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UNIENDO CASUALIDADES

Uniendo Casualidades

Uniendo Casualidades

A veces me pregunto: por qué escribo? cómo escribir? para quién escribo?
En realidad, son más las veces que me pongo a escribir sin pensar en nada de esto.
Sin embargo, en el fondo, todo blogger se ha hecho estas preguntas al menos al empezar.

Yo no entré en esto de los blogs por elección, sino por casualidad (no, jeje, no fue por eso que se titula así).
La verdad es que quizá el formato de los blogs es excesivamente narcisita para mi gusto.
Cuando empecé en esto yo andaba buscando crear un especie de foro donde ninguna voz gritara más fuerte que las otras.
Por contra, me encontré que en los blogs es irremediable que el post marque los grandes rasgos, mientras que los comentarios se limitan a dar alguna pincelada.

Publicar en internet, donde cualquiera puede entrar, es algo que va bastante con mi forma de ser.
No se trata de ser abierto, comunicativo y exhibicionista emocional, que no lo soy...
Se trata más bien de tener un deseo íntimo de compartir aquello que me asombra y hace un click dentro de mi, de no poder quedarme para mi algo que tiene mucho valor.
Y se trata de hacerlo con aquella inconscencia que da la ilusión de compartir por convicción y sin miedo al qué diran aunque, eso si, manteniendo el anonimato porqué lo importante no es tanto quienes somos sino LO que somos.

Escribir este blog tiene para mi un sentido: el de sacar a relucir mi forma de ver la vida, narrando, uniendo, mezclando y relacionando ideas un tanto caóticas dentro de mi que al ser procesadas acaban por cobrar, ordenadamente, forma de post.
El título del blog, a parte de ser extraída de la película de Julio Médem "Los amantes del Círculo Polar", viene a ser reflejo de esto que hacemos al escribir igual que los pintores o los músicos: unir entidades expresivas aisladas (letras, colores, notas musicales) para formar una composición (texto, cuadro, canción). Y, pese a que es fruto del trabajo consciente siempre se deja un margen a la casualidad.

La gracia de esto de escribir, como de cualquier arte, es que aunque se exprese la idea más sencilla y trillada del mundo, hay algo de misterioso o mágico en esto de plasmar cosas de nuestro mundo interior, ese pozo oculto, esa punta de iceberg que caprichosamente se nos revela en contadas ocasiones y que nos permite expresar cosas que de otra forma serían imposibles de expresar, cosas que de repente cobran vida propia.

Chicle visual

Chicle visual

Decía Joan Brossa (poeta visual) que la TV es para los ojos lo que el chicle (chewing gum) es para la boca.

En la época audiovisual y tecnológica en la que nos encontramos, encontraremos, en cualquier hogar, decenas de gadjets o artilugios como móvil, portátil, PC, TV, video, consola, webcam, cámara digital, DVD, MP3,...
De alguna forma, las imágenes y los sonidos en soporte digital son las protagonistas del siglo XXI, o al menos nos bombardean día a día a través de los medios de comunicación e Internet.

La reflexión a hacernos sería: ¿en qué medida nuestra vida se alimenta de todo lo que nos rodea, de toda la información que nos llega? ¿en qué medida necesitamos día a día saber sobre determinadas noticas y personajes (deportes, corazón, series de TV)? ¿en qué medida los protagonistas de nuestras vidas somos nosotros mismos? ¿quiénes son nuestros referentes?

Mientras viva, ser el rey de mi vida y no su esclavo decía Walt Whitman.
De esto se trata, de buscar el equilibrio exterior e interior: recibir influencias de fuera pero sin esconderse , sin ahogar nuestro yo.
Tener referentes SI, leer biografías o ver/leer entrevistas SI, pero sin perder de vista tu proyecto de vida, sin avergonzarte de ti mismo.
Muchas veces pasamos épocas en el que cada día parece idéntico al dia siguiente: la rutina se nos come la moral, la energía y ante la falta de estímulos y deseos nos aburrimos, nos dejamos ir, nos sentimos decepcionamos de nosotros mismos.

Es en esos momentos en que tenemos que recuperar nuestra voz interior, cojer las riendas y decir: basta.
Debemos intentar hacer algo en nuestra vida sin miedo al qué diran, a fracasar o a no llegar a ningún lado.
Porqué quiero creer que la vida tiene sentido, nuestra vida tiene sentido para los demás y para nosotros mismos.
Cada uno de nosotros aporta algo distinto.

No dejemos que la gran burbuja (de chicle) audiovisual nos explote en la cara sin habernos hecho a nosotros mismos.

¿Amar es una decisión?

¿Amar es una decisión?

[Imagen © GettyImages.com]

Se ha hablado mucho y se seguirá hablando mucho del Amor (me refiero al amor de pareja).
Sin embargo quiero introducir esta pregunta: ¿amamos porqué decidimos amar y seguimos amando porqué decidimos seguir amando?

Se dice mucho que hoy en día no se ama ya para toda la vida, que el amor es más efímero y menos eterno que nunca.
Así pues, cuando la llama del enamoramiento se apaga, seguimos amando por compasión o por decisión, es decir, porqué 'queremos' estar al lado de esa persona.
Estamos pues, en la dicotomía de siempre: 'querer' (amor) o 'desear' (enamoramiento).

