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UNIENDO CASUALIDADES

Steve Jobs

Steve Jobs

En este vídeo de 15' podréis escuchar al Fundador de Apple (Macintosh) y Pixar (Toy Story) en un discurso de graduación en una prestigiosa universidad americana.

Desde luego su vida no tiene desperdicio. Para empezar, es muy revelador que el creador de Apple no tenga títulos universitarios. Dejó la universidad a los pocos meses. Provenía de un origen humilde, adoptado por una familia que por todos los medios procuró que llegara a la universidad. Le pesó la responsabilidad del costo económico que suponía y tomó una decisión práctica.

Nos da una primera lección al asegurar que sólo se pueden sacar conclusiones sobre las decisiones que uno toma y su trascendencia cuando uno mira atrás. No sirve de mucho elucubrar sobre el futuro o romperse excesivamente la cabeza ante una decisión porqué luego los hechos pueden revelarte que no era tan crítico y decisivo.

A los 30 años se vió sorprendido por una ironía del destino lo echaron de la empresa que había fundado. Apple decidió prescindir de él por desavenencias respecto a como orientar el rumbo de la empresa. Meses después triunfaría de nuevo fundando la diseñadora gráfica Pixar.
Es un especialista en poner en marcha grandes proyectos. Goza de la confianza en si mismo y de la energía y creatividad necesarias. Él mismo asegura que se sintió liberado del peso del éxito al recuperar la inseguridad del principiante, la creatividad y pasión de antes y poniendo el corazón en su trabajo.
Insiste en que tenemos que buscar nuestro trabajo ideal hasta estar satisfechos. Lo compara con el amor.

Finalmente nos conmueve con reflexiones sobre uno de los tabú de nuestro tiempo: la muerte. Habla de su historia con el cáncer y de cómo estimula vivir cada día como si fuera el último, sabiendo que tenemos un tiempo limitado y que profesionalmente seremos apartados por los jóvenes…
CARPE DIEM.
AMA TU TRABAJO y tu PAREJA.
PON EL CORAZÓN EN TU VIDA, TRABAJO, se CREATIVO, no pares de buscar!

 

El Banco del Tiempo

El Banco del Tiempo

- Hola, buenos días, en qué puedo servirle?
- Desearía ingresar 'dos horas' y un recibo de ‘treinta minutos’.

No, no es ciencia ficción, existen HOY los bancos de tiempo.
Fruto del estrés y la falta de tiempo hay propuestas revolucionarias y originales para la conciliación trabajo/familia, trabajar para vivir y otras propuestas.

En algunos ayuntamientos ya han puesto en marcha el intercambio de tiempo en el ámbito de barrios y asociaciones de vecinos. En qué consiste?
Muy simple, seguramente hace cuatro milenios se funcionaba así. Por ejemplo, voy a tu casa y te instalo el Windows en tu ordenador durante dos horas y le hago clases de física a tu hijo. Con el talonario de dos horas tengo derecho a un masaje y a un corte de pelo o a que alguien haga la compra por mi, recoja los niños del colegio o acompañe a un anciano al oculista.

Creo que no nos viene mal una iniciativa como esta. Cada vez estamos más aislados. Fomentar la cooperación y solidaridad es muy positivo. Además, al final nos olvidaremos un poco de los billetes de tiempo y si tenemos un poco de tiempo para ayudar no vamos a cobrarlo puesto que sabemos que se ha creado un círculo hoy por ti mañana por mi. Creo que esto supondría un paso. Ganaríamos mucho empezando con los billetes de tiempo para acabar ayudándonos voluntariamente sin intereses, sólo para estar a gusto con los demás y con nosotros mismos.

Por supuesto todo mecanismo se puede mejorar. Alguien se puede preguntar: vale lo mismo media hora paseando al perro que media hora de fontanería por un escape de agua? Pero al mismo tiempo, media hora haciendo lo que sabes hacer compensa media hora de algo que nos llevaría mucho más tiempo hacerlo. Estoy pensando en la habilidad informática de los niños y la habilidad de costura de las abuelas.

En el fondo, todos salimos ganando TIEMPO!

Love-Hate

Love-Hate

Por lo menos en cuatro ocasiones os he hablado de los opuestos ya sea hablando de las dos velocidades vitales (1) o dos actitudes para aprovechar la vida (2) o contraponiendo conceptos en sí (3 , 4 ). Creo que ya he dicho casi todo sobre el tema pero viendo esta foto fantástica no he podido resistir la tentación de compartirla.

La misma palabra escrita con habilidad puede convertirse en su concepto antagónico poniendo un espejo delante, me parece genial.
Es una forma de decir que un concepto puede convertirse en su opuesto. Decía una amiga que en el fondo todo es amor, hasta lo más negativo es amor a algo: al dinero, al ego, a la violencia, a la confrontación.
Lo que está fuera de toda duda es que necesitamos la diversidad, identificar los polos opuestos, los extremos, lo que complementa, lo que une o separa.

