Es posible que te hayas sentido alguna vez en una situación de abatimiento, frustración y cansancio de luchar por las mismas dificultades que nos desgastan en el día a día.
Podríamos añadir a este cuadro una autoestima un poco baja, poca fe en nuestras posibilidades y pocas esperanzas en el futuro.
Si a todo esto añadimos que estamos continuamente mal pensando de las intenciones de los que nos rodean, se nos van a encender todas las alarmas.
Necesitamos coger aire y, si nos hemos hecho todas esas reflexiones de golpe, tendremos unas ganas tremendas de hablar con alguien, necesitamos agarrar a algo, confiar en alguien.
Pero nuestro mundo es laico, incrédulo, racional, desconfía de todo lo que no se puede demostrar o no sostenga el convencimiento firme de la razón.
Quizá la razón tiene que sostener las riendas de nuestra vida pero el timón lo podemos dejar a cargo del corazón. Dios nos ha dado un cerebro pero también un sexto sentido más allá de aquello puramente racional: fe, intuición, inteligencia emocional... Constantemente tomamos decisiones, pero a veces hace falta escuchar nuestro corazón que no es estúpido, sabe lo que nos conviene no es tan ciego como creemos. Se trata de tener fe en nosotros mismos, en la vida, en el amor, en Dios.
Confiar es necesario para construir el futuro, crear, ilusionarse con nuevos proyectos, afrontar situaciones aparentemente sin salida…
No estamos solos. Siempre hay alguien en quien confiar.
Confiar es dar sin esperar nada a cambio, ser uno mismo sin miedo.
Confiar es querer comprender y ser comprendido, amar y ser amado. Dejarse acoger por las manos amorosas de quien nos cuida.
Puede que en ocasiones confies a Dios tus miedos, tus esperanzas o busques en él consuelo. Conocer el misterio de tu corazón, la belleza de tu alma puede ayudar a encontrarte a ti mismo/a.
La fe es confiar y se confía cuando estamos en manos de algo superior que se nos escapa y supera nuestras limitaciones. Cuando dudamos, la razón no llega pero la intuición sí.
Confiar, dudar, reflexionar sobre lo que no tocamos nos hace humildes, sencillos, aceptamos la realidad sin entenderla intentando aprender de ella y de los demás.
“No temas, confia” dice una cita cristiana. El deseo más íntimo es amar, amar da sentido a la vida, es una llamada a darnos como personas, un impulso que nos dice: tira para adelante. Decía el hermano Roger de Taizé que “una vida feliz es posible incluso en horas de oscuridad si se confía”. Confía...