Yo creo que hay que realimentar el amor, hay que cuidarlo día a día. Como decía en el post anterior, por si solas las cosas caen, se estropean, se diluyen, perecen...
Decidir amar a una persona consiste en una actitud activa en el presente (no dejarse ir, contribuir día a día), en el pasado (recuperar o revivir lo que hemos hecho, dicho, escrito) y hacia el futuro (proyectarse junto a esa persona, compatibilizar proyectos).

En una palabra, para que una relación no decaiga hay que tomar estas tres posturas: ser atentos a las necesidades presentes (cultivar la relación hoy), visualizar proyectos comunes (en el futuro) y, finalmente, no olvidar el camino recorrido para saber nuestras fortalezas, revivir los buenos momentos y recordar los errores y malentendidos que hay que evitar repetir.

La teoría del caos también impera en las relaciones

La teoría del caos también impera en las relaciones

[Imagen © Flickr.com]

Saludos a los fieles lectores después de esta pausa en el blog. Diversos compromisos me han alejado de mis costumbres habituales y siguen por limitar al mínimo mi tiempo libre.

Sin embargo, hoy he sentido la necesidad de escribir sobre la percepción que tienen los demás de uno mismo o de cómo percibimos a los demás. Cada persona tiene sus cosas positivas y negativas. Cada persona destaca por sus virtudes pero también es conocida por sus defectos. Lo que sucede a menudo es que suele permanecer más lo negativo en la memoria de la gente, lo negativo suele tener más peso en la percepción que los demás tienen de nosotros. Es triste pero creo que en general es así.

De la misma forma, es más habitual interrumpir o espaciar relaciones con un conocido por un malentendido o un mal comportamiento siendo muy dificultoso recuperar esa mala sensación, deshacer ese entuerto. Como se suele decir, una vez se ha dado la vuelta a la tortilla suele ser más dificultoso darle otra vez la vuelta, suele ser más habitual que se quede todo justo como estaba después del problema.
Se que es una idea pesimista sobre las relaciones pero suele imperar la ley del caos: es decir, lo negativo suele perdurar más en el tiempo. La inercia y la dejadez se acumulan y para mantener las cosas en buen estado se requiere hacer un esfuerzo, si se dejan ir empeoran tarde o temprano.

Así que nada, a luchar por lo que queremos y amamos, si lo hacemos no tenemos por qué temer. Debemos ser conscientes que por si solas las cosas no se arreglan ni se aguantan. Es cierto que el tiempo a veces juega a nuestro favor y ayuda a perdonar y a relativizar el pasado o verlo de otra forma. Pero no olvidemos que en parte se debe a nuestra actitud activa de perdonar o de reorientar las cosas.

Pero no hay que dejar que el tiempo cure las heridas. Cada día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos podemos contribuir a construir en vez de destruir o, lo que es lo mismo, no hacer nada.

El triángulo mágico

El triángulo mágico

[Referencias: La Revista del domingo de La Vanguardia, reportaje "Lo malo gana"]

La trasgresión va ligada a la fama y al éxito. Los valores asociados a la trasgresión: mentira, engaño, escándalo, hipocresía, falsedad y morbo atraen miradas, llaman nuestra atención y generan publicidad. Prueba de ello es que seguramente has empezado a leer este post inducido por esta imagen/icono trasgresora, de la Spears y Madonna.

Así que la publicidad se genera y se alimenta con estos valores para sorprender y renovarse a base de impactos fuertes y efímeros.

Los medios de comunicación, por su parte, ya no se dedican a formar o mostrar modelos de conducta. Para captar la publicidad necesitan audiencia y, como hemos dicho antes, la forma más rápida y eficaz de atraer miradas es con el escándalo, el sexo o la violencia.

El triángulo mágico de audiencia, publicidad y medios de comunicación funciona perfectamente con este modelo y a ello contribuye también la enorme competencia entre TV, Internet, radio y prensa.

La consecuencia es que, como decía en el anterior post, se generan debates inútiles sin contenido de fondo y hay mucha prisa en ser el primero en "informar", en tener la primicia y desmarcarse de la competencia. Todo se convierte en publicable si se trata de llamar la atención y los famosos sólo pretenden que se hable de ellos, aunque sea mal.

Dos ejemplos. Dentro del caso Madelaine, la semana pasada una mujer de Andalucía que había hecho un viaje a Marruecos se dio cuenta, revelando las fotos, que en una de las fotos aparecía una niña que muy probablemente era Madelaine. Los medios se hicieron eco de la "noticia" sin contrastarla, llegando a ir a Marruecos para descubrir que también hay niñas rubias en África como negros hay en Suecia y chinos en Méjico.

Finalmente, de famosos que triunfan a base de escándalos tenemos multitud de ejemplos que han creado escuela: a parte del beso de las protagonistas de la foto, Mónica Lewinsky obtuvo una beca para estudiar en Inglaterra después de su escándalo, Kate Moss superó su cota de contratos después de ser descubierta consumiendo drogas junto a su novio, el Tour de Francia subió audiencia a raiz del dopaje por encima de los años de éxitos de Indurain o Armstrong…

En fin, creo que no falta añadir mucho más. Tenemos libertad y debemos ejercerla cuando vemos que la sociedad que queremos se contradice con la que nos quieren imponer.

