío.-Yo pienso de otra manera. Le contaré cuál fue mi primera payasada.

-Adelante.
-Cuando a los payasos nos echaron del circo porque no se reía nadie, nos reunimos en una buhardilla y, aunque no teníamos público, cada día empezábamos puntuales la función: así conseguimos conservarnos a nosotros mismos. Si miras y ves un vacío, llénalo.

-No sé si reírme o llorar.
-Coja esta manzana y mírela: es una fruta rica y dulce, pero también es la casa de un gusano. Yo quiero reflejar eso, que siempre hay un punto agrio.

-Vaya, que no hay que ser simplista...
-Hay que aceptar el mundo tal como es, pero eso no quiere decir ser inmovilista. De nosotros depende en parte cómo se comportarán las personas con las que nos relacionamos: cuanto más damos, más recibimos.

-¿Ama a su público sin reservas?
-Lo amo cuando lo veo participar y lo odio cuando no me entiende, me pasa lo mismo que con mi esposa.

-¿Eso es amor?
-El amor es un misterio. Yo simplemente sentí un día que no podía vivir sin ella. Y aunque nos peleamos por cualquier cosa, sigo sin poder pasar dos días sin verla. Lo simple siempre es lo importante.

-Y lo más frágil.
-Perder lo que amas es lo más triste, pero cada segundo perdemos algo. Por eso la alegría está tan cerca de la tristeza.

-Es usted un payaso metafísico.
-Yo a mi personaje lo defino como un niño filósofo: abierto y atento, pero al mismo tiempo denso y concentrado.

-Veo que usted tiene respuesta para todo.
-Nunca he tratado de responder a nada, simplemente me he escuchado a mí mismo. Hay que entender lo que uno lleva dentro."

Sabes qué es el Raval? (y III )

La policía son los terceros en discordia, a veces intervienen en los alborotos que afectan a zonas importantes: el Palacio Güell, el Liceo y las grandes vías. Estoy seguro de que cualquiera de estos hombres armados con porras si hubieran nacido aquí, ahora estarían como mi hermano, en una celda. Somos de la calle, nosotros… Como Ella… Yo soy la calle… Nadie nos paga universidades o colonias ni tan solo el polideportivo. He visto borrachos que beben para a olvidar… para a olvidarse de si mismos… La gente que se droga no son malos… el trabajo, la gente… algo les ha ido mal, alguien les ha fallado y en definitiva ha hecho que odiasen el mundo y que, al no ser escuchados, acaben por destruirse a si mismos… pero no… no son malos. A mi hermano alguien le dijo que era inútil y un imbécil… que había una vida fácil donde se dormía blando, comía bien y sin trabajar. He aprendido que no todas las manos que te tienden son amigas y sobretodo me he dado cuenta que hay gente con suerte y gente… sin. Los armados, los turistas, los glamurosos clientes del Liceo y TU… Todos vosotros habéis tenido alguien que os ha dado consejos, una palabra de ánimo, un gesto afectuoso…; una escuela donde cimentar un futuro, donde fraguar la autoestima y aprender a valorarse; alguien que os esperaba al acabar el día y os preguntaba por vuestras cosas, os escuchaba, os quería, que sufría por vosotros, por TI…

A veces te encuentras con amigos que no te piden nada y parece que te lo den todo a cambio… es esta gente la que ha hecho daño a mi hermano… pero tienen ellos la culpa, entonces? Ellos son como mi hermano pero están curtidos por la vida y ya no se dejan atrapar ingenuamente como mi hermano… ya no son niños. Pero la sociedad no espera a qué maduremos, las leyes te pueden meter en la prisión a los dieciocho. Yo he tenido que aprender la lección. He tenido que crecer. He tenido que dejar de ser un niño, dejar de imaginar y soñar, de confiar…
Ahora os tengo que dejar… estoy en lavabo, recordáis? Sólo aquí podía pensar en todo esto.

No me juzguéis por lo que pienso sino por lo que soy.