Al plantearnos nuestra vida hacemos elecciones continuamente sobre nuestro estilo de vida, ritmo o velocidad, escogemos unos valores que anteponemos a otros, etc.
Viendo sus opuestos, cada idea o concepto cobra fuerza y sentido: sabemos del día porqué hay noche, del blanco porqué hay negro, conocemos la alegría porqué nos hemos sentido tristes o podemos hacer reflexiones profundas tipo “qué sería del vuelo de la paloma sin la resistencia del aire”.

Finalmente os dejo con el juego de opuestos que utilizó San Francisco de Asís para hacer una bonita oración:
Donde hay odio, que yo lleve amor.
Donde hay ofensa, que yo lleve el perdón.
Donde hay error, que yo lleve la verdad.
Donde hay desesperación, que yo lleve la esperanza.
Donde hay tristeza, que yo lleve la alegría.
Donde están las tinieblas, que yo lleve la luz.
Haz que yo no busque tanto:
ser consolado, sino a consolar.
ser comprendido, sino a comprender.
ser amado, sino a amar.
Es dando, que se recibe.
Perdonando, que se es perdonado.
Muriendo, que se resucita a la vida eterna.

Tiempo!

Tiempo!

En este mundo interconectado y globalizado el concepto ‘tiempo’ es más relativo que nunca.
En África, el ritmo es lento y parece contemplar sin prisas, el crecimiento de las plantas, el paso de las estaciones, un dulce atardecer, una tormenta desde la ventana, el fluir de un riachuelo o la traumática transformación de un niño en adulto.
Por contra, en nuestro entorno utilizamos expresiones como: ‘se nos echa el tiempo encima’, ‘no tengo tiempo’, ‘el tiempo es oro’, ‘el saber no ocupa lugar pero sí tiempo’. Cada vez tenemos menos tiempo, memoria más estrecha y reducida.

Pensemos ahora en el concepto ‘línea’: toda línea tiene un inicio, donde apoyamos el lápiz sobre el papel; le sigue una trayectoria y un fin, donde dibujamos, por ejemplo, una flecha.
Esta imagen quiere simbolizar nuestra vida a lo largo del tiempo: si somos conscientes de nuestro pasado y de los elementos que configuran nuestro presente, tendremos una idea de continuidad que nos llevará a pensar en su finalidad, o sea, en su sentido.

De este modo, si nos ocupamos de ello, va tomando forma en nuestro interior un poso vital que contiene experiencias pasadas, todo tipo de recuerdos y detalles importantes para nosotros sin los cuales no sabríamos quienes somos.

Por más que corra el tiempo, no debemos dejar que se nos ‘coma vivos’ y se nos escurra la vida como el agua de la bañera que se escapa por el desagüe.
Sin embargo, tengo la sensación que estamos tan inundados de noticias, libros, estímulos, publicidad… que en tan permanente saturación, nos olvidamos facilmente de las cosas, la memoria se vuelve selectiva, pocas cosas nos afectan, pocas personas consiguen llegar dentro de nosotros, nuestro interior se estrecha, está cada vez más protegido por la coraza del adulto egoísta que representamos aislándonos del mundo pero sin cultivar nuestro interior (individualismo vacío).

Ya lo hemos visto casi todo, nos resbalan las injusticias y las desgracias de los demás, hemos escuchado todas las músicas, hemos visto todas las películas y sin hueco a la sorpresa no hay impacto, aprendizaje, evolución ni mundo interior…
Así que sólo podemos crecer con la dosis suficiente de humildad, capacidad de sorpresa, respeto, interés a lo desconocido, a los otros… y con tiempo!

La política del desengaño.

La política del desengaño.

Imagínate que estás en la cama una noche y sueñas que de repente desaparecen todos los cirujanos del mundo y justo entonces te tienen que operar.
Entras en el quirófano y lo primero que ves es al jefe de la oposición o un ministro sonriéndote y dedicándote unas amables palabras que en lugar de tranquilizarte hacen que te despiertes sudando por la dura pesadilla. Horroriza pensarlo, verdad?
Los políticos nos generan desconfianza y es una profesión que no asociamos con la honestidad, solvencia y eficacia de un cirujano.
Se mueven por intereses personales a corto plazo, son parciales, injustos, propensos a la demagogia, a la memoria selectiva, a la manipulación, corrupción, vanidad y otros pecados capitales.
Deberían recordar que su tarea es la de estar al servicio público del ciudadano.Debería hablarse menos de ellos y más de su trabajo. Al final pensamos que su única tarea es la de insultarse entre ellos, planear cómo derrotar al oponente o hacer grandes discursos vacíos de contenido.

El otro día, daba la vuelta Catalunya a bordo de un tren que durante más de cinco horas, partiendo de Zaragoza, pasaba por Flix-Móra d’Ebre-Reus-Tarragona-Vilanova y, finalmente, Barcelona.
Me acordé del problema de las líneas de cercanías de Barcelona que sufren retrasos y averías por norma general. Dada la cercanía de las elecciones municipales, los políticos locales han trasladado las quejas y presiones al gobierno y la ministra de Fomento ha salido pidiendo disculpas y amparándose en la mayor inversión en trenes y líneas de alta velocidad en detrimiento de las líneas que afectan a más usuarios en el día a día.
Me pregunto por qué no solucionamos antes lo que ya existe y funciona mal antes de congestionar aún más el tráfico.
La respuesta se me antoja sencilla: lo que vende, lo que queda para la posteridad son las grandes infraestructuras, lo que llenan las portadas de los periódicos no es la avería diaria y las quejas de cientos de ciudadanos anónimos sino las inauguraciones, los trenes a 300km/h. Aquí queda mi denuncia a los criterios de las prioridades de los políticos.