Debates sin causa

Debates sin causa

Últimamente asisto atónito a una sucesión de debates absurdos, sin base alguna pero que, sin embargo, se retroalimentan y eternizan con el tiempo.

Oigo por televisión un especialista en derecho constitucional (todo tertuliano que se precie es experto en algo) defendiendo la quema de fotos del rey “argumentando” que es una forma metafórica de libertad de expresión para expresar rechazo a la monarquía. Creo que hay que dejar ideologías a parte cuando se traspasa la línea. Para defender una idea creo que no hay que hacer equilibrios. Seamos honestos y respetemos los símbolos y las personas con la sencilla regla de “no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti”.

Los medios deportivos de Barcelona se ha dedicado, durante dos semanas, a discutir si el futbolista del Barça, Ronaldinho, no juega porqué está a) lesionado, b) triste, en baja forma c) como estrategia para irse. El club se apresura a enviar a todos los medios una foto de Ronaldinho entrenando en solitario. Sin embargo, el equipo pidió respeto a su vida privada y reaccionó con una victoria convincente, con autoridad y buen juego. El público también mostró apoyo hacia el jugador. Con lo que la prensa decide apartar el tema y se pone a hablar de Messi. “A rey muerto, rey puesto”. Sea cual sea la verdad, no os parece que se presta demasiada atención a las figuras mediáticas y que se las sobrevalora por un trabajo que no merece tanta admiración y elogios?

Y así podemos seguir por la prensa rosa, por las noticias de política, internacionales, etc. Hace tiempo que se dice que el 4º poder, los medios de comunicación, es el más codiciado. Lo que está claro es que a alguien le interesa que las noticias lleguen de una determinada manera, que se generen determinados debates artificiales y que duren lo que duran.

Y mientras tanto seguimos hablando de lo que quieren en vez de pensar y ocuparnos de lo que realmente importa: lo que hacemos, lo que podemos hacer, lo que pensamos, lo que queremos ser. Como apuntaba aquí , hay una paradoja muy curiosa en nuestros días: el individualismo vacío.
Por un lado, somos individualistas, no movemos un dedo si no es en beneficio propio.
Por el otro, nos interesa más la vida privada de los demás y hablar de cualquier cosa antes de cuestionarnos a nosotros mismos, hablar de lo que nos interesa y participar más en todos los niveles: social, laboral, familiar, etc.
Una imágen vale más que mil palabras" dicen. Pues ahora mira unos segundos la que te he puesto.
Apaga la TV un rato y piensa en lo que te estan diciendo, te estan informando o deformando?

A veces me gustaría ser hombre

A veces me gustaría ser hombre

[En una hipotética cafeteria un hombre y una mujer discuten...] 

Mujer: A veces me gustaría ser hombre.

Hombre: No digas tonterías, en pleno siglo XXI después de lograr la igualdad de derechos? Me dices esto cuando está de moda lo de que el hombre genera guerras mientras que la mujer da vida.

M: Podéis ir solos por donde os de la gana. Nosotras siempre tenemos que ir acompañadas, sobretodo de noche y cuando nos apetece salir y las amigas no pueden, nos tenemos que quedar en casa.

H: Bueno, yo no suelo ir solo cuando salgo de fiesta: primero porqué es aburrido, segundo porqué no salgo todos los días y, cuando voy, aprovecho para salir con los amigos que hace tiempo que no veo.

M: Claro, pero cuando nosotras llegamos a los treinta aún solteras y sin compromiso se nos complica la vida social. Sobretodo con las chicas. Las que están comprometidas salen con el novio y otras parejitas, las que están solteras no quieren salir con otras solteras que les hagan competencia y no me llaman para avisarme de sus planes o para presentarme nueva gente.

H: Tienes razón, nosotros estamos encantados de salir y conocer gente nueva sin pensar demasiado con la competencia entre nosotros.

M: Nosotras dejamos de interesaros físicamente a los 35 mientras que hay hombres de 60 que aún flirtean con treintañeras.

H: Qué fuerte suena esto de la caducidad. Quizás en algunos casos tengas razón pero no en la mayoría. Vamos, que no estamos hablando del stock de una tienda de moda. Es cierto que los chicos valoramos más el físico que vosotras pero sólo al principio, durante la primera impresión. Si una chica nos entra por los ojos, es cierto que es más fácil que nos guste a través de lo demás: carácter, simpatía, conversación, comportamiento, educación, inteligencia, etc.

M: Nosotras queremos encontrar relaciones estables mientras que vosotros hacéis tranquilamente vuestra vida saliendo con los amigos de siempre, jugando al fútbol cada semana como hace diez años. Salís a ligar con el objetivo de 'triunfaros' a una chica. No tenéis ninguna prisa por comprometeros. En ocasiones no os tomáis en serio las relaciones hasta pasados los 30.

¿Y tu qué opinas?

Palabras y comunicación

Palabras y comunicación

Parece ser que hay un barómetro invisible que distingue los parcos en palabras de los que tienen mucha labia. Según se mire se considera virtud o defecto un extremo o su opuesto.
Por naturaleza nos es más simpática y agradable una persona divertida que llene con palabras el incómodo hueco del silencio. Sobretodo si se trata de una conversación incómoda entre desconocidos o individuos que se acaban de conocer
.