Sabes lo que es el Raval? (Parte II)

En casa, entre padres y parientes somos una docena de bocas a llenar (una vez al día: cuando mi estómago empieza, puntualmente, a ronronear). Dicen que cuando eres pequeño todo lo ves enorme… a pesar de esto, para abarcar todo el comedor con la mirada nunca he tenido que torcer demasiado el cuello. La cocina es como un agujero en la pared de modo que, una vez abiertos todos los armarios, bloquean la entrada, y sólo te puedes abrir hueco al estilo Far West… y qué decir del "dormitorio"… mi padre tiró el tabique que unía las dos habitaciones para ganar un palmo precioso. El último reducto de intimidad es la asfixiante "sala" de baño. Algún manitas se inventó la ducha conectando un tubo a la cisterna del water que es de estas pegadas al techo. Así que el sol se levanta por encima de nuestras cabezas, nos despiertan a golpe de cacerola y nos disponemos a la diaria lucha por la supervivencia. Más por el deseo de abandonar ese habitáculo que por las ganas de comernos el mundo, nos lanzamos, en peso, a la calle. Mi madre se va al servicio en el Ensanche; mi padre carga camiones en un bar de la zona, mi hermano…; mis primos ayudan en paradas de mercado, en transportes o hasta hacen de barrenderos, traperos o… bien, hay algunos que no se muy bien a que se dedican… quizá a vender joyas o lo que les de la ciudad. Yo aun voy a la escuela, supongo que hasta los dieciséis.

Antes de entrar, juego con los colegas. Es el único momento del día en que estamos tranquilos, y por la hora, dormidos. Quizá porque están las madres de Iván y Othman, el primo de Jonathan y el padre del Kevin… si te pasas con alguien, te dejan ir cada castaña! La enfermería es el lugar más visitado del centro, no tanto por lo que pasa en el patio, que también, sino por lo que pasa en casa. No es mi caso, afortunadamente, porqué cuando veo los míos a duras penas tienen energías para hacer el gesto para que me aparte y se tumban en el suelo con un: hasta mañana. El patio no es un lugar cualquiera, tiene los mejores grafitties del barrio. Los hacen los mayores, por la tarde, cuando salen con la pandilla y se descuelgan por la valla, tras la portería. Mi hermano decía que abundan las peleas entre pandillas y se ve brillar alguna navaja cortando los rayos, como de fuego, del sol. También asegura que no es extraño encontrar drogas pero dice que el conserje lo limpia todo por la mañana. Pero no es a lo único que hace frente… algún sintecho se refugia allí por la noche evitando palizas. Algunos no han tenido tanta suerte, han bebido demasiado, no han podido subirse y… Dicen que son los paquistaníes o quizá los pelaos… yo pienso que bastante trabajo tienen con zurrarse entre ellos.

Sabes qué es el Raval? (Parte I)

Los Flamingos somos unos históricos del Raval: entre la Ronda San Antonio, las Ramblas y el Paralelo. Cualquiera que se pasee por aquí reconocerá sus edificios amontonados que dejan entre ellos un estrecho espacio por donde se abren paso, dificultosamente, unas sufridas callejuelas…
También por la variedad racial de sus gentes… por los marroquís que descansan al fresco de la Rambla (pulmón del Raval), las mulatas que trabajan, a casi cada esquina, en el conocido oficio más viejo del mundo… Entre unos y otros no dan lugar al aburrimiento del precavido ojo de todo visitante que quiera meterse en la nuestra jungla.
Aunque es un barrio muy cambiante, las familias que aquí nacen no escapan con facilidad. Cuando el barrio comenzaba a tejer las primeras e improvisadas manzanas ya había Flamingos, se trataba del abuelo Daio, marinero dominicano. En ver la estatua de Colón, sonrió con ironía (él acababa de hacer el viaje de vuelta de aquella proeza). Como era propio de su cultura, los hijos no tardaron a llamar la puerta… la puerta de las deudas y las obligaciones. A pesar de todo, mi padre, creció sano y fuerte… y no debía estar mal porqué una bonita egipcia, mi madre, se enamoró irreversiblemente de él. Por culpa de aquél flechazo, vine yo a perturbar sus imprevistas vidas e, improvisadamente, me hicieron un hueco… pero no muy grande porqué entonces las cosas ya no iban demasiado bien.