Respeto: mirada atenta

Respeto: mirada atenta

La semana pasada os hablaba del oído, ésta semana: de la mirada. Me gusta escuchar a personas que con pocos términos logran construir una idea que transmite mucho. Josep Maria Esquirol reflexiona en periódicos y radios sobre su ensayo: La ética de la mirada atenta.
Hace pedagogía del respeto como una actitud que relaciona y focaliza en la mirada atenta, la actitud principal para respetar y, en consecuencia, ser respetados.
Escuchándolo por la radio ponía ejemplos. Si nos fijamos atentamente en un bebé, en un anciano o en un enfermo, nos daremos cuenta que los respetamos por su fragilidad, por la necesidad que tienen de nosotros.
Decía también que para ayudar a entender ésta mirada atenta ayuda bastante contrastarla con sus opuestos. Citó dos: la indiferencia y la arrogancia.
Una persona arrogante no ve más allá de si mismo y por lo tanto no puede fijarse atentamente en los demás, mientras que un indiferente ni siquiera se da cuenta de lo que pasa alrededor suyo. Sobre éste caso puso un ejemplo: el de unos chicos que vuelven de la escuela en tren y no se dan cuenta que hay un par de ancianos que no tienen donde sentarse.
Por último decía que no era partidario de enseñar a mirar en las escuelas. Cuanto más se recargue el horario académico menos ocasión para mirar tendrán los niños. Tienen derecho a perder un poco el tiempo para pararse a pensar y entonces quizá vayan más allá de si mismos.

The Forty-Part Motet

The Forty-Part Motet

Estábamos dentro de una iglesia restaurada. Se mantenía la estructura original pero dentro no quedaban imágenes, bancos ni demás. Ningún ornamento, sólo paredes y techo.
Después nos daríamos cuenta que no nos hacían falta detalles ornamentales, el espacio que contienen las paredes de una iglesia actúan como magnífica caja de resonancia. Ese era el sentido a estimular, la oída.

Entramos. No había nadie sólo había un silencio penetrante. Nos sentamos uno frente al otro en el medio de la iglesia, justo en el centro.
Entonces se empezaron a escuchar unas voces. Parecían murmullos, risas, comentarios al oído. Luego se dejaron escuchar desde puntos dispares de la iglesia toses, gente sonándose la nariz, respiraciones sonoras…

De repente explotó como un trueno una melodía compuesta de 40 voces entretejidas que sumadas tenían cuerpo, ocupaban todo el recinto y nos deleitaron durante un largo cuarto de hora a base de una pieza de coro vocal sin instrumentos donde se podía apreciar toda la riqueza de matices de la voz humana.
Fueron minutos donde el alma se nos llenaba de paz, la respiración se nos hacía lenta y profunda. Cerrábamos los ojos. Nos mirábamos con una sonrisa de oreja a oreja y enseguida nos recogíamos otra vez y nos concentrábamos en la música celestial que se nos ofrecía…

[Museu MACBA. Exposición disponible hasta el 1 de Mayo de 2007. Janet Cardiff "The Forty-Part Motet" (A Reworking of Spem in Alium by Thomas Tallis, 1573), 2001]

Individualismo vacío.

Individualismo vacío.

Eran las nueve de la noche en un vagón del metro de cualquier ciudad del mundo. La gente volvía cansada del trabajo y se dirigía a su hogar. En ese transito entre el sitio de trabajo y el hogar, la mente de muchos de los viajeros no estaba ni en un sitio ni en otro pero tampoco en el metro, estaba en blanco.

Uno de ellos estaba cerca de la puerta de salida, de pie, inmóvil. Su mirada estaba perdida y nada de lo que ocurría en el vagón tenía que ver con él.

Ya sabéis mi debilidad por las paradojas pero ésta es realmente curiosa.
Se habla mucho en nuestros días del individualismo, de que cada uno mira por lo suyo y no mueve un dedo para hacer algo sino es a cobro revertido.
Al mismo tiempo la TV está llena de programas donde cotillear en la vida de otros. También se insiste en que cada vez más la gente tiene menos tiempo para reflexionar sobre su vida, para reforzar sus cimientos, afrontar los golpes duros y eso se nota en la fragilidad de las relaciones de pareja, amistad y falta de compromiso a todos niveles: familiar, comunidad de vecinos, ayuntamiento, región, país,…

La globalización es paradójica, la individualidad tiene un doble sentido: por un lado cada individuo es insignificante pero por el otro, cualquier noticia puede dar la vuelta al mundo y cualquier iniciativa personal puede ganar adeptos a una velocidad que sorprende al propio interesado. Por un lado pensamos que involucrarnos en algo no servirá para cambiar nada pero ni siquiera tenemos tiempo para ocuparnos de nosotros mismos y nuestro tiempo libre lo pasamos metidos en la vida de los demás: en el cine, en un libro o en la TV.