Sin embargo, a veces es preferible la persona ingeniosa que habla poco que la ignorante que no duda en criticar hasta los que tiene a dos metros provocando todo tipo de miradas reprobatorias que incluyen a su compañero de conversación.

Como decía, nos sentimos más cómodos entre palabras que entre silencios salvo excepciones que incluyen los charlatanes y los egocéntricos por exceso de palabras, los sosos por defecto y el selecto grupo que consigue el equilibrio deseado de prudencia para no meterse en vidas ajenas, de diplomacia en la selección de los temas, de medida para saber en que punto es mejor dejar de hablar para escuchar y de ingenio para que las anteriores características se conviertan en virtudes y no le conviertan a uno en un muermo, silencioso y aburrido.

Leí hace unos meses un estudio que desmentía el tópico de que la mujer habla más que el hombre. Tópicos aparte, creo que estaremos de acuerdo en que mientras los chicos jugábamos a fútbol en el patio de colegio, las chicas solían conversar más. Incluso cuando había un conflicto o se quería herir a alguien, los chicos usábamos los puños y los pies mientras que las chicas solían ingeniarse traiciones por medio de confidencias o de persuasivos discursos.

Personalmente creo que a los chicos nos cuesta más dar detalles, describir las emociones y deberíamos vestir un poco más nuestros relatos porqué a veces parecen un telegrama o un mensaje en clave a descifrar.

Pero sobre todo debemos tener cuidado en comunicar, en apartar la pereza que nos cierra en nosotros mismos, no perder el hábito de compartir el día a día o las emociones y pensamientos con los nuestros para así transmitir nuestra experiencia y nuestra esencia evitando ser unos extraños de nosotros mismos o crear malentendidos y discusiones que, por el poco hábito de comunicación, son más graves. Dicen que el 80% de la comunicación es no verbal. Hay personas muy expresivas que lo son sin necesidad de hablar mucho. Así que no os preocupéis si sois parcos en palabras, lo importante es saber comunicar.

Cámara de seguridad

Cámara de seguridad

Trabajaba por una empresa de seguridad en el metro de su ciudad. Controlaba las imágenes de las cámaras de la estación en una solitaria sala llena de monitores. Hacía turnos regulares siempre de 08:00h a 16:00h.

Durante sus largas horas de observación sólo de vez en cuando detectaba actitudes sospechosas que debía comunicar de inmediato a los de seguridad. El resto del tiempo lo dedicaba a pasear la mirada por los monitores intentando identificar a las personas que salían del tren y como piezas de cadena de montaje, eran depositadas en el vestíbulo por las escaleras mecánicas. Uno a uno los rostros desfilaban por delante de la cámara y conseguía recordar algunos que regularmente volvían a aparecer al día siguiente.

Para romper la monotonía, se imaginaba las vidas de esas personas: de donde venían, a donde iban, su trabajo...
A veces, mientras los observaba en el andén esperando su tren, descubría algún detalle que le dibujaba su característica sonrisa autocomplaciente de buen observador.
Le encantaba descubrir pequeños hábitos, como por ejemplo si cambiaban de ropa cada dos días o se lavaban el pelo los miércoles.

Le gustaba revivir cada día las mismas sensaciones, le daban sensación de control y seguridad. Veía llegar siempre a la misma hora a una madre que seguramente acompañaba su hijo a la guardería o veía correr desesperadamente a un chico con una mochila en la espalda que probablemente tenía mala combinación y no podía ahorrarse su carrera diaria por los pasillos.

Sin embargo, todos los días esperaba ver aparecer por la escalera mecánica algún rostro nuevo que le llamase la atención. Ayer se fijó en una chica joven, pelo oscuro largo y suelto, camiseta blanca, tejanos largos y zapatos blancos que dejaban ver unas uñas pintadas del mismo color. Le transmitía seguridad e inteligencia. Sin embargo, su cuidada imagen y su semblante serio le transmitían distancia.

A veces se preguntaba cómo sería conocer en persona a toda esa gente que se habían convertido en personajes de la película que le proyectaban a diario sus monitores. ¿Serían muy distintos a cómo se los imaginaba? Por el momento, se limitaba aprovechar lo que le proporcionaban: estudiaba minuciosamente lo que cada uno de ellos le transmitía, observaba sus propias reacciones ante un rostro o una mirada, como había hecho con esa chica.

Y pasaba las horas contemplando el dinamismo de su ciudad, el paso del tiempo en fracciones de ocho horas, en retales de vidas en movimiento sin sentido puesto que para él, eran cómo hormigas atareadas que van a trabajar.

Lo que esconden los graffiti

Lo que esconden los graffiti

Los graffiti es un tema de los que se prestan a muchos matices.
Solo hace falta observar la doble moral de los ayuntamientos en este tema.
Por el lado estético y de civismo se lucha contra ellos pintando y repintando las paredes graffiteadas.
Por el lado caza-voto-joven-rebelde se hacen campañas de colaboración con reconocidos graffiteros para decorar estaciones de metro o muros al más puro estilo del "si no puedes vencer al enemigo, únete a él".

Forman parte ya de nuestro paisaje urbano, son un medio más de expresión.
Sin embargo, cada dia me sorprende ver graffiti en los puestos más inverosímiles.
Uno se imagina al artista o gamberro (según se mire) colgado de una cuerda debajo un puente o adentrándose en un peligroso túnel.

