
[Extracto de frases del libro "Mi vuelta a la vida", reflexiones de Lance Armstrong, ciclista que superó un cáncer]
El cáncer podía ser el camino hacia una vida mejor, una vida para los demás, una vida interior y simple.
Hay personas buenas y fuertes que tienen cáncer y mueren.
Con el deporte encaucé mi carácter. No me importaba sufrir ni qué cara ponía o el miedo al ridículo si al final ganaba. Puede que fuera una persona cargada de resentimientos pero, al menos, se me daba bien sacarles provecho.
La enfermedad me humilló y me abrió los ojos. Me hizo mirar la vida de forma más objetiva. ¿Si sobrevivo en qué me quiero convertir?
Hay que mirar a los ojos al Misterio.
Ser paciente no equivale a ser débil.
El ser humano es especialmente vulnerable ante las debilidades y sin embargo saca las mejores cualidades. Los ciclistas estan demasiado ocupados para pensar en sí mismos, se creen invencibles para admitir que tienen miedo, se sienten débiles o vulnerables.Tener miedo es una enseñanza.
Cuando una persona no es feliz no es ella misma.
El cáncer es lo mejor que me ha pasado nunca.
Mi madre me tuvo a los 17 años. Aprendió a vivir pronto con dificultades. Siempre me ha dicho: “Convierte tus obstáculos en oportunidades”.
Al cabo de seis horas pedaleando al límite, se siente paz.
Iba último, estaba tentado a abandonar. “Hijo, nunca abandones. Lance, vas a aprender más en ésta experiencia(cáncer) de lo que aprenderás en ninguna otra carrera en toda tu vida”.
En ésta tierra hay ángeles a nuestro alrededor... bajo disfraces sutiles... la infermera decía “Me gusta ponérselo un poco más fácil a la gente”, “Lance, espero que algún día yo sea sólo un producto de tu imaginación. No voy a formar parte de tu vida. Espero no volverte a ver más y cuando estés curado, verte en la televisión pero no aquí. Espero ayudarte cuando me necesites y luego desaparecer”.
Me ayudaron porqué se comportaron como si mi enfermedad no fuera algo raro, algo de qué avergonzarse.
Quiero morir a los 100 años con una bandera americana a la espalda y la estrella de Texas en el casco, descendiendo gritando por los Alpes sobre la bici, a 120km/h, cruzar mi última meta y oir mi esposa con mis diez hijos aplaudiendo y luego tumbarme en un campo de girasoles franceses y expirar con elegancia.
C oraje
A ctitud
N unca ceder
C apacidad de curación
E ntendimiento
R ecuerdo de mis colegas pacientes.