A ti que paseas por la calle cabizbajo en el despertar de ésta primavera impaciente: despierta! Levanta la vista del suelo, cierra los ojos, mira el cielo y deja que el sol te de a la cara.
A ti que conduces agobiado por el tráfico: abre la ventanilla y deja que te de el aire.
A ti que te sientas en un rincón del tren: sácate los auriculares de tu mp3 y escucha una conversación ajena.

Tenemos los sentidos embotados: no prestamos atención a los olores de una pastelería; comemos mientras ojeamos (sin leer) el periódico, encendemos la TV para hacer más cómodo el silencio de una familia que no tiene nada que decirse o nos pasamos el día mirando la pantalla del ordenador.
Escuchamos poco a los que nos rodean pero no podemos estar sin ruido, no sabemos estar solos ni hacer de la convivencia con los demás algo más que el siemple respeto y tolerancia. Pienso que muchas veces se habla de tolerancia cuando se quiere decir indiferencia. Haz la prueba: verdad que no eres tan tolerante con aquellos que te importan y que, a fin de cuentas, amas? Verdad que luchas para tener una convivencia mejor aunque cueste? A ver si compartimos un poco más nuestras ideas, inquietudes, nuestro tiempo con los demás.

Inmaterialismo materialista.

Inmaterialismo materialista.

Estaba dentro del autobús mirando por la ventana la cotidianidad de la ciudad. Las calles, las personas caminando o esperando cruzar, los edificios, los parques, árboles, etc. De repente hemos pasado cerca de un parque donde yo solía ir a jugar con J.M. mi mejor amigo de entonces. Sin tiempo para rememorar juegos y fiestas de cumpleaños acaecidos allí, un elemento material me ha llevado a la siguiente reflexión (inmaterial).

Se trataba de una simple pelota de plástico con la que juegan los niños pequeños hasta los cinco años. Dicen que detrás de una pelota descontrolada por la calle suele ir un niño. Se dice para que los conductores vayan con cuidado y reduzcan notablemente la velocidad al ver una pelota cruzarse por su camino. Pues bien, esta vez no era un niño sino su madre la que iba en rescate de la caprichosa pelota. Ella sabía la importancia que tenía la pelota para el pequeño y ha arriesgado bastante metiéndose casi bajo las ruedas del autobús en marcha salvando la pelota en el último momento.

Entonces he recordado el enorme valor que dábamos de pequeños a ‘nuestras cosas’. A ese coche viejo sin color, a ese muñeco roto, a ese libro insustituible, a esa pelota que perdimos pero que siempre recordaremos…

Hay centenares de recuerdos que hablan de nuestra infancia. Hay centenares de objetos que materializan nuestra infancia.

Es así como he llegado al título extraño de este blog. Realmente, no todo el consumo y las posesiones materiales son malas. Hay objetos que pertenecen a lo personal, dicen de nosotros, son nuestra infancia y evocan recuerdos de forma que partiendo de lo material recuperamos curiosamente una parte espiritual de nosotros, una parte inmaterial…

China, el taller del mundo.

China, el taller del mundo.

La globalización empequeñece nuestro mundo, lo vemos con fenómenos como Internet, escándalos como las ‘caricaturas de Mahoma’, amenazas terroristas o alimentarias. Algunos gurús hablan de nuestro mundo como si fuera un pueblecito donde Sud América y África dan sus recursos naturales, Estados Unidos el ejército, Europa es donde se va a hacer turismo, Oceanía es el exotismo y China el taller, la industria.

Precisamente en China se sitúa ésta historia que escuché en la TV y que, como siempre, os presento a mi manera.

Imagínate que estás en uno de esas fábricas textiles, en una de sus plantas de producción (ya lo creo que producen) , donde se agolpan hileras y más hileras de trabajadoras que constituyen un auténtico ejército laboral armadas con su máquina de coser (ver imagen). El constante rumor de tantas máquinas trabajando a la vez te ensordece. El incansable martilleo de las agujas te hipnotiza y piensas: ‘cómo podría yo aguantar éste ritmo, más de 10 horas al día, dia tras dia, esa monotonía’. Vamos a ponerle un rostro a esa realidad. De entre las decenas de chicas o niñas chinas hay una que intenta salir de esa monotonía gris que las deshumaniza.

Tiene una idea, un sueño simple pero muy potente. Quiere que los destinatarios de lo que fabrican sus manos se enteren de su historia, ¿cómo conseguirlo? Resulta que un buen dia escribe una carta donde escribe su nombre, edad, sus origenes, habla de sus compañeras de fatigas y finalmente decide meterla en el bolsillo de uno de los tejanos que produce.

Así que mirad bien los bolsillos de los tejanos en los probadores, quizá os volvéis a casa con una carta china por descifrar.

La sombra del avión

La sombra del avión

Primero fue un sueño, una idea gaseosa y fugaz cazada al vuelo. Poco a poco se pusieron en marcha un desconcertado corazón, un acelerado cerebro y un bullicioso estómago. Un par de llamadas hicieron más creíble lo que parecía una locura adolescente: reducir la distancia que separaba a ÉL de ELLA. El viaje había iniciado.