Hay graffiti de muchos tipos. Hay barrios, paredes o puertas metálicas que perderían toda su identidad sin ellos mientras que muchas casas y muros la recobrarían.
¿Son arte o no? es indiscutible que algunos graffiti figurativos tienen una fuerza y garra extraordinarias al mismo tiempo que algunos grafitti no figurativos (con letras) son de las pocas muestras de arte caligráfico de nuestro tiempo.

Finalmente, quiero hacer un comentario sobre los graffiti reivindicativos: esas frases-lema que ensucian paredes de par en par. Sinceramente, me sobran.
Algunos son brillantes como uno que leí que decía: "Feliz Navidad y próspera miseria".
Sin embargo, la mayoría de las veces no vale la pena ensuciar una pared para decir según que.
Muchos jóvenes se creen unos profetas o héroes por el mero hecho de plasmar sus ideas en un medio más o menos duradero y público.
Creo que se lo podrían ahorrar y en vez de quejarse de lo mal que va el mundo hacer algo más que ocupar casas, armar jaleos y ensuciar paredes. Todos se lo agradeceríamos.

Con todo esto no quiero decir que los jóvenes no tengamos que tener ideales e inquietudes sobre cómo va el mundo, discutir los valores de la sociedad, etc. Me refiero a mirar lo que hace uno mismo ya que las mismas actitudes particulares son las que luego refleja la sociedad. Es muy fácil desde la pobreza reclamar el reparto de las riquezas o la paz en el mundo.
Pero quizá debemos empezar por cumplir con nuestras pequeñas tareas, asumir nuestras responsabilidades y, una vez tenemos poder o responsabilidad, actuar consecuentemente nos saldrá natural. En el fondo algunos graffiti denuncian la propia fustración. Es muy humano echar pelotas fuera.

Diario de un immigrante.

Diario de un immigrante.

11 Julio
Esta semana nos toca currar en el metro. Prefiero trabajar al aire libre aunque después de dos semanas en el andamio no va mal resguardase un poco del sol.
El verano es la época de más trabajo en la obra ya que todos se lanzan a construir casas nuevas o hacer obras en carreteras, metros y calles.
Así que aprovecho, no viene mal un sobresueldo. Desde que vine de Ecuador que no he parado quieto ni un momento.
Durante el año trabajo en la jardinería, los fines de semana la hostelería y la construcción durante los veranos.

13 Julio
Hoy hemos trabajado en el pasillo que une Ferrocarriles y Línea 5. Es uno de los puntos más concurridos de viajeros.

Es curioso trabajar en el pasillo del metro y ver a todos los viajeros atareados con la cara seria y observar su particular forma de andar haciendo un slalom en su carrera entre tren y tren.
A primera hora veo algunos paisanos míos, con cara de sueño, que van a trabajar como yo y me los encuentro otra vez exhaustos en la hora de retorno a casa.
Me siento orgulloso porqué trabajamos y salimos adelante. No veo ninguno de nosotros tirado en la calle pidiendo dinero, nos lo ganamos con nuestro sudor y con él alimentamos nuestras familias del otro lado del charco.

15 Julio.
Hoy mientras cargaba con dificultad un saco de arena he escuchado una voz. Llegaba del pasillo. Era voz de mujer. Me era muy familiar.
Era como el canto de una sirena para un marinero, la voz de una radio en medio del desierto o el mar...
Era una melodía que hilvanaba directamente con la fibra sensible de mi corazón. Me reportaba a mi tierra.
Segundos después conseguí ver de donde procedía, era una chica de mi país, era agradable trabajar así.
Cuando terminó de cantar me acerqué, intercambié unas palabras con ella, estaba encantada de hablar con un paisano y quedamos para el fin de semana.
Había leído en sus ojos la emoción del reencuentro, de sentirse otra vez en casa.

Viaje en autocar

Viaje en autocar

Sería un viaje largo de autocar.
Un amigo me esperaría la mañana siguiente al final del viaje.
Pasaría la noche entera durmiendo, o intentándolo, en el interior del autocar.
Mis compañeros de viaje harían el mismo recorrido, no sabia quién tenía que venir.
Cuando entré vi dos o tres caras conocidas desperdigadas por el autocar pero no me pude sentar cerca de ellos porqué el autocar estaba absolutamente lleno.
Sólo llegué a ver un asiento libre.
Ventanilla.
Al lado de una chica que conversaba animadamente con dos amigas que estaban sentadas en la misma fila al otro lado del pasillo.
Eran del mismo pueblo.
Entre risas y bromas empecé a conocer a todo el autobús.
La mayoría de gente se conocía y eran del mismo grupo.
Conforme fueron pasando las horas, más y más gente contribuían al concierto general de respiraciones profundas.
Yo no conseguía pegar ojo.
Suerte que había traído mi esponjoso cojín.
Lo pusimos entre las cabezas de mi compañera y yo.
Era morena, pelo largo y liso, labios gruesos, ojos marrones muy expresivos, voz serena y relajada.
Dormía como un lirón mientras yo tenía metido en los oídos el motor del autobús.
Así fuimos pasando la noche, cambiando la postura del cuello, del torso, cruzando las piernas, sentándome en el extremo del asiento o al fondo, apoyándome al cristal o al cojín,...
Sin embargo llegó un momento en que caí en un sueño superficial.
Al cabo de un rato me desperté y tenía mi mano debajo de su pierna derecha o su pierna encima de mi mano.
Acaricié su pierna mientras apartaba mi mano de su pierna y noté una sensación extraña: me sentí un poco culpable puesto que ella estaba dormida y no se enteró.
Ella tenía la cabeza recostada en el asiento y la boca sensualmente abierta.
Estuve a punto de despertarla, el sol ofrecía un amanecer espectacular abriéndose paso entre la bruma que cubría los campos de un verdor grisáceo.

¿Humanos hasta cuando?

¿Humanos hasta cuando?

[El universo en una cáscara de nuez. Stephen Hawking] 

Hacia donde vamos? Donde llegaremos creciendo al ritmo exponencial que llevamos en población, contaminación y consumo? La realidad es que nunca hemos parado de ‘progresar’ técnicamente. Pero al mismo tiempo, las previsiones dicen que de seguir así, en el año 2600 nos estaremos tocando hombro con hombro y el consumo de electricidad hará que la Tierra sea incandescente como el Sol.

El ADN ha ido evolucionando, sobretodo a raíz de la aparición del lenguaje y, en particular, del escrito. El medio escrito supuso una revolución: la información se transmitía de generación a generación sin esperar a la lenta pero inexorable evolución por si sola del ADN.
Si a esto añadimos la posibilidad de modificar nuestro ADN hasta poder rediseñarlo completamente y lo improbable que logremos evitarlo, la idea de humano puede cambiar mucho. Creo que como sociedad tenemos que concienciarnos de ello, adelantarnos a los acontecimientos para evitar desastres. No esperemos a reaccionar solo a amenazas de bombas nucleares. Nos acechan problemas devastadores mucho más sutiles como este. A ver si la legislación y la ética están a la altura, como lo deben estar en temas como el de la eutanasia, entre otros.

Otro tema es la evolución de los computadores. Llegaran a copiar la inteligencia humana? Se juntarán la informática y la biología hasta diseñar replicantes como los de Blade Runner?
Me asusta la previsión de Stephen Hawking en aventurar que “en lo biológico, el límite de la inteligencia humana ha sido establecido hasta el presente por el tamaño del cerebro que puede pasar por el conducto materno. En un futuro cercano se pronostica que nacerán niños fuera del útero materno.”
Os imagináis la falta de cariño y vínculo emocional entre madre y bebé? Nos equivocamos en asociar evolución e inteligencia a cualquier precio. Quizá Blade Runner nos da la clave: los humanos replicados quizá nos acaben dando lecciones de sentimientos a los 'humanos'.

El precio de la libertad

El precio de la libertad

La felicidad tuvo un precio. En su caso un hijo en común y cinco años de relación rotos. En el fondo, una necesidad:
la de romper con una vida diseñada para ser productivo en una ciudad que le engullía su tiempo y su espíritu.
Tomó la valiente decisión de dejar un empleo seguro y volver sus orígenes. En su caso, venía de las montañas pirenaicas.
De allí venía su familia y allí quería encaminar la propia.
Pero en ese maravilloso paisaje de alta montaña, vigorosos árboles y suaves valles, no encajó su matrimonio.
Su felicidad individual se imponía a la colectiva y ésta se rescabrajó.
Meses después se recuperaría con un inesperado amor de la misma naturaleza que su interior liberalizado.
Y es que en el amor, como decía Antoine Saint-Exupéry, no se trata de mirarse a los ojos sino en mirar en la misma dirección.
Ahora, con su nueva pareja, trabajaban juntos en un nuevo proyecto relacionado con el campo, la agricultura, en el desarrollo de la zona, de la tierra que ellos aman y de la que quieren un futuro más allá de la especulación inmobiliaria.

Escuchar es distinto de oír

Escuchar es distinto de oír

[De "La brújula interior" de Álex Rovira]
Dicen que hubo un herrero que le dijo a su aprendiz: cuando yo saque la pieza del fuego, la pondré sobre el yunque;
y cuando te haga un gesto con la cabeza, golpéala con todas tus fuerzas.
Ese día el pueblo se quedó sin herrero, el chico se quedó con la última frase: golpéala (la cabeza) y se olvidó de la primera parte (la pieza).

Relacionado con el último post y también en uno anterior , hago inciso en que deberíamos escucharnos más a nosotros y nuestro entorno y dejar como secundario la vida de los famosos (TV, prensa,…) a no ser que te sirvan de modelo para ti mismo.

Mucha gente se ha encontrado a si misma desde el silencio exterior para escuchar el ruido interior.
Cierta tribu africana tiene el dicho: “Gran silencio, mucho ruido”.

De hecho, cuando uno empieza a reflexionar y a escucharse no encuentra silencio ni tampoco una única voz reveladora sino multitud de voces contradictorias, diálogos, imágenes, personas que influyen en ti. Se trata de escoger de entre ellas aquella que habla directamente desde tu corazón a partir de la que vas a descubrir quién eres y qué quieres hacer AHORA y no cuando seas mayor.