Parecía que las circunstancias les obligaban a posponer su reencuentro unos meses y en cuestión de unas horas estarían juntos: piel con piel.

Su cabeza seguía frenética procurando que ningún error fruto de la excitación y precipitación pusiera fin cruelmente a su sueño hecho realidad. Cuando tuvo la carta de embarque en su mano saltó de alegría y se hizo a la idea: ese papel confirmaba que mañana a las 12:50 salía su avión!!

Nunca antes se le había hecho tan largo el despegue, el avión parecía recorrer sucesiva y caprichosamente todas las pistas del aeropuerto hasta que el “accediendo a pista para el despegue” del piloto calmó su impaciencia. Aún notaba en su estómago una mezcla de mareo por el viaje y de emoción por el encuentro.

Hacía un día de invierno soleado y tan caluroso que echó en el asiento contiguo su bufanda y jersey. Intentó ahora leer un libro pero apenas leídas dos líneas le venía una idea que lo retornaba a su amada. Al fin y al cabo, ¿porqué forzarse a vivir otras vidas en los libros si la suya era la historia que más le interesaba en ese momento? Tenía muchas cosas en qué pensar. Quería ponerse en sintonía con ELLA y el paisaje limpio que veía a través de la ventanilla del avión le ayudaba.

Por fin veía la tierra de su amada. El avión jugueteaba a perseguir un río desde su desembocadura en el mar hasta su origen. Iba repasando uno a uno todo lo que veían sus ojos: carreteras con microscópicos coches, campos marrones o amarillos, pueblos con sus casitas, árboles… Pensó que desde allí parecía todo tan insignificante…

Sumido en pensamientos sobre lo pequeño e insignificante observó como un punto crecía hasta convertirse en una forma, era una sombra móvil. Se dio cuenta que era la propia sombra del avión. Faltaban cinco minutos para aterrizar y la sombra cada vez corría más, cada vez era más grande y se parecía más al avión.

En su mente se formó la siguiente imagen: ÉL llegaba desde el aire con avión y ELLA quería unirse a ÉL por tierra con la sombra de éste. Qué bonito era pensar que ÉL y ELLA, el aire y la tierra, tenían un puesto de cita, la pista del aeropuerto, donde en el preciso punto en que las ruedas del avión tocaran el suelo, la sombra del avión se uniría a él después de recorrer ríos, campos, carreteras y montañas. Cómo alguien dijo: “El amado sólo encuentra su paz en los brazos de su amada”.

Ritmo vital a dos velocidades.

Ritmo vital a dos velocidades.

Como comenté en un post anterior , tengo la sensación de tener en mi un motor vital a dos velocidades: una lenta y otra rápida.

La rápida me impulsa en esos días que me quiero comer el mundo, me siento a la altura de mis capacidades, planifico hasta el más mínimo detalle, me apunto en la agenda infinidad de ideas. En una palabra, siento una consciencia viva y mi actitud es de implicación, compromiso, participación, acción.

Otros días siento que transcurren a otra velocidad, evolucionan sin hechos o ideas destacables, son esos días en que uno tiene la sensación de perder un poco el tiempo, de tener la consciencia adormecida, de dejarse llevar. Me preguntan: qué vas a hacer hoy? Nada. Hay días que me siento desilusionado, que algunos proyectos no se han realizado, pienso que puedo dar más de si, que soy conformista. A veces me cuestiono si lo que hago vale la pena, si me llena, si me da o me quita energía pero pienso que no es tan fácil ser feliz.

Ésta dualidad me lleva de un lado para otro: a veces en pocos días planifico mis próximos 2, 5 o 10 años, otros veces puedo estar meses o incluso años sin plantearme a fondo las preguntas clave.

Preguntas cómo: ¿soy feliz? ¿tiene mi vida algún significado para mi? ¿qué me gustaría hacer durante 8h al día cada día de la semana por los próximos 40 años? ¿soy un soñador frustrado o más bien un pragmático equilibrado? Explico ésta última pregunta. Me refiero a seguir el camino del soñador frustrado: “me gustaría hacer lo que me gusta pero tengo dudas, lo ignoro, no me atrevo o es demasiado tarde” o del pragmático equilibrado: “no sigo exactamente mi camino pero al mismo tiempo no me olvido de quién soy”.

Pero creo que no se puede estar siempre despierto y consciente al 100%, ya nos gustaría siempre estudiar con la intensidad del último día o hablar a la velocidad de nuestros pensamientos más lúcidos, brillar como las estrellas fugaces. En muchas cosas de la vida hay una complementariedad y equilibrio entre Intenso-Breve y Poco intenso-Duradero. Por eso dicen que la felicidad es puntual, no es estable, no se puede poseer o almacenar.

Ésta dualidad de ritmos vitales la podemos identificar también en una infinidad de actitudes contrapuestas análogas: vivir con la consciencia despierta vs vivir sin pensar demasiado, conformismo vs inconformismo, seguir el camino marcado vs realizar mis sueños/objetivos, ser coherente con mis ideales vs no complicarme la vida, buscar activamente la felicidad vs satisfacer mis necesidades/deseos, etc.