Para ello hay que redescubrir quienes somos: apartar las imágenes falsas de nosotros mismos hasta llegar a nuestra esencia.
En el camino veremos las versiones de nosotros mismos que han ido construyendo otros, los deseos, los objetivos que han ido proyectando nuestros padres, profesores, amigos, modelos sociales.
Abrirnos, despojarnos de máscaras, desnudar el alma, aunque sea para nosotros mismos, nos hace sentir vulnerables, incómodos y puede que esta sensación nos tire para atrás.
Pero si nos enfrentamos a nosotros mismos con el objetivo de vivir a consciencia vamos a continuar para llegar hasta el final.

Manual del guerrero de la luz (1)

Manual del guerrero de la luz (1)

[Manual del guerrero de la luz. Paulo Coelho (1997)]

Hacer algo fuera del común
Bailar en la calle mientras se va al trabajo,
Mirar los ojos de un desconocido,
Hablar de amor a primera vista,
Defender una idea que parece ridícula,
Llorar antiguas penas,
Cambiar de rumbo para tomar una aventura soñada,
Abandonar todo sin culparse por haber hecho una locura,


Todas estas cosas, dice Coelho, definen a una persona que está en camino de su Leyenda Personal, haciendo Su vida. Añade que una persona así no intenta representar el papel que otros han escogido para él.

Todo esto me hace recordar las veces que intentamos ser quienes no somos, representando un modelo, repitiendo conductas y hábitos, limitándonos a aquello que se espera de nosotros, sin estridencias, sin quejas, sin luchas interiores.

Crecemos y lloramos menos, sentimos menos intensamente las cosas, nos resbalan otras… Creo que perdemos independencia, no buscamos lo que queremos, estamos más pendientes de la vida de los demás que de la nuestra yendo detrás de las revistas de famosos, la TV, el periódico, novelas, etc. Poco espacio dejamos a la reflexión, a preguntarnos quiénes somos, qué nos queda por hacer o qué podemos hacer por los demás, qué podemos aportar de único al mundo.

Sin prisas, por favor.

Sin prisas, por favor.

[ basado en este artículo ]

El Movimiento Slow es una reformulación del Carpe Diem pero con propuestas concretas y una filosofía que nos cuestiona algunos de nuestros hábitos más arraigados. Propone aparcar la prisa y disfrutar de cada minuto, no querer llegar el primero sino saber llegar. Cree que es un error identificar ser el primero con tener éxito y el lento en perdedor y sin iniciativa.

Nos cuestiona nuestro modelo de sociedad regulado por la tiranía del tiempo mientras nos invita a detenernos a mirar y observar nuestro alrededor, a descansar cuando lo necesitemos, racionalizar los horarios, saborear la comida evitando las comidas-reuniones. Ridiculiza la estrategia de las marcas de moda que presentan la temporada de invierno cuando andamos con bañador.

Por otro lado, es evidente que nuestra sociedad está enferma: fast food, obesidad, estrés y el vivir para trabajar, la felicidad aplazada. Otro componente es el consumismo compulsivo. Vivimos inmersos en un universo artificial de luces, olores y sonidos diseñados para fomentar el consumo: discotecas, cines, tiendas...

Para resumir, os presento propuestas provenientes de Italia, Francia, Austria, Japón, USA, Canadá (y por un millar de ciudades Show): biodiversidad, prestar más atención al presente, a la cultura, vivir con modestia - pensar con grandeza, dedicarse más a la familia y menos al trabajo, sexo tántrico (caricias, respiración, lentitud), dialogar más, relacionarse con la comunidad, trabajar menos tiempo pero con más calidad, crear una conciencia más humana, escuelas donde se acaba la lección cuando se ha comprendido y no cuando toca el timbre,…

Todo esto hace que nos preguntemos: ¿es necesario vivir tan acelerados? ¿disfrutamos lo suficiente de nosotros mismos y de los que nos rodean? ¿Por qué nos hemos dejado seducir por otras culturas cuando vivimos en una que no tiene nada que envidiar? Estamos ocupados en ganar dinero para un futuro incierto y nos olvidamos de disfrutar el presente y lo cotidiano. ¿Por qué no ir andando al trabajo si se encuentra cerca?, ¿por qué no levantarte diez minutos antes y darte un homenaje con un buen desayuno? O simplemente ¿por qué no dejar que sea la vida la que nos marque su propio ritmo?

El ruido se come las palabras.

El ruido se come las palabras.

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Como todo el mundo, he ido y sigo yendo, de vez en cuando, a la discoteca.

Dentro de esa olla a presión de ruido e imágenes coloradas e intermitentes, la gente baila, bebe, se desahoga e intenta ligar. Aunque si uno va a ligar seguramente no lo va a tener fácil, puede ser una noche frustrante. Y esto por varios motivos. Básicamente dos: la resistencia que ofrezcan ellas y las condiciones de la sala que hacen imposible cualquier conversación.

Los chicos se intentan mostrar muy machos, seguros de si mismos, simpáticos, buenos bailarines y receptivos con las chicas.
Ellas suelen bailar mucho mejor que ellos, más sensuales y seductoras, suelen dejar ir miraditas con cuentagotas y les gusta hacerse de rogar un poco.

Con la seguridad que da el grupo, la música altísima y la luz intermitente, no es difícil que surja química entre ellos y ellas. Es lógico y natural que a esas edades, y con el bullicio hormonal correspondiente, la gente baile, se encuentre y ligue. El problema es que no me parece el sitio más adecuado: el ruido sustituye las bromas y la conversación, el estilo chulesco se impone a la autenticidad, el ritmo directo se impone al gradual. Se busca el rollo sin mediar palabra: “aquí te pillo, aquí te mato”.

Así que me parece que la discoteca se ha convertido en poco más que una vía de escape después de una semana laboral agotadora. Si no te apetece hablar con nadie no está mal como alternativa, ya que si se trata de desahogarte puedes hacerlo tanto como necesites. Para otros es la 'Meca' del Techno, House, Progressive, Dance. Todos nos hemos dado cuenta que hay gente tan asidua a las discotecas, que no entienden el ocio sin su ración semanal de disco.

Para mi, creo que es un exponente más de nuestra sociedad hedonista, conformista y consumista que nos planifica al milímetro nuestro ocio. La verdad es que pasar más de dos horas en una discoteca es bastante aburrido, lástima que no encontremos bastantes formas alternativas de ocio.

MacDonalización

MacDonalización

[Leo una vez más La Contra de La Vanguardia, esta vez con George Ritzer]

El consumo dirige nuestras vidas más de los que nos pensamos. Las grandes compañías: Coca-Cola, McDonalds, Starbucks, Inditex… nos controlan: analizan estadísticamente nuestros hábitos y los van modificando. Han colonizado casi todo el planeta haciéndolo más homogéneo en su forma de comer, vestir y de organizarse. Un detalle: las sillas incómodas del McDonald están diseñadas para invitarnos a levantarnos al cabo de 20 minutos. La previsibilidad de saber lo que comerás, cuanto te costará y que los encontrarás allá donde vayas es una comodidad que los hace imprescindibles en aeropuertos, centros comerciales, cines, etc.

Nos han convencido que consumiendo seremos felices. Nos crean miedo a no estar a la altura de los demás consumidores: iPod, móvil, cámara digital, portátil,... ¿quién eres si no tienes todo esto? La rueda del consumo se renueva y se retroalimenta creando ansiedad y necesidad de consumo. Estos elementos nos impulsan al consumo de fármacos. Quién duda ya que las mentes calculadoras de las grandes empresas farmaceuticas no estén detrás de promover los antidepresivos y otros productos de moda.

En Estados Unidos, país que nos sirve para ver cómo seremos dentro de 10 años, empiezan a subcontractarse la organización de bodas, el ocio personal, las actividades de los hijos, el paseo del perro, la imagen y las relaciones personales… Todo ello nos lleva al vacío, a trabajar todo el dia y delegar nuestra vida para poder trabajar más y consumir más. Deberíamos ser capaces de abstraernos de esta rueda: comer sano,  pensar cómo distribuir nuestro tiempo libre (si lo tenemos), dedicar tiempo a cuidarnos, amarnos y amar a los demás... En una palabra,  ser más libres y no escondernos en el trabajo. No está mal dejarse ver por casa un ratito al día...

La soberbia de la política

La soberbia de la política

En la línea de un texto anterior sigo siendo crítico con nuestros políticos. Es sintomático que haya gente dispuesta a pelearse para servir a los ciudadanos.
Hay gato encerrado al comprobar lo que se llega a hacer para llegar al poder y permanecer en él.

La política pretende controlar el cuarto poder: los medios de comunicación públicos. Y eso, ¿para qué? Pues para manipular las informaciones negativas, fomentar las positivas y contribuir al embelesamiento de la gente, mantenerla desinformada y lejos de sus asuntos. Prefieren que nos distraigamos con el fútbol a que nos preguntemos en qué dedican un % del dinero público.

En los últimos tiempos hemos observado el espectáculo que generan los políticos insultándose entre ellos. Se observan actitudes antidemocráticas.
Por un lado no tienen ningún problema en mentir, culpar al enemigo (antes rival) de sus errores, manipular las declaraciones, hacer demagogia sin nunca aportar pruebas de sus afirmaciones como si su palabra bastara.
Pero lo que me parece más antidemocrático es la simplificación de la realidad. Asistimos día si día también a la demonización de lo que llaman ‘la derecha’. Ningún partido debe autoproclamarse como único poseedor de la verdad, como único partido legitimado moralmente para gobernar o el único digno del país. Precisamente la clase política de ahora no es muy digna.
Por sistema se etiqueta de derechas a todo aquél que no se cualifique de ‘progresista’. Como si algún partido no quisiera hacer prosperar al país.
Determinados partidos se apropian de conceptos universales como tolerancia, ecologismo, respeto por la libertad sexual, religiosa y rechazo al racismo. Como si algún partido no tuviera en cuenta a inmigrantes, gays-lesbianas, religión, sanidad o educación en su programa.

Creo que hay que apostar porqué todos los partidos defiendan sus ideas y las debatan con profundidad puesto que cada vez veo menos diferencia entre partidos y sus acciones prácticas. Algunos administran mejor que otros pero a la hora de votar hay mucho voto indeciso. Como decía en el otro texto, ojalá se hablara más de lo que hacen los políticos en vez de hablar de ellos. Que llegue el día en que cada uno se preocupe de lo que hace él y no de atacar al vecino…