En el fondo hay una pregunta: ¿buscamos la felicidad o la aplazamos para cuando tengamos la jubilación bajo el brazo? ¿Los primeros 30 años de vida es una carrera para alcanzar una posición social y laboral? ¿Realizamos nuestros objetivos o nos limitamos a cumplir con nuestros deberes? ¿buscar la felicidad, ser coherentes, pensar y seguir nuestro propio camino es un lujo al que estamos renunciando?

El corazón mas hermoso

El corazón mas hermoso

[Relato Anónimo]

Un día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños.

De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

El joven contempló el corazón del anciano. "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... el mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día, quizás, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."

¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.
El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven.
El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

Miedo a amar.

Miedo a amar.

Abre los ojos. No te encierres en ti misma. No estás sola.
Tienes miedo. Vuestra relación se ha roto. Ya no crees en el Amor.
Pero el Amor nunca nos falla, somos nosotros los que no estamos a la altura: lo envenenamos con nuestro orgullo, egoísmo y falta de sinceridad.

El Amor es algo bello, delicado que requiere Mirada Límpia: dejar a un lado nuestras malas experiencias, nuestros prejuicios que ensucian las gafas con las que miramos el interior de la gente.
El Amor está siempre allí, continuamente transforma nuestras vidas, llena nuestros corazones, nos llena de fuerza, vitalidad y esperanza. No renuncies a tus ideales, ten confianza, date una oportunidad.

Es fácil dejarse ir, confundirse, agobiarse, dejarse llevar por el pesimismo. Es fácil sentirse derrotado por las malas experiencias que te endurecen el corazón. No huyas de las experiencias dolorosas, afróntalas. Un desengaño te clava una espina que hay que sacar. Con una mirada limpia puedes volver a dejarte sorprender por las nuevas enseñanzas, oportunidades. Sólo así crecerás. Puedes aprender que cuando creemos poseer la verdad en realidad se nos ha escapado y hay que volver a buscarla.

No dejes que el miedo y el sentimiento de culpa te absorban.
El miedo te impedirá enamorarte de nuevo, atarte a alguien, confiar en él. Asociarás amor con dolor.
Verás negativamente todo lo que conlleva el amor: compartir, aguantar las cosas del otro, negociar, convivir con otras opiniones, intereses, valores, preferencias...

El miedo al amor hará que cualquier chico que quiera ser tu amigo o algo más se sienta condicionado por tus reglas y límites.
En éste terreno no impongas normas, todo es confuso en el mundo de los sentimientos. Es algo demasiado delicado, si exiges claridad influirás en los sentimientos del otro, se desnaturalizarán, alterarán o malinterpretarán.

No te prives de la libertad. Con miedo nunca serás libre. Sin libertad nunca serás tu misma y no podrás ser feliz ni hacer feliz a nadie. No podrás amar.
La felicidad no es ausencia de compromisos, dolor y ataduras. Pensando que solos seremos más libres es un engaño, un consuelo a la soledad que te ha traído el miedo.

Mujer de la limpieza.

Tercera planta. Voy al cuarto donde tenemos los productos de la limpieza. Cojo todo el material para limpiar. Hoy toca limpieza de habitaciones: sacar polvo, barrer polvo, limpiar cristales y vaciar papelera. Entro en la 317. Es de un chico. La cama hecha, los zapatos ordenados. En la mesa un portátil, material de oficina y contra la pared en una plancha de madera hay una docena de fotos. Mientras paso el trapo del polvo me entretengo a mirar una foto que aún no había visto antes. Parece ser el chico con su novia. Está cuidadosamente metida en un porta fotos transparente donde en una esquina hay una foto carné de ellos dos. La foto de la pareja parece estar hecha en un restaurante, una cena. Me lo estoy imaginando.

Él viste una camisa blanca con rayas verticales grises delgadas y separadas que se compró con su madre. Ella una camiseta también blanca pero con rayas horizontales alternadas rojas y azul oscuro, muy elegante. Lleva pendientes de bolitas blancas de distintos tamaños distribuidas a lo largo de un hilo. Tendrán unos veinte años los dos. Quizás él está aquí de paso. Ésta es una residencia de estudiantes y algunos vienen de fuera. Las demás fotos son postales de las principales ciudades del país. También hay una foto de su familia. Sus padres muy señores sentados en dos sillas en el balcón de un piso. Sus dos hermanas de pie detrás.

Me gusta imaginar las vidas de los chicos que viven aquí a través de sus fotos. No toco nada, no me llevo nada. Sólo dejo volar mi imaginación a través de unas imágenes que significan mucho para ellos y llevan allí donde les lleva el destino. Soy una mujer silenciosa. Notan mi presencia cuando llegan a sus habitaciones porqué todo está más limpio y algunas cosas han cambiado un poco de sitio. Es un trabajo solitario pero no estoy sola. Me acompaña el recuerdo de mis historias cada vez que cierro la puerta de una habitación se abre otra dentro de mi. Ahora cierro la 317 y se abre en mi mente una puerta donde un chico está comiendo alegremente con una chica, mmm, me parece oler un conejo con orégano…

Actitudes inmaduras.

Actitudes inmaduras.

Hay personas que piden a los demás lo que ellas mismas no pueden exigirse. Pondré dos ejemplos.

El primero es bastante común a todos. A todos nos ha pasado alguna vez. Alguien te dice un secreto y, como coletilla final dice: no se lo digas a nadie. Esa persona tiene el secreto de otra pero le resulta tan excitante que no se lo puede quedar para si misma y tiene que contarlo. Para evitar que la persona interesada se entere que su secreto ha ido de boca en boca se dice lo de no se lo digas a nadie. Pero yo pienso: si tienes un secreto que es muy importante para ti, no se lo digas a nadie. Exigir a otro que haga lo que no has sido capaz de hacer tu (guardar tu propio secreto) no es muy maduro.

El segundo ejemplo es el siguiente. Resulta que estoy de Erasmus en Italia. En ese entorno de estudiantes hay un tipo de chicas que tienen un comportamiento inmaduro similar al descrito en el anterior ejemplo. Resulta que quieren ser libres y hacer lo que quieran pero sin asumir un mínimo de responsabilidad de lo que hacen. Es decir, por la noche hacen juegos como besar a todos los chicos, dar golpes o patadas a la gente, beber hasta vomitar, etc. Después, cuando salen los comentarios y las fotos, se arrepienten y pretenden que todo desaparezca. Son niñas monas, modositas y estudiosas de día y no quieren que sus padres, amigos u otros se enteren que de noche son unas petardas.

Creo que es absurdo. Si bebes tienes que asumir las consecuencias. Es muy típico también decir no sabía lo que hacía y me enrollé con esa chica, hice eso, lo otro pero sin enterarme de nada. Me cuesta mucho entenderlo. Antes de beber la gente sabe lo que va a hacer en la mayoría de casos. Es más, precisamente la gente bebe para hacer esas cosas que sobrio no tienen gracia o no se atreve. No os parecen actitudes un poco inmaduras?

Salvatore. Questa è la vita

Salvatore. Questa è la vita

[Para los que no puedan ver esta película o ya la hayan visto]

Todos hemos escuchado alguna vez lo de en esta vida no hay blancos y negros: sino grises. Muchas verdades se nos dicen en forma de frases sencillas como esta pero cuánto cuesta asimilarlas, hacerlas verdaderas.

En esta peli se nos muestra que no hay una ley jurídica única y buena para aplicar en todos los casos. La ley está para cumplirla dice otra frase. Hay que humanizar las leyes, sino aún estaríamos en el ojo por ojo, diente por diente.

En la película nos cuentan cómo vive un niño siciliano de unos 10 años que ha perdido a sus padres y se ocupa de su hermana pequeña y su abuela. Solo, sin nadie más. Sus padres vivían de la agricultura y a pesca. Salvatore continúa el trabajo de sus padres. Trabaja cultivando un campo de tomates y pescando. Después va a vender el producto de su campo y su mar. No va a la escuela.

En la dirección de la escuela donde debería ir se preocupan por él: Salvatore debería llevar vida de niño y no de adulto. Sin embargo la película nos muestra una vez más que la realidad no es blanco o negro, es ambigua. El director de la escuela tiene dos opciones encarnadas por dos personajes: el maestro de la escuela y la asistenta social.

El maestro va a ver a Salvatore en su campo, en su barca. Lo va a ver de vez en cuando para ganarse su confianza. Observa lo que hace, lo bien que se las apaña y de tener el único mensaje de “Salvatore tienes que volver a la escuela” pasa a tener otra idea. Ve que es buen padre, buen nieto y buen trabajador, se sabe valer por si mismo, lo mismo que soñaba él (el maestro) de pequeño. La idea que tiene es la de darle las lecciones de matemáticas aplicadas al cálculo de un agricultor, las de geografía y ciencias naturales montados en la barca, le encarga deberes escritos…

La asistente social, por el contrario, cree que la única vía es la radical: manda llevar a la hermana, abuela y Salvatore a un centro del estado para que se ocupen de ellos.

La película nos muestra que la opción vencedora es la del maestro: Salvatore regresa a la escuela gracias al trabajo del maestro que sacrifica todo su tiempo para dar a Salvatore primero unas lecciones, después para hacerle de padre. Corre el riesgo de no separar los roles del educador, el amigo, el maestro. Pero finalmente consigue dar a Salvatore una familia, unos amigos y un futuro.

Psicología contradictoria.

La psicología es una disciplina que considero muy difícil. Las demás disciplinas tienen una lógica, unas causas, unas consecuencias previsibles, etc. Pero el ser humano es imprevisible. Cuando lucho conmigo mismo o para ayudar a alguien me doy cuenta de esto. Sobretodo me encuentro con contradicciones entre lo que tenemos claro en la cabeza y lo que finalmente hacemos: entre teoría y practica.

Cuando me fijo un objetivo no lo sigo a ciegas poniendo todos los medios y esfuerzos para conseguirlo. Siempre se me cruzan ideas en la cabeza que me disturban o distraen. No puedo ordenar por prioridades sistemáticamente mis actividades. Es más, caprichosamente lo más prioritario, curiosamente, va quedando a la cola de lo que hago al largo del día mientras me voy ocupando de cosas secundarias. Sobretodo cuando uno está en el periodo de estudiar, se hace más complejo gestionar todo el tiempo libre. Las lecciones ocupan apenas unas 4 o 5 horas al dia (en la universidad), el resto hay que organizarlo. No es sencillo estudiar apenas se llega a casa después de las clases. Hay mil y una cosas que se nos cruzan por el camino y normalmente cuesta encontrar la fuerza de voluntad para no dejarse llevar por la pereza, el apego al sofá + TV o a Internet (MSN, Skype, correo e, etc)…

Prepararse a conciencia para un exámen, acabar la carrera según un plan previsto, etc no es tarea fácil. Es muy habitual que el miedo a fracasar nos desmotive en un inicio y, en vez de esforzarnos al máximo, nos dejamos llevar por la pereza, la desmotivación, la desorganización,… Nuestra caprichosa psicología nos lleva a preferir fracasar por culpa de excusas que enmascaran nuestro miedo a afrontar los retos que no darlo todo con el riesgo de fracasar. Nos sería demasiado costoso darlo todo y demostrar nuestra incapacidad.

Os habéis sentido así alguna vez?

En constante revisión.

Es bueno, de vez en cuando, revisar algunos principios, creencias, opiniones, realidades o funcionamientos que han existido siempre, nos han impuesto o hace tiempo no nos replanteamos.

Decía Jostein Gaarder que los filósofos tenían que mirar (pensar) como un niño:

“si a un niño, mientras come con su familia, de repente ve como su padre empieza a flotar en el aire, por encima de su silla, empezará a reir pero no se asustará. A lo largo de un día, hay cientos de cosas que aún no se ha acostumbrado a ver.”

Sin embargo muchas cosas sorprendentes, bonitas o especiales pasan a nuestro lado y no las vemos. Si llevamos un niño al lado quizá estemos cansados de decirle “si, un perro, ‘guau guau’ lo se… uf, no hables tanto por favor que papá/mamá ha tenido un dia duro en el trabajo y está canad@”.

Es importante sacar algo del saco de “cosas conocidas”, “leyes inamovibles”, “personas encasilladas” y replantearlo y ver como todo cambia. Si no lo hacemos al final no nos sorprenderá nada ni nadie, nos aburriríamos mucho, nos estancaríamos como personas, nuestra cabeza se cerraría ante nuevas ideas.

Así, si revisamos lo que creemos, lo que hemos pensado/vivido alguna vez, al recordarlo se hará más fuerte el recuerdo, la idea, la creencia. Si no lo hacemos quedará como un recuerdo borroso y algo que ya no forma parte de nosotros. Entonces cuando nos pregunten o surja algo relacionado con esa idea o creencia haremos como si nunca la hubiésemos tenido y no fuera con nosotros.

Espero que eso no suceda en las cosas claves sino, dónde queda el crecimiento personal? No es bueno estancarse y menos retroceder. Tampoco cambiar unos valores por otros simplemente porqué algunos van cayendo en el olvido.

Pereza social

Pereza social

El ser humano es más bien egoísta por naturaleza. Tendemos a mirar por los nuestros y por lo nuestro.
Si no existieran las buenas formas o lo que comúnmente entendemos por buena educación, aún sería más evidente.

Hoy os voy a introducir un aspecto de este egoísmo tan arraigado: el de huir del contacto con los conocidos del día a día.
A mi también me ha pasado. Se trata de un sentimiento que puntualmente tengo aunque, afortunadamente, no muy a menudo.
Me levanto con pereza mental, con pocas ganas de hablar con nadie, con poca autoestima, estoy un poco bajo de moral y si salgo a la calle no quiero encontrarme con nadie. Entonces voy caminando por la calle con la mirada baja, pasos rápidos pero no puedo evitar alzar la vista de vez en cuando.
Es cuando mis ojos ven alguna cara conocida, algún vecino o amigo cuya conversación suele ser rutinaria o llena de preguntas incómodas.
Es en estas circunstancias que algunos cambian de acera, pretenden no haberte visto o dicen lo de ‘lo siento, tengo prisa, nos llamamos’.

En nuestra sociedad es muy común NO tener tiempo para saludar, charlar o tomar algo con alguien pero SI para cultivar músculos, hacer sesiones de estética (maquillaje, depilación, rayos uva,…) o deporte. Actividades solitarias todas ellas. Para no mencionar las horas pasadas delante del ordenador (sin trabajar) en Internet o delante la TV.
En nuestras prioridades no está la de ser atento con la gente con la que convivimos.
En las ciudades se ha perdido mucho el contacto con la gente, en los pueblos aún se ayudan unos a otros creo.

Quizá deberíamos tener menos miedo a charlar con los demás aunque al principio sólo sea para hablar del tiempo y las preguntas básicas.
Después quizá vemos todo con otros ojos y se nos abran más posibilidades.